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¿Fueron los primeros diáconos “Los Siete”?

Las referencias neotestamentarias al ministerio del diaconado son muy escasas. Es tradición constante de la Iglesia la institución inicial de los diáconos en Hechos 6,1-6, narración que sirve de prólogo a la muerte mdiaconos (1)artirial de San Esteban. En ésta se nos dice que existiendo quejas de los judíos helenistas, porque sus viudas eras desatendidas en la asistencia ordinaria , se llamó a reunión a los apóstoles; viendo que no debían abandonar la predicación de la Palabra para servir las mesas y encontraron como solución el presentar a siete varones de buena fama, llenos de espíritu y de saber, para que se consagrasen a dicha tarea y así poderse dedicar los apóstoles a la oración y a la palabra, eligiendo a los siete y siendo presentados y habiendo hecho oración les impusieron las manos. Entre ellos se encontraba un tal Esteban, “un hombre lleno de gracia y de poder”, que por su valentía al proclamar la Buena Nueva de Cristo se convirtió en el primer mártir cristiano (cf. Hch 6,7).
Por ello se sostiene que el origen del dsiete diaconosiaconado se registra en el Nuevo Testamento – en este sexto capítulo de los Hechos de los Apóstoles, hay que profundizar como ante ese conflicto surgido en la iglesia de Jerusalén por las quejas de los cristianos de origen griego quejándose de que algunos de sus pobres no estaban recibiendo una parte justa de los bienes que la comunidad cristiana divide entre las personas necesitadas de ayuda. Cuando el argumento llamó la atención de los apóstoles, los líderes de la comunidad, se negaron a participar directamente, explicando: “No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios para servir a las mesas.” En su lugar, dijeron la gente a seleccionar para este trabajo caritativo siete hombres honrados “reconocieron ser profundamente espiritual y prudente” y este es el precedente del ministerio diaconal.
Aun así, algunos autores, especialmente teólogos protestantes, no identifican a los diáconos con los siete Cabe citar a Collins que asegura que “Debemos concluir que los Siete no eran diáconos” (John N Collin, 1226-SAN-ESTEBANLos diáconos y la Iglesia; Herder, 2004 pag 70, 71), entre otras cosas porque no fueron llamados expresamente por este nombre, y porque algunos de ellos como Felipe, en Hechos 21,8 predica como un apóstol, no se dedicaron a labores de servicio sino al apostolado evangelizador, convirtiendo al eunuco etíope. Pero la tradición de los Santos Padres es clara al identificar a San Esteban como el primer diácono. Polémicas aparte, ya San Pablo dirige su saludo a los episcopi y a los diaconi de Filipos (Epistola del apostol san Pablo a los Filipenses 1,1). San Pablo le escribe a Timoteo las cualidades que deben poseer los diáconos: “deben tener una conducta digna y honrada, ser fieles en el matrimonio, educar bien a sus hijos, dirigir bien su casa y guardar el misterio de la fe con una conciencia pura, asimismo pide que sean probados antes “(1ª Epistola del apostol san Pablo a Timoteo 3, 8-13). No se podría finalizar las menciones a los diáconos en el Nuevo Testamento sin citar a la denominada como “diaconisa Febe” (Epistola del apostol san Pablo a los Romanos 16.1–2).
Si bien estos siete primeros cristianos no eran diáconos en el sentido desarrollado, el relato de los Hechos concuerda con la comprensión del diaconado como surgió y evolucionó en la iglesia. ‘Diacono’ viene de una palabra griega – diakonos – lo que significa un sirviente o ayudante. Ocurre con frecuencia en el Nuevo Testamento y se aplica a veces a Cristo mismo. Pero los Apóstoles, a quienes no les no era “correcto descuidar la palabra de Dios para servir a las mesas “, los diáconos pronto llegaron a ser asumidos como ayudantes en más que un sentido material -” no siervos de comida y bebida, como ministros de la Iglesia de Dios”. Como San Ignacio de Antioquía puso alrededor de 100 dC, la tarea del diácono era nada menos que para continuar “el ministerio de Jesucristo”. Cierto es que los siete, más que asumir un papel servicial se sumergen profundamente en la predicación hasta la muerte heroica del protomartir, asumiendo un papel que parecía más propio de los apóstoles, encontrándonos incluso a Felipe en Cesarea con sus cuatro hijas con el don de la profecía (Hechos 21:9).

A pesar de estas divergencias teológicas hay que subrayar que para la Iglesia no hay duda de este precedente de los siete ya que en la celebración del ministerio del Orden, en la oración consecratoria previa a la imposición de manos del obispo sobre el candidato a diácono, éste reza:

“Así también, en los comienzos de la Iglesia,
los apóstoles de tu Hijo,
movidos por el Espíritu Santo,
eligieron, como auxiliares suyos
en el ministerio cotidiano,
a siete varones, acreditados ante el pueblo
a quienes, orando e imponiéndoles las manos,
les confiaron el cuidado de los pobres,
a fin de poder ellos entregarse con mayor
empeño a la oración y a la predicación de la
palabra”

felipe y el eunuco-Lambert_Sustris_-_The_Baptism_of_the_Ethiopian_Eunuch_by_the_Deacon_Philip_-_WGA21979

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Acerca de diaconofrancisco

Diácono de la Archidiócesis de Madrid.

Publicado el 2 diciembre, 2014 en Formación diaconal. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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