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El diácono y la misericordia – Entrevista al obispo brasileño Juan Francisco Salm

Mons. João Francisco Salm es obispo de Tubarão, SC y referencial de la Comisión Nacional de los Diáconos (CND). La práctica de la misericordia ha sido presente en su ministerio episcopal y en la transmisión al pueblo. En el Centro de Entrenamiento Maromba de la capital, que se realizó en Manaus, AM (del 21 al 23 de marzo de 2018), en el Centro de Entrenamiento Maromba de la capital, en la Reunión del Consejo Consultivo de la CND, que se llevó a cabo en Manaus, AM (del 21 al 23 de marzo de 2018) Amazonas. La ENAC (Equipo Nacional de Asesoramiento de Comunicación) oyó al obispo en una entrevista.

ENAC: La misericordia debe ser practicada por todos los cristianos. ¿La responsabilidad es mayor por parte del diácono?

  • Don Juan F. SalmDom John F. Salm: Toda persona que se encuentra con Jesucristo y ajustarse a él dejando bautizar, lleva en sí el deseo de experimentar lo que St. Paul expresó así: “No soy yo quien vive, sino que Cristo vive en mí “(Gál 2,20). Con eso quiero decir que vivir conforme el Evangelio es el ideal de todo cristiano. Alcanza a quien sabe dar lo mejor de sí para, de acuerdo con sus dones, carismas y vocación, hacer resplandecer en su vida, de la forma más completa, el amor con que Cristo amó.

Es verdad que Jesús también advirtió: “Aquel a quien mucho fue dado, mucho le será pedido” (Lc 12,48). Me parece que aquí Jesús no quería presentar a Dios como un “cobrador” que hace cálculos matemáticos. Entendemos esto mejor si, por ejemplo, pensamos en lo que sentimos cuando nos damos cuenta de que el regalo que ganamos es mucho mayor y más valioso de lo que inicialmente pensábamos. Nace espontáneamente una gran admiración y gratitud. Es ese asombro y sentimiento de gratitud que llevan a “hacer más” oa “dar más”. No como obligación o pago. Pero como gratitud. El amor no es pago. Es donación, es don, es entrega. Esta es la motivación, la única que un diácono debe traer dentro de sí. Cito una vez más San Pablo: “Rivalizad en el amor” (Rm 12,10). No se trata de un “más que los demás” para “obtener ventaja”. Se trata de amar por primera vez de “primeirear”, como decía el Papa Francisco – y de descubrir la verdadera razón de ser cristiano; y, en este caso específico, es necesario buscar las verdaderas motivaciones para vivir la vida y ejercer el ministerio del diácono permanente. Nada de encontrarse más importante o mejor que otros. Mirando a Jesús en la Crus, se tiene la lección. Esto vale también para laicos, diáconos, sacerdotes, obispos y consagrados.

ENAC: La misericordia ha sido un tema constante en sus predicaciones. ¿Qué lo motiva en especial es el Año de la Misericordia y las palabras del Papa?

  • Dom John F. Salm: Los días que pasamos juntos fueron de la Semana Santa viene la Cuaresma. Sin contemplar a Jesús -y la Madre con él- para intuir su actitud, los sentimientos y propósitos que los movían, no hay como celebrar la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor; porque no se entre en el “misterio”. Y entonces nuestras motivaciones en el ejercicio del ministerio corren el riesgo de ser “del mundo” o “auto-referenciales”.

ENAC: La práctica de la misericordia lleva a entender la práctica de la caridad. ¿Cuál es su dimensión real?

  • Dom John F. Salm: Aquí tal vez la respuesta debe ser que es lo que dijo el Papa en un encuentro con sacerdotes: “El cura verdaderamente misericordioso (en nuestro caso podríamos decir ‘el diácono misericordioso’) se comporta como el buen samaritano porque su el corazón es capaz de compasión: es el corazón de Cristo.

ENAC: Para que no haya pre-juicio, como entender el diácono cuya actividad ministerial destaca una de las tres acciones: o Caridad, o Palabra o Liturgia.

  • Dom John F. Salm: El diácono permanente debe estar en plena comunión con su Obispo y servir dónde y cómo se le pide. Los tres ministerios – de la Caridad, de la Palabra y de la Liturgia – deben ser ejercidos “de forma armónica”, decía el Card. Don Sérgio da Rocha. Este grupo o aquel otro puede necesitar un compromiso mayor, de acuerdo con cada realidad. El discernimiento prudente de lo que Dios quiere mostrará lo que es mejor. Esto requiere un corazón que se compadezca; requiere la sabiduría de los santos. Ninguna de las acciones podrá ser instrumentalizada para compensaciones personales, conscientes o inconscientes. Por eso es tan importante que se busquen, además de la formación intelectual, también la formación humano-afectiva, la formación espiritual y la formación pastoral. Siempre todo con mucha humildad.

Comisión Nacional de los Diáconos

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Publicado el 5 abril, 2018 en Noticias diaconado Iglesia Universal, Testimonios y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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