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Polémicas diaconales en blog

 

Digo extrañas. No las califico de buenas ni malas.

Por ejemplo que en Toledo,  que está sobrada la diócesis de sacerdote, se vaya a ordenar un diácono casado.

Soy poco partidario de los diáconos casados. Que no los rechazo. Creo que todo, o casi, lo que hacen lo puede hacer un seglar. Generalmente tienen más dedicación a la parroquia que un laico pero tampoco eso es una regla absoluta. En aquellas diócesis con graves carencias de clero son sin duda más convenientes y más adecuados para celebrar por ejemplo las liturgias que tienen lugar cuando falta el sacerdote que un simple laico o una religiosa aunque ello depende del diácono, el laico o la consagrada.

Por supuesto que quien tiene que gobernar la diócesis de Toledo es su arzobispo y sus razones tendrá para ordenarle si llega a hacerlo. Que el aspirante tenga prurito de ser diácono tampoco me parece motivo sobrado pero lo que me parezca a mí no tiene que parecérselo al arzobispo. Aunque tal vez a escasos meses de presentar la renuncia más que contar con un diácono permanente lo que va a ocurrir es que dejará a su sucesor un diácono permanente. Y las misas en las que actúe como diácono, en la capital o en un pueblo, no ganarán ni perderán nada porque el diácono levante el cáliz en la elevación menor ni porque diga Daos fraternalmente la paz y Podéis ir en paz.

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OPINIONES:

La única explicación que le encuentro a la ordenación de un diácono casado en Toledo es el afán del Arzobispo por no parecer demasiado tradicional. Creo que es un gesto de cara a la galería.

¿Allá el arzobispo? Oigan, algo deberían tener en cuenta los curas pastores prelados si ejercen solamente como católicos y tienen respeto a los fieles católicos porque si no hay respeto imposible que haya amor por ellos, dime de qué presumes…
¿No es el caso porque esa ordenación no significa falta de respeto los fieles? No en términos explícitos, pero provocar perplejidad en las fomas y las normas que perturban la simplicidad y nitidez percibible de la liturgia no deja de ser un armar lío de comprensión que tanto le gusta a Francisco y que los obispos toman como iniciativa en lugar de que se los monten los profanos. ¿Que se aguanten y aprendan los nuevos modos de las novelerías interconfesionales los fieles? Pues eso ería falta de respeto manifiesto.
Y que perturban la comprensión estas iniciativas de los mandantes se manifiesta en el comentario-propuesta de este mismo hilo; se dice:”celebrar por ejemplo las liturgias, que tienen lugar cuando falta el sacerdote, que un simple laico o una religiosa aunque ello depende del diácono, el laico o la consagrada”. Alto ahí, ya será menos; no se confunda Liturgia Sacramental con para-liturgia o devociones piadosas.
Precisamente esta ordenación de diácono casado ¡en el Toledo de los grandes Concilios Católicos!, de propósito o inconscientemente mete la cuña de la propia madera de sesgo priscialinista secular y se pone de espaldas al Concilio de Ilíberris-Iriberri (Granada) donde comenzó su trascendente episcopado en el ecumenismo CATÓLICO nuestro inconmensurable OSIO protector de San Atanasio, San Osio para los cristianos orientales y católicos, primer concilio que condicionó la recepción del Sacramento del Orden Sagrado al estado en castidad completa que conocemos por celibato por el Reino de los Cielos.
No hay casualidades al presente salvo las buscadas para alegar como precedentes e ir ablandando la percepción católica de la castidad incompatible con homosexismos y demás variantes carnestolendas . El genio de la deshabilitación de los protocolos impregna y seduce.

Y que tal si estudiara un poco de Teologia y Eclesiologia D Cigoña? Los Diáconos casados no son para sustituir a los curas. Tinenen su lugar… Que no le gustan los Diáconos casados? pues de las dos una: O ya no va usted a tiempo (por cuestiones de edad) o es usted de lo mas clerical que puede haber en el mundo y tiene horror a los diáconos casados

Pues sí que no tienen ni idea de lo que es un diácono, Sr. Cigoña. Le recuerdo que es una vocación que aparece ya en Hch 6. Escribir de lo que no se conoce no deja muy bien al escribano. Es una vocación distinta de la del presbítero. No debería tener nada que ver la ordenación de diáconos permanentes (que ojo, pueden ser célibes o casados), con la escasa o abundancia de vocaciones presbiterales. Son vocaciones diferentes, con misiones diferentes, con estatutos canónicos distintos, con teología distinta, etc. ¿No nombramos sargentos porque hay muchos capitanes? A ver si llega un día que nos hable bien de esta vocación, la única que crece en el mundo (45.000 en el mundo).

Y en cuanto a las funciones que realiza el diácono en la misa,… Muy limitado lo que dice, muy limitado. Eso no es entender lo qué significa la celebración eucarística, en la que cada miembro hace su función y enriquece al Cuerpo eclesial. ¿Y qué hace un sacerdote concelebrante en una misa catedralicia, como por ejemplo, una misa crismal? ¿Extender la mano en la consagración? ¡Si no hace falta! ¡Ya consagra el obispo! Pero nadie diría que sobra, ¿verdad?

Entenderá que es una visión muy corta. Sin la presencia de diáconos en una diócesis la jerarquía está incompleta. Eso para empezar. El diácono es signo del servicio eclesial, Cristo siervo sacramental. Sólo eso ya tiene valor. Y sus funciones son muchas, y el trabajo que puede desarrollar es variado. Seguro que si quiere, puede informarse en internet. Claro, si quiere.

Pero para que no diga que en la misa hace poco, le diré las funciones que tenemos los diáconos en ella. Éstas, estando presente un diácono, ha de hacerlas sólo él, ni un presbítero, ni un laico: Ayuda con la naveta al que preside (obispo o presbítero), lo acompaña en la incensación (dos veces), se sienta a su lado y lo asiste en lo que requiera, si hay obispo le ayuda con la mitra, solideo y el báculo, lee las moniciones (si está presente un diácono ha de hacerlas él, no un laico), inciensa y proclama el Evangelio, puede decir la homilía, dirige la oración de los fieles (nunca un laico estando él), recepciona las ofrendas, prepara el altar, asiste al que preside con el cáliz y el misal, inciensa en la consagración, es ministro de la paz, saca y reserva el Santísimo del Sagrario, es el segundo en orden en repartir la comunión tras el que preside (por encima de obispos o presbíteros concelebrantes incluso), recoge el altar y purifica los vasos sagrados, lee los avisos, despide a la asamblea. Y en Pascua… El pregón pascual.

Ya sé lo que me va a contestar: “pues todo eso lo puede hacer el presbítero si está solo”. Ya, pero lo hace porque el presbítero es TAMBIÉN DIÁCONO, nunca deja de serlo. Y me dirá además: “pues ahí hay funciones que a veces hacen los laicos”. Sí, pero las hacen de manera extraordinaria, no como el diácono, que las hace ordinariamente, por oficio, no por suplencia. Son sus funciones. Claro que sí no hay, presbíteros y laicos se reparten sus funciones, pero no es lo correcto. Si no hay albañiles, digo yo que el aparejador tendrá que poner ladrillos.

Saludos en el Señor.

Rafael María Calvo Forte

Excelente el último comentario.
Un cura muy auténticoo y sincero me dijo: Rafa, lo que pasa es que vosotros podéis tener mujer en sacramento y además sois admirados por muchos, porque os ocupáis de la familia, el trabajo personal y dedicáis a la parroquia un tiempo maravilloso y, en muchos casos, la esposa cumple una labor pastoral laical…

 

Por La Cigüeña De La Torre | 19 julio, 2018

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Publicado el 20 julio, 2018 en Noticias diaconado Iglesia de España. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Rafael María Calvo Forte

    Excelente el último comentario.
    Un cura muy auténticoo y sincero me dijo: Rafa, lo que pasa es que vosotros podéis tener mujer en sacramento y además sois admirados por muchos, porque os ocupáis de la familia, el trabajo personal y dedicáis a la parroquia un tiempo maravilloso y, en muchos casos, la esposa cumple una labor pastoral laical…

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  2. Rafael Maria Calvo Forte

    Falta de formación religiosa. Por eso se expresan así sobre los diáconos permanentes.
    Supongo que no han leído los Hechos de los Apóstoles, a san Hipólito, san Ignacio de Antioquía e Historia de la Iglesia.
    Ignorancia supina genera esas expresiones que, algunas rayan en la falta de respeto.

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