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Archivo de la categoría: Formación diaconal

Formación en tutela de menores a diáconos de Monterrey, México

En la Arquidiócesis de Monterrey se llevó a cabo la primera sección de formación sobre la Tutela de Menores que abarcó los aspectos legales, tanto en el foro civil como canónico, de esta importante labor que realiza la Iglesia.

Convocados por su Pastor Monseñor Rogelio Cabrera López, Arzobispo de esta diócesis y presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana; los diáconos permanentes de esta arquidiócesis, tomaron este curso de formación, este fin de semana pasado (Sábado 30 de Marzo)

Este curso fue impartido por del Pbro. Pedro Pablo González Sías. Doctor en Derecho Canónico y experto en leyes civiles.

Esta primera sección de formación, abarcó el estudio y comprensión de la
legislación canónica universal sobre la tutela de menores y su desarrollo integral

– Código de Derecho Canónico

– Motu proprio Sacramentorum Sanctitatis Tutela

– Normas sustantivas y adjetivas vigentes del mpSST

Con la finalidad de que estos contenidos, ayuden a clarificar y entender la manera jurídica en que la sociedad civil y la sociedad eclesiástica se ha organizado para defender el desarrollo integral de los menores de 18 años.

Felicitamos este compromiso que busca prepararse para defender el desarrollo integral de los menores y adultos vulnerables.

Que la Siempre bienaventurada Virgen de Guadalupe, interceda y alcance las gracias necesarias en esta importante misión. Que como Iglesia compartimos.1234

Facebook Dimensión Episcopal del Diaconado Permanente en la República Mexicana

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Escuela de Diaconado San Esteban

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Objetivo general:

Acompañar a los diáconos permanentes de la Arquidiócesis de Santiago de los Caballeros en la vivencia de su ministerio y su realidad personal, familiar y comunitaria, proporcionándole una formación permanente a nivel humano, espiritual, académico y pastoral, para un mejor ejercicio del ministerio que se le ha confiado.

A) Naturaleza del diaconado permanente

Su sentido etimológico, significa servidor, sirviente, criado, asistente, ayudante, ministro; viene del griego diakonos = servidor. Si bien recibe el sacramento del orden en el grado inferior, no es un sacerdote como el obispo o el presbítero, el diácono está ordenado en sentido de “Cristo Servidor”, “… que no ha venido a ser servido, sino a servir” (Mt 20,28) . Dentro de la organización eclesial, en primera instancia está al servicio del obispo y en segunda al servicio del sacerdote  en la parroquia que colabora u otras tareas que disponga el obispo del lugar.

Este ministerio está destinado para hombres casados esencialmente, lo que permite una gracia especial, son por así decirlo, los únicos que, por tener el sacramento del matrimonio y del Orden, reciben la plenitud de los siete sacramentos. Esto permite una doble vertiente, por el sacramento del Orden pueden: “asistir al obispo y a los presbíteros en la celebraciones de los divinos misterios sobre todo de la Eucaristía y en la distribución de la misma, asistir a la celebración del matrimonio,  y bendecirlo, bautizar, proclamar el Evangelio y predicar, presidir las exequias y entregarse a los diversos servicios de la caridad” (CIC 1570), su diferencia esencial con el presbítero es que no consagra y no confieren el sacramento de la reconciliación.

La otra vertiente, que como hombre casado tiene las obligaciones de cualquier padre, la de conducir a su familia junto a su esposa y la de llevar el sustento a través de su trabajo, lo que le permite insertarse en el mundo con una posibilidad exquisita de evangelizar allí donde el Señor lo ha puesto, a través de su testimonio de hombre de Dios puesto en medio del mundo. Así hace patente y concreto a  “Cristo Servidor”.

B) El origen y misión del diaconado permanente

Su origen está relatado en el libro de los Hechos de los Apóstoles, y surge por una situación que se da en la primera comunidad cristiana que se  refleja en la comunión, la caridad y la fraternidad, relatada en Hech 2,42ss,  y es el reclamo de la comunidad helénica a la hebrea, porque se desatendían a sus viudas. Los discípulos dijeron:”…busquen entre ustedes a siete hombres de buena fama, llenos de Espíritu Santo y saber, y los pondremos al frente de esta tarea…los presentaron a los apóstoles y, habiendo hecho oración, les impusieron las manos…” (Hech 6, 1-7), significando este hecho, el inicio del diaconado en la Iglesia naciente. La elección recayó sobre Esteban, Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y Nicolás, al parecer todos helenistas.

La persona del diácono se insertó rápidamente, más allá de la parte material en el escenario de un testimonio vivo y personal de Jesús, es el caso de Esteban primer mártir de nuestra Iglesia, relatado extensamente y en detalles en los Hech 6, 8-60. También rápidamente los diáconos asumen el papel misionero, trasladándose de su ciudad de origen a otras llevando la Buena Noticia, es el caso de Felipe: “Pero, cuando creyeron a Felipe  que anunciaba la Buena Nueva del Reino de Dios y el nombre de Jesucristo, empezaron a bautizarse hombre y mujeres” (Hech 8,12), famoso es su diálogo con el Etíope ministro de finanza de la reina de Candace, al cual Felipe les explica las Escrituras y termina bautizándolo (Hech. 8, 26-39).

La presencia activa del diaconado va a durar hasta el siglo X aproximadamente, entrando en decadencia y pronto llegó a constituirse sólo en un paso en el camino hacia la ordenación sacerdotal. Reaparecerá diez siglos después a mediados del siglo XX. El Concilio Vaticano II determinó que: ‟se podrá restablecer el diaconado en adelante como grado propio y permanente de la Jerarquía…y podrá ser conferido a los varones de edad madura, aunque estén casados, y también a jóvenes idóneos, para quienes debe mantenerse la ley del celibato” (LG 29), nuestra Iglesia Latinoamericana y el Caribe recoge este deseo, dando indicaciones sobre el diaconado y su vivencia en medio de nuestro pueblo (AP 205-208).

c) El ministerio del diaconado

El diaconado permanente  se caracteriza en la comunidad cristiana por el ejercicio de tres servicios: 1) Servicio de enseñar, el diácono está llamado a proclamar la Escritura e instruir y exhortar al pueblo; 2) servicio de santificar, se desarrolla en la oración, en la administración solemne del bautismo, en la conservación y administración de la Eucaristía, en la asistencia y bendición del matrimonio, en presidir el rito de funerales y  sepultura y en la administración de las sacramentales; 3) servicio de conducir, se ejerce en la dedicación a las obras de caridad y de asistencia, y en la animación de comunidades o sectores de la vida eclesial, especialmente en lo que concierne a la caridad.

F) El diaconado permanente en la Arquidiócesis de Santiago de los Caballeros

Con el Concilio Vaticano II (1962-1965), la Iglesia latina establece el diaconado permanente “como un grado particular dentro de la jerarquía” (LG. 29). El 21 de noviembre de 1964, la Constitución Dogmática sobre la Iglesia es aprobada por los votos de 2, 151 obispos de 2, 156. A partir de entonces el diaconado permanente puede ser conferido a hombres casados; con el restablecimiento de este ministerio se enriquece y dinamiza más la misión de la Iglesia.

Las primeras indicaciones sobre la formación de los diáconos permanentes fueron dadas en la Carta Apostólica “Sacrum Diaconatus Ordinem”, del Papa Pablo VI, del 18 de junio de 1967; dichas indicaciones fueron recogidas y concretadas después en la carta Circular de la Sagrada Congregación para la Educación Católica  del 16 de julio de 1969, en la que se señalaban los tipos de diaconados (célibes, viudos y casados), destinados a lugares de misión o a países todavía en vía de desarrollo.

Posteriormente la carta apostólica Ad Pascendum, del Papa Pablo VI, del 15 de agosto de 1972,  precisó lo que se refiere a los estudios teológicos, que debe preceder a la ordenación de los diáconos permanentes, este documento confiere a las Conferencias Episcopales crear en base a las circunstancias  del lugar, las normas oportunas y someterlas a la aprobación de la Sagrada Congregación  para la Educación Católica.

La Conferencia del Episcopado Dominicano aprobó el diaconado para la República Dominicana en su Asamblea Plenaria del 28 al 31 de Julio de 1966, encargando a la entonces Diócesis de Santiago de los Caballeros el inicio del estudio de esta experiencia.  Será el 20 de enero de 1969,  que La Santa Sede por Rescripto 1839/68 (autorización papal) concede la solicitud hecha por la Conferencia del Episcopado Dominicano, para formar y ordenar diáconos permanentes.

La diócesis de Santiago de los Caballeros en ese momento estaba guiada por Monseñor Roque Antonio Adames Rodríguez, quien encargó esta misión al padre Porfirio Valdez, quien inicia la escuela de formación en agosto del año 1966, con un grupo de siete hombres provenientes de la escuela de dirigentes de los cursillistas de cristiandad. La formación la recibían en la casa de cursillos de cristiandad, es en este lugar, donde prácticamente comienza la escuela de diáconos permanentes.

Tres años después de haber iniciado la escuela, el 25 de mayo de 1969 serán ordenados los  primeros diáconos permanentes en el país y por supuesto en la diócesis de Santiago. Los primeros diáconos permanentes fueron tres: Cristino Collado, de la parroquia Santa Ana, Santiago; José Inocencio Torres, de la parroquia  nuestra Señora del Carmen, Gaspar Hernández y Santiago Guzmán, de la parroquia Nuestra Señora del Rosario, de Moca: profesor el primero, Farmacéutico el segundo y Odontólogo el tercero.

La vocación al diaconado permanente en la Arquidiócesis de Santiago ha ido creciendo, gracias a la apertura de sus pastores a este ministerio suscitado por el Espíritu Santo. El diaconado permanente sigue  siendo y seguirá siendo una necesidad y un alivio para el trabajo pastoral en la Iglesia; podemos decir que esta ha sido la grata experiencia que por casi cincuenta años se ha vivido en esta Iglesia particular.

Debemos dar gracias a Dios por los hermanos que ya han muerto o se han retirado por edad o por salud, sobre todo, por haber vivido el ministerio con valentía y dignidad  y por los que están activos sirviendo en nuestra Iglesia, ya que son la esperanza y la garantía de la iglesia del futuro.

D) Comisión Arquidiocesana de los Diáconos Permanentes

Esta comisión tiene la tarea de acompañar a cada uno de los diáconos tanto activos como retirados y coordinar las actividades que contribuyan a su formmación permanente. así como el acompañamiento a las esposas de los diáconos ya fallecidos. Esta comisión está conformada por siete diáconos y un sacerdote como asesor, quien es a la vez, el Vicario Episcopal para el Clero.

Objetivo General

 Acompañar, discernir y formar de una manera integral en nombre del obispo a los candidatos al diaconado permanente que con recta intención han respondido libremente a la llamada de Dios, y que desde el conocimiento de la palabra, la vivencia de la liturgia y la práctica de la caridad se vayan configurando con la persona de Cristo siervo y pastor.

Objetivos Específicos

La Escuela de Diáconos Permanentes San Esteban para cumplir con su misión formadora se propone los siguientes objetivos específicos:

  • Lograr que el candidato al diaconado permanente alcance al final del proceso de formación una equilibrada madurez humana y afectiva, que le ayude en el establecimiento de relaciones sanas, armoniosas, que genere consenso, diálogo en su familia y en la comunidad parroquial.
  • Acompañar al candidato al diaconado permanente en su proceso a tener una experiencia de intimidad con el Señor a través de la oración personal y comunitaria, la escucha de Palabra, los sacramentos, los retiros, la devoción mariana y la piedad popular.
  • Orientar al candidato al diaconado permanente para que asuma con empeño su formación académica y así alcance una sólida preparación teológica para que pueda dar razón de su fe, sepa responder a los nuevos desafíos del pluralismo cultural, viva y defienda los valores cristianos que predica.
  • Crear la conciencia en el candidato al diaconado permanente para que cultive en su periodo de formación un espíritu apostólico, amor por la misión y celo por la acción evangelizadora en la iglesia.
  • Motivar al candidato en su proceso de formación para que conozca más su iglesia, se integre y coopere de manera activa en algún servicio o ministerio cultivando de esta forma el sentido de pertenencia a su Iglesia.
  • Ayudar al candidato al diaconado permanente a entender que la misión a sumir en la Iglesia estará centrada en la persona y en la misión de Cristo, quien le ha llamado para que sea su servidor desde la Palabra, la liturgia y la caridad.

ESCUELA DE DIACONOS PERMANENTES SAN ESTEBAN

HISTORIA DE LA ESCUELA DE DIACONOS PERMANENTES SAN ESTEBAN

La presencia de la escuela de diáconos permanentes por más de cincuenta años en la Iglesia particular de Santiago de los Caballeros, ha sido fruto del esfuerzo de un grupo de personas que impulsadas por la fuerza del Espíritu Santo, han sabido conducirla con sabiduría, firmeza y confianza. La escuela inició bajo la dirección del Padre Porfirio Valdez, en agosto del año 1966 quien puso todo su empeño para que el proyecto encomendado a él diera sus frutos, y definitivamente lo ha dado; luego el diácono Cristino Collado y el Padre Ramón Dubert fueron continuadores de esta obra, hicieron un gran esfuerzo por mantener la escuela y la calidad de la formación. En el año 1994 se encomendó al P. Juan Dolores Mirabal el acompañamiento de los aspirantes al diaconado permanente, después de nueve años en la dirección de la escuela de formación, se encomienda esta misión a los padres Eudistas, quienes se esforzaron en organizar y mejorar la calidad de la formación, tarea que realizaron con mucha responsabilidad y entrega. Hasta el año 2015, cuando es aasumida por una comisión coordinada por Mons Tomas Morel.

La Escuela de Diáconos Permanentes San Esteban en su larga historia ha tenido como sede tres lugares para la enseñanza, el primer lugar que utilizó para impartir docencia fue la Casa de Cursillo de Cristiandad, donde se formaron los primeros diáconos y después varios años en este lugar, la escuela pasa al Colegio Santa Ana, donde tendrá su sede por un largo tiempo, luego pasará al Seminario Menor San Pío X donde todavía permanece dando su aporte a nuestra Iglesia.

El surgimiento de vocaciones al diaconado permanente y el afianzamiento de este ministerio de servicio, se debió al apoyo que los pastores de esta diócesis le han dado. Iniciando por Monseñor Roque Adames Rodríguez, identificado con los cambios del Concilio Vaticano II, impulsó este ministerio dándole la forma y su identidad en la diócesis; por esta misma línea continuó monseñor Juan Antonio Flores Santana, hombre de amplia visión pastoral, quien adelantándose al crecimiento poblacional y territorial de la diócesis creó nuevas parroquias, poniendo al frente de muchas de ellas a diáconos permanentes. Dada la nueva realidad pastoral de la diócesis de Santiago, Monseñor Flores Santana promovió el surgimiento de nuevas vocaciones al diaconado permanente y el fortalecimiento de la formación permanente de los ya ordenados, para responder mejor a los desafíos que se iban vislumbrando al final de la década de los años noventa y principio de siglo.

Al concluir la misión episcopal de Monseñor Juan Antonio Flores en la diócesis de Santiago, asume esta tarea Monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio, quien pone mucho interés en seguir promoviendo el diaconado permanente en la diócesis. Para darle más institucionalidad a la escuela, encargó la formación a los padres Eudistas, quienes priorizaron el fortalecimiento del nivel de calidad de los candidatos.

Hoy tenemos en la diócesis un equipo de personas que colabora de manera desinteresada en la formación de los candidatos al diaconado permanente y una escuela que da acogida a todos aquellos hombres que han recibido la llamada de Dios y que con recta intención se ponen a disposición de la Iglesia para recibir la debida formación. Además, tenesmos la Comisión Arquidiocesana de Diáconos Permanentes, que acompaña junto con sus esposas a más de 150 diáconos a través de los ejercicios espirituales y la formación permanente.

Inspirados por el Espíritu Santo los padres conciliares en el Vaticano II, redescubrirán el gran tesoro del diaconado permanente oculto por tantos años; hoy la Iglesia particular de Santiago de los Caballeros, disfruta de los beneficios espirituales y pastorales que estos hombres consagrados han venido haciendo a este pueblo de Dios.

Perfil del candidato al diaconado permanente

  1. A) A nivel humano

1- Debe ser una persona de buena salud física y mental

2- Debe ser una persona de buenas relaciones humanas

3- Debe ser una persona equilibrada a nivel emocional

4- Debe ser una persona con sentido común y de pertenencia a una comunidad

5- Debe ser una persona con capacidad para el diálogo

6- Debe ser una persona conciliadora y respetuosa de los demás

7- Debe ser una persona madura a nivel afectivo y humano

8- Debe ser una persona preocupada por la estabilidad y bienestar de su familia

9- Debe ser una persona con adecuado manejo y conocimiento de su carácter.

10- Debe ser una persona de un buen nivel de autoestima, con ánimo estable y con capacidad para tomar decisiones.

11- Debe ser una persona con liderazgo en la comunidad

  1. B) A nivel Moral

1- Debe ser una persona reconocida y respetada en la comunidad por su testimonio de vida

2- Debe ser una persona que vive y promueve los valores humanos, morales y cristianos en la comunidad

3- Debe ser una persona de buena reputación en su historia pasada y presente.

4- Debe ser una persona libre de sospechas de tener relaciones extramatrimoniales.

5- Debe ser una persona de profunda sensibilidad  social, sin compromiso en la política partidaria.

6- Debe ser una persona que en el ejercicio de su profesión, oficio o negocio actue apegado a los principios cristianos que profesa.

  1. C) A nivel Académico

1- Debe ser una persona con un nivel de educación superior

2- Debe ser una persona con capacidad de estudio e investigación  

3- Debe ser una persona con capacidad de reflexión y análisis

4- Debe ser una persona dispuesta a asumir el programa de la formación con interés.

5- Debe ser una persona con capacidad para aceptar con fidelidad el Magisterio de la Iglesia.

6- Debe ser una persona con preparación para servir en una sociedad pluralista.

7- Debe ser una persona con capacidad para saber leer e interpretar los signos de los tiempos y el pensamiento contemporáneo

8- Debe ser una persona con disponibilidad de tiempo para los estudios

9- Debe ser una persona con deseo de crecimiento y superación

  1. D) A Nivel Pastoral

1- Debe ser una persona de una sólida experiencia de fe

2- Debe ser una persona de una larga experiencia eclesial

3- Debe ser una persona con capacidad de entrega y servicio a los demás

4- Debe ser una persona de compromiso con los pobres y necesitados

5- Debe ser una persona de testimonio de vida evangélica

6- Debe ser una persona comprometida con la acción pastoral de la parroquia a la que pertenece 

7- Debe ser un  catequista o evangelizador activo y dinámico

8- Debe ser una persona de participación activa en los grupos y movimientos apostólicos

9- Debe ser una persona identificada con la misión de Cristo Buen Pastor

10- Debe ser una persona de vida de oración personal y comunitaria

11- Debe ser una persona centrada en la escucha  y vivencia de la Palabra de Dios

12- Debe ser una persona de participación frecuente en los sacramentos

ESCUELA VIRTUAL

Teólogo alemán afirma que la comisión del Vaticano sobre mujeres diaconisas no encontró pruebas de que las mujeres fueran ordenadas como diáconos

21 de marzo de 2019 ( LifeSiteNews ) – El profesor Peter Hünermann, un teólogo alemán prominente y bien conectado, le dijo a LifeSiteNews que, según los miembros de la comisión doctrinal de los obispos alemanes que le hablaron, el informe de la comisión del Vaticano sobre diáconos femeninos encontró que “no hay evidencia histórica de que en la patrística las mujeres fueran ordenadas como diáconos”. 

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En una entrevista reciente en Alemania, el profesor Hünermann habló sobre esta comisión del Vaticano sobre la historia de las mujeres diáconas que había establecido, en 2016, el Papa Francisco. Esta comisión ha terminado su trabajo y le dio al Papa Francisco, ya a mediados de 2018, su informe. El profesor Hünermann comentó sobre el hecho de que el Papa Francisco “ha retenido los resultados durante meses”, diciendo que “esto es una señal para mí de que no está de acuerdo con esta afirmación tal como está”. 

Cuando LifeSiteNews se acercó al teólogo alemán y le pidió más información sobre este asunto, respondió que “la profesora [Marianne] Schlosser de Viena, estudiante del entonces profesor Ratzinger [y miembro de la comisión diácona femenina del Vaticano] – informó a la comisión doctrinal alemana sobre los resultados de este estudio [de la comisión]. Esto lo aprendí de los miembros de la comisión doctrinal “. Además explicó que el” resultado de la comisión romana “es:” no hay evidencia histórica de que en la patrística las mujeres fueran ordenadas diáconos “.

Como explicó el Profesor Hünermann, esta posición había sido ocupada anteriormente por el Cardenal Gerhard Müller, ex jefe de la Congregación para la Doctrina de la Fe en Roma, así como por el Profesor Karl-Heinz Menke, que fue miembro de esta comisión del Vaticano 2016. en el diaconado femenino. Como informó LifeSiteNews , Menke había dicho, en 2016: “Un diaconado femenino no ha llegado a ninguna parte y nunca ha participado en la oficina transmitida por ordenación”. 18772668382_48e57080f1_o

El profesor Hünermann también señaló a LifeSiteNews que “asumo que el Cardenal [Luis] Ladaria, como presidente de esta comisión [del Vaticano 2016] comparte esta posición”. artículo 

“No sé si el profesor Zagano, u otros miembros [de esa comisión], han presentado un informe minoritario disidente y si esto se ha documentado en el informe final”, agrega el profesor alemán. LifeSiteNews informó recientemente sobre algunas declaraciones hechas por Zagano, quien afirmó que en la historia temprana de la Iglesia las “ceremonias de ordenación para mujeres diáconas eran idénticas a las ceremonias de ordenación para hombres”. Ella insinuó que, por lo tanto, sería posible una diaconado femenina. .

El profesor Hünermann también espera un diaconado tan femenino. Confirma a LifeSiteNews que él mismo recomendó, en 2016, al Papa Francisco que establezca una comisión de estudio sobre el diaconado femenino. También le dijo a LifeSiteNews que “es mi reflejo de que no es un accidente que el Papa Francisco aún no haya publicado los [hallazgos de la] comisión de asesoramiento. Desde su punto de vista, el hecho mismo de que los hallazgos de esta comisión “son obviamente muy ‘inestables’ puede verse en la práctica de varias iglesias ortodoxas que, mientras tanto, han retomado su antigua práctica y ordenan a las mujeres como diáconos y tienen muy buenas experiencias con ellos. En el cuidado pastoral ”. diaconisa-950x394

Ya en 2002, una comisión similar de la Comisión Teológica Internacional del Vaticano había publicado sus propios hallazgos sobre este tema; encontró que nunca hubo un oficio ordenado de mujeres diáconos en la historia de la Iglesia. Declaró:

  1. Las diaconisas mencionadas en la tradición de la Iglesia antigua, como lo demuestra el rito de la institución y las funciones que ejercían, no eran pura y simplemente equivalentes a los diáconos;
  2. La unidad del sacramento de las Ordenes Sagradas, en la clara distinción entre los ministerios del obispo y los sacerdotes por un lado y el ministerio diaconal por el otro, está fuertemente subrayada por la tradición eclesial, especialmente en la enseñanza del Magisterio.

Como declaró el cardenal Gerhard Müller, el entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en 2013: “Según la doctrina católica, el sacramento de las Órdenes Sagradas, en sus etapas obispo, sacerdote y diácono, solo puede recibirse válidamente por un hombre “.P1-Phoebe_gold-and-red-v2_TREATED-800x498

El profesor Manfred Hauke, en comentarios recientes a LifeSiteNews, fortaleció aún más esta posición cuando dijo: “No podemos identificar la consagración de las diaconisas con la ordenación de diáconos. No fue la ordenación sacramental la que puede identificarse con el Sacramento de Órdenes (para obispos, sacerdotes y diáconos) “. Añadió:” La historia de la institución de las diaconisas no ofrece una base sólida, por lo tanto, para la introducción de una mujer sacramental. diaconado La antigua iglesia no estaba familiarizada con un diaconado femenino equivalente al diaconado masculino ”.

por Maike hickson en Lifesiten News

Formación del diaconado en la diócesis de Saltillo, México

Saludamos a nuestros hermanos de la Diócesis de Saltillo y a Mons. Fray Raúl Vera López, O.P. Obispo de esta Diócesis.
En esta diócesis existen dos escuelas del diaconado permanente, una escuela en Saltillo y otra en Monclova Coahuila, 19 candidatos en Saltillo, 6 candidatos en Monclova seria la 1ra generación de diáconos y la 2 da generación aproximadamente 15 en Saltillo y 5 en Monclova
El equipo Coordinador de la Comisión Diocesana para el Diaconado Permanente esta a cargo del Pbro. Francisco Xavier Rodríguez Trejo, la Lic. Graciela Mendoza Landeros, y el Pbro. Jesús Eduardo Neri en Monclova. quienes bajo la Gracia de Dios y preocupados por la buena formación de los candidatos al diaconado permanente, se esfuerzan en formar las siguientes generaciones de diáconos permanentes.

Le pedimos a la Bienaventurada Virgen de Guadalupe, siga intercediendo por todos ustedes, ante su Hijo, Nuestro Señor Jesucristo.

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San Patricio, hijo de diácono

Por lo que el santo dice de sí mismo, se supone que era de origen romano-bretón. Su padre Calpurnio era diácono y oficial del ejército romano; su madre era familia de San Martín de Tours; su abuelo había sido sacerdote ya que en aquellos tiempos no se había impuesto aún la ley del celibato sacerdotal en todo Occidente.

Se afirma que fue alrededor del año 403, a la edad de 16 años, que cayó prisionero de piratas junto con otros jóvenes para ser vendido como esclavo a un pagano del norte de Irlanda llamado Milcho. Lo sirvió cuidando ovejas. Trató de huir varias veces sin éxito.

La Divina Providencia aprovechó este tiempo de esclavitud, de rudo trabajo y sufrimiento, para espiritualizarlo, preparándolo para el futuro, ya que el mismo dijo que hasta entonces “aún no conocía al verdadero Dios”, queriendo decir que había vivido indiferente a los consejos y advertencias de la Iglesia.san patricio.jpg

Se cree que el lugar de su cautiverio fue en las costas de mayo, al borde del bosque de Fochlad (o Foclut). De ser así, el monte de Crochan Aigli, que fue escenario del famoso ayuno de San Patricio, también fue el lugar donde vivió los tristes años de su juventud.

Lo más importante es que para entonces, como él lo dice: “oraba de continuo durante las horas del día y fue así como el amor de Dios y el temor ante su grandeza, crecieron más dentro de mí, al tiempo que se afirmaba mi fe y mi espíritu se conmovía y se inquietaba, de suerte que me sentía impulsado a hacer hasta cien oraciones en el día y, por la noche otras tantas. Con este fin, permanecía solo en los bosques y en las montañas. Y si acaso me quedaba dormido, desde antes de que despuntara el alba me despertaba para orar, en tiempos de neviscas y de heladas, de niebla y de lluvias. Por entonces estaba contento, porque lejos de sentir en mi la tibieza que ahora suele embargarme, el espíritu hervía en mi interior”.

Después de seis años en tierra de Irlanda y de haber rezado mucho a Dios para que le iluminara sobre su futuro, una noche soñó que una voz le mandaba salir huyendo y llegar hasta el mar, donde un barco lo iba a recibir. Huyendo, caminó más de 300 kilómetros para llegar a la costa. Encontró el barco, pero el capitán se negaba rotundamente a transportarlo. Sus reiteradas peticiones para que le dejasen viajar gratis fueron siempre rechazadas, hasta que al fin, después de mucho orar con fervor, el capitán accedió a llevarlo hasta Francia. La travesía fue aventurada y peligrosa. Después de tres días de tormenta en el mar, tocaron tierra en un lugar deshabitado de la costa, caminaron un mes sin encontrar a nadie y hasta las provisiones se agotaron. Patricio narra esa aventura diciendo:

“llegó el día en que el capitán de la nave, angustiado por nuestra situación, me instaba a pedir el auxilio del cielo. ‘¿Cómo es que nos sucede esto, cristiano? Dijiste que tu Dios era grande y todopoderoso, ¿por qué entonces no le diriges una plegaria por nosotros, que estamos amenazados de morir por hambre? Tal vez no volvamos a ver a un ser humano…’ A aquellas súplicas yo respondí francamente: ‘Poned toda vuestra confianza y volved vuestros corazones al Señor mi Dios, para quien nada es imposible, a fin de que en este día os envíe vuestro alimento en abundancia y también para los siguientes del viaje, hasta que estéis satisfechos puesto que Él tiene de sobra en todas partes’. Fue entonces cuando vimos cruzar por el camino una piara de cerdos; mis compañeros los persiguieron y mataron a muchos. Ahí nos quedamos dos noches y, cuando todos estuvieron bien satisfechos y hasta los perros que aún sobrevivían, quedaron hartos, reanudamos la caminata. Después de aquella comilona todos mostraban su agradecimiento a Dios y yo me convertí en un ser muy honorable a sus ojos. Desde aquel día tuvimos alimento en abundancia. “Finalmente llegaron a lugar habitado y así Patricio quedó a salvo a la edad de veintidós o veintitrés años y volvió a su casa. Con el tiempo, durante las vigilias de Patricio en los campos, se reanudaron las visiones y, a menudo, oía “las voces de los que moran más allá del bosque Foclut, más allá del mar del oeste y así gritaban todas al mismo tiempo, como si salieran de una sola boca, estas palabras: ‘Clamamos a ti, oh joven lleno de virtudes, para que vengas entre nosotros nuevamente’ “. “Eternas gracias deben dársele a Dios, agrega, porque al cabo de algunos años el Señor les concedió aquello por lo que clamaban”.

No hay ninguna certeza respecto al orden de los acontecimientos que se produjeron desde entonces.

Los primeros biógrafos del santo dicen que Patricio pasó varios años en Francia antes de realizar su trabajo de evangelización en Irlanda. Existen pruebas firmes de que pasó unos tres años en la isla de Lérins, frente a Canes, y después se radicó en Auxerre durante quince años más. También hay sólidas evidencias de que tenía buenas relaciones personales con el obispo San Germán de Auxerre. Durante este tiempo le ordenaron sacerdote.

Algunos historiadores sostienen, que en esa época hizo un viaje a Roma y que, el Papa Celestino I fue quien le envió a Irlanda con una misión especial, ya que su primer enviado Paladio nunca logró cumplir porque a los doce meses de haber partido murió en el norte de Britania. Para realizar esa misión encomendada por el Pontífice, San Germán de Auxerre consagró obispo a Patricio.

Puesto que dependemos de datos confusos, legendarios y muchas veces contradictorios, de sus primeros biógrafos, es materialmente imposible obtener detalles del heroico trabajo en las tierras donde había estado cautivo. La tradición afirma que trabajó en el norte, en la región de Slemish, que dicen fue la misma donde Patricio cuidaba el ganado y oraba a Dios cuando era un joven esclavo. Una anécdota que antiguamente la tenía por auténtica en Irlanda relata que cuando el amo se enteró del regreso de Patricio convertido en venerado predicador, se puso tan furioso que prendió fuego a su propia casa, pereciendo en medio de las llamas.

Se afirma que, a su arribo a tierras irlandesas, San Patricio permaneció una temporada en Ulster, donde fundó el monasterio de Saúl y que con la energía que lo caracterizaba se propuso la tarea de conquistar el favor del “Gran Rey” Laoghaire, que vivía con su corte en Tara, de la región de Meath.

Utilizaba un lenguaje sencillo al evangelizar. Por ejemplo, para explicarles acerca de la Santísima Trinidad, les presentaba la hoja del trébol, diciéndoles que así como esas tres hojitas forman una sola verdadera hoja, así las tres personas divinas, Padre, Hijo y Espíritu Santo, forman un solo Dios verdadero. Todos lo escuchaban con gusto, porque el pueblo lo que deseaba era entender.

Aciprensa

 

Vídeo. ¿Que es un diácono permanente?

15 recetas para un seguro fracaso en la vida diaconal

Manual, o más bien Antimanual, para el diaconado

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Fracasar como diácono es muy fácil, basta con seguir estos quince sencillos pasos y la debacle estará asegurada, a menos que el Señor intervenga con su gracia.

Manual para fracasar como diácono:

1. Haberse ordenado sin haber tenido experiencia de Jesús (la más importante de todas).

2. Creer que el ministerio es una carrera y no una vocación.

3. Pensar que aquí se asciende como en la milicia.

4. Abandonar poco a poco la oración, empezando por la Liturgia de las Horas, argumentando demasiado trabajo laboral, familiar o pastoral.

5. Aislarse de los demás hermanos diáconos.

6. Celebrar la Palabra, responsos o bautizos sólo si hay gratificación económica. Eso es creer que la comunidad no merece santificarse con las celebraciones.

7. Proclamar el Evangelio como si se leyera cualquier libro más.

8. Perderle sentido a predicar la Palabra de Dios.

9. Hablar de todo en la homilía, menos de la Palabra.

10. Haber pensado que en la Iglesia todo es bondad y que no hay maldad en el corazón de sus miembros.

11. Ver al obispo como un patrón y no como un servidor.

12. Ver a los sacerdotes como competidores.

13. No confesarse permanentemente.

14. No tener un director espiritual.

15. Creer que es un empleado de su parroquia como una empresa y no su comunidad.

¡Lo ideal es que NO siga estas recetas! Pero….

Adaptado de Aleteia

¿Qué levanta el diácono cuando alza el cáliz?

“Alzaré la Copa de la Salvación,
Invocando el nombre del Señor”
Salmo 115

cropped-cropped-cropped-1diaconodiamadreteresa22111Tal vez sea lo más conocido del servicio desempeñado por el diácono en la Misa, el ser el encargado de la proclamación del Evangelio, pero también realiza otro oficio clave en la celebración y es su desempeño como el ministro encargado del Cáliz, por eso el directorio de los diáconos reza: “en el altar desarrolla el servicio del cáliz y del libro“. Cuando el diácono eleva el Cáliz que ya porta la Sangre de Cristo durante la doxología final de la plegaria eucarística no lo hace como ayuda al celebrante, ni como detalle que realce la ceremonia, sino como desempeño de un ministerio que le es propio y por eso el Cáliz solo lo debe de acercar el diácono, exactamente igual que su exclusividad ministerial para proclamar el Evangelio, es el portar el Cáliz, no por presidencia, sino por oficio. Los diáconos siempre deben comulgar bajo las dos especies y ellos son los que sumen la Sangre sobrante.

¿Por qué vino?

Cuando se preparan las ofrendas para la misa puede surgir la pregunta: ¿Porque vino? Todo tiene un sentido: el pan es el cuerpo, el vino la sangre. ¿Qué es el cuerpo para un judío?: expresión de la persona, por eso el cuerpo es sagrado, por eso en el matrimonio hay entrega del cuerpo, se entrega la vida entera. “El que entrega el cuerpo, entrega la vida“. La unión de los esposos es sacramental y matrimonial. Entregando la vida se entrega el matrimonio, los hijos, los bienes, la salud, todo lo positivo, todo lo que se nos regala. Esto es el pan.

jesus-vinoLos fieles ponen la vida entera si hemos entregado la vida. ¿Qué nos queda?, pues la sangre. Para un judío la sangre es la muerte porque si se pierde la sangre, se pierde la vida. Al preparar el vino preparamos la muerte a Cristo, que nos da su muerte. La muerte de cada día son nuestros fracasos, nuestros dolores espirituales o morales. Con el vino entregamos lo que nos conduce a la muerte, lo negativo. Por eso no tiene sentido decir. “no voy a misa porque estoy mal”. Para eso está el vino, la sangre. Para que la misa sea válida, el que preside debe de tomar el cuerpo y la sangre. El ir a misa es ofrecer la vida. A veces hay más pan, otras más vino. A veces la patena y el cáliz pesan poco.  Levantando el Cáliz, el diácono levanta todo el dolor, las miserias, nuestros pecados, que han sido y son pagadas al más alto precio, la gloriosa sangre derramada por nuestro redentor.

Ángeles y diáconos

caliz.pngEs conocida la relación alegórica entre los ángeles y los diáconos, en cuanto que los ángeles anuncian a Dios y los diáconos anuncian la Palabra de Dios. Por eso no es difícil encontrarnos en pinturas antiguas a ángeles revestidos con dalmáticas.

Pues no solo es una similitud en el anuncio, sino que también tienen una relación alegórica en su ministerio con el Cáliz, ya que un ángel fortalece a Jesús ayudándole durante su pasión, apareciendo cuando Cristo pide al Padre que aleje de si ese Cáliz. Jesucristo, con gotas de sangre sobre su frente, es ayudado por el ángel a beber ese Cáliz designio divino del Padre, algo que con similitud realizan los diáconos con los fieles en la Eucaristía, les acerca la Copa de la Salvación invocando el nombre de Jesucristo: “¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Alzaré la copa de la salvación, invocando su nombre” Salmo 115.

 “El sentido básico del diácono: ser testimonio de Cristo en la oración con humildad y obediencia para y con el pueblo de Dios”. Retiro vocacional de la diócesis de Valle de Chalco, México

Diócesis de Valle de Chalco y a Mons. Víctor René Rodríguez Gómez, Obispo de esta Diócesis, quien bajo la Gracia de Dios y preocupado por la buena formación de los candidatos al Diaconado Permanente, junto al el equipo formador, encabezado por el Presbítero Pablo Cabrera, han realizado el quinto retiro vocacional en el Instituto Damián. Con la temática de la ¨Espiritualidad Diaconal¨ han compartido y aprendido el sentido básico del diácono: ser testimonio de Cristo en la oración con humildad y obediencia para y con el pueblo de Dios.

También en días pasados de este mes de marzo han dado inicio las clases de las diferentes generaciones de la escuela diaconal de esta Diócesis de Valle de Chalco..

Le pedimos a la Bienaventurada Virgen de Guadalupe, siga intercediendo por todos ustedes, ante su Hijo, Nuestro Señor Jesucristo.

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¿Por qué hay tan pocos diáconos en América Latina?

¿Por qué hay tan pocos diáconos permanentes en Honduras y en muchas otras partes de América Latina?

No tengo las respuestas pero, como una de ellas, ofrezco estas reflexiones como punto de partida para una discusión seria.

 Una respuesta que he escuchado de un misionero estadounidense con décadas de experiencia en Honduras, es que el diaconado permanente no era popular en Honduras hace décadas, y por eso no fue aprobado hasta hace poco, en parte debido a la preocupación de los sacerdotes, que a veces dependían Por su sustento en los estipendios para los sacramentos, estaban preocupados por perder esta importante fuente de ingresos.DSCN0493

Esto puede ser un factor, pero creo que, al menos en Honduras, puede haber otras razones. En 1966, en respuesta a la falta de atención pastoral de los sacerdotes en aldeas distantes, la diócesis de Choluteca inició un programa de Delegados de la Palabra. Los delegados, elegidos de sus comunidades y entrenados, liderarían las celebraciones dominicales de la Palabra. Se extendió por todo Honduras y ahora es una parte importante de la vida de la Iglesia en las aldeas. Apenas hay un pueblo en nuestra diócesis que no tenga delegados.

Otro factor puede ser el nivel educativo de muchas personas en la iglesia en América Latina.

Los dos primeros diáconos permanentes ordenados en Honduras son profesores universitarios y continúan funcionando en el sistema universitario en la región de Tegucigalpa. Recientemente se ordenó un tercer diácono permanente para la archidiócesis de Tegucigalpa. No conozco su profesión.

Soy el primero ordenado en nuestras diócesis, Santa Rosa de Copán, y el tercero en el país. Aunque yo también tengo un título universitario avanzado, no doy clases en una universidad, a pesar de varias ofertas. Mi ministerio, que es de tiempo completo, está en una parroquia rural, con casi cincuenta aldeas.

La mayoría de los delegados en nuestra parroquia tienen menos de seis años de educación formal. Algunos aprendieron a leer estudiando la Biblia en las sesiones de capacitación para delegados. Hay algunos que son, o han sido, maestros de escuela primaria y algunos de los delegados más nuevos o quienes están en capacitación son hombres y mujeres más jóvenes que han terminado la escuela secundaria. Pero aquellos que tienen más de un sexto grado de educación son la excepción.

Entre los delegados y los extraordinarios ministros de comunión, veo a unos pocos que serían grandes diáconos, porque ya están viviendo una vida diaconal. Deseo que la iglesia aquí en Honduras elija, forme y ordene algunos de estos, en respuesta al párrafo 16 de Ad Gentes, el Decreto del Vaticano II sobre la actividad misionera:

Cuando las Conferencias Episcopales lo consideren oportuno, el orden del diaconado debe restaurarse como un estado permanente de la vida, de acuerdo con las normas de la Constitución sobre la Iglesia. Porque hay hombres que realmente están desempeñando las funciones de la oficina del diácono, ya sea predicando la Palabra de Dios como catequistas, o presidiendo comunidades cristianas dispersas en nombre del pastor y el obispo, o practicando la caridad en la vida social o social. trabajo de socorro. Será útil fortalecerlos con la imposición de manos que han bajado de los apóstoles y atarlos más cerca del altar. Por lo tanto, pueden llevar a cabo su ministerio más efectivamente debido a la gracia sacramental del diaconado.

Creo que nuestro obispo resistiría la tentación de elegir diáconos entre las personas con educación universitaria y exigir clases de nivel universitario. Pero no estoy seguro de que sea aceptado por otras autoridades de la iglesia en el país.

La falta de diáconos permanentes en algunos países también puede estar relacionada con una grave falta de comprensión del ministerio del diácono.

En una reunión de estudio nacional del clero hace unos años, un sacerdote de otra diócesis me preguntó por qué no iba a ser ordenado sacerdote. El diaconado es mi vocación, respondí. Rápidamente negó que tuviera eso; después de todo, era célibe.

This only reflects a misunderstanding of the diaconate that is also found in a book by a Spanish priest published by a prominent Latin American Catholic publisher. He seems to see the permanent diaconate as a concession to married men who want to dedicate themselves to work for the church. He does not seem to value highly the vocation to the diaconate for celibate men.

Un factor importante que afectará el futuro del diaconado permanente en América Latina es el clericalismo. La deferencia dada al sacerdote tiene raíces complicadas. En una parroquia donde hay pocas personas educadas después del sexto grado, las personas buscan respuestas en el sacerdote, no solo en términos de preguntas religiosas y acceso a los sacramentos. Donde hay pocos consejeros, la gente acude al sacerdote para pedirle consejo sobre problemas matrimoniales y familiares y en tiempos de crisis psicológicas. En un país como Honduras, donde el gobierno parece aferrarse a una asignación partidaria de fondos y trabajo basada en el cliente, el alcalde y el partido político ofrecen dinero, trabajo y reparaciones a las carreteras y otros proyectos de infraestructura. De lo contrario, el maestro de escuela y el sacerdote pueden ser los que más saben en una comunidad rural.

¿Dónde encajaría un diácono en tal situación? Creo que el clericalismo prospera en el poder y el prestigio donde unos pocos controlan el acceso al conocimiento y al poder. ¿Se considerará el diaconado en su mayoría en términos de poder?

Ya existe un problema, al menos en algunas parroquias que conozco, donde los delegados han asumido un poder sobre las iglesias locales que rivalizan (y algunas veces exceden el clericalismo del clero). Un sacerdote que conozco estaba preocupado de que convertirse en un ministro extraordinario de comunión podría verse como ganando más poder en la iglesia de la aldea local, así como en eldsc08928

Hay un factor más que creo que debe abordarse: ¿dónde ministran los diáconos?

Para intentar responder a esto, hay una pregunta para la cual no tengo una respuesta: ¿cuántos de los diáconos permanentes en América Latina y África viven y ministran en parroquias rurales o, exclusivamente, en barrios pobres? En Honduras, hay un diácono permanente casado, un salvadoreño ordenado en los Estados Unidos, que trabaja como misionero en una zona pobre de Comayaguela, pero los dos primeros diáconos ordenados en la archidiócesis de Tegucigalpa son profesores universitarios que continúan en su profesión.

No tengo ningún problema con los profesionales como diáconos. En algunos casos, es extremadamente necesario para penetrar en el mundo profesional con la Buena Nueva del Evangelio. De hecho, creo que esta puede haber sido una de las preocupaciones de los sacerdotes que dialogaron sobre el diaconado permanente en el campo de concentración de Dachau durante la Segunda Guerra Mundial.

Pero en América Latina, la necesidad es la evangelización de los pobres en los barrios de las ciudades y en las aldeas remotas. Algunos de nosotros intentamos hacer esto, pero me pregunto si el diaconado permanente se ha visto mucho más conectado con la ciudad y con la demanda de profesionales del orden de los diáconos.

La única excepción que conozco es el esfuerzo realizado en la diócesis de San Cristóbal de las Casas en Chiapas, México. Fue suprimido temporalmente debido a algunas preocupaciones del Vaticano, pero creo que ha sido restaurado.

Si la Iglesia propone aumentar el número de diáconos en América Latina, debe quedar claro en el ministerio del diácono.

¿Cuál es entonces mi visión para el diaconado en la diócesis en la que sirvo?

El candidato a diácono debe ser elegido entre aquellos que ya están presenciando una vida diaconal de fe, en la iglesia.

El candidato a diácono debe mostrar un compromiso real con los pobres y los marginados, no solo trayéndoles la comunión, sino también acompañándolos en su sufrimiento y en sus esfuerzos por liberarse de las condiciones de empobrecimiento de la sociedad.

El candidato a diácono debería estar dispuesto a lavar los pies de los pobres, literal y figurativamente. En nuestra parroquia, el pastor insiste en que los ministros extraordinarios de la comunión deben estar listos para ayudar a lavar y limpiar a los enfermos. Al menos una persona se retiró del programa de formación debido a esto.

La formación del diácono debe ser seria pero ajustada según el nivel educativo formal de los candidatos. Esto no debe ser un estorbo de la fe, ni debe ser una mera memorización del Catecismo u otros documentos de la iglesia.

La formación debe ser integral, no se limita a la doctrina y la liturgia, sino que incluye la enseñanza social de la iglesia y, aún más, la práctica pastoral que acompaña a los pobres, a los marginados, a los enfermos.

El candidato a diácono debe ser alentado a continuar su trabajo pastoral actual mientras estudia.

La esposa y la familia del candidato a diácono deben participar en el proceso de formación en la medida de lo posible.

Hay mucho más que considerar, especialmente la formación de los sacerdotes en el ministerio del diácono. Pero esa es otra entrada de blog.

– – – – – –

ACTUALIZACIÓN: 
Sólo hice un poco de investigación; las estadísticas provienen de varios años y, por lo tanto, no siempre son precisas para hacer una comparación verdadera; Además, no hay forma de saber si algunos de estos diáconos permanentes pertenecían a órdenes religiosas. 
Brasil tiene 4.800 diáconos permanentes; Columbia tieneaproximadamente 486, más 254 candidatos; San Martín Argentina tiene 35; Santiago Niño tiene 385; Lima Perú tiene 3; Buenos Aires tiene 12; Santiago, República Dominicana tiene 140 y Santo Domingo, RD, tiene 166; Nicaragua tiene 27-18 en Bluefields; El Salvador tiene 2; Guatemala tiene 4; La ciudad de mexico tiene 108; La diócesis de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México, tiene 450.

El autor del artículo:_

Santa Rosa de Copán, HondurasSoy diácono permanente en la diócesis de Santa Rosa de Copán, ordenada el 15 de julio de 2016. Ayudo en la parroquia rural de Dulce Nombre de María. Desde junio de 2007 hasta esa fecha fui voluntario laico en la diócesis católica de Santa Rosa de Copán, Honduras. Entre 2009 y 2014 me desempeñé como director asociado de Caritas de la diócesis. Soy un diácono permanente en la diócesis de Santa Rosa de Copán, Honduras, ordenado el 15 de julio de 2016. El nombre “Hermano Juancito”, hermano Juan o hermano Jack, me lo dieron los niños en el Suchitoto, El Salvador. Campo en 1992, un “título” que atesoro, que vale más que cualquier doctorado.

https://hermanojuancito.blogspot.com/