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Archivo de la categoría: Formación diaconal

Resumen de las ideas clave del artículo: EL «MUNUS REGENDI» DEL DIÁCONO

Este mes de diciembre se ha publicado en la revista Liturgia y Espiritualidad un artículo muy interesante sobre el diaconado permanente: “EL «MUNUS REGENDI» DEL DIÁCONO”

El artículo aborda la importante temática sobre si el diácono como ministro ordenado tiene “munus regendi”, es decir la función propia derivada del sacramento del orden de pastorear y “regir” una comunidad o un grupo de fieles. Para ello el autor introduce sus tesis basándose en documentos de los Concilios de Elvira y de Toledo en los que se habla de diáconos encargados de Iglesias (parroquias) y de grupos de fieles. Estos diáconos claramente actuaban con autoridad y más allá de pastorear la grey e incluso de ser encargados de iglesias (parroquias) presidían la liturgia de las horas y los bautizos de forma ordinaria.dsc_5531

 

 

Sin embargo el autor nos advierte que en el siglo XXI tenemos otro modelo de parroquia por lo cual el pastoreo del diácono tiene que distinto a lo que dicen los textos conciliares de Elvira y Toledo. Pero a la vez nos dice que el diácono tiene su propio “munus regendi”, es decir un liderazgo que nace de su ministerio y no por delegación y que es comparable con el “munus regendi” que tiene un sacerdote que no es párroco.

 

Debemos entender la capacidad de liderar y pastorear del diácono desde su vinculación con el obispo. El diacono es ordenado “ad ministerium episcopi”. Desde ahí su misión adquiere una visión diocesana y como consecuencia la función propia del diácono va más allá de un encargo parroquial aunque tenga encargos pastorales en una parroquia. Esto implica en los tiempos actuales que el diácono debe tener una función importante en la transformación que están sufriendo las parroquias por el descenso de feligreses dejando claro a la vez que su misión no es la de suplir a un presbítero ausente.

 

En la Iglesia Romana hasta el siglo III cada uno de los siete diáconos está a la cabeza de una de las siete regiones pastorales. Además los diáconos administraban los bienes y dirigían los servicios asistenciales. Desde ahí entendemos su liderazgo como un liderazgo desde el servicio.

Esta vinculación con el obispo y el proyecto diocesano tiene raíces litúrgicas. Las funciones eucarísticas específicas muestran su vinculación al “munis sanctificandi” del obispo. El “munus regendi” del diácono en la Eucaristía lo encontramos en sus intervenciones que son de carácter propio. De especial importancia es la monición final “Ite missa est” en la que es precisamente el diácono quien invita al pueblo a prolongar la liturgia en la vida ordinaria, con lo cual el diácono invita a participar en los acontecimientos salvíficos durante y fuera de la misa. Su “munus” es propio pero no independiente. Su peculiaridad de ser un ministro ordenado pero a la vez cercano al laico en ciertos aspectos (los diáconos tienen un trabajo civil y en su inmensa mayoría están casados) da a la monición final (que es un envió misional) un carácter especial cuando es proclamada por él. La vinculación entre Eucaristía y vida más allá de la celebración se realiza por medio del ministerio diaconal. (p. 691)

 

El “munus regendi” del diácono es singular, es propio (no delegado) y lo podemos entender desde sus funciones litúrgicas que son propias pero solo se entienden desde su vinculación con el obispo. El diácono es quien anima a los feligreses a

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prolongar la obra de Dios en el mundo y como pastor debe ser ejemplo en la tarea de servir y evangelizar.

 

Eduardo Ludwig

 

 

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“Papa Francisco: Los diáconos con suegra son una riqueza en la Iglesia” por Guillermo Cedeira, diácono

Papa Francisco bromea: Los diáconos con suegra son una riqueza en la Iglesia

El Pontífice en el Duomo de Milán encuentra al clero y advierte del peligro de percibir a los diáconos “como medio sacerdotes o medio laicos”
Los diáconos “que viven en la vida familiar” son un valor para la Iglesia y el discernimiento. “¡Ustedes tienen una suegra, eh!”, dijo el papa Francisco arrancando las risas de los presentes en su encuentro con el clero de Milán que tuvo lugar en el imponente templo, el Duomo, este sábado 25 de marzo de 2017.cadeira2
“Ustedes diáconos tienen mucho por dar”, aseguró el Obispo de Roma , quien respondió a una pregunta de un diácono, Roberto Crespi, sobre esta especial misión en la Iglesia que inició en esa diócesis en 1990 y que actualmente cuenta con 143 diáconos permanentes (casados o célibes) al activo.
“Pensemos al valor del discernimiento al interno del presbiterio” como voz autorizada para “mostrar las tensiones que hay entre el deber y querer”.
“Debemos tener cuidado de no ver a los diáconos como medio sacerdotes o medio laicos. ¡Esto es un peligro! Al final no están ni allá, ni acá. No se debe hacer, es un peligro, hace daño a nosotros y a ellos”, afirmó.
En esta línea, el Papa ha pedido de no quitar fuerza al “carisma del diaconado”. “Tampoco está bien pensar al diácono como un intermediario entre los fieles y los pastores, ni a mitad de camino entre sacerdotes y laicos, ni a mitad de camino entre pastores y fieles”.cedeira3
El peligro del clericalismo. El diácono demasiado clerical. “¡Esto no! Parecería en algunas liturgias que casi parecería tomar el lugar del sacerdote. Cuídense del clericalismo”.
El funcionalismo. “Es otro pecado en el que puede caer el diácono, como uno que es funcional al sacerdote: un joven para hacer mandados y no para esta cosa”.
El Papa dijo a los diáconos que ellos tienen un carisma específico en la Iglesia y “deben custodiarlo”. Se trata de una misión-vocación familiar que “llama al servicio”.
“Me gusta tanto cuando los primeros cristianos helénicos fueron ante los apóstoles a lamentarse porque sus viudas y sus huérfanos no recibían buena asistencia…ellos hicieron esta reunión, este sínodo entre los apóstoles y discípulos, y han inventado los diáconos para servir”.
Así, Francisco rememoró que los apóstoles como obispos decidieron el servicio de los diáconos. En este caso, ellos “servían a las viudas, a los huérfanos”. Y nosotros “obispos a la oración y el anuncio de la palabra”.
Así, “el carisma más grande de un obispo es rezar”. El segundo – prosiguió – es el de “anunciar la palabra”. Se ve bien la diferencia y, a veces el servicio, esta palabra es clave, para entender el servicio como don característico”.
“El diácono es el custodio del servicio de la Iglesia, pero cada palabra debe ser bien pesada; el servicio a la palabra, el servicio en el altar, el servicio a los pobres”, sostuvo.
“Servicio que consiste en recordar a todos nosotros que la fe en su diversas expresiones -en la liturgia comunitaria, la oración personal, las diversas formas de caridad- en sus varios estados de la vida – laical, la vida clerical y la vida familiar-, poseen una esencial dimensión de servicio”.
“El servicio a Dios y a los hermanos…y cuánto camino hay que hacer en este sentido”, expresó Francisco. Una “ayuda para no perder la prospectiva y la riqueza de la acción de Dios”.cedeira
“Ustedes no son medios sacerdotes o medios laicos”, dijo el papa Francisco a los diáconos. “esto sería funcionalizar el diaconado, ustedes son sacramento del servicio de Dios a los hermanos”.
“Una vocación, que como todas, no es solamente individual, vivida al interno de la familia y con la familia, al interno del pueblo de Dios y con el pueblo de Dios”.
En suma, “no hay servicio al altar, no hay liturgia que no se abra el servicio de los pobres y no hay servicio de los pobres que no lleve a la liturgia. No hay vocación eclesial que no sea familiar, esto nos ayuda a revaluar el diaconado como vocación eclesial”.
Ponerse al servicio, no servirse de…
En fin, “cada cosa hoy parecería debería servirnos. ‘La oración me sirve, la comunidad me sirve, la caridad me sirve’, esto es un hecho de nuestra cultura. Ustedes son un dono que el Espíritu Santo nos hace para indicar que el camino correcto va al contrario; ‘en la oración sirvo, en la comunidad sirvo, con la solidad sirvo a Dios y al prójimo”, respondió en el Duomo de Milán a un diácono.

Con cariño te envió este artículo que es un aire fresco que sale del corazón del Papa

Guillermo Cedeira Cedeira
Diácono-Permanente

Página Web: guillermocedeira.es

Artículo partidario de que solo distribuyan la comunión los obispos, presbíteros y diáconos

¿Por qué el uso ordinario de ‘ministros extraordinarios’ tiene que desaparecer?

En la gran tradición de la Iglesia Católica, en sus ritos latino y griego, occidental y oriental por igual, solo los clérigos o ministros ordenados pueden distribuir el precioso Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor. Esta tradición permaneció ininterrumpida hasta que la erupción de la experimentación litúrgica en la década de 1960 allanó el camino para una multiplicación casi indiscriminada de “ministerios” laicos sin precedentes.

La razón de la restricción tradicional es que, como explica el mayor teólogo de la Iglesia, Santo Tomás de Aquino, corresponde al mismo producir cierto efecto y luego ver que el efecto se otorga a aquellos para quienes está destinado. Más aún, esto es cierto con efectos sobrenaturales que pueden producirse solo por agentes supernaturalmente facultados; simplemente no sería apropiado confiar tales efectos a cualquiera que no esté apartado para ese ministerio. Eso explica por qué, incluso bajo la ley actual de la Iglesia, el único ministro ordinario de comunión, el únicoministro ordinario, es el obispo, sacerdote o diácono, en virtud de su ordenación, que lo consagra al servicio de Dios.

¿Por qué es tan importante la ordenación? Porque la Sagrada Eucaristía es el Cuerpo y la Sangre de Dios Encarnado. Es dios Cuando tienes al anfitrión, estás en contacto con el Autor de toda la vida, de toda la realidad. Esto no es algo para tratar a la ligera, o para delegar a los empleados como un trabajo de oficina. Nuestro Señor Jesucristo instituyó un sacerdocio con sus responsabilidades específicas, que el diácono comparte y el obispo ejemplifica.BRQ7QIAJORBXVEQ2XNBTYBD3EE

Nunca en la historia registrada de la Iglesia se había permitido a los laicos (por no decir nada de las laicas) distribuir los preciosos regalos, hasta hace unas pocas décadas. Este paso fue parte de una empresa más grande de crear una liturgia “nueva” para el hombre moderno, donde las antiguas reglas y costumbres ya no tenían que ser respetadas, y donde se prefería un enfoque informal y informal a uno solemne y formal. (Esta es la razón por la que los católicos bizantinos, que no han abandonado sus propias costumbres y son muy conscientes de la reverencia debida a los asombrosos misterios de Cristo, se sienten perturbados por lo que ven en tantas iglesias de rito latino.) Desafortunadamente, cuando eran viejos. Las reglas y las costumbres desaparecen, la fe misma y la vida que le corresponde desaparecen también, como han visto nuestros propios ojos, y como confirman todas las estadísticas.

Así como el Concilio Vaticano II no dijo nada sobre la abolición del latín, el sacerdote frente a la gente, o recibir la Comunión en la mano, tampoco dijo nada acerca de los laicos que distribuyen el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Sin embargo, incluso cuando esta práctica comenzó a permitirse, se limitó expresamente a casos raros: llevar la comunión a los enfermos cuando no había disponible un ministro ordenado, o ayudar a distribuir el anfitrión cuando el celebrante era demasiado viejo o demasiado débil para hacerlo él mismo, o asistir cuando un gran número de personas lo hicieran necesario. Esto se puede probar fácilmente observando todas las normas disciplinarias universales relevantes ( reunidas aquí ).

Por esta razón, ya en 1997, el Vaticano hizo una aclaración, y con cierta insistencia, que “el uso habitual de los ministros extraordinarios de la Santa Comunión en la misa, extendiendo así arbitrariamente el concepto de ‘un gran número de fieles'” es una de las prácticas “que deben evitarse y eliminarse cuando tales han surgido en iglesias particulares” ( sobre ciertas cuestiones relacionadas con la colaboración de los fieles no ordenados ).

Tenga en cuenta: No hay un solo documento del Vaticano, o cualquier otro documento con fuerza legal, que requiera la distribución de la Santa Comunión bajo ambas especies a pesar de la ausencia de ministros ordinarios. En otras palabras, si no son ministros ordinarios, comunión puede darse bajo las dos especies; pero si no es así, no hay una razón imperiosa o imperiosa para hacerlo. La comunión solo en forma de pan es, y se considera que es, plenamente adecuada para el propósito por el cual Nuestro Señor instituyó la Eucaristía: une a los fieles plenamente a Él mismo, a Aquel que está realmente, verdaderamente, sustancialmente presente bajo cualquiera de las especies.

La mayor parte del mundo occidental ha hecho oídos sordos a la repetida solicitud del Vaticano de que los ministros extraordinarios se limiten a su propósito previsto. Según el punto de vista modernista, esto significaría que la solicitud del Vaticano se confunde porque el Pueblo de Dios (o quizás algún gigante burocrático llamado conferencia episcopal) ha decidido lo contrario. 

Pero el punto de vista modernista, que es intrínsecamente antiautoritario, fue condenado por el Papa San Pío X. El hecho de que la Iglesia en el mundo occidental exista en statu abusus, en un estado de abuso (casi perpetuo), de ninguna manera socava la ley de La Iglesia, o, sobre todo, su sabia tradición de dos milenios. Ni la tradición ni la disciplina se evaporan solo porque todos la ignoran y el Vaticano elige tolerar este estado de cosas, o más bien, no toma medidas punitivas. 

Lamentablemente, hemos visto que en estos días no podemos esperar mucha ayuda del Vaticano en ningún asunto de fondo. Por lo tanto, si el cambio no tiene lugar a nivel parroquial, puede que nunca suceda. Bendito sea el pastor que tiene la convicción, el coraje y el tacto que se necesita para eliminar los abusos, de acuerdo con Redemptionis Sacramentum 183:

De una manera muy particular, que todos hagan todo lo que esté a su alcance para garantizar que el Santísimo Sacramento de la Eucaristía esté protegido de toda irreverencia o distorsión y que todos los abusos sean corregidos a fondo Este es un deber muy serio que incumbe a todos , y todos están obligados a cumplirlo sin ningún favoritismo.

Tal vez más que en cualquier otra nación, los estadounidenses simplemente han elegido ser desobedientes con respecto a los ministros extraordinarios, creando sus propias reglas a medida que avanzan. Yo pregunto: ¿Es esta una actitud verdaderamente católica ? ¿O es solo un ejemplo más de cuán lejos ha ido la Iglesia en América a crear su propia religión con sus propias reglas de cosecha propia? La tierra de 30,000 denominaciones tiene una forma de desromanizar y descatizar a la Iglesia, a menos que se realicen esfuerzos conscientes y decididos en la dirección opuesta.

Life Site News

Por Peter KwasniewskiPeter_Kwasniewski_headshot_300_300_300_300_75gray_s_c1

Tiene una licenciatura en Artes Liberales del Thomas Aquinas College en California y un MA y Ph.D. en Filosofía de la Universidad Católica de América en Washington, DC Después de enseñar en el Instituto Teológico Internacional de Austria y del Programa Austriaco de la Universidad Franciscana de Steubenville, se unió al equipo fundador del Colegio Católico de Wyoming en Lander, Wyoming, donde enseñó teología. Filosofía, música e historia del arte, y dirigió el Coro y la Schola. Ahora trabaja como autor independiente, orador público, editor, editor y compositor.

El Dr. Kwasniewski ha publicado cinco libros:  Wisdom’s Apprentice  (CUA Press, 2007) Sobre el amor y la caridad  (CUA Press, 2008) Obras corales sagradas  (cuenca del Corpus Christi, 2014); Resurgir en medio de la crisis: la sagrada liturgia, la misa tradicional en latín y la renovación en la iglesia (Angelico Press, 2014); y más recientemente,  Noble Beauty, Santidad trascendente: por qué la Edad Moderna necesita la misa de las edades  (Angelico Press, 2017) Resurgente en medio de la crisis también se ha publicado en checo, polaco, alemán y portugués, y pronto aparecerá en español y bielorruso.

Kwasniewski es miembro de la junta y académico del Instituto Aquinas para el Estudio de la Doctrina Sagrada, que publica la  Ópera Omnia  del Doctor Angélico, miembro del Centro Albertus Magnus para Estudios Escolásticos y miembro principal del Centro St. Paul. . Ha publicado más de 750 artículos sobre el pensamiento tomista, la teología sacramental y litúrgica, la historia y la estética de la música y la doctrina social de la Iglesia. 

Vídeo: ¿Qué es el diaconado?

“Una mirada a los diáconos permanentes de América Latina y de Santiago de Chile” por Miguel A. Herrera, diac.

“Una mirada a los diáconos permanentes de América Latina y de Santiago de Chile”

Resumen:  Este artículo aborda la realidad de los diáconos permanentes, en dos partes, la primera se refiere a un diagnóstico social y pastoral de los diáconos en América Latina  entre los años 2007 y 2015, y la segunda se refiere a los resultados de la encuesta sobre necesidades de formación continua de los diáconos permanentes de Santiago y de sus esposas, efectuada en el año 2016.

Abstract: This article addresses the reality of permanent deacons, in two parts, the first one refers to a social and pastoral diagnosis of deacons in Latin America between 2007 and 2015, and the second refers to the results of the survey on the need for ongoing formation of the permanent deacons of Santiago and their wives, held in 2016.

Palabras claves:  diáconos permanentes,  realidad social y pastoral, necesidades de formación de los diáconos

Keywords: permanent deacons, social and pastoral reality, deacons formation needs

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Primera parte: “Diagnóstico social y pastoral de los diáconos de América Latina, entre los años 2007 y 2015”

La población de los diáconos permanentes muestra una dinámica evolutiva significativa: aumentan en 2015 del 14,4% en comparación con hace cinco años, pasando de 39.564 a 45.255 unidades. El número de diáconos mejora en todos los continentes a ritmo notable. En Oceanía, donde todavía no alcanzan el 1% del total, aumentan en un 13,8%,  igual a 395 unidades. El dato también mejora en áreas donde su presencia es cuantitativamente significativa. En Estados Unidos y Europa, donde reside aproximadamente el 98% de la población total, los diáconos han aumentado, en el intervalo de tiempo considerado, respectivamente, del 16,2 y  del 10,5 por ciento. (Anuario de la Iglesia, Vaticano,  2017)

En la actualidad, hay aproximadamente 7.000 diáconos permanentes en los países de América Latina y el Caribe.  ¿Cómo es su realidad familiar, social  y eclesial?.                                                   Con el apoyo del Centro Internacional del Diaconado de América Latina, CIDAL, se inició la aplicación de encuestas a los diáconos permanentes de los países latinoamericanos, en el año 2007, con el objetivo general de conocer su realidad social y pastoral y, de esa manera, poder contribuir a fortalecer nuestra identidad y nuestro ministerio de servicio, en los ámbitos de la Liturgia, de la Palabra y de la Caridad, en nuestras respectivas diócesis, parroquias y unidades pastorales. Este diagnóstico es de tipo exploratorio, ya que no se ha tenido un universo de diáconos por cada país, y por lo tanto, no se ha contado con una “muestra representativa” de ellos. Solamente hemos contado con la respuesta libre, voluntaria y anónima de diáconos de distintos países. En el año 2007 se recibió un total de 240 encuestas respondidas y así -cada año- se aplicó nuevamente este instrumento.

En el año 2015 se recibió un total de  339 encuestas respondidas por los diáconos latinoamericanos.

1.- Principales resultados de la encuesta:

El promedio de edad de los diáconos en el año 2007 era de 62 años y en el año 2015 dicho promedio descendió a 59 años.  En relación al estado civil de los diáconos, en el año 2007 el 91,7% estaba casado, lo que tuvo un leve descenso al 90,5% en el año 2015.  Por el contrario, los diáconos viudos aumentaron del 7,5% en 2007, al 9,3% en el año 2015.  En el año 2007 el promedio de años de matrimonio de los diáconos era de 31,8 años, lo que subió a 34,0 años, en el año 2015. El promedio de hijos de los diáconos subió de 2,98 hijos en 2007, a 3,75 hijos en el 2015.

La proporción de diáconos encuestados que cuentan con educación universitaria completa descendió del 31,2% en el año 2007, al 26,0% en el año 2015.  En el año 2007 el 72,1% de los diáconos se encontraba trabajando, lo que aumentó al 78,0% en el año 2015.  Los diáconos desempleados (cesantes o parados) aumentaron del 5,4% en 2007 al 9,0% en el año 2015. En el año 2007 el 50,% de los diáconos tenía un ingreso mensual del grupo familiar de hasta 1.200 dólares (su equivalente), lo que aumentó al 54,0% en el año 2015.miguel-ang

El 65,8% de los diáconos que respondieron la encuesta en 2007 fueron ordenados desde el año 2.000 en  adelante, lo que aumentó al 76,0% en  2015.  En el año 2007 el 64,6% de los diáconos participaba junto a su esposa, en una pequeña comunidad de diáconos, lo que descendió rotundamente al 43,0% en 2015. En  2007 el 11,7% de los diáconos no asistía nunca a las reuniones diocesanas de diáconos, lo que aumentó considerablemente al 25,0% en 2015.

En relación a los servicios que realizan los diáconos, el que efectúan con mayor frecuencia es el ministerio de Santificar -LITURGIA- (7,8 en el año 2007 y 8,7 en el año 2015), luego el ministerio de Enseñar -PALABRA- (6,96 en 2007 y 7,8 en el año 2015) y finalmente (el que menos realizan) el ministerio de Conducir -CARIDAD- (5,24 en 2007 y 5,6 en al año 2015).

En el año 2007 el 77,9% de los diáconos señaló que su formación inicial la recibió en una Escuela del Diaconado Permanente del Obispado, lo que aumentó fuertemente al 97,0% en el año 2015. En el año 2007 los diáconos señalaron que su formación inicial sistemática duró un total de 4,7 años, lo que aumentó a 5,9 años en el año 2015.

En el año 2007 el 85,0% de los diáconos indicaron que desde el primer llamado personal que sintieron hacia el diaconado hasta su ordenación diaconal transcurrió entre 0 y 10 años, lo que disminuyó al 65,0% en el año 2015.

En el año 2007 el 45,4% de los diáconos señalaron que sus esposas participaron entre el 76,0% y el 100% de su proceso de formación inicial como diáconos permanentes, lo que disminuyó al 25,0% en el año 2015. En el año 2007 el 75,0% de los diáconos señalaron que participan en cursos de formación al menos una vez al año, lo que disminuyó al 50,0% de los diáconos en el año 2015. En el 2007 el 8,7% de los diáconos indicó que no asiste a cursos de formación, lo que aumentó al 15,0% en el año 2015.  En 2007 los diáconos califican la formación inicial que recibieron con un 5,7 (podían poner notas de 1 a 7), lo que aumentó a 6,1 en el año 2015. En el año 2007 los diáconos evalúan su propia labor pastoral con nota 5,7 (de 1 a 7), lo que aumentó a 6,3 en el año 2015.

En relación  a su formación, el 90,4% de los diáconos (en 2007) están de acuerdo  que “en la formación inicial de los diáconos se debe realizar un período de práctica pastoral dirigida que debe ser evaluada continuamente”, lo que aumentó al 95,0% (en el año 2015). El 87,1% de los diáconos (en 2007) están de acuerdo que “se debe favorecer la asociación de los diáconos mismos, instando a que se fortalezca el orden diaconal diocesano, mediante reuniones frecuentes, a las que podría asistir acompañados de sus esposas”, lo que aumentó al 94,5% (en el año 2015) El 21,7% de los diáconos (en 2007) están de acuerdo que “las reuniones zonales de diáconos permanentes que se realizan son muy aburridas y poco útiles”, lo que aumenta al 34,5% (en el año 2015).

En relación a la participación diaconal, en el año 2007, el 25,4% de los diáconos opinaba que “los diáconos que no asisten a las reuniones zonales o diocesanas es porque tienen problemas económicos, familiares o de salud”, opinión que aumentó al 35,0% en el año 2015

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En 2007 los diáconos evaluaban la relación con su párroco con nota 6,06 (de 1 a 7), lo que disminuyó a 5,21 en el año 2015. También disminuyó su evaluación de la relación que tenían con otros diáconos, de 6,01 en 2007 a 5,83 en el año 2015. Sin embargo, evaluaron mejor su relación con su Obispo, con nota 5,88 en 2007, y de 5,92 en el año 2015. Además, mejoró la evaluación de la relación de los diáconos con su propia comunidad eclesial de base, con nota 6,28 en 2007 y de 6,36 en el año 2015.

Para mejorar y fortalecer el orden diaconal en su zona o diócesis, el 30,8% de los diáconos sugirió que “haya un buen equipo de acompañamiento diocesano” (en 2007), sugerencia que aumentó al 34,5% de los diáconos (en el año 2015).

Lo mejor de ser diácono permanente es “poder servir a los hermanos necesitados”, respuesta que la dio el 35,0% de los diáconos en 2007 y que aumentó considerablemente al 62,0% en el año 2015.

El principal desafío que hoy enfrentamos los diáconos permanentes es “que se valore nuestra identidad como diáconos”, respuesta que dieron el 26,7% de los diáconos en 2007 y el 51,1% en el año 2015.  El principal sueño que tienen los diáconos es ”poder servir mejor en mi comunidad o parroquia”, respuesta que indicaron el 29,6% de los diáconos en el año 2007 y el 49,3% en 2015.

El 88,5% de los diáconos en 2008 y el 95,6% de los diáconos en el año 2015, señalaron que  su vocación diaconal se forjó principalmente en “su familia”.  El 84,7% de los diáconos en 2008 y el 83,7% de los diáconos en el año 2015, señalaron que  su vocación diaconal se forjó principalmente en “su parroquia”.

La primera acción pastoral que realizarán los diáconos será la de “Evangelización en mi sector habitacional”, respuesta que dieron el 13,9% de los diáconos en 2008 y el 28,2% en el año 2015.  La segunda acción pastoral que realizarán los diáconos será la de “preparar una catequesis permanente para los laicos”, respuesta que dieron el 9,8% de los diáconos en 2008 y el 28,9% en el año 2015. La tercera acción pastoral que realizarán los diáconos será la de “animar la pastoral social, a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia”, respuesta que dieron el 8,7% de los diáconos en 2008 y el 24,6% en el año 2015.

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2.- Conclusiones:

En el lapso de estos últimos nueve años, desde 2007 a 2015, en que se ha realizado este diagnóstico, se aprecia un “rejuvenecimiento” de los diáconos latinoamericanos encuestados (de 62 a 59 años de promedio).  Las tres cuartas partes de los diáconos que han respondido la encuesta fueron ordenados después del año 2.000, por lo tanto son más jóvenes. Nueve de cada diez diáconos encuestados está casado, y tienen un promedio de 34 años de matrimonio, con un promedio de 3,75 hijos cada uno.  Se ha presentado un descenso en la proporción de diáconos que cuentan con educación universitaria completa, lo que implica que otros sectores -con menor nivel educacional- también están accediendo al diaconado en América Latina. Casi ocho de cada diez diáconos se encuentra trabajando en la actualidad y los diáconos desempleados representan al 9,0% del total. Más de la mitad de los diáconos tiene un ingreso mensual familiar inferior a los 1.200 dólares, cifra que ha ido aumentando en los últimos años, debido  a la crisis económica que han enfrentado los países de la región.

Entre los años 2007 y 2015, ha disminuido la proporción de diáconos que participan junto a sus esposas en pequeñas comunidades de diáconos y , al mismo tiempo, ha aumentado la proporción de los diáconos que no asisten nunca a reuniones zonales o diocesanas de diáconos.

 

 

 

El ministerio que más realizan los diáconos es el de la Liturgia, luego el ministerio de la Palabra y finalmente el ministerio de la Caridad, que aunque haya ido aumentando en los últimos años, todavía es el que está menos desarrollado entre los diáconos, debido a las continuas solicitudes que reciben en sus comunidades y parroquias, en los ámbitos de la Liturgia y de la Palabra.

Casi la totalidad de los diáconos señalaron que su formación inicial la recibieron en una Escuela del Diaconado Permanente del Obispado, lo que es un signo de desarrollo y de crecimiento muy importante en la región.  Además, los años de formación diaconal han ido aumentando en años de duración y en la calidad de sus procesos formativos. La gran mayoría de los diáconos indicaron que entre el primer llamado personal que sintieron hacia el diaconado , hasta su ordenación diaconal había transcurrido un tiempo de hasta diez años.  Por lo tanto, eso implica que han podido desarrollar un adecuado proceso de discernimiento personal y familiar.  Se aprecia -con preocupación- una disminución de la participación de las esposas de los diáconos en los cursos de formación inicial al diaconado. También ha disminuido la participación en cursos de formación de los diáconos, al menos una vez al año. Ha aumentado la calificación que los diáconos ponen a la formación inicial recibida para el diaconado y la mayoría  de los diáconos considera que esa formación debe contar con un período de práctica dirigida, la que debe ser evaluada.

También ha ido  mejorando la evaluación que los diáconos hacen de su propia labor diaconal, y la mayoría está de acuerdo en que se debe favorecer la asociación de los mismo diáconos y a que se fortalezca el orden diaconal diocesano, en el que participen junto a sus esposas.

Una tercera parte de los diáconos opina que los diáconos que no participan en las reuniones zonales o diocesanas es porque tienen problemas económicos, familiares o de salud.

Ha disminuido la evaluación de su relación con sus párrocos  y de su relación con otros diáconos.  Sin embargo, ha mejorado su evaluación de la relación con sus Obispos y con su comunidad eclesial de base.

Los diáconos sugieren que haya un buen equipo de acompañamiento diocesano para los diáconos, y el desafío que plantean es que se valore nuestra identidad como diáconos en la Iglesia y así puedan lograr el sueño de servir mejor a sus comunidades o parroquias.

Los diáconos consideran que su vocación diaconal se forjó en sus familias y en sus parroquias.

Las principales acciones pastorales que los diáconos encuestados quieren desarrollar,  a la luz de las Conclusiones de la V Conferencia de Aparecida, que invita a los diáconos a  “un testimonio evangélico y un impulso misionero para que sean apóstoles en sus familias, en sus trabajos, en sus comunidades y en las nuevas fronteras de la misión” (208), son las de “evangelización en  mi sector habitacional”, “preparar una catequesis permanente para los laicos”  y “animar una pastoral social, a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia”.

El compromiso del diacono permanente es de testimonio evangélico. El diácono, dentro de su doble sacramentalidad junto a su familia, debe convertirse en un verdadero apóstol dentro del ámbito en el que está inmerso, su trabajo, su hogar, su barrio. Un diácono permanente debe ser un misionero permanente, debe ser un impulsor misionero de todos aquellos que le rodean.

Segunda parte:   Síntesis de los resultados de la Encuesta sobre necesidades de formación de los diáconos permanentes de Santiago y de sus esposas.

En la arquidiócesis de Santiago hay 393 diáconos permanentes (en el año 2017), de los cuales se ha formado una pequeña comisión para evaluar y diseñar una propuesta para la formación continua de ellos y de sus esposas, que les permita mejorar su ministerio diaconal. A continuación, se comparten los resultados de una encuesta aplicada a los diáconos y a sus esposas, entre los meses de junio y agosto de 2016.

1.- Pastoral zonal o ambiental:

Zona o pastoral: Diáconos: Esposas de diáconos: Total:
Norte     4     2     6
Sur   20   14   34
Oriente     7     7   14
Oeste     6     6   12
Cordillera   12     6   18
Centro     4     2     6
Maipo     3     2     5
Educación     2     2     4
Social     1     1     2
Familia     2     1     3
Otra     3     2     5
Total   64   45 109

La mayor parte de los encuestados son de la zona Sur (34), de la zona Cordillera (18), de la zona Oriente (14) y de la zona Oeste (12).

2.- Ámbito donde desempeñan su servicio:

Ámbito: Diáconos: Esposas de diáconos: Total:
Urbano, medio y alto 23 11   34
Urbano popular 37 30   67
Rural   2   2     4
Urbano y rural   2   2     4
Total 64 45 109

Los respondentes de la encuesta desempeñan su servicio principalmente en el ámbito urbano popular (67) y urbano, medio y alto (34)

3.- Ocupación o empleo en la actualidad:

Ocupación o empleo: Diáconos: Esposas de diáconos: Total:
Trabaja dependiente   31    6   37
Trabaja independiente   15    4   19
Cesante     6    3     9
Pensionado, jubilado   12    7   19
Dueña de casa     –  25   25
Total   64  45 109

 

La mayor parte de los encuestados trabaja en forma dependiente (37)  y en forma independiente (19). El 8,3% de los encuestados se encuentra cesante y el 55.6% de las esposas de los diáconos son dueñas de casa (25).

4.-  Cantidad de servicios específicos que desarrollan:

Cantidad de servicios: Diáconos: Esposas de diáconos: Total:
1-2   33   25    58
3-4   19   14   33
5-6     5      3     8
7-8     7     3   10
Promedio: 3,06 3,88 3,40

 

Los encuestados desarrollan un promedio global de 3,40 servicios específicos, los diáconos desarrollan un promedio de 3,06 servicios y las esposas de los diáconos desarrollan un promedio de 3,88 servicios.

 

 

 

 

 

 

5.- Servicios específicos que desarrollan (respuestas múltiples):

Servicios específicos: Diáconos: Esposas de diáconos: Total:
Liturgia  24 14 38
Pastoral matrimonial  12   7 19
Comunidades cristianas de base  10   8 18
Catequesis sacramental    8   7 15
Parroquia, C. Eclesial de base  16   3 19
Pastoral bautismal  12   4 16
Pastoral familiar    7   7 14
Formación de laicos    7   4 11
Misiones, pastoral misionera    7   3 10
Pastoral social    6   4 10
Bautismos  10  — 10
Matrimonios    9  —   9
Pastoral educación, colegios    2   6   8
Pastoral de la salud, del dolor    4   3   7
Apoyar a estudiantes diaconado    5   5 10
Responsos y bendiciones    8  —   8
Pastoral de alcohol y drogas    4   1   5
Otros, varios  35 26 61

 

Los servicios específicos que más desarrollan los encuestados son: Liturgia (38), Pastoral matrimonial (19), Parroquia, Comunidad eclesial de base (19), Comunidades cristianas de base (18) y Pastoral bautismal (16).

 

En la página siguiente se especifican los demás servicios que desarrollan los encuestados.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Otros servicios específicos que desarrollan (respuestas múltiples):

Servicios específicos: Diáconos: Esposas de diáconos: Total:
Ayuda Fraterna 2 2 4
Ofrendas 2 2
Grupo Madrugadores 1 1
Servicios diaconales en el trabajo 2 2
Grupo de María 2 1 3
Coro 2 2
Retiros 1 1 2
Catecumenado 1 1 2
Bailes religiosos 1 1
Pastoral de la diversidad sexual 1 1
Consejo de Asesores 2 2
Pastoral del adulto mayor 2 3 5
Entrevista de novios 4 4
Comité económico 3 2 5
Pastoral rural 1 1 2
Comunidad de diáconos 2 2 4
Pastoral de la calle 2 1 3
Asesor de Pastoral juvenil 3 1 4
Pastoral penitenciaria 2 1 3
Lectio divina 2 1 3
Grupos de vecinos 2 2
Partido político 1 1
Centro de desarrollo social 1 1
Ecumenismo 1 1
Pastoral del trabajo 1 1
Suma de otros servicios varios: 35 26 61

 

6.- Modalidad de formación que prefiere:

Modalidad de formación preferida: Diáconos: Esposas de diáconos: Total:
Presencial   35   20   55
Por internet   12     8   20
Mixto   13   11   24
Me da igual     4       6   10
Total   64   45 109

Las modalidades de formación que más prefieren los encuestados son: presencial (55), por internet (20) y mixto (24)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

7.- Materias o temas de formación que le hacen falta o le parecen importantes para su servicio (respuestas múltiples):

Materias o temas de formación: Diáconos: Esposas de diáconos: Total:
Doctrina social de la Iglesia  17   6 23
Misiones, pastoral misionera  13   6 19
Comunidades cristianas de base  11   5 16
Pastoral familiar  10   6  16
Liturgia    7   8 15
Biblia  13   8 21
Acompañamiento espiritual  10   9 19
Acompañamiento matrimonial    6 10 16
Cristología    7   3 10 
Espiritualidad    8   4 12 
Ecumenismo y diálogo religioso    6   2   8 
Formación de laicos    6    2   8 
Pastoral social    5     2   7 
Salud mental    5     2   7 
Magisterio de la Iglesia    7   3 10
Diáconos y periferias    6    —   6 
Religiosidad popular   5   1   6
Pastoral del dolor   4   3   7
Alcoholismo y drogadicción   5   1   6
Matrimonio diaconal   4   2   6
Pastoral de educación   4   1   5
Homilética   7   —   7
Exhortación Amoris Laetitia   4   3   7
Otros , varios 71 35 106

 

Las materias o temas de formación que más les hacen falta o le parecen importantes a los encuestados son los siguientes:

Doctrina social de la Iglesia (23), Misiones, pastoral misionera (19), Comunidades cristianas de base (16), Pastoral familiar (16), Liturgia            (15), Biblia (21) y Acompañamiento espiritual (19)

A continuación se especifican los otros temas de formación señalados por los encuestados.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Otras materias o temas de formación que le hacen falta o le parecen importantes para su servicio (respuestas múltiples):

Materias o temas de formación: Diáconos: Esposas de diáconos: Total:  
Teología moral 2 1 3  
Psicología 1 1  
Eclesiología 3 1 4  
Signos de los tiempos 2 2  
Concilio Vaticano II 3 1 4  
El diácono y su esposa 3 2 5  
Pedagogía pastoral 3 1 4  
Pastoral urbana 3 1 4  
Pastoral rural 2 1 3  
Oración 3 2 5  
Alejados de la Iglesia 3 1 4  
Antiguo Testamento 3 1 4  
Teoría de género 3 2 5  
Pastoral de la salud 3 1 4  
Educación popular 3 3  
Administración parroquial 3 2 5  
Pastoral de divorciados y separados 3 1 4  
Fe y cultura 2 2  
Misiones familiares 2 1 3  
Pastoral penitenciaria 2 2  
Fe y política 3 1 4  
Sindicalismo 2 2  
Sacramentos de iniciación a la vida cristiana 2 2 4  
Pastoral de la diversidad sexual 2 1 3  
Reconciliación, confesión 1 1 2
Aborto 2 1 3
Derecho canónico 1 1 2
Actualidad de la Iglesia 2 1 3
Psicología relaciones matrimoniales y familiares 2 2
Dinámicas de grupos 2 1 3
Temas claves para el trabajo pastoral 1 1
Acompañamiento en el duelo 2 2
Como defender nuestra Iglesia 1 1
Saber compartir entre diáconos 1 1
Consejería 1 1
Como dar retiros espirituales 1 1
Suma de otros temas de formación: 71 35 106

 

8.- Número de horas a la semana que los encuestados podrían dedicar a un programa de formación para diáconos y esposas:

N° de horas semanales para la formación: Diáconos: Esposas: Total:
01 hora     6   12   18
02 horas   30   15   45
03 horas   18   10   28
04 horas y más   10     8   18
Total   64   45 109

 

En total, el 41,3% de los encuestados pueden dedicar 2 horas semanales para la formación (45) y el 25,7% pueden dedicar  3 horas semanales a la formación (28).

 

 

9.- Ideas y sugerencias para el éxito de un Programa de formación permanente para los diáconos y sus esposas (respuestas múltiples):

Ideas y sugerencias: Diáconos: Esposas de diáconos: Total:
Cursos concretos y aterrizados   16   6 22
Con metodología participativa   10   9  19
Que sirvan a los diáconos    11   6  17
Que tengan flexibilidad     8   4   12
Que entreguen documentos y materiales     8   3  11
Cursos que sean replicables     7   4 11
Que se intercambien experiencias     6    2   8
Que se hagan los Sábado     5     3    8
Cursos de buen nivel académico     5     2    7 
Que preparen para la misión     4      2   6  
Que tengan continuidad     4   1   5   
Que sean talleres o blogs     3    3   6  
Cursos que sean evaluables     4     1   5 
Que aborden temas contingentes     5    —   5  
Jornadas zonales de formación diaconal     8   1   9
Como el Diplomado que realiza la PUC     4  —   4  
Cursos para los párrocos sobre el rol de los diáconos permanentes en la Iglesia    2    1   3
Encuentros con esposas de diáconos     4   3   7
Otras sugerencias   14   9  23

 

Las principales ideas y sugerencias de los encuestados para el éxito de un programa de formación para los diáconos y sus esposas, son las siguientes: Cursos concretos y aterrizados (22), con metodología participativa (19), que sirvan a los diáconos (17), que tengan flexibilidad (12), que entreguen documentos y materiales (11) y cursos que sean replicables (11)

10.- Principales resultados de la encuesta:

  • Se aplicó la encuesta a un total de 109 personas, de las cuales 64 son diáconos permanentes y 45 son esposas de diáconos.
  • El 55,5% de los encuestados se desempeña en el ámbito urbano popular y el 31,2% se desempeña en el sector urbano, medio y alto.
  • El 33,9% de los encuestados trabaja en forma dependiente y el 17,4% lo hace en forma independiente.
  • Los encuestados realizan un promedio global de 3,40 servicios específicos, los diáconos desarrollan un promedio de 3,06 servicios específicos y las esposas de los diáconos efectúan un promedio de 3,88 servicios específicos.
  • Los servicios específicos que más desarrollan los encuestados son: Liturgia (38), Pastoral matrimonial (19), Parroquia, comunidad eclesial de base (19), Comunidades cristianas de base (18) y Pastoral bautismal (16),
  • Las modalidades de formación que más prefieren los encuestados son: presencial (55), por internet (20) y mixto (24)

 

 

  • Las materias o temas de formación que más le hacen falta o le parecen importantes a los encuestados son los siguientes: Doctrina social de la Iglesia (23), Misiones, pastoral misionera (19), Comunidades cristianas de base (16), Pastoral familiar (16), Liturgia (15), Biblia (21) y Acompañamiento espiritual (19)

En total, el 41,3% de los encuestados pueden dedicar 2 horas semanales para la formación (45) y el 25,7% pueden dedicar  3 horas semanales a la formación (28).

  • Las principales ideas y sugerencias de los encuestados para el éxito de un programa de formación para los diáconos y sus esposas, son las siguientes: Cursos concretos y aterrizados (22), con metodología participativa (19), que sirvan a los diáconos (17), que tengan flexibilidad (12), que entreguen documentos y materiales (11) y cursos que sean replicables (11)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

11.- Clasificación de los servicios que desarrollan los diáconos actualmente:

LITURGIA: 55 PALABRA: 85 CARIDAD: 46
Servicio de Santificar: es decir, mediante la oración, en la administración solemne del bautismo, en la conservación y distribución de la Eucaristía, en la asistencia y bendición del matrimonio, en presidir el rito de los funerales y de la sepultura y en la administración de los sacramentales. Servicio de Enseñar: lo que implica proclamar la Sagrada Escritura e instruir y exhortar al pueblo. Servicio de Conducir: en la dedicación a las obras de caridad y de asistencia y en la animación de comunidades o sectores de la vida eclesial, especialmente en lo que concierne a la caridad.

El documento de Aparecida invita a los diáconos a ser apóstoles en las nuevas fronteras del mundo.

Liturgia 24

Bautismos 10

Matrimonios 9

Responsos y bendiciones 8

Entrevista de novios 4

 

 

 

 

Comunidades cristianas 10

Parroquia, CEB 16

Catequesis sacramental 8

Pastoral bautismal 12

Pastoral matrimonial 12

Formación de laicos 7

Pastoral familiar 7

Apoyar a aspirantes al diaconado 5

Grupo de María 2

Retiros 1

Catecumenado 1

Comunidad de diáconos 2

Lectio divina 2

 

Misiones 7

Pastoral social 6

Pastoral educación 2

Pastoral de la salud 4

Pastoral alcohol y drogas 4

Ayuda fraterna 2

Diáconos  en el trabajo 3

P. diversidad sexual 1

Consejo de Asesores 2

P. del adulto mayor 2

Comité económico 3

Pastoral rural 1

Pastoral de la calle 2

Asesor de P. Juvenil 3

P. penitenciaria 2

Ecumenismo 1

Conclusión:  Los servicios que menos desarrollan los diáconos son los relacionados con la Caridad y al mismo tiempo, los temas de formación relacionados con la Caridad, son los que más solicitan. Aquí se aprecia una necesidad urgente de formación específica para los diáconos en la actualidad. Por el contrario, los servicios que más realizan los diáconos, tienen que ver con la Palabra y son los temas de formación que ellos menos solicitan hoy.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

12.-   Propuesta de formación:

Se plantea una propuesta general de los elementos formativos  del diácono y de su esposa, que debería apoyar la Vicaría del Clero del Arzobispado de Santiago, para que los diáconos desempeñen los servicios de Santificar, de Enseñar y de Conducir:

LITURGIA :  41 PALABRA : 37 CARIDAD : 162
Servicio de Santificar: es decir, mediante la oración, en la administración solemne del bautismo, en la conservación y distribución de la Eucaristía, en la asistencia y bendición del matrimonio, en presidir el rito de los funerales y de la sepultura y en la administración de los sacramentales. Servicio de Enseñar: lo que implica proclamar la Sagrada Escritura e instruir y exhortar al pueblo. Servicio de Conducir: en la dedicación a las obras de caridad y de asistencia y en la animación de comunidades o sectores de la vida eclesial, especialmente en lo que concierne a la caridad.

El documento de Aparecida invita a los diáconos a ser apóstoles en las nuevas fronteras del mundo.

Liturgia 7

Eclesiología 3

Homilética 7

Ecumenismo 6

Magisterio  de la Iglesia 7

Exort. Amoris Laetitia 4

Concilio Vaticano II 3

Derecho canónico 1

Actualidad de la Iglesia 2

Cómo defender nuestra Iglesia 1

 

 

 

 

 

Biblia 13

Teología moral 2

Cristología 7

Signos de los tiempos 2

Pedagogía pastoral 3

Oración 3

Antiguo Testamento 3

Sacramento de iniciación a la vida cristiana 2

Reconciliación confesión 1

Saber compartir entre diáconos 1

 

 

 

 

 

 

Doctrina Social  Iglesia 17

Espiritualidad diaconal 8

Pastoral del dolor 4 Misiones 13

Pastoral social 5 Acompañamiento   espiritual 10

Acompañamiento matrimonial 6

Com. cristianas de base 11

Pastoral familiar 10

Formación de laicos 6

Salud mental 5

Religiosidad popular 5

Alcoholismo drogadicción 5

Pastoral de educación 4

Diáconos y periferias 6

Matrimonio diaconal 4

El diácono y su esposa 3

Pastoral urbana 3

Pastoral rural 2

Alejados de la Iglesia 3

Teoría de género 3

Pastoral de la salud 3

Educación popular 3

Administración parroquial 3

P. separados y divorciados 3

Misiones familiares 2

P. penitenciaria 2 

Fe y política 3

Sindicalismo 2       

Fe y cultura 2

P. diversidad sexual 2

Aborto 2     

Dinámicas de grupos 2

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

13.- Una propuesta curricular -en módulos- para la formación continua de los diáconos permanentes de Santiago y de sus esposas, a partir del año 2017:

LITURGIA :  PALABRA : CARIDAD :
Servicio de Santificar:  mediante la oración, en la administración solemne del bautismo, en la conservación y distribución de la Eucaristía, en la asistencia y bendición del matrimonio, y en la administración de los sacramentales. Servicio de Enseñar: lo que implica proclamar la Sagrada Escritura e instruir y exhortar al pueblo. Servicio de Conducir: en la dedicación a las obras de caridad y de asistencia y en la animación de comunidades o sectores de la vida eclesial, especialmente en lo que concierne a la caridad. El documento de Aparecida invita a los diáconos a ser apóstoles en las nuevas fronteras del mundo.
Primer Módulo: “Los diáconos somos hijos del Concilio Vaticano II”:

 

 

Contenidos a desarrollar:

Concilio Vaticano II

Magisterio de la Iglesia

Liturgia

Eclesiología

Ecumenismo

Homilética

Exort. Amoris Laetitia

Derecho canónico

Actualidad de la Iglesia

 

 

 

 

 

Segundo módulo: “Los diáconos ayudamos a conocer y a profundizar la Sagrada Escritura”:

 

Contenidos a desarrollar:

Biblia

Antiguo Testamento

Cristología

Teología moral

Signos de los tiempos

Pedagogía pastoral

Oración

 

 

 

 

 

 

Tercer módulo: “Los diáconos somos apóstoles en las nuevas fronteras”:

Contenidos a desarrollar:

El diácono y las periferias

Los alejados de la Iglesia

Pastoral del dolor

Acompañamiento espiritual

Salud mental

Religiosidad popular

Pastoral de educación

Pastoral urbana y p. rural

Fe y política  Sindicalismo

Pastoral penitenciaria

Educación popular

Cuarto módulo : “Los diáconos somos cristianos sociales”

Contenidos a desarrollar:

Doctrina Social  Iglesia

Pastoral social

Alcoholismo y drogadicción

Formación de laicos

Pastoral de la salud

 

Quinto módulo: “La doble sacramentalidad de los diáconos”:

Contenidos a desarrollar:

Espiritualidad diaconal

Pastoral familiar

Matrimonio diaconal

P. separados y divorciados

Misiones familiares

Teoría de género     

Aborto

 

 

 

 

 

14.-  Conclusión: 

Los resultados de la encuesta realizada a los diáconos y a sus esposas, permitieron (desde la Vicaría para el Clero del Arzobispado de Santiago) elaborar y comenzar a ejecutar –a partir del año 2017- un Plan de Formación  continua para los diáconos y para sus esposas, con un Curso sobre el Evangelio según San Marcos que lo dictó un profesor de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica de Chile (Padre Eduardo Pérez-Cotapos sscc) y que tuvo una excelente participación (100 personas certificadas) y con un Curso sobre Desafíos a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia, y otro Curso sobre Homilética,  que se efectúan durante el año 2018.mige

Autor diácono Miguel Ángel Herrera Parra

Diáconos, diaconisas y diáconos permanentes

1.Diáconos

Sólo hay un sacramento del Orden, pero éste tiene a su vez tres grados: diaconado, presbiterado y episcopado. El diaconado es el primer grado de este sacramento.

El diaconado imprime en la persona que lo recibe un carácter sacramental propio. Por el sacramento, el candidato se hace clérigo  y miembro de la Jerarquía de la Iglesia; debe llevar una vida célibe, ser obediente a su obispo y rezar el Oficio divino.31727896_1854995064558243_2269231359362859008_n

El obispo lo ordena mediante la imposición de manos y una oración que le es propia. Esta oración, manifiesta el fin peculiar para el cual es ordenado:

 “Fortalecidos, en efecto, con la gracia […] del sacramento, en comunión con el obispo y sus presbíteros, están al servicio del Pueblo de Dios en el ministerio de la liturgia, de la palabra y de la caridad”.

El diácono, tal como aparece actualmente en el Código de Derecho Canónico y en el Catecismo de la Iglesia, asiste al sacerdote en determinados oficios; por ejemplo:

  • en las funciones litúrgicas, en conformidad con los respectivos libros;
  • administrando el bautismo;
  • reservando y distribuyendo la Eucaristía, llevando el Viático a los moribundos y dando la bendición con el Santísimo;
  • asistir al Matrimonio donde no haya sacerdote, etc.

1.1 Un poco de historia[1]

Los diáconos, tal como aparece en el libro de los Hechos de los Apóstoles, fueron instituidos por los Apóstoles (Hech 6: 1-7).

Se puede decir que más allá del hecho de la existencia del diaconado en todas las Iglesias desde el comienzo del siglo II y de su carácter de orden eclesiástico, los diáconos, en principio, tienen en todas partes el mismo papel, aunque los acentos puestos en los diferentes elementos de su compromiso estén repartidos diversamente en las diferentes regiones.

La Tradición Apostólica de San Hipólito (a. 235) presenta, por primera vez, el estatuto teológico y jurídico del diaconado en la Iglesia. Es ordenado (con imposición de manos) por el obispo y a disposición de él. No participa del consejo de los presbíteros.

El siglo IV marca la culminación del proceso que condujo a reconocer el diaconado como un grado de la jerarquía eclesiástica, situado después del obispo y los presbíteros, con un papel que englobaba las siguientes tareas: el servicio litúrgico, el servicio de predicar el evangelio y de enseñar la catequesis, así como una vasta actividad social de obras de caridad y una actividad administrativa según las directivas del obispo.36389672_2103206219995222_8270024365274300416_n

El diaconado alcanza su estabilización en el curso del siglo IV. En las directivas sinodales y conciliares propias de ese período, el diaconado va a ser visto como un elemento esencial de la jerarquía de la Iglesia local. Según las Constituciones Apostólicas (s. IV), el diácono representa el ojo, la oreja, la boca, del obispo. La oración de la ordenación atestigua que el diaconado es visto como un grado transitorio hacia el presbiterado.

Desde el siglo XII hasta el siglo XX el diaconado aparece exclusivamente como un primer paso hacia el presbiterado. Los presbíteros reciben, por la ordenación, el poder de consagrar, mientras que los diáconos reciben el poder de servir a los presbíteros en la administración de los sacramentos. A los diáconos no pertenece, como oficio propio, la administración directa de ningún sacramento; tampoco la tarea de enseñar, sólo la de catequizar. En el Concilio de Trento, cuando se mencionan los siete sacramentos, y en especial el sacramento del Orden, se habla de los obispos, presbíteros y diáconos. Los diáconos son nombrados como un estado transitorio hacia el presbiterado; y para nada se hace mención de los diáconos permanentes.

En los documentos del Vaticano II en los que se habla del diaconado[2], no se menciona directamente su sacramentalidad, aunque tampoco se niega[3]. Su función queda un tanto desdibujada e imprecisa. Cualquier persona mal pensada podría concluir de ahí que fue una estrategia para “restaurar”[4] el diaconado permanente, y con ello, que el fiel se fuera acostumbrando a ver a un clérigo casado desempeñando también funciones profanas (un diácono permanente suele seguir trabajando en su profesión y en el mundo), y con ello, desdibujar la separación que existe entre sacerdocio ministerial y sacerdocio común; acercarse a la idea de “sacerdocio protestante”; y ya de paso, al afirmar que el diácono permanente no es ordenado para el sacerdocio, sino para el servicio, abrir la posibilidad de la aceptación del diaconado femenino.[5]

En el nuevo Código de Derecho Canónico (1983) se habla del diaconado en la perspectiva de la sacramentalidad; parece aplicarle en su integridad la teología del sacramento del Orden (CIC, c.1008) y son ministros sagrados con carácter indeleble.

Según el Catecismo de la Iglesia Católica (1997), el diaconado es sacramento, pero sólo el obispo y los presbíteros actúan in persona Christi Capitis. El carácter configura a los diáconos con Cristo diácono y servidor de todos. Según la Ratio fundamentalis (1998), son íconos vivos de Cristo servidor en la Iglesia. No hay oficios exclusivos del diaconado, pues lo que él hace, puede también ser hecho por el presbítero y el obispo[6].

 

2.Diaconisas

En la época apostólica parecen haber tenido un carácter institucional diversas formas de asistencia diaconal a los apóstoles y comunidades ejercidas por mujeres (Rom 16: 1-4). A partir del s. III en ciertas regiones de la Iglesia (Siria oriental y de Constantinopla) está atestiguado un ministerio eclesial específico, atribuido a mujeres, llamadas diaconisas. En Occidente no hay rastros de diaconisas en los cinco primeros siglos.

2.1 Un poco de historia

  • Según la Didaskalia (a. 240): “La diaconisa debe proceder a la unción corporal de las mujeres en el bautismo, instruir a las mujeres neófitas, visitar en sus casas a las mujeres creyentes y sobre todo a las enfermas. Les está prohibido conferir el bautismo o desempeñar un papel en la ofrenda eucarística”.
  • En las Constituciones Apostólicas (s. IV): “La diaconisa no bendice, no realiza nada de lo que hacen los presbíteros y los diáconos, sino que guarda las puertas y asiste a los presbíteros en el bautismo de las mujeres, a causa de la decencia”.
  • El canon 15 de Calcedonia (a. 451) fija en 40 años la edad mínima para la admisión al ministerio de las diaconisas y les prohíbe un matrimonio ulterior; se les impone las manos, pero con un significado muy diferente a la imposición que se hace sobre el diácono.
  • Cuando la práctica bautismal de la unción de todo el cuerpo fue abandonada, las diaconisas quedaron reducidas a vírgenes consagradas que han hecho voto de castidad. …La condición de admisión es la virginidad o la viudez, y su actividad consiste en una asistencia caritativa y sanitaria de las mujeres.
  • En Bizancio (s. VIII), a pesar de la semejanza de los ritos de ordenación, la diaconisa no tenía acceso ni al altar ni a ningún ministerio litúrgico.
  • En el sacramentario Hadrianum (s. VIII) existe una bendición para constituir una diaconisa.
  • Los textos carolingios harán a menudo una amalgama entre diaconisas y abadesas.
  • El concilio de París (a. 829) prohíbe a las mujeres toda función litúrgica.
  • Después del siglo X, las diaconisas sólo son nombradas en relación a funciones de beneficencia.
  • El Pontifical romano germánico de Maguncia (s. X) pone una bendición para hacer una diaconisa. Como las viudas, las diaconisas prometen continencia. Es la última mención de las diaconisas en los rituales latinos.
  • En la Edad Media las religiosas hospitalarias y enseñantes cumplen funciones de servicio sin haber sido ordenadas. El título, que no corresponde a un ministerio, es atribuido a mujeres constituidas como viudas o abadesas.

En resumen, donde se desarrolló el ministerio de las diaconisas, no era percibido como el equivalente femenino del diaconado masculino, en ningún momento realizaron una función propiamente litúrgica, ni fueron consideradas como “ordenadas” por un sacramento. Su función era principalmente caritativa, y de asistencia al sacerdote cuando se bautizaba por inmersión a una mujer.

2.2 ¿Pueden las mujeres ser ordenadas diáconos?

No. Nunca existieron mujeres ordenadas diáconos en la historia de la Iglesia. La realidad de las diaconisas en la antigüedad, nada tiene que ver con las modernas propuestas de conferir órdenes, aunque sea sólo partiendo por el grado inferior del diaconado, a las mujeres, en un intento por establecer el sacerdocio femenino.

Las antiguas diaconisas no recibían Orden sagrado alguno, sino que actuaban como ayudantes en el Bautismo por inmersión para mujeres; también tenían algunas funciones jurisdiccionales en lo que fueron algunos monasterios femeninos orientales; pero les estaba prohibido conferir el bautismo o desempeñar un papel en la ofrenda eucarística.

 

3.Diaconado permanente

Durante los diez primeros siglos, se va poco a poco produciendo un desplazamiento de los oficios de los diáconos a los presbíteros. Llegó un momento en el que el diaconado como ministerio permanente perdió su razón de ser, quedando reducido a ciertas acciones litúrgicas para los candidatos al sacerdocio.DSC_4343_preview

3.1 La instauración (o restauración) del diaconado permanente

La Iglesia del Vaticano II buscó inspiración y medios en sus orígenes y en su historia para intentar solucionar el problema de la escasez de sacerdotes. Así instauró (restableció) el ministerio permanente de los diáconos, ministerio que sólo había subsistido hasta la actualidad como transición al presbiterado y episcopado.

Es interesante notar, sin embargo, que en ninguna parte el Concilio pretende que la forma de diaconado permanente que propone, sea una restauración de una forma anterior. …Lo que restablece, es el principio del ejercicio permanente del  diaconado, y no una forma particular que hubiere habido en el pasado.[7]

El Concilio deja la restauración del diaconado permanente a las diferentes Conferencias Episcopales con aprobación del Sumo Pontífice. Las razones que da para la restauración del diaconado permanente varían de un documento a otro.[8]

La situación del diaconado en la actualidad -en comparación con la institución original del mismo-, ha llegado a ser tan diferente, que algunos teólogos, en absoluto tradicionalistas, llegan a afirmar que más se ha tratado (en el Vaticano II y documentos posteriores) de una “instauración del diaconado permanente y normalmente casado” que de una “restauración” del ministerio original.

El tema es muy complejo. Con todo, cabría resumir los principales puntos de diferencia:

  • Originariamente, el diaconado surge como un ministerio de ayuda directa a los Apóstoles (los obispos) y no tanto como un medio de suplencia a la labor del presbítero por la escasez de los mismos. Tenía actividad litúrgica, de enseñanza y caritativa, pero quedaba excluido de lo propiamente eucarístico. En cambio, las causas de la introducción de los diáconos permanentes en la Iglesia actual, como se ve en las discusiones del Concilio Vaticano II, eran entre otras las siguientes: los diáconos podrían ayudar en zonas donde escaseen los presbíteros; mejorarían las relaciones ecuménicas con las Iglesias que han mantenido el diaconado permanente; los hombres deseosos de un compromiso más profundo en el apostolado o que ya ejercen cierta forma de ministerio, podrían pertenecer a la jerarquía; como se les supone vivir y trabajar en su medio laico, pueden hacer de puente; aparecería como un rango permanente de la jerarquía destinado a penetrar la sociedad secular a la manera de los laicos; podría así ser para la Iglesia un signo de su vocación a ser servidora de Cristo, servidora de Dios; la presencia del diácono, por consecuencia, podría renovar la Iglesia en espíritu evangélico de humildad y servicio; etc.
  • La práctica del celibato es diferente: los primitivos diáconos estaban sujetos a la ley de la continencia marital (se ordenaban a casados, pero éstos renunciaban al uso de su matrimonio), mientras que los diáconos permanentes actuales pueden ejercer sus derechos matrimoniales sin restricción alguna. Esta situación acaba afectando a la doctrina sobre el celibato sacerdotal.[9]
  • Hoy en día la teología y las funciones del diácono permanente aparecen confusas, ya que no han quedado especificadas claramente en los documentos del Vaticano II, sino que aparecen expresiones ambiguas, muy generales o dispersas; además no existe una clara y unificada teología en los variados documentos conciliares que tratan de los mismos, sino que cada uno aporta perspectivas diferentes y no fáciles de integrar; finalmente la práctica y las legislaciones locales han contribuido a una mayor confusión.
  • El efecto producido es el desconcierto creciente entre el papel de los clérigos y el de los seglares, así como el debilitamiento de la fe en la estructura jerárquica de la Iglesia. Además, el papel específico e insustituible del sacerdote queda menoscabado. También afecta a la disminución de vocaciones sacerdotales.
  • Entre los peligros de la creación del diaconado permanente ya se señalaron en las discusiones conciliares: que no resolvería la escasez de presbíteros para algunas funciones; que podría poner en peligro el celibato del sacerdote y que crearía un clero inferior a los miembros de Institutos Seculares con voto de castidad.

3.2 Problemas en torno a la naturaleza del diaconado permanente

No queda claro en el Concilio Vaticano II, ni en los documentos posteriores del Magisterio, cuál es la naturaleza de este diaconado permanente, y como consecuencia, cuál es su función.

  • El Vaticano II no tiene ninguna referencia explícita al carácter sacramental del diaconado permanente, pero los documentos posteriores sí lo hacen, y hablan de su carácter indeleble. Pero, ¿cómo entender la aplicación al diácono de la distinción entre el sacerdocio común y el ministerial, que son distintos por esencia y no sólo por grado (LG 10)? ¿Cómo distinguirlo del carácter presbiteral y episcopal? ¿Cómo diferenciar en ambos casos la configuración específica con Cristo? La expresión “in persona Christi Capitis” (en representación de Cristo Cabeza) tiene un uso diversificado en los textos del Vaticano II, pero nunca es aplicado explícitamente al ministerio diaconal. El actual Derecho Canónico lo aplica también al diácono (can. 1008s), pero no así la versión definitiva del núm. 875 del Catecismo de la Iglesia Católica (1997). Los teólogos discuten si aplicarlo (por ser parte del sacramento del Orden) o si reservarlo a las funciones sacerdotales (obispo y presbíteros). Documentos más recientes tienden a ver lo específico del diaconado como “in persona Christi servi” (representación de Cristo servidor). Pero, ¿se puede separar el ser cabeza y el servicio en la representación de Cristo para hacer de cada uno de ellos un principio de representación específico? Los ministerios del obispo y del presbítero, precisamente en su función de presidencia y de representación de Cristo Cabeza, Pastor y Esposo de su Iglesia, también hacen visible al Cristo servidor y piden ser ejercidos como servicios.
  • Otra cosa que no quedó clara fue el status de estos diáconos permanentes[10]¿son clérigos o laicos? Indudablemente son clérigos, puesto que han recibido el sacramento del Orden. Pero entonces, ¿debe entenderse que se trata de clérigos que viven como seglares, en el ejercicio de deberes y obligaciones temporales, propias de los seglares, mientras que solamente se dedican al culto algunas horas a la semana? Entonces, ¿qué sucede con unos carismas que, como es bien sabido, son diferentes y propios de uno y otro estado clerical o seglar? En caso de que se aceptara que los diáconos permanentes reciben los carismas clericales, al mismo tiempo que conservan los del estado seglar, ¿debería entenderse entonces que unos y otros carismas ya no son exclusivos -o excluyentes- de sus correspondientes estados? ¿Sería exagerado pensar que tal hibridismo podría abrir las puertas, en este caso concreto, a la doctrina protestante sobre el sacerdocio?
  • Un tercer problema que surge con los diáconos permanentes es el de identificar su función específica: ¿Es el diaconado una función de mediación o un orden intermedio, puente entre la jerarquía y el pueblo? Así fue expresado en algunas de las intervenciones conciliares y es recogido en el Motu Propio Ad Pascendum. La idea de mediación entre el clero y los laicos, entre la Iglesia y el mundo, entre el culto y la vida ordinaria, etc., ha tenido bastante difusión. Pero el diaconado no es una especie de realidad intermedia entre bautizados y ordenados. El diácono no es un laico. Algo de mediación tiene, pero ésta no es su especificidad.
  • Un cuarto problema es el de su escasa formación para el papel que han de desempeñar en el seno de la Iglesia. El Código de Derecho Canónico, en el canon 236, habla de su formación; pero sucede que la gran mayoría de diáconos permanentes son de edad madura, casados y que siguen ejerciendo sus deberes profesionales y los propios del hogar, por lo que no es infrecuente que los planes de tres años de formación que el canon prescribe acaben reducidos a unos cursillos de teología; más o menos intensos, pero cursillos; y aquí es cuando surge un grave problema: el de la predicación.

En algunos países del mundo -principalmente en los Estados Unidos- se ha convertido en costumbre la predicación de los diáconos en la Santa Misa, dejando en su segundo lugar a los presbíteros. Se suele aducir como razón que es oficio del diácono el predicar; y de ahí la práctica, ya común y frecuente, de que bastantes presbíteros vean limitadas sus actividades cultuales a la mera consagración en la Misa. Por supuesto que es oficio del diácono la predicación; pero no es la predicación oficio exclusivo del diácono, porque también es oficio del presbítero, y sobre todo del obispo; y con más propiedad y derecho que del diácono.

El problema se hace todavía más grave pues se trata de la predicación sagrada. Es preciso reconocer que los diáconos permanentes, en su inmensa mayoría, no tienen la formación necesaria para llevarla a cabo. Habrá quien diga que lo decisivo aquí es el carisma y las gracias especiales necesarias para cumplir el ministerio dados en la ordenación, lo cual es indudablemente cierto, aunque también es verdad que sería imprudente despreciar los dones y valores naturales. Otra cosa sucedería en el caso en que así lo exigiera una verdadera necesidad, que es precisamente la razón por la que fueron creados los diáconos permanentes. En situación como esa no cabe duda de que Dios supliría ampliamente y con generosidad. Pero el caso de necesidad es una excepción, y la excepción no puede ser considerada como la norma.

Dado que la teología tiene a Dios por objeto, es evidente que es la más compleja y difícil de todas las ciencias. Pero para saber teología hay que tener también un profundo conocimiento de la filosofía. Y la filosofía requiere a su vez la ayuda de un buen conjunto de otras ciencias auxiliares (historia, literatura, filología…). Bien puede asegurarse, por lo tanto, que largos años de estudio no serán bastantes para considerar que ya se conoce suficientemente la teología. Y esos años de estudio tendrán que venir también acompañados de una profunda vida de oración y piedad. Demasiadas cosas, y bien difíciles además, para ser adquiridas en unos cursillos.

Habrá quien diga que la predicación de presbíteros y de obispos deja también con frecuencia mucho que desear, lo cual es cierto; sin embargo tal cosa no prueba nada en contra de lo que aquí se acaba de decir, puesto que ese problema tiene mucho que ver con el mal uso de unos dones recibidos que incluso pueden haber quedado anulados por falta de vida espiritual. En cambio en el caso del diaconado permanente se trata de unos instrumentos necesarios que jamás se han adquirido.28280145_1730344370363860_2865256313969410510_n

3.3 ¿Existe una función específica de los diáconos permanentes?

Finalmente, ¿tienen estos diáconos permanentes unas funciones específicas y propias? El Vaticano II y los documentos postconciliares atribuyen numerosas y diversificadas funciones a los diáconos, pero en realidad estas tareas no son específicas de ellos ya que pueden ser realizadas por cristianos sin ordenación diaconal.

El mismo Decreto Ad gentes habla de un ministerio verdaderamente diaconal, anterior a la ordenación. Esto confirma las dudas de algunos referentes a la sacramentalidad del diaconado, al no conferir éste un poder específico, como es el caso del presbiterado y del episcopado. Esta misma constatación ha llevado a algunas Iglesias locales a tener una actitud negativa frente a la instauración del diaconado permanente, porque las mismas acciones pueden ser realizadas por los laicos y los ministerios laicales, y quizás en forma más eficaz y más flexible.

3.4 Juicio personal acerca de la necesidad de la “restauración” del diaconado permanente

Como todo el mundo sabe, la creación del diaconado permanente tuvo por objeto remediar de alguna manera la penuria de sacerdotes, con vistas sobre todo a algunas áreas del planeta en las que su carencia se hacía sentir con mayor necesidad. Así lo declaró expresamente el mismo Concilio Vaticano II, y tales parece que fueron sus intenciones. Desgraciadamente, como suele suceder en estos casos, pronto aparecieron los abusos; y con los abusos, los problemas.

Por lo que hace a la instauración (o restauración si se quiere) del diaconado permanente, es evidente que se ha tratado con ella de solucionar necesidades, a veces urgentes, en determinadas regiones por lo menos. La enorme proliferación y abuso de ordenaciones de diáconos permanentes, en número y casos con frecuencia innecesarios, ha producido el efecto de difuminar el sentimiento de la necesidad de sacerdotes. Cabe la duda, sin embargo, de si acaso pudo haberse hallado una solución mejor: una auténtica reforma de los Seminarios y, en general, de la formación del clero, por ejemplo.

Algunos dan un paso más allá en la interpretación de los hechos, llegando incluso a decir que, puesto que la mayoría de tales diáconos son hombres casados, tan innecesaria sobreabundancia de ministros persigue en realidad un segundo, aunque inconfesado, objetivo: el de preparar la mentalidad de los fieles para que, ante la evidente necesidad, admitan la conveniencia de que todos, o casi todos estos ministros, reciban la ordenación presbiteral. Con lo cual se habría asestado un golpe de muerte al celibato sacerdotal, tan aborrecido por tantos teólogos y eclesiásticos de la nueva ola.

De todo esto debemos concluir lo siguiente respecto al hecho de la “restauración” del diaconado permanente:

  1. En lugar de solucionar el problema de la escasez del clero, pareciera que se agravó, como se puede ver por las estadísticas, donde el número de sacerdotes sigue siendo muy escaso mientras que el de diáconos permanentes se eleva exponencialmente.
  2. El rol no claramente definido del diácono así como la infravaloración de los presbíteros, hace que se diluya la figura y el papel del sacerdote en la mentalidad de los fieles.
  3. El peligro de que se olvide la importancia absolutamente esencial de la Santa Misa en la vida de la Iglesia, confundiéndola con sucedáneos o sustitutivos. De hecho, la asistencia a la Santa Misa se ha reducido drásticamente, y también la fe en su naturaleza de Santo Sacrificio.
  4. El peligro de que no se realice adecuadamente el ministerio de la predicación, que es vital para la fe y la vida de los fieles.
  5. El peligro de que se den pasos a la eliminación del celibato sacerdotal, como un paso intermedio a la eliminación completa del sacerdocio.

Padre Lucas Prados

*******

 

[1] Cfr. Comisión Teológica Internacional, El diaconado, evolución y perspectivas, 2002.

[2] Cfr. Vaticano II, Sacrosanctum concilium, 86; Lumen gentium, 20, 28, 29, 41; Orientalium ecclesiarum, 17; Christus dominus, 15; Dei verbum, 25; Ad Gentes, 15, 16.

[3] Esta es un modo de proceder bastante común en el Vaticano II. Algunos malpensados dicen que es una estrategia seguida por la facción más modernista del Vaticano II para así, faltando en la precisión de los términos y conceptos, poder luego introducir sibilinos y casi imperceptibles cambios que más tarde le sirvan para manipular la doctrina.

[4] Más que “restaurar” el diaconado permanente tendríamos que decir “instaurar” el diaconado permanente, como luego se verá más adelante en este artículo.

[5] Este punto, que aquí sólo es enunciado, debería ser objeto de un artículo más profundo y detallado por la gravedad que estas “afirmaciones” implican.

[6] Y en la actualidad, prácticamente también por un laico que actúe como ministro extraordinario.

[7] Opinión manifestada por el profesor Sergio Zañartu cuando analiza el documento sobre el diaconado de la Comisión Teológica Internacional, en el artículo publicado en Anales (Sociedad Chilena de Teología) 4(2004)57-73.

[8] Si desean profundizar en este tema pueden ir a: Constitución Lumen gentium, 29; Decreto Ad gentes, 16 y Decreto Orientalium ecclesiarum, 17.

[9] Con respecto a la disposición de vivir perpetuamente el celibato, conviene recordar  que la diferencia entre el ordenar a personas casadas y la obligación de la vida celibataria de esos ordenados  ya desde los orígenes apostólicos, está muy bien fundamentada ( Cfr. Por ejemplo: Cardenal Brandmüller:  Nosotros Sacerdotes, Célibes Como Cristo, en  Il Foglio 13 de julio de 2014; , por ejemplo, Ch. Cochini, Origines apostoliques du célibat sacerdotal, Paris 1981; R. Cholij, Clerical celibacy in East and West, Leominster 1989; A. M. Stickler, Il celibato eclesiástico: la sua storia e i suoi fondamenti teologici, Città del Vaticano 1994; S. E. Alfonso M. Card. Stickler, sdb: El Celibato. Concilio Ecuménico Vaticano II. Fase ante-preparatoria. Estudio introductorio; St. Heid, Zölibat in der frühen Kirche, Paderborn u. A., 1997).

[10] Cfr. Alfonso Gálvez, Comentarios al Cantar de los Cantares, vol. II, Shoreless Lake Press, New Jersey, 2000, pp. 105 y ss.

por el Padre Lucas Prado en sAdelante en la fe

“El hecho religioso en España hoy. Del nacionalcatolicismo al pluralismo religioso”, por el diácono Jose Ignacio Urquijo

El diácono Jose Ignacio Urquijo Valdivielso acaba de publicar como coeditor y coautor: El hecho religioso en España hoy. Del nacionalcatolicismo al pluralismo religioso.urquijo

En este libro realizan un análisis de los últimos 40 años, desde 1978 hasta este año 2018. Con la aprobación de la Constitución española de 1978,  se puede hablar de un antes y un después del hecho religioso en España, con una evolución continuada hasta el día de hoy. En la etapa analizada en este libro, España, ha tenido numerosos e importantes cambios, como se refleja en el actual pluralismo religioso que se vive en nuestros días.

 

El objetivo de este libro es mostrar, con mirada multidisciplinar, la realidad religiosa en España, así como su relevante proceso de secularización.

Son nueve autores de probada experiencia en este campo socio – religioso. El libro está prologado por el sacerdote y profesor Juan María Laboa.

José Ignacio Urquijo Valdivielso (Llodio, Álava 1960), es diácono de la diócesis de Coria-Cáceres y lleva unos años trabajando en Madrid como profesor  de la Universidad San Pablo – CEU. Ver entrevista Urquijo1

 

EDICIONES EUNATE Cien Puertas, Cien Caminos

Pintor Crispín 10, entreplanta B, 31008 Pamplona (Navarra), Tfno: 948-272352 E-mail: eunate@eunateediciones.com http://www.eunateediciones.com

¡Novedad editorial

El hecho religioso en España hoy.

Del nacionalcatolicismo al pluralismo religioso

José Ignacio Urquijo Valdivielso y Tomás Calvo Buezas (eds.)

318 páginas,

José Ignacio Urquijo Valdivielso y Tomás Calvo Buezas, pretenden mostrar cómo es el hecho religioso en la España actual, y también su evolución en la sociedad española en los últimos 40 años (1978-2018). Con la aprobación de la Constitución española de 1978, podemos hablar de un antes y un después del hecho religioso en España, con una evolución continuada hasta el día de hoy. En la etapa analizada en este libro, España, ha tenido numerosos e importantes cambios, como se refleja en el actual pluralismo religioso que se vive en nuestros días.

El objetivo de este libro es mostrar, con mirada multidisciplinar, la realidad religiosa en España, así como su relevante proceso de secularización.

La obra está prologada por el historiador Juan María Laboa Gallego, especialista en Historia de la Iglesia, que ha sido profesor de la Universidad Complutense y de la Universidad de Comillas.

José Ignacio Urquijo Valdivielso, sociólogo y profesor de la Universidad San Pablo – CEU: El cambio socio-religioso en España desde 1978 hasta la actualidad. Tomás Calvo Buezas, catedrático emérito de Antropología de la Universidad Complutense: Cristianos, musulmanes, otras religiones y agnósticos, ¿conviviendo democráticamente en España? Y Odios religiosos en las cloacas de internet. Cristianofobia e Islamofobia, los más repugnantes. José Francisco Serrano Oceja, periodista y profesor de la Universidad San Pablo – CEU: La Iglesia en España desde la transición. Procesos de resignificación de la palabra pública de los obispos. Juan María González–Anleo Sánchez, sociólogo y profesor de ESIC: Jóvenes y religión: ¿Se está agotando la fuerza de la tercera ola de secularización en España? Antonio Piñas Mesa, filósofo y profesor de la Universidad San Pablo – CEU: La función social de la Teología en España. Rafael Briones Gómez, antropólogo y profesor de Antropología Social de la Universidad de Granada: Persistencia del Catolicismo Popular en la España secularizada: el caso de Andalucía y de sus Semanas Santas. Manuel Mandianes Castro, antropólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas: Religión popular gallega. José Luis Calvo Buezas, filósofo y catedrático de Filosofía de Enseñanzas Medias: Islam y Cristianismo: ¿es más lo que nos une que lo que nos separa? José Gómez Galán, director del CICIDE. Universidad Metropolitana (SUAGM, Puerto Rico, Estados Unidos) y Universidad Católica de Ávila: ¿Creacionismo en España? Dimensión educativa de la problemática.

Puede adquirir su ejemplar en su librería habitual, PVP: 20€

En nuestra web: http://eunateediciones.com/?p=1504

A través del correo: eunate@eunateediciones.com Adjuntamos índice de contenidos.

 

ÍNDICE

Prólogo. (Juan María Laboa Gallego) ……………………………………………

Presentación. (José Ignacio Urquijo Valdivielso y Tomás Calvo

11
Buezas) …………………………………………………………………………….

Capítulo 1: El cambio socio-religioso en España desde 1978 hasta la

15
actualidad. (José Ignacio Urquijo Valdivielso) ………………………

Capítulo 2: Cristianos, musulmanes, otras religiones y agnósticos,

¿conviviendo democráticamente en España? (Tomás Calvo

25
Buezas) …………………………………………………………………………….

Capítulo 3: Odios religiosos en las cloacas de internet. Cristianofobia

67
e Islamofobia, los más repugnantes. (Tomás Calvo Buezas) ……

Capítulo 4: La Iglesia en España desde la Transición. Procesos de resignificación de la palabra pública de los obispos. (José

101

Francisco Serrano Oceja) ……………………………………………………

Capítulo 5: Jóvenes y religión: ¿Se está agotando la fuerza de la tercera

141

ola de secularización en España? (Juan Mª González-Anleo) ….

Capítulo 6: La función social de la Teología en España. (Antonio

163

Piñas Mesa) ………………………………………………………………………

Capítulo 7I: Persistencia del Catolicismo Popular en la España secula- rizada: el caso de Andalucía y de sus Semanas Santas (Rafael

187

Briones Gómez) ………………………………………………………………..

209

 

Capítulo 8: Religión popular gallega. (Manuel Mandianes Castro) ……

Capítulo 9: Islam y Cristianismo: ¿es más lo que nos une que lo que

237

nos separa? (José Luis Calvo Buezas) ………………………………….

Capítulo 10: ¿Creacionismo en España? Dimensión educativa de la

249

problemática. (José Gómez Galán) ………………………………………

279

Nota biográfica sobre los autores ………………………………………………….

309

 

 

¿Por qué los diáconos se casan?

Los diáconos son el rango más bajo del clero en la Iglesia Católica, y en la Iglesia Católica Romana, son los únicos que pueden casarse. ¿Por qué esto es tal? ¿Cuál es la diferencia entre un diácono, un sacerdote o un monje o monja?

 

youtube.

Guion litúrgico de la Festividad de San Lorenzo y Esquema de Oración -Hora Santa- ante el Santísimo Sacramento por la Vida y Ministerio de los Diáconos Permanentes de La Conferencia Episcopal de Colombia

CENTRO PASTORAL PARA LA COMUNIÓN ECLESIAL
Departamentos de Ministerios Ordenados y Vida Consagrada
Diaconado Permanente
SUBSIDIO PARA LAS CELEBRACIONES
Fiesta de San Lorenzo diácono y mártir
10 DE AGOSTO 2018

0810-san-lorenzo (1)
ESQUEMA DE SANTA LA MISA
1. Monición de entrada
Celebramos hoy la fiesta de San Lorenzo, diácono de la Iglesia de Roma, nacido en
Huesca, y mártir de Jesucristo durante la persecución del emperador Valeriano en el
siglo tercero; como diácono, a Lorenzo le encargaron los pobres de Roma. Cuando
se vio obligado a entregar los bienes de la Iglesia a los perseguidores, los distribuyó
entre los pobres. Cuando le preguntaron dónde estaban los tesoros de la Iglesia, él
les mostró a los pobres.
Murió como mártir, asado vivo a la parrilla. Roma lo venera como uno de los más
grandes santos. Estuvo al servicio de la comunidad en la celebración de la Eucaristía
y en la dedicación a los más pobres; cuyo recuerdo nos une hoy a aquel gran número
de cristianos que en los primeros tiempos fueron testigos de Jesucristo hasta
derramar su sangre.
A nosotros, se nos pide que seamos también testigos de Cristo en nuestra vida por
medio de la fe y de las buenas obras.
Por ello, al comenzar la celebración de los sagrados misterios, reconozcamos
nuestros pecados y pidamos humildemente perdón a Dios por ellos.
2. Acto penitencial
 Tú que eres la plenitud de la verdad y la gracia: Señor, ten piedad.
R/ Señor, ten piedad.
 Tú que te has hecho pobre para enriquecernos: Cristo, ten piedad.
R/ Cristo ten piedad.
 Tú que has venido para hacer de nosotros un pueblo santo: Señor, ten piedad.
R/ Señor, ten piedad
3. Himno
Gloria a Dios en cielo…
4. Oración de fieles
Presidente:
Hermanos, oremos a Dios Padre que de la fortaleza a los que se la piden y sostiene a
sus hijos en la hora de la prueba y, por intercesión de san Lorenzo, pidámosle que su
bendición alcance a la humanidad entera.
R/ Te rogamos óyenos.
 Para que todos los cristianos, imitando a san Lorenzo, se sientan libres de las
ataduras de las riquezas y sepan reconocer en los pobres el tesoro más grande
de la Iglesia. Roguemos al Señor.
 Para que nunca falten ministros ordenados, sacerdotes y diáconos, que llenos
de espíritu de sabiduría, sean buenos administradores de los misterios de Dios
y no se limiten a anunciar el Evangelio, sino que lo escuchen también en su
corazón. Roguemos al Señor.
 Para que quienes tienen el poder en el mundo, estimulados por el testimonio
cristiano, vivan al servicio de la justicia y alejen las situaciones de miseria y
subdesarrollo. Roguemos al Señor.
 Para que quienes se sienten probados o son perseguidos por el nombre de
Cristo, consigan la fuerza que hizo vencer a los mártires en su combate.
Roguemos al Señor.
 Para que el testimonio de los mártires fortalezca nuestra fe y dé vigor a
nuestra vida cristiana. Roguemos al Señor.
Presidente:
Señor, Dios Todopoderoso, que socorres nuestra debilidad con el ejemplo de la
fortaleza de san Lorenzo, escucha nuestra oración y haz que, participando en la
pasión de tu Hijo, alcancemos la gloria de tu Reino. Por Jesucristo nuestro Señor.
ESQUEMA DE ORACIÓN ANTE EL SANTÍSIMO SACRAMENTO POR LA VIDA Y
MINISTERIO DE LOS DIÁCONOS PERMANENTES
(HTTPS://ESPANOL.BABYCENTER.COM/THREAD/831395/
INFINITAMENTE-SEA-ALABADO—MI-JES%C3%BAS-SACRAMENTADO)
(https://www.aciprensa.com/recursos/san-lorenzo-diacono-y-martir-2915)
HORA SANTA POR LOS DIÁCONOS
1. Exposición del Santísimo
Esta Hora Santa es para pedir al Señor por los diáconos permanentes de Colombia, a
quienes valoramos como Don para la Iglesia y presencia de Cristo servidor entre los
hombres. Que el Señor les sostenga y les fortalezca con su gracia junto con sus
familias. También le pedimos que haga surgir de los hogares santas vocaciones al
ministerio diaconal, para que mantengan viva la fe y el servicio a los más pobres.
2. Canto
/ Tan cerca de mí, / (2)
que hasta lo puedo tocar,
Jesús está aquí.
Le hablaré sin miedo al oído,
le contaré las cosas que hay en mí,
y que sólo a Él, le interesarán,
Él es más que un mito para mí.
ESTRIBILLO.
No busques a Cristo en lo alto,
ni lo busques en la oscuridad:
muy cerca de ti, en tu corazón,
puedes adorar a tu Señor.
ESTRIBILLO.
Míralo a tu lado por la calle
caminando entre la multitud,
muchos ciegos van, sin quererlo ver,
llenos de ceguera espiritual.
ESTRIBILLO.
3. Vísperas
4. Puntos de meditación
Luego de la lectura breve se puede meditar en los siguientes puntos:
 Los diáconos ocupan un lugar especial en la vida de la Iglesia, es fruto del
Concilio Vaticano II, al restaurarlo generó una preciosa gracia del Señor para
su Pueblo y un ministerio ordenado de gran potencialidad y actualidad en la
misión de la Iglesia.
 Damos gracias a Dios por la llamada, que ustedes han recibido y por su
generosa respuesta. Para la mayoría de ustedes que están casados, esta
respuesta también fue posible gracias al amor, a la ayuda y a la colaboración
de sus esposas y de sus hijos.
 El Concilio Vaticano II dice que los diáconos «confortados con la gracia
sacramental, sirven al Pueblo de Dios en el ministerio de la liturgia, de la
Palabra y de la caridad» (LG 29). Su ministerio es «diaconía de la Iglesia en
las comunidades cristianas locales, signo o sacramento del mismo Cristo
Señor, quien no vino para ser servido sino para servir» (Pablo VI, Ad
Pascendum, Introducción).
 Justamente Ignacio de Antioquia, afirma que los diáconos son «ministros de
los misterios de Jesucristo… ministros de la Iglesia de Dios» (S. Ignacio de
Antioquía, Ad Trallianos, II,3).
 El Concilio Vaticano II explica además, que la gracia sacramental conferida a
través de la imposición de las manos los capacita a realizar el servicio de la
Palabra, del altar y de la caridad con una eficacia particular (Cf. Ad Gentes,
16).
 Por lo tanto han sido ordenados para el servicio de la Palabra de Dios. Esto
quiere decir que todo lo que se refiere a la predicación del Evangelio, a la
catequesis, a la difusión de la Biblia y a su explicación al pueblo, les está
confiado ordinariamente, pero siempre bajo la autoridad del Obispo.
 Hoy, la Iglesia llama nuevamente a todos sus miembros – en modo particular
a los ministros ordenados – a la misión, es decir a levantarse e ir en modo
organizado al encuentro, en primer lugar, de nuestros bautizados que se han
alejado de la práctica de su fe cristiana, pero también de todos aquellos que
conocen poco o nada a Jesucristo y su mensaje, para proponerles nuevamente
el primer anuncio cristiano, el kerigma y, de este modo, conducirles
nuevamente a un encuentro vivo y concreto con el Señor.
 En tal encuentro se renueva la fe y se refuerza la adhesión personal a
Jesucristo, condición para una fe viva y para ser testigo fiel en el mundo. No
podemos reducirnos a la sola espera de nuestros bautizados en nuestras
iglesias. Tenemos que ir a encontrarlos donde viven y trabajan, mediante una
actividad misionera permanente, con atención especial a los pobres en las
periferias urbanas.
 Este ministerio de la Palabra espera de Ustedes, apreciados diáconos, una
familiaridad constante con la Sagrada Escritura, especialmente con los
Evangelios. Que su esfuerzo permanente sea escuchar, meditar, estudiar y
practicar la Palabra de Dios. Así se convertirán cada vez más en discípulos
del Señor y se sentirán llamados e iluminados por el Espíritu Santo para la
misión.
 Han sido ordenados para el servicio litúrgico–sacramental. Actúan con
funciones litúrgicas propias en la celebración y distribución de la Eucaristía,
centro de la vida de la Iglesia y, por ello, centro también de la vida de los
ministros ordenados.
 Posen un ministerio que les confía una especial responsabilidad en el campo
de los sacramentos del Bautismo y del Matrimonio. El Obispo les puede
confiar todo lo que se refiere a la pastoral bautismal y matrimonial – familiar.
 Han sido ordenados para la caridad. ¡Cuántas cosas para hacer, organizar y
animar! Los pobres, los excluidos, los desocupados, los hambrientos, quienes
están reducidos a la miseria extrema que son una cantidad inmensa, levantan
sus manos y sus voces hacia la Iglesia.
 Los diáconos tienen, por origen histórico y por ordenación, una
responsabilidad central hacia los pobres. La caridad, la solidaridad hacia los
pobres, la justicia social, son campos de altísima urgencia que desafían a los
cristianos, porque Cristo dice: “En esto reconocerán todos que sois mis
discípulos, si os amáis unos a otros” (Jn 13,35).
 Queridos diáconos permanentes, oremos por sus esposas y familias. ¡Sean
testigos del amor de Dios! Los confío a María Santísima que continúa
proclamando: “Yo soy la sierva del Señor” (Lc 1,38). Y siguiendo su ejemplo
de servicio, sirvamos a nuestros hermanos en la gran familia humana y en la
Iglesia. (Claudio Card. Hummes).
5. Oración
La lectura de esta plegaria se puede hacer con la intervención de varios diáconos.
“El Hijo del Hombre no ha venido a ser servido, sino a servir” (Mt 20, 28)
A la mitad de mi vida, me llamaste, Señor.
Me aceptaste tal como soy:
con mis años a cuestas,
con mi historia inconclusa,
con mi oficio,
con mi poco o mucho saber,
y, sobre todo, con mi esposa y mis hijos.
Mi vocación ha sido
una vocación de familia;
la acepte yo, por gracia tuya,
la aceptó mi esposa
porque somos uno,
y también mis hijos
porque son nosotros.
Gracias, Señor, por el llamado
y gracias por la respuesta.
Me llamaste al diaconado
y el diaconado es servir;
me uniste a tu Hijo diácono
que no vino a ser servido
sino a servir.
Concédeme, Señor,
vivir mi Sacramento del Orden
en constante comunión
con aquellos que has puesto
como sacerdotes, maestros y pastores
de tu pueblo santo.
Concédeme servir a mis hermanos,
a los más pobres,
a los enfermos,
y a los ancianos,
sabiendo que, amándolos,
amo y sirvo a tu divino Hijo,
que es hombre entre los hombres
y el más pequeño entre los pequeños.
Que proclame con gozo
las buenas noticias,
pan de la Palabra
para mis hermanos hambrientos.
Pon en mis manos
el pan del cielo bajado,
pan y prenda
de la vida eterna.
Que vaya y bautice
a todas las naciones,
para que te nazcan hijos,
hermanos de tu Hijo.
Que sea testigo
del amor humano,
alianza indisoluble
y signo de tu amor divino.
Hazme un hombre de oración,
para que cuando ore
sea yo la Iglesia que ora.
Bendíceme, Padre,
bendice a mi esposa
y a mis hijos,
para que, juntos,
demos testimonio de tu amor
en el mundo en que vivimos.
Por nuestro Señor Jesucristo
que vive y reina contigo,
en unión con el Espíritu Santo,
por lo siglos de los siglos. Amén.
(http://www.vicariadepastoral.org.mx/proyectos/anno_jubilar/pensamientos/pensamientos_14.htm)
6. Canto
Que detalle, señor, has tenido conmigo:
«cuando me llamaste, cuando me elegiste,
cuando me dijiste que tú eras mi amigo.»
que detalle, señor, has tenido conmigo.
Te acercaste a mi puerta pronunciaste mi nombre,
yo temblando te dije: «aquí estoy, Señor »;
Tú me hablaste de un reino, de un tesoro escondido;
de un mensaje fraterno que encendió mi ilusión.
ESTRIBILLO.
Yo dejé casa y pueblo por seguir tu aventura,
codo a codo contigo comencé a caminar.
Han pasado los años y, aunque aprieta el cansancio
paso a paso te sigo sin mirar hacia atrás.
ESTRIBILLO.
¡Qué alegría yo siento cuando digo tu nombre!
¡Qué sosiego me inunda cuando oigo tu voz!
¡Qué emoción me estremece cuando escucho en silencio
tu Palabra que aviva mi silencio interior!
ESTRIBILLO.

7. Reserva del Santísimo.

8. Oración final
Dios y Padre Nuestro,
fortalece con la gracia del Espíritu Santo
a todos los diáconos de tu Iglesia,
para que desempeñen con alegría,
fidelidad y en espíritu de comunión eclesial
su ministerio pastoral,
siguiendo los pasos de tu Hijo Jesucristo,
“que no vino a ser servido, sino a servir y
dar su vida en redención de la humanidad” (Mc. 10, 45).
Te pedimos por las familias de los diáconos casados,
para que sean auténticas “Iglesias domésticas”,
según el ejemplo de la Sagrada Familia de Nazaret,
y de ella surjan vocaciones sacerdotales y religiosas.
¡Virgen María, Madre de la Iglesia
y Reina de los Apóstoles,
ruega por los ministros del Señor!
¡San Lorenzo, diácono y mártir,
ruega por los diáconos servidores del pueblo de Dios! Amén.
(https://www.aciprensa.com/recursos/oracion-del-diacono-permanente-2985)
9. Canción
/ Tan cerca de mí, / (2)
que hasta lo puedo tocar,
Jesús está aquí.
Le hablaré sin miedo al oído,
le contaré las cosas que hay en mí,
y que sólo a Él, le interesarán,
Él es más que un mito para mí.
ESTRIBILLO.
No busques a Cristo en lo alto,
ni lo busques en la oscuridad:
muy cerca de ti, en tu corazón,
puedes adorar a tu Señor.
ESTRIBILLO.
10.Oración a la Santísima Virgen María
María, maestra de fe, que con tu obediencia a la Palabra de Dios, has
colaborado de modo eximio en la obra de la redención, has fructuoso el
ministerio de los diáconos, enseñándoles a escuchar y anunciar con la fe de la
Palabra.
María, maestra de caridad, que con tu plena disponibilidad al llamado de Dios,
has cooperado al nacimiento de los fieles en la Iglesia, has fecundo el
ministerio y la vida de los diáconos, enseñándoles a donarse en el servicio del
Pueblo de Dios.
María, maestra de oración, que con tu materna intercesión, has sostenido y
ayudado a la Iglesia naciente, has que los diáconos estén siempre atentos a las
necesidades de os fieles, enseñándoles a descubrir el valor de la oración.
María, maestra de humildad, que por tu profunda conciencia de ser la Sierva
del Señor, has sido llena del Espíritu Santo, has que los diáconos sean dóciles
instrumentos de la redención de la redención de Cristo, enseñándoles la
grandeza de hacerse pequeños.
María, maestra del servicio oculto, que con tu vida normal y ordinaria llena de
amor, has sabido secundar de manera ejemplar el plan salvífico de Dios, has
que los diáconos sean siervos buenos y fieles, enseñándoles la alegría de
servir en la Iglesia con ardiente amor. Amén
(https://www.aciprensa.com/recursos/oracion-de-la-santisima-virgen-maria-por-los-diaconos-permanentes-2983)
ESQUEMA DE ENCUENTRO FRATERNO DE LOS DIÁCONOS
EN CADA UNA DE SUS JURISDICCIONES
ESPIRITUALIDAD
DE LA GRACIA QUE NOS HACE VIVIR
NUESTRO SERVICIO COMO VOCACIÓN
Y COMO DON
1. Ambientación
La comunión en el espíritu nos hace descubrir que la caridad es tarea para cada fiel.
Todos estamos llamados al amor desde las entrañas de nuestro mismo ser personas y
desde nuestra condición de cristianos, además de la especial consagración de la que
participamos como diáconos permanentes.
El diácono permanente, unido en el espíritu, está llamado a vivir la caridad y a hacer
de ella la expresión organizada de su servicio. De ahí la importancia de que el
ministerio diaconal este presente de modo activo y organizado en las estructuras de
comunión y participación que hay en la Iglesia.
Espiritualidad de comunión es capacidad de ver, ante todo, lo que hay de positivo en
el otro para acogerlo y valorarlo como regalo de Dios: un “don para mí”. Además de
ser un don para el hermano que lo ha recibido directamente.
2. Palabra de Dios
“Hay diversidad de carismas, pero el espíritu es el mismo; diversidad de ministerios,
pero el Señor es el mismo; diversidad de operaciones, pero es el mismo Dios que
obra en todos.
A cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para provecho común. Porque
a uno se le da por el espíritu, palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el
mismo espíritu; a otro, fe, en el mismo espíritu; a otro, carismas de curaciones, en el
único espíritu; a otro, poder de milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de
espíritus; a otro, diversidad de lenguas; a otro, don de interpretarlas. Pero todas estas
cosas las obra un mismo y único espíritu, distribuyéndolas a cada uno en particular
según su voluntad. Pues del mismo modo que el cuerpo es uno, aunque tiene
muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, no obstante su pluralidad, no
forman más que un solo cuerpo, así también Cristo. Porque en un solo Espíritu
hemos sido todos bautizados, para no formar más que un cuerpo, judíos y griegos,
esclavos y libres. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu”. (1 Cor 12, 4-13).
3. Momento de meditación a luz de la Palabra (todos comparten a la luz de la
Palabra lo que ha significado su servicio diaconal como vocación y como don)
4. Rezamos juntos
¡Dichoso quien cuida del pobre y débil!
¡Dichoso quien tiende su mano al necesitado!
¡Dichoso quien no sabe negar una ayuda!
¡Dichoso quien sabe amar y comprometerse!
Dichosos, sí, los que no temen arriesgar todo por el Reino.
Dichosos los que saben cambiar la rivalidad por la colaboración, la competencia por
la solidaridad, la violencia por la justicia y el amor.
Ayúdanos, Señor, a desterrar del corazón el egoísmo que tantas veces lo envuelve.
Ayúdanos a no fracasar en nuestro intento de estar atentos al dolor de los demás.
Ayúdanos a saber mirar la realidad, a descubrir la injusticia y la maldad.
Ayúdanos a ser mensajeros de esperanza, a arriesgar, si necesario fuera, la vida por
los demás.
Tú sabes, que nos duele, ver tantos buenos deseos que luego no hacemos fructificar.
Que nos duele, tener las cosas claras en la mente y no traducirlas en compromisos
para transformar.
Danos fuerza, Señor, para que tu Palabra y nuestros deseos lleguen a hacerse
realidad.
(http://www.caritasmadrid.org/dichoso-quien-cuida-del-pobre)
5. Compartimos nuestra oración
Cada uno puede expresar su oración en este momento de la forma que desee.
6. Conclusión
“Quien es capaz de ayudar reconoce que, precisamente de este modo, también él es
ayudado; el poder ayudar no es mérito suyo ni motivo de orgullo. Esto es gracia”
(DCE 35).
7. Padrenuestro…
(https://www.oracionesdelossantos.com/2013/02/oracion-san-losrenzo)

Cec.org.co

Novena ante la fiesta de Santa Teresa de Calcuta: Diácono Pedro Jara