Anuncios

Archivo de la categoría: Noticias diaconado de Madrid

D. Carlos Osoro ordena un diácono para la Comunidad de Sant´Egidio

egidio

(ya anunciado anteriormente)El domingo 2 de junio 2019, festividad de la Ascensión, el Cardenal Arzobispo de Madrid ordenó diácono permanente de la Fraternidad Misionera de Sant’Egidio a Carlos Busto Cuervas-Mons en la Iglesia de Ntra. Sra. de las Maravillas en la que se congregaron amigos del pueblo de Sant’Egidio en Madrid de las Escuelas de la Paz, amigos de la calle, ancianos y nuevos europeos, así representantes de otras comunidades que quisieron acompañar en esta ocasión.

egi

Al final de la celebración, en la que estuvieron presentes otros diáconos permanentes de Sant’Egidio provenientes de Roma, Amberes, Amsterdam y Barcelona, así como amigos de otras comunidades de Sant’Egidio, Carlos dirigió las siguientes palabras a los asistentes: “Queridos amigos y amigas, Me gustaría empezar agradeciendo a todos vuestra presencia y apoyo en este día tan especial. Hoy es un día para estar agradecido, para dar las gracias al Señor y a cada uno de vosotros, quiero agradecer a D. Carlos por su cercanía de pastor y por su amistad, (desde aquella vez que nos encontramos en Oviedo) es para mi muy significativo haber recibido de usted la ordenación diaconal. A Javier Cuevas, mi padrino en este día, por tu amistad y porque eres para mi un ejemplo de humildad y de servicio. Por supuesto a mi familia, a mi madre, la primera que me educó en la fe, a mis hijos Marta, Mateo y Jorge, que me enseñan lo que es el amor incondicional, y especialmente a Bea, mi mujer, porque juntos tratamos de vivir un matrimonio abierto a los demás, a los jóvenes y a los más pobres de nuestra ciudad; superando unidos las dificultades. A todos mis hermanos de Sant’Egidio, de aquí de Madrid a Tíscar, a Jesús… y en especial a los que han venido de más lejos, de Roma a Paola y Alberto (diácono permanente), a Colm, Pieter y a Pep también diáconos permanentes de Holanda, Bélgica y Barcelona, a Armand que me ha guiado en mi formación para el diaconado y a Montse de Barcelona. Comunidad en la que he crecido tanto en la fe, en la que juntos vivimos una diaconía al servicio de los pobres y de la Palabra, en la que ha surgido mi vocación al diaconado y donde voy a desarrollar mi ministerio al servicio de la Iglesia, a través de la Fraternidad Misionera de Sant’Egidio, en esta Iglesia de Ntra. Sra. De las Maravillas que se nos ha confiado. Y a todos los que habéis querido acompañarme en este día, sacerdotes y diáconos amigos, Hijas Misioneras de Nazaret de mi colegio, familias de la Escuela de la Paz especialmente de Pan Bendito (Frances, Audry, Argentina y Adolfo,…), amigos de la calle (Francisco, Antonio, Julio…), Jóvenes por la Paz (Yaiza, David, Jose, Lucía, Juan, Andrea, Endale, Máximo; Camelia…), amigos…a todos, disculpad a los que no he podido nombrar. SAN-EGIDIO-796x448He sido llamado por el Señor para el diaconado, al servicio del Altar, de la Palabra y de los Pobres. He sido llamado por el Señor para el diaconado, al servicio del Altar, de la Palabra y de los Pobres. Del Altar, fuente y culmen de nuestra vida cristiana, donde especialmente recordamos a Jesús Siervo, que da la vida por sus amigos, por todos nosotros, que no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos (como decíamos en el canto de entrada). De la Palabra, que es la luz que ilumina nuestros pasos, que nos ayuda a ser como Jesús, a recordar sus gestos y sus palabras, a tener un corazón más generoso capaz de transformar este mundo. Palabra que para poder ser comunicada debe ser llevada en el corazón y vivida. Como hemos escuchado en el ritual de la ordenación: convierte en fe viva lo que lees, y lo que has hecho fe viva enséñalo, y cumple aquello que has enseñado. En palabras de Francisco de Asís: La verdadera enseñanza que transmitimos es lo que vivimos; y somos buenos predicadores cuando ponemos en práctica lo que decimos. Palabras del Evangelio que en especial quiero ayudar a transmitir a los jóvenes. Jóvenes por la Paz de Sant’Egidio junto a los que vivo el reto de construir mundo mejor, poniendo en práctica el Evangelio, a través de la escucha de la Palabra de Dios y el servicio a los pobres. Jóvenes con los que vivo una amistad preciosa y de los que nunca dejo de aprender. De los pobres, de aquellos con los que Jesús se identifica, diacono al servicio sobre todo y especialmente de los pobres, siguiendo el mandato de Jesús: Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Si, el pobre es el que tiene necesidad de lo material, pero no solo, también es el que tiene hambre y sed de amor, de cariño, de amistad, aquel que se siente solo, débil o abandonado. Es todo el que tiene sed de Dios, porque Dios es amor. Como muchos sabéis yo vivo esta vocación de servicio especialmente con los más pequeños, con los niños de las Escuelas de la Paz (en Pan Bendito, pero también ahora aquí en Maravillas y en Lavapiés), a través de ellos descubrí también mi vocación como maestro, que es mi profesión. Pero también con nuestros amigos de la calle, con los refugiados… con todos aquellos que se acercan a nosotros en busca del calor de la amistad y de una acogida humana y fraterna. En definitiva al servicio de la paz y de la convivencia que tanta falta hace en este mundo dividido y fragmentado. Se trata de una gran responsabilidad, que me da respeto, ante la que me siento un “siervo inútil”, por eso espero contar con vuestra ayuda, con vuestro apoyo y con vuestra oración. Para, con la ayuda de Dios, poder servir a la Iglesia en los pobres con verdadera humildad, para dar testimonio del Evangelio en mi ciudad, de una Iglesia abierta y acogedora en la que hay un lugar para todos, especialmente para los más pobres, los débiles, los descartados… Una Iglesia pobre para los pobres, como dice el Papa Francisco. Pobres que no son una categoría, sino que forman parte de la misma esencia de la Iglesia, son el mismo Jesús que pasa a nuestro lado.

Artículo publicado por la Comunidad de Sant’Egidio de Madrid.

mons-ambrogio-spreafico-poster
El día 2 de junio de 2019, el Emmo. y Rvdmo. Sr. D. Carlos Osoro Sierra, cardenal arzobispo de Madrid, con dimisorias del Excmo. y Rvdmo. Sr. obispo de Frosinone-Veroli-Ferentino, confirió, en la iglesia de Nuestra Señora de las Maravillas, de Madrid, el sagrado orden del diaconado con carácter permanente, al Rvdo. Sr. D. Carlos Busto Cuervas-Mons, diocesano de Frosinone-Veroli-Ferentino.

 

 

 

Noticia ordenación diaconal en Infomadid, el boletín diocesano

 

Anuncios

Ordenación de diácono permanente de la Fraternidad Misionera de Sant’Egidio 

El domingo 2 de junio, Carlos Busto Cuervas-Mons será ordenado diácono permanente por el cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid, en nombre de  la Fraternidad Misionera de Sant’Egidio.

La solemne Eucaristía se celebrará en la iglesia de Nuestra Señora de las Maravillas (c/Dos de Mayo, 11), a partir de las 19:00 horas. A su término habrá un encuentro festivo en los locales La Industrial (c/San Vicente Ferrer, 33 – junto a la iglesia).

carlos san egidio

Acción de Gracias de los nuevos diáconos de Madrid: entregan lirios a sus mujeres

VCKD6365

59920891_370481097147234_4048988450169290752_nEminentísimo y Reverendísimo Señor D. Carlos Osoro, Señores Vicarios, Párrocos, Sacerdotes concelebrantes, diáconos y a todos los aquí presentes.
En este día tan especial en el que Dios nos ha hecho un regalo tan grande como es el orden del diaconado queremos mostrar nuestro agradecimiento a todos aquellos que nos han acompañado hasta este momento.
En primer lugar a Dios Nuestro Señor que nos ha llamado a esta vocación, a la que nos ha ido preparando desde siempre, nos ha cuidado con esmero, nos ha mostrado su infinito amor y nos ha llenado de su Espíritu Santo para que seamos fieles servidores suyos. A la Iglesia porque nos ha considerado válidos para ejercer este ministerio y nos proporciona los medios y las personas para llevarlo a cabo.
A D. Carlos, nuestro Pastor, que con su presencia aquí, nos muestra su cercanía y el valor que concede al ministerio del diaconado permanente.
Queremos dar gracias a Dios por todos nuestros formadores en el diaconado, D. Andrés
Martínez, D. Javier Cuevas y D. Juan Carlos Vera que nos han acompañado con paciencia y afecto durante estos años y a los que debemos el afianzamiento de nuestra vocación y su preocupación por llevarla a buen término.
A nuestros párrocos D. Pedro Pablo y D. Gonzalo, bajo cuya estricta mirada hemos ido
creciendo y aprendiendo lo que es el servicio y la entrega a los demás. En especial queremos agradecer a D. Pedro Pablo y a toda la Parroquia de La Asunción de Nuestra Señora su acogida para poder celebrar esta gran fiesta. No podemos olvidar al coro que tan gratamente nos ha deleitado y embellecido esta celebración.
También agradecemos a Dios por nuestros profesores de la Universidad San Dámaso que nos han transmitido amplios conocimientos y nos han iniciado en muchos campos del saber. Agradecemos al Señor el haber puesto en nuestro camino a la familia diaconal que con su  cogida fraternal y ejemplo ha sido una motivación para consolidar nuestra vocación.
También por nuestro amigos y compañeros que nos han animado ha seguir este camino de servicio.
Queremos hacer un agradecimiento especial al movimiento Regnum Christi, a la Legión de Cristo y a la Adoración Nocturna Española.
Gracias especialmente a nuestro padres que pusieron la semilla de la fe en nuestros corazones y la vieron crecer con su entrega y dedicación.
A nuestros hermanos y familia más cercana , que han vivido con interés y cariño esta etapa larga de formación.
Por nuestros hijos e hijas con los que hemos compartido momentos de estudio,
experimentado ausencias y que han querido sumarse a esta fiesta del servicio a los demás. Queremos agradecer a Dios el que haya puesto en nuestro camino a dos personas muy importantes para nosotros y sin cuyo consentimiento no podríamos haber sido ordenados, nuestras esposas, ejemplos de paciencia, entrega y amor que comparten nuestra vocación y nos sostienen en nuestra vida cotidiana.
Con su permiso, D. Carlos queremos hacerles entrega a cada una de ellas de un lirio, que
simboliza la vocación de servicio que compartió San José con la Virgen María, cuando , según la tradición, de su bastón brotó esta flor que le eligió como varón digno de tal privilegio.

Juramento previo a la ordenación del candidato a diacono Juan Carlos Guillen Holguin

El 5 de mayo en la parroquia de San Juan de Dios el candidato a diacono Juan Carlos Guillen Holguin realiza el juramento de fe, libertad y fidelidad ante el vicario Javier Cuevas. El próximo 11 de mayo será ordenado diácono por el cardenal arzobispo de Madrid D. Carlos Osoro

1 jc2jc3jc4jc5jc6jc9jc10jc11jc13JC14JC15jc

Algunas anotaciones en los ejercicios espirituales a la fraternidad diaconal de Madrid impartidos por Juan Carlos Mateos González, pbto.

Villa Santa Mónica, Becerril de la Sierra, 1,2 y 3 de marzo de 2019

Algunas anotaciones en los E.E.E.E. a la fraternidad diaconal de Madrid impartidos por el presbítero Juan Carlos Mateos González, secretario del Comité para el Diaconado Permanente de la Conferencia Episcopal Española

La estrategia de Jesús da otro modo de ser, nos “pone otro disco duro”. La humildad tiene que ser el canal. Dios me cuida dándome lo que necesito. Debemos de seguir a Cristo pobre: “bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”.

Cristo debe ser nuestra riqueza, nuestro tesoro y para ello son ayuda las humillaciones. Cuando te desprecian, te envían al último lugar: será una preciosa ocasión para identificarse con Cristo.  Pablo a los Romanos:“que me atraiga lo humilde”. Carlos de Foucauld: “Me he pasado toda la vida buscando el último lugar y cuando lo encontré estaba ocupado: ocupado por Cristo”. Cristo contigo y como tú.53323519_10157238453977904_3483663328293683200_n

 

Cristo es el primer diácono. La vocación de diácono debe ser un testimonio del despojamiento de Cristo. Existe un virus en el clero: el carrerismo. El diaconado es la vocación más bonita, la menos contaminada por ese virus.

En el conocimiento interno está el conocimiento del corazón, que el corazón se entere. Hay tres nivele: 1º cognitivo, 2ª emocional y uno tercero que es en las entrañas, en las tripas, muy adentro. El diácono debe volver a las entrañas, para que su corazón se entere.53345266_10157238454227904_3220739144263139328_n

La palabra ministro viene de “minis”, el menor, el último, el más pequeño, para servir a todos. Esto apunta a cómo es Jesús y cuál es su camino: el del minis, el de las bienaventuranzas.

Al predicar no basta que esas palabras pasen por la boca: tienen que pasar por el corazón, para que tengan Vida. San Francisco de Asís decía: “prediquemos con la vida, y si hace falta, con las palabras”
Hay que pedirle a Jesús un conocimiento interno del Señor. Que la contemplación vaya configurando el corazón, “contigo y como tú”, una mirada del corazón, un corazón delicado, pero no ñoño.

El hombre y la mujer en el matrimonio deben ser un espejo para ver a Dios. Un diácono debe amar a Dios y amar al prójimo.WhatsApp Image 2019-03-05 at 21.28.38

Puede haber malos momentos, pero hay que saber que Dios está trabajando. “En invierno los árboles no tienen hojas, pero sus raíces están creciendo para abajo”.

El Padre Miguel Ángel Arribas señaló que hay tres curvas peligrosas en las que un ministro se puede pegar un tortazo. Se le puede advertir del peligro, pero no conducir por él. Estas son: 1º la relación con el párroco, 2º el fracaso con los jóvenes y 3º la soledad, que en el caso de los diáconos puede ser una soledad matrimonial o ministerial. Hay que poner a Jesús al volante.

En el discernimiento de los aspirantes en vistas a recibir el diaconado lo que hay que discernir es lo que uno ve y siente en la oración, no lo que me gusta o “es muy guay”.  Las mujeres, cuando tienen que firmar el sí a la ordenación de su marido, también.

Cuando se preparan las ofrendas para la misa puede surgir la pregunta: ¿Porque vino? Todo tiene un sentido: el pan es el cuerpo, el vino la sangre. ¿Qué es el cuerpo para un judío?: expresión de la persona, por eso el cuerpo es sagrado, por eso en el matrimonio hay entrega del cuerpo, se entrega la vida entera. Carmen Álvarez afirma que el que entrega el cuerpo, entrega la vida, En la unión de los esposos es sacramental y matrimonial, entregando la vida se entrega el matrimonio, los hijos, los bienes, la salud, todo lo positivo, todo lo que se nos regala. Esto es el pan.  Los fieles ponen la vida entera si hemos entregado la vida. ¿Qué nos queda?, pues la sangre. Para un judío la sangre es la muerte porque si se pierde la sangre, se pierde la vida. Al preparar el vino preparamos la muerte a Cristo, que nos da su muerte. La muerte de cada día son nuestros fracasos, nuestros dolores espirituales o morales. Con el vino entregamos lo que nos conduce a la muerte, lo negativo. Por eso no tiene sentido decir. “no voy a misa porque estoy mal”. Para eso está el vino, la sangre. Para que la misa sea válida, el que preside debe de tomar el cuerpo y la sangre. El ir a misa es ofrecer la vida. A veces hay más pan, otras más vino. A veces la patena y el cáliz pesan poco. Los fieles van a misa, pero se vive poco. No basta estar atento en la misa, hay que ofrecerse en ella.WhatsApp Image 2019-03-05 at 21.28.07

Beatriz, mujer de diácono: “Al levantar el cáliz veo su anillo y ahí estoy yo también”

Palabras de Beatriz sobre el ministerio diaconal de su marido en el encuentro con D. Carlos Osoro, cardenal arzobispo de Madrid el 22-II-2019 en el Seminario Conciliar.

Cuando mi marido Jesús se ordenó recuerdo que aquel día me salía una frase, constantemente pensaba: “Dios ha estado grande con nosotros y estamos alegres”. Esta frase sigue saliendo cuando hablo del diaconado de Jesús porque es un privilegio, es una cercanía al Señor. A mí me impresiona cuando Jesús levanta la Copa de la salvación, al ver su anillo de casado, eso a mí me causa una especie de afectación y pienso: ¡Qué bien!, ¡ahí estoy yo también! Porque, claro, estamos muy unidos. Lo que le pasa a uno, también le pasa al otro.cropped-cropped-cropped-1diaconodiamadreteresa22111

También para mí significa que el Señor ha tenido una deferencia preciosa con esta familia, porque mi marido Jesús está tan cerca del Señor, que nos lo trae a casa cada día. Cuando llega de bautizar llega tan contento, tan pletórico. Eso se contagia. Es un privilegio, es una alegría para todos.

Dificultades. Bueno, a veces Jesús, que le gusta una barbaridad, se da mucho en la parroquia, y yo tengo que tomar un papel muy feo, y decirle. ¡Para un poco Jesús!, que la familia estamos aquí y hoy tenemos planes con amigos.

¡Y ahí está la mujer!

bea y jesus

«El diaconado es un servicio precioso a la Iglesia»

«El diaconado es un servicio precioso a la Iglesia»

Este viernes, 22 de febrero, el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, mantiene un encuentro con los diáconos y los candidatos y aspirantes al diaconado de la diócesis, acompañados de sus respectivas esposas, en el Seminario Conciliar.

Comenzará a las 20:00 horas con la celebración de la Eucaristía, en la que los candidatos al diaconado Juan Carlos Guillén Holguín y Joaquín García-Muriño Muzquiz serán instituidos en los ministerios de lector y acólito. Una vez finalizada la Misa, todos compartirán la cena.

Entre los presentes, estará Francisco José García-Roca, diácono permanente desde hace 12 años. Destinado en la parroquia San Fulgencio y San Bernardo, da vida a una vocación que se fraguó, desde muy pequeño, en el servicio y en la entrega hacia los más necesitados. Profesor, psicólogo y orientador, es consciente del regalo que Dios custodió, con una alianza perpetua, en sus entregadas manos.

¿Cómo nació tu vocación diaconal?

Todo comenzó con un compromiso hacia la Iglesia que yo tuve siempre. La gente de mi parroquia insistía en que que tenía vocación sacerdotal, pero yo veía que no era la mío y que mi vocación era el matrimonio. Y una vez casado, maduró esta llamada hacia este ministerio y comencé este camino.

¿Cuál es la labor de un diácono permanente?

Es una persona que está inmersa en medio del mundo, en las familias, en su mundo laboral, en su vecindad… Está en medio del mundo viviendo esta llamada al ministerio ordenado, que es una llamada muy especial y que, en la medida que puede, lleva a cabo esta función. Ha de conciliar su vida matrimonial, familiar, laboral, con este precioso servicio a la Iglesia.

Y, de manera especial, hacia los más necesitados, ¿no?

Así es. De principio a fin. Mi vocación está muy unida a las Misioneras de la Caridad de Madre Teresa de Calcuta. El Señor me las puso muy cerquita, y tanto mi mujer como yo hemos colaborado con ellas, y ahí es donde surgió también esta vocación al servicio que es, a fin de cuentas, el diaconado.

Tu mujer y tus cuatro hijas cincelan y construyen, de la mano de Dios, tu ministerio… ¿Qué papel juegan las esposas en vuestro servicio?

Ese tema es esencial. Porque esto es una segunda llamada dentro de la llamada. Es una vocación que debe afianzar la primera, que es el matrimonio, y que la cuida y la engrandezca. El que recibe el sacramento del Orden es el diácono, pero esa gracia se desborda por la mujer de la familia. Y es importantísimo que la mujer acompañe al marido. De hecho, ella tiene que firmar antes de dar el visto bueno. Así que no es solo una tarea de acompañamiento, sino de decir que sí.

francisco javier garcia roca diaconopermanente

Es, por tanto, un apoyo y, a la vez, una custodia…

Así es, al igual que san José, custodio del Redentor. Pues, a su imagen, la mujer es custodia de su marido diácono. Sí, es importantísimo el acompañamiento, y eso se lo decimos siempre a los aspirantes, que sus mujeres tienen que participar. Al principio, es verdad que lo demandan, porque parece que les van a quitar al marido. Pero, después, ellas son las primeras fansdel diaconado…

Este viernes os reunís con el cardenal Osoro. ¿Por qué es importante sentir tan cercano a vuestro pastor?

La historia del diaconado, que es desde el comienzo de la Iglesia, siempre ha sido una figura –la del diácono– que estaba ahí con el obispo, muy unido a él, siendo sus asistente, se puede decir. Y por eso es tan importante el reunirnos con él, porque D. Carlos, desde que llegó, nos alienta, anima y acompaña en la tarea.

¿Y de qué manera podéis los diáconos acompañar a la Iglesia que camina en Madrid?

En la actualidad, Madrid cuenta con un grupo de 35 diáconos, que ejercemos nuestro ministerio en las diversas áreas de atención pastoral. Y se están preparando unos 30. Aquí podemos ayudar muchísimo. Lo primero es el testimonio en nuestras vidas; ya sea en el trabajo, con nuestros vecinos, en la familia… Y, después, ayudando en todo lo litúrgico, allí donde los sacerdotes nos necesiten… Pero es verdad que, cuando tenemos los encuentros nacionales, siempre nos dicen que en Madrid estamos muy bien organizados y cuidados.

Un ministerio, sin duda alguna, inmarcesible…

Desde luego que sí. El ministerio es un regalo muy grande, que da mucha felicidad en el servicio. Con sus dificultades, como es normal, pero yo solo puedo dar gracias por este servicio. Ha sido un gran regalo en mi vida, en mi matrimonio, en mi familia y en todos los que están conmigo.

francisco javier garcia roca diaconopermanente 2

Homilía del diácono Miguel Iturgoyen de Madrid por San Esteban

Celebración de San Esteban por la fraternidad diaconal de la archidiocesis de Madrid en la parroquia de San Fulgencio y San Bernardo el 26-XII-2018

El obispo de Getafe D. Ginés García Beltrán ordenará un nuevo diácono permanente en la Catedral

El obispo de Getafe, D. Ginés García Beltrán, presidirá el próximo domingo 9 de diciembre la ordenación como diácono permanente de David Corregidor Sanz, en una ceremonia que se celebrará en la Catedral Santa María Magdalena a las 19.00 horas.
Corregidor nació en Madrid en 1965 y es físico. Está casado con Begoña García Cabello desde 1991 y tiene dos hijas. Pertenece a la Parroquia de Santa Teresa del Niño Jesús (Leganés), donde colabora en la catequesis de primera comunión y prebautismal, en las celebraciones litúrgicas y en Cáritas.
También es lector y acólito instituido.
Además, tiene el título de bachiller en Ciencias Religiosas por la Universidad San Dámaso de Madrid, en la que actualmente estudia la licenciatura en dicha rama teológica.

diaconopermanenteweb

Diocesis de Getafe

El cardenal Osoro subraya el ejemplo de los diáconos «para toda la gente que quiera ser servidora»

El pasado lunes, 3 de diciembre, el salón de actos de Alfa y Omega acogió la presentación del libro El diácono, pobre y fiel en lo poco, de Pedro Jara Vera. Además del autor estuvieron presentes el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro; el secretario del Comité Nacional para el Diaconado Permanente, Juan Carlos Mateo, y el director de EDICE, Manuel Fanjul; así como el encargado de esta realidad en la diócesis, el vicario Juan Carlos Vera.

«Gracias, Pedro, por este libro que nos has regalado y que ha sido fruto de la Palabra que has acogido en tu corazón». Con esta premisa, el arzobispo de Madrid agradeció al autor cada una de las páginas de la historia que ha escrito en forma de «meditaciones bíblicas en primera persona». Y lo hizo, también, con la esposa y los hijos del autor, pues «no habrías podido hacer el libro sin ellos», ya que «para escribir hace falta que nos den tiempo».

En esta línea, extendió su agradecimiento, de manera especial, «a quienes forman parte de los diáconos permanentes, que son las esposas e hijos, por el acompañamiento que realizan». Por esta razón, «en este libro habría que poner más autores, y son ellos también…», incidió el purpurado, con el consiguiente asentimiento del autor.

libroUn libro «que nos vale para todos»

Mediante el ejemplar, que «vale para toda la gente que quiera ser servidora», uno descubre cómo el diácono «tiene la configuración en su propia existencia de Cristo servidor». Es «una especie de tríptico, una pintura preciosa, donde en una parte está el pobre, en otra el fiel, y en el centro el diácono, que representa a Cristo». Todo ello «con una música de fondo, una melodía, que la ha ido captando a través del libro de Job, del joven rico y del texto de Filipenses donde el apóstol Pablo nos manifiesta quién es Jesucristo».

Recordando esa banda sonora que acompaña permanentemente la obra, el prelado incidió en su originalidad «porque no todo el mundo sabe escribir y poner música a lo que escribe», y Pedro «sabe escribir, sabe lo que dice y, encima, le pone música para que no nos durmamos y mantengamos la capacidad de escucha que requiere todo esto». Un libro «que nos vale a todos» y mediante el cual «yo me he sentido interpelado».

PHOTO 2018 12 04 09 30 24

«Es un privilegio inmerecido poder servir a Cristo en los pobres»

El autor, ligeramente emocionado y acompañado de su mujer y de sus cuatro hijos, reconoció su «pequeñez» ante un acto de tales características. El libro «ofrece una oportunidad de diálogo e intimidad con Cristo», reveló Pedro Jara, y «se hace hincapié en el servicio a los más débiles y olvidados del mundo: en ellos vive Cristo sufriente y es un privilegio inmerecido poder servir a Cristo en los pobres», donde «Cristo actualiza su Pasión cada día».

El diácono, confesó, «no solo va en nombre de Cristo y lleva su consuelo», sino que «en el servicio a los pobres toca el mismo cuerpo de Cristo». Es un privilegio, aseveró, que «obliga a descalzarse», como Moisés, ante la zarza ardiente –«Descálzate porque el terreno que pisas es sagrado»–, y «a entrar en la pobreza de Cristo». Momento que aprovechó para dejar constancia de su sentir más íntimo y profundo: «No se puede servir a los pobres si no es desde la pobreza, la humildad y la reverencia; no es posible nada de esto sin entregar la voluntad a la voluntad de Dios».

«Me siento totalmente indigno de cualquier cosa»

«No hay otra forma de visibilizar a Cristo siervo: que yo mengüe para que Dios crezca, que yo desaparezca para que sea Dios quien aparezca». Con estas palabras, el diácono permanente expuso su agradecimiento «porque el Señor un día me llamó a su Iglesia, y el primer fruto de este libro es la meditación de la Palabra de Dios». En este sentido, explicó que lo que el Señor le ha regalado solo por el hecho de meditar su Palabra, «ya sería suficiente para justificarlo». Y «por eso he querido que en el mismo cuerpo del texto lo primordial fuera la Palabra de Dios».

Esto «no es mío», reconoció, tomando el libro con sus manos. «A mí todo me lo ha enseñado la Iglesia, y necesito contarlo». En Cristo «está la vida», y «en Cristo siervo se fundamenta el misterio de nuestra salvación». Yo «me siento totalmente indigno de cualquier cosa», pero «doy gracias a Dios por haberme encontrado con Él». Y abrazado a esta acción de gracias, desveló una última petición: «Le pido que me siga salvando», porque «ni soy pobre, ni soy fiel en lo poco», pero «sé que este es el camino que quiere Cristo para mí y para mi salvación».

Por Carlos González en Infomadrid