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Archivo de la categoría: Noticias diaconado Iglesia de España

Los diáconos permanentes de la diócesis de Asidonia-Jerez preparan el curso 2019/2020 en un encuentro que celebran en la casa de espiritualidad de Regla

Son veinte ordenados al servicio de diversas labores diocesanas y parroquiales y participan, con sus esposas, en esta cita de formación, revisión y programación

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El Diaconado Permanente de Asidonia-Jerez está reunido estos días, viernes 13 y sábado 14 de septiembre, en un encuentro en el que se proponen formación, revisión y programación con la que preparar el nuevo curso 2019-2020. Los veinte integrantes, junto a sus esposas, se han congregado en la casa de espiritualidad de Regla, en Chipiona.

Los diáconos permanentes son los miembros del clero que, pudiendo estas casados y desde su matrimonio haciendo partícipe al cónyuge, aborda labores de servicio a la comunidad eclesial en la liturgia, en la caridad y en otras parcelas. En la Diócesis, ya fue impulsada su presencia en parroquias y delegaciones por el primer obispo y recrecido en número en los últimos años.

En el Concilio Vaticano II se restableció esta figura heredera de aquellos diáconos de las primeras comunidades cristianas entre los que San Esteban, primer mártir cristiano, es reconocido como su Patrón. “Que guarden el Misterio de la fe con una conciencia pura”, indicaba San Pablo en una de sus epístolas a Timoteo añadiendo “las mujeres igualmente deben ser dignas”.

Noticias Asidonia-Jerez

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El diácono como vigilante moral

La Iglesia no debe pasar por alto el ministerio del diaconado como un ministerio de protección hacia los vulnerables.
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En mi artículo anteriorTraté de proporcionar un marco para una integración más sólida del diaconado en el gobierno de la Iglesia. De ninguna manera creo que una afluencia de diáconos en roles clave clave resolverá mágicamente la actual crisis de abuso. Sin embargo, mi esperanza es que la Iglesia en general vea cómo el papel del diácono se ha reducido tanto que su influencia tradicional en la vida de la Iglesia ha causado un desequilibrio. Este desequilibrio ha dado lugar a una jerarquía de alto nivel y ha creado un entorno en el que el abuso y el encubrimiento se han extendido. Una vía que vale la pena explorar como remedio es implementar verdaderamente el diaconado en todos los niveles de gobierno de la Iglesia y restaurar al diácono a su papel apropiado en la jerarquía. Una faceta de esta implementación es considerar, como parte del carisma del diaconado, el papel del diácono como “vigilante moral”.

El papel del diácono surgió de una necesidad moral. En Hechos 6, los cristianos de habla griega se quejaron a los apóstoles sobre el abandono de sus viudas. En respuesta a esta necesidad moral, los Apóstoles ordenaron a los primeros siete diáconos que ministraran a los más vulnerables en su comunidad. Este ministerio de servicio no solo incluyó el cuidado de las necesidades materiales de los vulnerables sino también la predicación de la Palabra de Dios (ver Hechos 8: 26-40). También sabemos por la tradición temprana que los diáconos tenían un papel especial en el cuidado de los enfermos y los pobres y se les pidió que informaran las necesidades de los desfavorecidos al obispo (ver Constituciones apostólicas , III, xix y xxxi, xxxii). También vemos en las Constituciones Apostólicas(con fecha c. 375-380 dC) que los diáconos mantuvieron el orden en la Iglesia, leemos: “Y dejen que los niños se paren en el escritorio de lectura; y deja que otro diácono los apoye, para que no sean desordenados. Y dejen que otros diáconos caminen y observen a los hombres y mujeres, para que no se produzca ningún tumulto y que nadie asiente, susurre o duerma; y que los diáconos se paren a las puertas de los hombres … ”( Apo. Cons., VIII, XI).Entonces, tanto en la liturgia como en el exterior en actos de servicio, parece haber una antigua conexión entre el diácono y el mantenimiento del orden moral. San Juan Crisóstomo dijo: “… si alguien se porta mal, llame al diácono” (Hom. Xxiv, en Act. Apost.). Creo que está claro desde las raíces bíblicas del diaconado hasta el desarrollo del diaconado en el período de los Padres de la Iglesia, que el diácono tenía una comisión especial de servicio para vigilar a la congregación con un ojo especial para proteger el orden moral (especialmente de los vulnerables).

Esta conexión especial entre el diaconado y un ojo vigilante sobre los indefensos es una conexión importante para enfatizar de nuevo ante nuestra crisis moderna. Me atrevería a decir que esta dimensión del ministerio diaconal es un carisma del diaconado que a menudo se olvida . Es esencial redescubrir este carisma, ya que corre directamente a las raíces del ministerio diaconal. Los carismas , nos recuerda el Catecismo , “son gracias del Espíritu Santo que benefician directa o indirectamente a la Iglesia, ordenadas como están para su edificación, para el bien de los hombres y para las necesidades del mundo” (CCC 799). Parecería que la razón de ser del diaconado en Hechos 6 ciertamente se ajusta a esta definición.

Es importante aclarar que la gracia de la ordenación diaconal y los carismas que fluyen de la ordenación ponen los actos de servicio del diácono a los vulnerables en un nivel diferente que los actos de servicio social realizados por cualquier persona de buena voluntad. Así como un acto sacerdotal no puede ser usurpado por una persona no ordenada, tampoco un acto diaconal de servicio puede colapsar en una imagen menos que trascendente de la Diaconía de Cristo. Siendo este el caso, la Iglesia no debe pasar por alto el ministerio del diaconado como un ministerio de protección hacia los vulnerables, como este carismafluye directamente de los orígenes del diaconado y es esencial para comprender su base. También es importante tener en cuenta que los carismas vinculados al ministerio ordenado no son automáticos y autónomos; más bien, dependen de la cooperación ( sinergia , como se dice en el Oriente cristiano) con el Espíritu Santo para que fructifiquen.

Para resumir: los orígenes del diaconado se basan en el servicio a los vulnerables. Ese servicio se expandió a los enfermos, los pobres y el mantenimiento general del orden de la Iglesia. Como este servicio se basa en “… construir, para el bien del hombre y para las necesidades del mundo” (CCC 799), se puede llamar con razón un carisma . Este carisma dentro del ministerio diaconal coloca los actos de alerta moral del diácono sobre la comunidad en una categoría diferente de los actos caritativos generales. Por lo tanto, cuando actúa en sinergia con el Espíritu Santo y se deriva de la gracia de su ordenación, los actos diaconales pueden ser un medio poderoso para proteger a los vulnerables.

Entonces, ¿qué significa esto para la actual crisis de abuso? Creo que debe haber una discusión teológica seria sobre el papel del diaconado en los Estados Unidos. El hecho de que cada diócesis no tenga un programa para el diaconado permanente es un escándalo. Es necesario que haya una implementación real de los documentos post-conciliares con respecto al diaconado permanente y un reconocimiento del diaconado como una parte vital de la jerarquía. Debe haber un énfasis especial, comunicado a los candidatos diaconales, del carisma de vigilancia sobre los vulnerables como parte esencial del servicio diaconal. El resultado esperado es un llamado renovado y en oración al Espíritu Santo para desatar este carisma sobre la Iglesia para su curación y construcción. No me malinterpreten, este no es el juego completo en términos de resolver la crisis.

 

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Robert Klesko es un Asesor de Teología de EWTN, casado con Aundrea con cinco hijos, y se encuentra en formación diaconal para la Iglesia Católica Bizantina (Rutena). Él escribe desde Irondale, Alabama.

por Robert Klesko en NC Register

El diácono Pedro Jara en la novena preparatoria para la fiesta de Santa Teresa de Calcuta 2019 en Madrid, España

Hogar del Inmaculado Corazón de María de Madrid. Novena preparatoria para la fiesta de Santa Teresa de Calcuta 2019.

Un diácono y dos presbíteros gestionarán el Monasterio de Lluc, el principal centro de la espiritualidad en Mallorca

Los Misioneros de los Sagrados Corazones abandonarán el Monasterio el 8 de septiembre después de 128 años

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Será el diácono Toni Moreno Bernat (1968) ha sido hasta ahora diácono al servicio de las parroquias de Sóller, Fornalutx, Bunyola, Puerto de Sóller, Palmanyola, la Huerta y Biniaraix. Es, además, responsable de pastoral de los Colegios Diocesanos de Mallorca.

Los Misioneros, conocidos popularmente como los Coritos, anunciaron que abandonarían el monasterio ante la imposibilidad de seguir al frente del mismo por la avanzada edad de los religiosos y la grave falta de vocaciones. El obispo Sebastià Taltavull confirmó la noticia y anunció que buscaría una solución para la gestión de Lluc. No fue hasta ayer cuando el obispo anunció la decisión de enviar a una reducida comunidad de tres religiosos al monasterio. El prior será Marià Gastalver Martín, actual párroco de Sóller, y le acompañarán el sacerdote Antoni Burguera y el diácono Toni Moreno Bernat.

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La chispa del diaconado permanente que prendió en el electricista: Uno de los ocho ordenados por el cardenal Cañizares en la catedral de Valencia

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Recién ordenado como diácono permanente, el «principal campo de pastoral ahora mismo» de Alberto Villalba es la empresa de electrónica donde trabaja como técnico electricista

Hoy preside bautizos, entierros, predica con el alba y la estola cruzada y se define entre risas como «la oveja negra» de una familia de creyentes no practicantes, pero hace años la Primera Comunión de Alberto Villalba (Barcelona, 1966) fue la primera y la última en mucho, mucho tiempo. Un parón en su vida de fe que anticipa el parón al que se tuvo que enfrentar, posteriormente, en su proceso vocacional. «Desde que inicié oficialmente en Valencia el proceso para ser diácono permanente hasta que pude ser ordenado pasaron cerca de 14 años. Sentí la llamada y comencé a formarme, pero desde la diócesis se decidió paralizar todo y no nos volvieron a llamar hasta una década después», explica Villalba, que está casado y tiene dos hijos.

Este electricista en ejercicio, aunque trabajador de la madera durante muchos años –«hacía muebles en una fábrica»–, finalmente fue ordenado el 19 de enero, junto a otros ocho seglares valencianos todos casados, en una ceremonia presidida por el arzobispo de Valencia y celebrada en la catedral de la capital del Turia. «Fue el cuarto día más feliz de mi vida después del día de mi matrimonio, del nacimiento de mis hijos y el de la admisión al diaconado». Entonces, el cardenal Antonio Cañizares explicó que «estamos en un tiempo favorable y oportuno para reanudar estas ordenaciones». El diaconado permanente «es una conveniencia grande y un bien para la diócesis, no es una mera asistencia a sacerdotes». Son ministros ordenados «para ser, con el auxilio de la gracia, transparencia del rostro misericordioso de Jesús, el único que salva. Tendrán que reflejar los mismos sentimientos de Jesús dando siempre testimonio de una inmensa y sincera caridad pastoral».

Estas palabras del arzobispo se hacen realidad en la vida de Alberto Villalba cuando está con su familia, en la parroquia, pero también cuando se encuentra en su puesto de trabajo, donde «las faenas más pesadas, las más ingratas, las mas duras las suelo coger yo. Por ejemplo, me encargo de los cables más gruesos, que son los más difíciles de manejar y cuando algún compañero me pregunta por qué hago estas cosas, le contesto: “Porque, si las hago yo, no las haces tú”». Así, la forma de trabajar del diácono permanente, junto con los momentos que saca en los descansos para rezar laudes, vísperas o completas, han conseguido despertar la curiosidad de sus compañeros. «Muchas veces me hacen una pregunta o me piden consejo y, a partir de ahí, hago la catequesis. Les hablo del servicio, del saber perdonar, de la paciencia… Es mi principal campo de pastoral ahora mismo», asegura.

El puente hacia la fe

Pero a esta historia todavía le falta el conector, el puente por el que transitó de una vida de pasotismo espiritual a pedir la admisión al diaconado permanente. El Señor se sirvió del Movimiento Diocesano Juniors. «Lo conocí cuando mi familia se trasladó desde Barcelona hasta Valencia. Vivíamos en un barrio en el que muchos de los chavales participaban del movimiento. Me invitaron» y así Villalba dio su primer paso de vuelta a casa.

Una vez dentro, al joven Alberto le marcaron especialmente los educadores y las religiosas, hijas de la Caridad, vinculadas a la parroquia. «Veía cómo trabajaban con los más pobres, con los más desheredados o cómo gastaban su tiempo atendiendo a los chicos. Eso me hizo entender que había algo más y, poco a poco, fui conociendo que el Evangelio es servicio. Eso me marcó muchísimo».

Así, fue entrando en la parroquia, implicándose y creciendo dentro del movimiento. «Pasé por todas las etapas y llegué a ser educador, jefe de centro e incluso me involucré en el movimiento a nivel diocesano». En todo este proceso, además, conoció a su mujer, con la que «compartí equipo como educador. Unos años después nos casamos».

La vocación al diaconado permanente surgió de casualidad en el año 2.000 mientras el técnico electricista leía el periódico diocesano Paraula. «Las hermanas me lo pasaban después de que ellas lo hubieran leído. En uno de esos periódicos atrasados leí que un grupo de jóvenes casados se estaban preparando para el diaconado permanente. En ese momento me saltó la chispa de la vocación». Lo que vino después –el parón– ya es conocido, «pero yo no pude, ni quise, adormilar algo que el Señor había sembrado en mi corazón, y durante todos esos años estuve formándome por mi cuenta», concluye Villalba.

José Calderero de Aldecoa en Alfayomega

Ordenado diácono en la catedral de Tui por el obispo

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Los cinco diáconos de Tuy-Vigo: De Izquierda a derecha: Andrés, José Manuel, Luis Enrique, José María y Desiderio.

La Ordenación tuvo lugar el domingo día 7 de Julio en la Catedral de Tui, junto con la ordenación de dos presbíteros y la institución de dos lectores, de manos de nuestro Obispo Monseñor Don Luis Quinteiro Fiuza.
Luis Enrique, es el más jóven de los 5, casado con una hija y otro en camino. Profesor de Filosofía.
Le damos gracias a Dios, por esta nueva ordenación, y le pedimos que siga enviando a su Iglesia Sacerdotes y Diáconos Permanente buenos y santos.
Desiderio Bernárdez Valeiras, diácono

Luis Enrique Álvarez fue ordenado diácono permanente. Además, serán instituidos lectores los seminaristas Jesús García y Gabriel Gómez.

Luis Enrique Álvarez Figueira, natural de Vigo, es profesor de filosofía. Casado y padre de familia, ha desarrollado las funciones propias del acólito en la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen de Vigo, donde se prevé que continúe.obispo-tui

 

La paternidad le llevó a querer ser diácono “y el obispo me animó”

Luis Enrique Álvarez Figueira será ordenado diácono permanente. Actualmente ejerce de profesor de filosofía en el I.E.S Santa Irene, está casado y es padre de familia, lo que le llevó a replantearse su relación con la Iglesia. Tras su nombramiento podrá ejercer la liturgia, la palabra y la caridad, y la formación permanente, no la Eucaristía.
El diácono permanente es una figura de ayuda y apoyo para presbíteros y obispos que fue muy común entre los primeros cristianos. Para su nombramiento necesitan una formación doctrinal de cuatro años, y en el caso de estar casado, como Álvarez, una edad mínima de 35 años y el consentimiento de su esposa. La Diócesis de Tui-Vigo cuenta con cuatro diáconos permanentes, a los que el domingo se sumará Luis Enrique Álvarez, que previsiblemente desarrollará sus funciones en la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen, donde ya lo ha hecho hasta el momento.

¿Por qué ha decidio ser diácono ahora?
No lo he decidido ahora. Es un proceso que lleva un tiempo, yo lo inicié en 2013, fue una llamada de la Iglesia. Estoy casado y ser diácono surgió como respuesta a mi paternidad, cuando nació mi hija. Me pregunté cómo podía ser mejor padre, y me lo planteé a través de la oración. Luego hablé con el obispo y me animó a ello.

¿Qué funciones cumple ahora en la parroquia?
Ahora estoy en la Parroquia del Carmen. Fui el encargado de la liturgia de una misa, estoy en el grupo pastoral de la salud, en que nos dedicamos a la atención de los enfermos, entre otras tareas.

¿Cuáles serán sus nuevas funciones como diácono?

El obispo me dirá donde hago falta y allí estaré, igual continúo en la misma Parroquia, en el Carmen. Las funciones propias del diácono tienen que ver con el servicio, a enfermos, en la catequesis, en Cáritas, la atención a familias, y otras tareas.

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Ordenación de dos diáconos en Orihuela-Alicante, uno camino del presbiterado

ORDENACIÓN DE DIÁCONOS

El curso en la Diócesis de Orihuela-Alicante culmina con una nueva alegría vocacional. La ordenación de dos nuevos diáconos. Será este sábado 22 de junio, a las 11:00 h, en una ceremonia muy solemne, concurrida y emotiva en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Biar. Allí, de manos del obispo diocesano monseñor Jesús Murgui, Antonio Martínez García y Félix Tormo Fernández dirán “sí” al diaconado. Pero cada uno de ellos desde una perspectiva diferente. Félix Tormo Fernández será ordenado diácono permanente y Antonio Martínez García, lo será en orden al presbiterado.

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Con 37 años, Antonio Martínez García, natural de Alicante, es un seminarista que comenzará el sábado, tras su ordenación como diácono, su fase previa el sacerdocio embarcándose ahora en unos meses de “prácticas pastorales” con destino la parroquia de Nuestra Señora del Carmen de Elche. “Espero que sean unos meses de aprendizaje y de ir conociendo cada día un poco más a la comunidad que se me ha encomendado. Va a ser hermoso comenzar a celebrar los primeros sacramentos” afirma. Se decidió por el sacerdocio a la edad de 30 años tras un largo discernimiento. “Llega un momento en el que te das cuenta de que el Señor te está pidiendo algo concreto. Y cuando descubres lo que es, resulta imposible decirle siempre que no. En mi caso la vocación creció en la familia porque se vive la fe, en la parroquia donde pude comprometerme con los jóvenes, en el colegio donde trabajaba y vivía alegremente el testimonio de la fe en el día a día” explica.

De este modo, a Antonio le esperan unos meses de intenso trabajo tras los que volverá de nuevo ante su obispo para dar el ”sí” definitivo a la Iglesia Católica. Será entonces ordenado sacerdote. Cuando se le pregunta si recomendaría esta experiencia vital a otros niños y jóvenes que se estén planteando la opción del sacerdocio no lo duda: “Por supuesto que la recomendaría. En la vida cada experiencia nos hace crecer y el discernimiento vocacional nos ayuda a tener herramientas para ir viendo si es o no nuestro camino. Por ello, invito a dar valientemente el paso a aquellos que tenga una certeza interna de que el Señor les llama porque la etapa del seminario les ayudará a ver si esa certeza es fundada o no”.

Un caso bien diferente es el de Félix Tormo, natural de Alicante, abogado, casado y padre de dos hijos. Con 41 años será ordenado diácono permanente. Sus funciones son las mismas que las de un diácono en tránsito hacia el sacerdocio, pero de manera permanente. Más concretamente, predicación del evangelio, celebración del bautismo, del matrimonio o de exequias y aquellas otras funciones que impliquen servicio a la comunidad cristiana.

“A lo largo de los años, en el trato directo con ancianos y enfermos había ido descubriendo que Cristo me estaba mostrando su rostro sufriente en cada uno de ellos. Cuando mi párroco me propuso iniciar la formación para el diaconado permanente, comencé a plantearme la posibilidad de que el Señor me estuviese pidiendo una entrega más profunda y generosa en el servicio a los demás, especialmente en favor de los más pobres y de los que sufren. Durante varios meses fui meditándolo junto con mi esposa y, tras unos ejercicios espirituales, decidí ponerme en camino convencido de que si verdaderamente el Señor me estaba llamando a este ministerio, Él se encargaría de guiar mis pasos” explica Félix.

 

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OBISPO DE ORIHULA-ALICANTE

Alicante, 28 de mayo de 2019
Queridos diocesanos:
Finalizando este curso pastoral me llena de alegría poder comunicaros que el próximo 22 de junio (D.m.) a las 11:00
horas, en la Parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción de Biar, celebraremos la eucaristía en la que serán ordenados diáconos: Félix Tormo Fernández, para el diaconado permanente, y Antonio Martínez García, en orden al presbiterado.
Estáis invitados a este gran acontecimiento diocesano.
Agradecemos a Dios, Uno y Trino, que siga llamando a hermanos nuestros a la siembra generosa y alegre del Evangelio en nuestras tierras. Agradecemos también a todos los que han colaborado para que la semilla de la vocación
evangelizadora creciera en el corazón de estos futuros diáconos: sus familias y comunidades parroquiales, los formadores del Seminario y los miembros de la Comisión Diocesana para la Promoción del Diaconado Permanente, la
oración de las comunidades contemplativas y la ofrenda amorosa del sufrimiento de tantos enfermos y personas que
pasan por la prueba del dolor. Seguid rezando por cada uno de ellos, para que su entrega a la Iglesia sea siempre fiel.
Que Santa María siga intercediendo para que nunca falte a nuestra Iglesia Diocesana servidores alegres del Evangelio.
X Jesús Murgui Soriano
Obispo de Orihuela-Alicante

.diocesisoa.org

Vídeo XIII aniversario ordenación del diácono Fidel Molina

D. Carlos Osoro ordena un diácono para la Comunidad de Sant´Egidio

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(ya anunciado anteriormente)El domingo 2 de junio 2019, festividad de la Ascensión, el Cardenal Arzobispo de Madrid ordenó diácono permanente de la Fraternidad Misionera de Sant’Egidio a Carlos Busto Cuervas-Mons en la Iglesia de Ntra. Sra. de las Maravillas en la que se congregaron amigos del pueblo de Sant’Egidio en Madrid de las Escuelas de la Paz, amigos de la calle, ancianos y nuevos europeos, así representantes de otras comunidades que quisieron acompañar en esta ocasión.

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Al final de la celebración, en la que estuvieron presentes otros diáconos permanentes de Sant’Egidio provenientes de Roma, Amberes, Amsterdam y Barcelona, así como amigos de otras comunidades de Sant’Egidio, Carlos dirigió las siguientes palabras a los asistentes: “Queridos amigos y amigas, Me gustaría empezar agradeciendo a todos vuestra presencia y apoyo en este día tan especial. Hoy es un día para estar agradecido, para dar las gracias al Señor y a cada uno de vosotros, quiero agradecer a D. Carlos por su cercanía de pastor y por su amistad, (desde aquella vez que nos encontramos en Oviedo) es para mi muy significativo haber recibido de usted la ordenación diaconal. A Javier Cuevas, mi padrino en este día, por tu amistad y porque eres para mi un ejemplo de humildad y de servicio. Por supuesto a mi familia, a mi madre, la primera que me educó en la fe, a mis hijos Marta, Mateo y Jorge, que me enseñan lo que es el amor incondicional, y especialmente a Bea, mi mujer, porque juntos tratamos de vivir un matrimonio abierto a los demás, a los jóvenes y a los más pobres de nuestra ciudad; superando unidos las dificultades. A todos mis hermanos de Sant’Egidio, de aquí de Madrid a Tíscar, a Jesús… y en especial a los que han venido de más lejos, de Roma a Paola y Alberto (diácono permanente), a Colm, Pieter y a Pep también diáconos permanentes de Holanda, Bélgica y Barcelona, a Armand que me ha guiado en mi formación para el diaconado y a Montse de Barcelona. Comunidad en la que he crecido tanto en la fe, en la que juntos vivimos una diaconía al servicio de los pobres y de la Palabra, en la que ha surgido mi vocación al diaconado y donde voy a desarrollar mi ministerio al servicio de la Iglesia, a través de la Fraternidad Misionera de Sant’Egidio, en esta Iglesia de Ntra. Sra. De las Maravillas que se nos ha confiado. Y a todos los que habéis querido acompañarme en este día, sacerdotes y diáconos amigos, Hijas Misioneras de Nazaret de mi colegio, familias de la Escuela de la Paz especialmente de Pan Bendito (Frances, Audry, Argentina y Adolfo,…), amigos de la calle (Francisco, Antonio, Julio…), Jóvenes por la Paz (Yaiza, David, Jose, Lucía, Juan, Andrea, Endale, Máximo; Camelia…), amigos…a todos, disculpad a los que no he podido nombrar. SAN-EGIDIO-796x448He sido llamado por el Señor para el diaconado, al servicio del Altar, de la Palabra y de los Pobres. He sido llamado por el Señor para el diaconado, al servicio del Altar, de la Palabra y de los Pobres. Del Altar, fuente y culmen de nuestra vida cristiana, donde especialmente recordamos a Jesús Siervo, que da la vida por sus amigos, por todos nosotros, que no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos (como decíamos en el canto de entrada). De la Palabra, que es la luz que ilumina nuestros pasos, que nos ayuda a ser como Jesús, a recordar sus gestos y sus palabras, a tener un corazón más generoso capaz de transformar este mundo. Palabra que para poder ser comunicada debe ser llevada en el corazón y vivida. Como hemos escuchado en el ritual de la ordenación: convierte en fe viva lo que lees, y lo que has hecho fe viva enséñalo, y cumple aquello que has enseñado. En palabras de Francisco de Asís: La verdadera enseñanza que transmitimos es lo que vivimos; y somos buenos predicadores cuando ponemos en práctica lo que decimos. Palabras del Evangelio que en especial quiero ayudar a transmitir a los jóvenes. Jóvenes por la Paz de Sant’Egidio junto a los que vivo el reto de construir mundo mejor, poniendo en práctica el Evangelio, a través de la escucha de la Palabra de Dios y el servicio a los pobres. Jóvenes con los que vivo una amistad preciosa y de los que nunca dejo de aprender. De los pobres, de aquellos con los que Jesús se identifica, diacono al servicio sobre todo y especialmente de los pobres, siguiendo el mandato de Jesús: Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Si, el pobre es el que tiene necesidad de lo material, pero no solo, también es el que tiene hambre y sed de amor, de cariño, de amistad, aquel que se siente solo, débil o abandonado. Es todo el que tiene sed de Dios, porque Dios es amor. Como muchos sabéis yo vivo esta vocación de servicio especialmente con los más pequeños, con los niños de las Escuelas de la Paz (en Pan Bendito, pero también ahora aquí en Maravillas y en Lavapiés), a través de ellos descubrí también mi vocación como maestro, que es mi profesión. Pero también con nuestros amigos de la calle, con los refugiados… con todos aquellos que se acercan a nosotros en busca del calor de la amistad y de una acogida humana y fraterna. En definitiva al servicio de la paz y de la convivencia que tanta falta hace en este mundo dividido y fragmentado. Se trata de una gran responsabilidad, que me da respeto, ante la que me siento un “siervo inútil”, por eso espero contar con vuestra ayuda, con vuestro apoyo y con vuestra oración. Para, con la ayuda de Dios, poder servir a la Iglesia en los pobres con verdadera humildad, para dar testimonio del Evangelio en mi ciudad, de una Iglesia abierta y acogedora en la que hay un lugar para todos, especialmente para los más pobres, los débiles, los descartados… Una Iglesia pobre para los pobres, como dice el Papa Francisco. Pobres que no son una categoría, sino que forman parte de la misma esencia de la Iglesia, son el mismo Jesús que pasa a nuestro lado.

Artículo publicado por la Comunidad de Sant’Egidio de Madrid.

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El día 2 de junio de 2019, el Emmo. y Rvdmo. Sr. D. Carlos Osoro Sierra, cardenal arzobispo de Madrid, con dimisorias del Excmo. y Rvdmo. Sr. obispo de Frosinone-Veroli-Ferentino, confirió, en la iglesia de Nuestra Señora de las Maravillas, de Madrid, el sagrado orden del diaconado con carácter permanente, al Rvdo. Sr. D. Carlos Busto Cuervas-Mons, diocesano de Frosinone-Veroli-Ferentino.

 

 

 

Noticia ordenación diaconal en Infomadid, el boletín diocesano

 

Ordenación de diácono permanente de la Fraternidad Misionera de Sant’Egidio 

El domingo 2 de junio, Carlos Busto Cuervas-Mons será ordenado diácono permanente por el cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid, en nombre de  la Fraternidad Misionera de Sant’Egidio.

La solemne Eucaristía se celebrará en la iglesia de Nuestra Señora de las Maravillas (c/Dos de Mayo, 11), a partir de las 19:00 horas. A su término habrá un encuentro festivo en los locales La Industrial (c/San Vicente Ferrer, 33 – junto a la iglesia).

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