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Archivo de la categoría: Noticias diaconado Iglesia de España

Homilía del diácono Miguel Iturgoyen de Madrid por San Esteban

Celebración de San Esteban por la fraternidad diaconal de la archidiocesis de Madrid en la parroquia de San Fulgencio y San Bernardo el 26-XII-2018

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Los que llevan estola cruzada

Tal vez el detonante haya sido la escasez de vocaciones, pero el redescubrimiento del diaconado permanente en la Iglesia es uno de los signos más esperanzadores de este tiempo, en línea con otros como la misión compartida de laicos y religiosos o una conciencia más acusada sobre la corresponsabilidad de todos los bautizados. El Encuentro Nacional del Diaconado Permanente que acaba de celebrarse en Toledo ha puesto sobre la mesa la conveniencia de una pastoral vocacional dirigida  específicamente a este ministerio. Pero no es posible amar algo sin conocerlo. Centrada
en la relación entre diaconado y familia, la cita ha servido para mostrar cómo viven los cerca de 450 diáconos permanentes que hay en España, cómo concilian su ministerio con su trabajo profesional y, sobre todo, cómo se ven involucrados sus mujeres e hijos en este servicio a la Iglesia y a la sociedad. La imagen del diácono revestido durante una celebración litúrgica muestra una faceta importante de esta vocación, pero hace poca justicia a una misión que tiene mucho más que ver con una Iglesia que sale al encuentro de las personas en los caminos de la vida.estola cruzada

Diáconos permanentes, los ministros de lo cotidiano

Nueve de cada diez diáconos permanentes en España sintieron la llamada dentro del matrimonio, circunstancia que refuerza ambos sacramentos, pese a las dificultades de conciliar vida laboral, familiar y diaconal. La clave para afrontarlas está en poner el foco en la identidad del ministro ordenado, no tanto en la tarea que desempeña, aseguran participantes en el Encuentro Nacional del Diaconado Permanente celebrado el pasado fin de semana en Toledo. El objetivo es hacer presente a Dios en medio de la sociedad actual

La figura del diácono permanente es cada vez más conocida desde que el Concilio Vaticano II lo restaurase –también para hombres casados– hace más de 50 años y lo propusiese como un grado ministerial más. Ha ayudado a su visibilidad que haya en España, según los últimos datos de la Conferencia Episcopal correspondientes al año 2017, un total de 447 diáconos permanentes, una clasificación que lideran las diócesis de Sevilla (60), Barcelona (43), Madrid (31) y Valencia (20). Sin embargo, todavía hay 22 sedes episcopales que no cuentan con ninguno.

En cualquier caso, a pesar de el crecimiento de la presencia de estos diáconos en los últimos años, lo cierto es que su figura todavía no ha sido comprendida por una gran mayoría de fieles, que los siguen viendo como una solución a la escasez de vocaciones sacerdotales, un sacerdote con menos funciones o como una especie de laico clericalizado. Pero como explica Javier Villalba, diácono permanente en la parroquia de la Santísima Trinidad de Collado Villalba (Madrid), este grado del orden «tiene su propia identidad». Y añade, en conversación con este semanario: «El diácono permanente encarna el servicio dentro de la Iglesia. Por eso es bueno que en la Iglesia haya estas personas que llevan la estola cruzada y que nos recuerdan a todos que somos servidores».MinistrosCotidiano1 (1)

Jesús, eje central

Pedro Jara, diácono permanente y autor del libro El diácono, pobre y fiel en lo poco, prologado por el cardenal Carlos Osoro, coincide en que lo importante es la configuración del ministro con Jesús, es decir, hacerle presente en medio del mundo. «Se trata de que Jesucristo, el eje central, aparezca a través de las cosas que hacemos. Es un servicio en las cosas pequeñas y olvidadas», explica. De hecho, tiene gran importancia en el ministerio diaconal el ser servidor, sobre todo, en el ámbito de la caridad. No es raro que los diáconos permanentes trabajen en las fronteras de la pastoral penitenciaria, la pastoral de la salud o la pastoral social.

Jara presentó su libro en el Encuentro Nacional del Diaconado Permanente que, organizado por la Conferencia Episcopal, abordó la semana pasada en Toledo la relación entre el diaconado y la familia. En él también intervinieron Javier Villalba y su mujer, Belén Santos, que hablaron de la conciliación –no solo a nivel práctico, que también– entre estas dos dimensiones que ellos viven en primera persona.

Javier se ordenó hace ocho años, aunque el proceso comenzó mucho antes, con el discernimiento junto con su mujer y luego con la formación. Habla ahora Belén Santos: «Entendimos los dos que teníamos que confiar en esa llamada que nos hacía Dios. Todo el proceso nos llevó a hablar mucho y significó también un compromiso del uno con el otro y de ambos con los demás. En este sentido, se incorpora a la familia como un proyecto».

Creen que si hubieran tenido más modelos en los que reflejarse, probablemente habría sido más sencillo, pero también son conscientes de que están viviendo momentos históricos. Por eso valoran especialmente los encuentros entre diáconos y sus esposas, lo que han llamado fraternidad diaconal. Y lanzan esta propuesta: una pastoral vocacional específica para el diaconado permanente, que dé a conocer esta figura «que para muchos es una novedad y que tiene unas peculiaridades que conviene que sean conocidas».

Esta opción significa asumir una serie de tareas a distintos niveles: el de la Palabra, el litúrgico y el caritativo. Así, Villalba desarrolla su ministerio en Cáritas, en el Centro de Orientación Familiar de la parroquia que, además, acaba de poner en marcha un centro de escucha; en la pastoral familiar, en la preparación de novios o del Bautismo de niños, en el trabajo con jóvenes; y en la predicación. «Somos ministros ordenados presentes en medio del mundo, en lo cotidiano. En la universidad, en el mundo laboral, en las distintas tareas de nuestra vida. Creo que este figura es importante en un mundo que pierde a Dios aparezca una figura cualitativamente distinta en representación de la Iglesia. Es bueno para la Iglesia poner el rostro de un ministro [diácono permanente] allá donde no llegan otros ministros [sacerdotes].MinistrosCotidiano2

 

La conciliación

Conjugar todo esto a nivel práctico no es sencillo, pues a la dificultad en la conciliación de la vida familiar con la laboral –Javier es pediatra y Belén trabaja en un centro educativo– hay que unir esta vida diaconal. «Hacemos encaje de bolillos en un difícil equilibro de todas las parcelas. Para ser sinceros, hacemos lo que podemos y esto conlleva renuncias y a tener prioridades. En la familia tenemos asumido que Javier dedica mucho tiempo durante el fin de semana a las tareas pastorales y yo le acompaño cuando puedo», reconoce Belén. Javier añade que la clave es poner a Dios y al Espíritu en medio de la vida, pues da «mucha paz interior». «Son diferentes frentes y hay que vivirlos con alegría y no con el agobio de una tarea que consume. Solo la vida espiritual intensa con tu mujer es lo que hace que se puedan llevar las cosas con paz y vivir ese equilibro. Porque en realidad se trata de ser signo», sigue.

Por su parte, Pedro Jara señala que el primer servicio se da en la familia, que es la primera vocación a la que uno es llamado: «La vocación al diaconado permanente no interrumpe la del matrimonio. Si lo hiciese no sería una llamada de Dios. Es complicado conjugarlo todo, pero no se trata tanto de lo que haces sino de cómo lo haces. En realidad, el diácono tiene que desaparecer para que aparezca Jesús».

Los hijos

Otra cuestión importante es cómo abordar este ministerio con los hijos. Tanto Pedro Jara como Javier Villalba tienen familias numerosas con tres y cuatro hijos, respectivamente. En el caso de Javier, sus hijos lo han integrado perfectamente, aunque les haya impactado ver a su padre revestido las primeras veces. «El proceso, que fue lento, les ayudó a asimilarlo. Haberlo vivido en familia ha permitido que lo entiendan y lo vayan contando con sus palabras a sus iguales. Hoy, en la parroquia, parece que llevemos con un diácono toda la vida», afirma Belén.

En su opinión, ve bien que en la actualidad haya diáconos permanentes con niños pequeños, pues hasta hace poco la mayoría eran mayores y estaban en otros momentos vitales, como si el ministerio diaconal solo fuese accesible cuando no tienes obligaciones familiares. «Eso no es así, Dios llama cuando llama. Además, es muy interesante hacer ese camino con nuestros hijos y tener la ocasión de explicárselo, de hablarles y de contar con ellos», continúa.

Pero el impacto no se produce solo en el entorno familia o en la parroquia, pues estar inserto en la sociedad, en el mercado laboral y ser a la vez un ministro ordenado interpela a los demás. Al menos, a los amigos de Javier les sorprendió verle predicar revestido en el funeral de su padre el año pasado: «Entonces entienden lo que les has venido contando y cómo lo vives. De este modo, el diácono es el rostro de la Iglesia en mitad de las circunstancias del mundo».

Obispos, sacerdotes y diáconos como ministros ordenados junto a los laicos son los encargados hoy de llevar la palabra de Dios al mundo de hoy y «todos somos necesarios», apunta Javier. «Todos formamos un único pueblo, pero sí es verdad que al restaurar el diaconado permanente se hace mucho más visible los grados de la jerarquía de la Iglesia y es algo muy bonito y enriquecedor», concluye

¿Qué es un diácono permanente?  El diaconado es uno de los grados del Orden Sacerdotal. Lo reciben los obispos, los sacerdotes y los diáconos.
Fue importante en la Iglesia antigua, sobre todo, en el ámbito caritativo. La figura se
diluyó posteriormente. Con el Concilio Vaticano II, la Iglesia recupera este ministerio en
grado permanente.

Pueden ser hombres casados, mayores de 35 años, con cinco años de matrimonio estable,
que han dado testimonio cristiano en la educación de los hijos y en la vida familiar.
La formación se concreta en tres etapas: introductoria o de discernimiento, de formación
[tres años] y pastoral.
Su acción pastoral se concreta en Cáritas [delegados, pastoral de enfermos y marginados…], la liturgia [exequias, Bautismo, bendición del Matrimonio…],
en la Palabra [catequesis, lectura y predicación…] y administración [despacho,
centros de orientación familiar, relaciones públicas..].

Por Fran Otero en AlfayOmega

Vídeo sobre el XXXIII Encuentro Nacional del Diaconado Permanente en Toledo

El obispo de Getafe D. Ginés García Beltrán ordenará un nuevo diácono permanente en la Catedral

El obispo de Getafe, D. Ginés García Beltrán, presidirá el próximo domingo 9 de diciembre la ordenación como diácono permanente de David Corregidor Sanz, en una ceremonia que se celebrará en la Catedral Santa María Magdalena a las 19.00 horas.
Corregidor nació en Madrid en 1965 y es físico. Está casado con Begoña García Cabello desde 1991 y tiene dos hijas. Pertenece a la Parroquia de Santa Teresa del Niño Jesús (Leganés), donde colabora en la catequesis de primera comunión y prebautismal, en las celebraciones litúrgicas y en Cáritas.
También es lector y acólito instituido.
Además, tiene el título de bachiller en Ciencias Religiosas por la Universidad San Dámaso de Madrid, en la que actualmente estudia la licenciatura en dicha rama teológica.

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Diocesis de Getafe

II Polémicas diaconales en la red

Encuentro Nacional del Diaconado permanente en ¡Toledo!

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No soy ningún entusiasta del Diaconado Permanente. Por supuesto que lo acepto y reconozco su sello sacramental. Durante mi ya larga vida jamás he echado de menos a un diácono permanente o no. Si no me hubiera tropezado a ninguno mi vida eclesial hubiera sido exactamente igual.

Si en una misa un diácono permanente no levanta el cáliz junto al sacerdote, no dice daos fraternalmente la Paz o podéis ir en paz  o no lee el Evangelio he oído misa tan exactamente igual como si lo hubiera hecho, no ha aportado nada esencial ni accidental. Vamos, que si no hubiera estado presente la misa sería igual de misa que estando.

Ya sé que ahora comparecerá algún diácono permanente para decirnos que son importantísimos, que sin ellos no existiría Iglesia o poco menos y lo que ustedes quieran. Pero una cosa es lo que ellos se crean y otra la realidad. Si en una diócesis no hay diáconos permanentes pues no pasa nada. Y no niego que presten servicios útiles en ocasiones además de esas intervencioncitas litúrgicas en misa tan inútiles que cuando no hay diácono no tienen lugar sin que la misa pierda nada.

Bueno, existen y se quieren encontrar. Pues vale. Ya que sea en Toledo, donde creo que no hay ninguno o uno, pues, qué quieren que les diga. Es  algo así como montar un bar de copas en Arabia Saudí. En Toledo hay curas de sobra y no hace falta para nada un diácono permanente. Ordenar uno porque haya alguien con el deseo de ser diácono permanente me parece absurdo. Y convocar allí la reunión de los que hay es algo así como montar una tienda de bikinis el el Polo Norte y en enero. Si es que hay cosas que no se le ocurren ni al que asó la manteca.

https://www.revistaecclesia.com/encuentro-nacional-del-diaconado-permanente-en-toledo/

 

16 comentarios en “Encuentro Nacional del Diaconado permanente en ¡Toledo!”
    1. Para la gran mayoría de los fieles, la acción visible de los diáconos es en la Eucaristía, la cual ya es importante, pertinente y relevante, pero no se dan cuenta que además de la Liturgia, son la Palabra y la Caridad, los ministerios que este Orden Sacramental tiene destinados, y yo diría que a la sociedad de hoy le urge que la última sea asumida por los diáconos, quienes en Gracia de su Orden, pueden llevar a instancias espirituales el servicio de caridad que hoy es seglar, me refiero a las obras de caridad que hoy resultan precarias porque no se le da la Gloria a Dios en ellas impidiendo su santificadora acción (universidades, escuelas, hogares geriátricos, hospitales, orfanatos, casas de rehabilitación a adictos, hogares de apoyo a jóvenes embarazadas, cárceles, entre tantos otros). Y no dudo que el Concilio Vaticano no buscaba clericalismo cuando revitalizó el diaconado, buscaba ser estratégico en el ministerio de la Palabra pues con ellos surgió también la Nueva Evangelización, que es la invitación a vivir la Fe como los apóstoles la vivieron, en pequeñas comunidades evangelizadoras. Quienes viven su fe sólo en la eucaristía no entienden que la Iglesia es muchísimo más y que haberse centrado en el presbiterado trajo como consecuencia, un debilitamiento de la acción misionera de la Iglesia. El diácono será prontamente un referente ante los laicos, cada vez más vivo y activo en la Iglesia, pues está facilitando su diálogo y encuentro con el clero que Jesús nos legó.

    2. Yo vivo cerca de la calle Sacramento. Tengo seis obispos cerca (que si se vistieran como antes comenzarían por la dalmática de diácono); de modo que me sobran todos los sacerdotes. Total, solamente ellos son los ministros ordinarios de mi confimación y -quizás, ¿quién sabe?- de mi ordenación.

    3. Reconocer el sello sacramental pero ignora absolutamente su misión (la de los diáconos) por la simpleza con la que habla de su teórica función. Parece increíble pe sar que siendo usted sacerdote y, por ende, diácono habla con tan po a sensibilidad de otros ministros de la Iglesia. Pero vamos, nada que sorprenda. Rezuma tanta amargura en sus publicaciones que provoca más pena que convencimiento. Le encomendamos encarecidamente para que se encuentre verdaderamente con el Señor.

    Francisco José

    Me uno a los mensajes de apoyo al ministerio diaconal. Hay que recordar sus orígenes apostólicos-Hch 6, 1-6- y la importancia que tomó en los primeros siglos. Basta nombrar a Esteban, Lorenzo, Vicente, Gregorio Magno, Francisco de Asís y tantos santos diáconos. Se debería subrayar que la restauración del diaconado por los padres conciliares como ministerio permanente no fue solo para suplir la falta de presbíteros, sino especialmente para hacer tangible el retorno a los orígenes apostólicos de la jerarquía como cuidaron y conservaron durante estos dos milenios en oriente. Es muy reduccionista describir la necesidad de un ministerio por “lo que se hace”, lo que habría que resaltar estaría en “lo que se es”. Aún así llama la atención que sea de segunda categoría el ser “ministro ordinario del bautismo”, dispensador de un sacramento de escasa importancia, o ser por oficio el que debe proclamar solemnemente en la Misa el Evangelio, palabras sin valor que puede leer cualquiera. Si apoyamos el argumento de que si está un sacerdote en la Misa, sobra el diácono porque todo lo que este hace lo puede hacer el cura, entonces sería mejor que ordenaran solo obispos, porque estos pueden administrar más sacramentos todavía.
    En fin que hay que dar la enhorabuena a la Iglesia que camina en Toledo por ese enorme regalo que es la restauración del diaconado como ministerio distinto y permanente y especialmente a su arzobispo D. Braulio.

    https://diaconofrancis.com/2018/07/20/polemicas-diaconales-en-blog/

    1. San Gregorio Magno fue Papa, Doctor y Padre de la Iglesia.

      Dice Santo Tomás que el diaconado está orientado a auxiliar al Orden Episcopal. En la antigüedad muchos diácono se quedaron en ese Orden pero para muchos era una etapa de preparación al Episcopado. Fue el caso de San Gregorio Magno y de San Gregorio VII que tras desempeñar como diáconos este ministerio en administración y legaciones Pontificia, recibieron el presbiterado y con dispersa de los intersticios accedieron inmediatamente al Orden Episcopal y al Sumo Pontificado.

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  1. Pues yo me alegro de haberlos encontrado, al menos a una, en el cementerio de la Almudena. Los sacerdotes que hay son de lo peor de la diócesis, todos extranjeros y sin ni siquiera hablar español, y las múltiples veces que me ha tocado ir a una cremación respiro aliviado cuando veo que está el diácono. Don Carlos tiene abandonada la pastoral sanitaria, a la cua pertenece (cosa que no entiendo) la pastoral funeraria

  2. Sus palabras D Cigoña suenan a fracasado o frustrado… no se… deje a los Diáconos en paz y reduzcase a su condición de laico. Solo no ve la necesidad e importancia del Diacono el que no quiere… y usted no quiere, porque ver si que ve… pero no quiere… Es su opinión… Que le vamos a hacer…

  3. Pero qué insistente es Ud, Sr Cigoña, con nuestro ministerio. ¿Por qué le caemos tan mal? El diácono no es un sacerdote, es otro ministerio, de ayuda al obispo y al presbítero. Es una vocación diferente. Ni queremos ni podemos sustituir al presbítero. Sólo queremos ayudar allí donde se nos mande. El diácono, es verdad, realiza algunas funciones que a veces coinciden con las presbiterales, ¿y eso es un problema? Bendito sea Dios que podemos ayudar si el sacerdote no llega. Es muy útil, aquí se ha apuntado, en quitarle trabajo al obispo en aquellas tareas eclesiales que no precisan de sacerdotes, y que a veces ocupan éstos injustificadamente: administración, tanatorios, delegaciones, Cáritas, archivos, curia, bibliotecas, tiendas, colegios diocesanos,…

    Es en Toledo este año el Encuentro Nacional. ¿Qué problema que sea allí? Don Braulio ha instaurado este ministerio en su diócesis hace poco y querrá darlo a conocer. Le repito: es una vocación distinta de la del presbítero. No tiene nada que ver que haya pocas o muchas (ojalá) vocaciones al presbiterado. Son independientes, pero llamadas a servir al Pueblo de Dios.

    De verdad que le animo a conocer esta vocación sin prejuicios. Vea, sé que le gusta, el anuario pontificio. Se llevará una sorpresa de cómo crece y está extendido este ministerio. Oraciones.

  4. Es verdad, amigo Perenolasc, el mejor sermón que he oído en mi ya larga vida, en un tanatorio, en el funeral de una amiga nuestra, lo hizo un diácono permanente. Y no solamente el sermón, sino el resto de la ceremonia. Fue admirable y, aunque sucedió hace unos años, no he vuelto a ver otro funeral así. Impresionante. Fue en Barcelona, por cierto.

  5. Suscribo la mayoría de los comentarios, en defensa de la necesidad actual (hace años sin duda no hacían falta) de esta figura. Recuerdo el fin de mi padre con horror, la cosa más desangelada del mundo. Si no eres amigo de un sacerdote, imposible conseguir uno para un responso en condiciones, o para acompañar en el cementerio. Parece que nuestro amigo Cigüeña, a quien tanto estimo, ha tenido y tiene suerte en el sentido de que nunca le falta un sacerdote, pero para muchísimos creyentes eso ya no es así.

  6. Estoy de acuerdo con lo que dice Peronolasc, por algo fue fundado en la Iglesia primitiva con funciones precisas e importantes.
    Para mí, lo que no tiene sentido es que, cuando nos encontramos que hay escasez de sacerdotes, haya sacerdotes que se dediquen a tiempo completo a dirigir una librería religiosa, frecuentemente mal, a dedicar la mayor parte del tiempo a Cáritas o a la administración de la parroquia, frecuentemente de manera deficiente, a dirigir y administrar los bienes de la diócesis, frecuentemente mal o muy mal, no pocas veces con resultados desastrosos y simultáneamente, no es raro que no aparezcan por el confesionario, o celebren la misa deprisa y corriendo, o no visiten o lleven la comunión a los enfermos, descuidan la predicación y la catequesis, actuando como funcionarios, pero malos. Para que seguir.
    Los diáconos, pueden realizar una buena parte de las funciones de los sacerdotes y en especial las que absorben más tiempo. Encima pueden ser casados y en época de pocas vocaciones pueden ayudar a los sacerdotes.
    Siempre me ha sorprendido que no se potenciara el diaconado. Posiblemente debido a que muchos sacerdotes su verdadera vocación es la diáconos.

  7. Creo que aunque no despierten entusiasmos habrá que irse acostumbrando a los diáconos permanentes, que en un futuro tendrán un protagonismo mayor, especialmente en las zonas rurales. De aquí a diez años desaparecerá un buen número de sacerdotes, para los que no hay reemplazo, así que ya me contarán cómo nos vamos a organizar.

  8. Tres cosas sobre el diaconado:
    En las liturgias bizantinas, católicas u ortodoxas su papel es muy importante, especialmente de agradecer si poseen una bella voz de bajo.
    He visto en algún tanatorio a un diácono permanente cumplir un papel muy importante y liberar a un sacerdote de estar siempre allí, a tener en cuenta en estos tiempos de pocos segadores.
    Finalmente un diácono permanente es lo más parecido a un pastor protestante pero en católico, claro está . Ambos pueden predicar, ayudar en la liturgia, participar como ministros en bautizos, bodas y funerales. Pero tanto el pastor protestante como el diácono permanente católico no pueden ni consagrar ni absolver los pecados.

  9. El diaconado permanente es la máxima expresión de la clericalización del laico. Resulta paradójico que el Concilio Vaticano II, que pretendió promocionar el laicado, recuperase esta figura.

  10. En mi parroquia había 3 sacerdotes, bueno, 2 y medio y ahora quedan dos.

    Afortunadamente en todas las Misas, la Iglesia está llena, a diario Misa de 10 y 20h. y Festivos 3 Misas por la mañana y otra a las 20 horas, además exposición del Santísimo los jueves en Su capilla.

    Pues bien, tienen diácono permanente, de nombre Jesús. Cristiano auténtico y preocupado por la parroquia y por su propia formación. De su labor intraeclesial como apoyo a los sacerdotes no puedo opinar, supongo que será buena, de lo que los fieles presenciamos, aunque reconozco que todo cuanto hace lo hace con devoción y respeto, siempre está un sacerdote presente, así que excepto por afonía o indisposición de los curas, su labor en la Misa es perfectamente suprimible ( En la Misa para niños, además de la proclamación del Santo Evangelio, es él el que echa el sermón, muy buenos, por cierto.

    Me gustaría saber, si fuera posible, que otras funciones no visibles durante la Misa tienen los diáconos permanentes.

    1. Pueden leer el Evangelio en la Santa Misa, pronunciar la homilía. Son los ministros ordinarios de la Oración de los fieles (ministro idóneo: IGMR 177. Las intenciones de la oración de los fieles, después de la introducción del sacerdote, de ordinario las dice el diácono desde el ambón.)

      Toda la parte dedicada a la misa con diácono está aquí:
      http://www.vatican. v a /roman_curia/congregations/ccdds/documents/rc_con_ccdds_doc_20030317_ordinamento-messale_sp.html#B)_Misa_con_di%C3%A1cono

      Este está bastante bien explicado:
      usccb . o r g / prayer-and-worship/la-santa-misa/el-diacono-en-la-misa.cfm

      Además, pueden presidir matrimonios, encomendar los cuerpos de los fieles difuntos, bendecir objetos, personas y lugares. Curiosamente, en el rito oriental (católico u ortodoxo), esto

El cardenal Osoro subraya el ejemplo de los diáconos «para toda la gente que quiera ser servidora»

El pasado lunes, 3 de diciembre, el salón de actos de Alfa y Omega acogió la presentación del libro El diácono, pobre y fiel en lo poco, de Pedro Jara Vera. Además del autor estuvieron presentes el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro; el secretario del Comité Nacional para el Diaconado Permanente, Juan Carlos Mateo, y el director de EDICE, Manuel Fanjul; así como el encargado de esta realidad en la diócesis, el vicario Juan Carlos Vera.

«Gracias, Pedro, por este libro que nos has regalado y que ha sido fruto de la Palabra que has acogido en tu corazón». Con esta premisa, el arzobispo de Madrid agradeció al autor cada una de las páginas de la historia que ha escrito en forma de «meditaciones bíblicas en primera persona». Y lo hizo, también, con la esposa y los hijos del autor, pues «no habrías podido hacer el libro sin ellos», ya que «para escribir hace falta que nos den tiempo».

En esta línea, extendió su agradecimiento, de manera especial, «a quienes forman parte de los diáconos permanentes, que son las esposas e hijos, por el acompañamiento que realizan». Por esta razón, «en este libro habría que poner más autores, y son ellos también…», incidió el purpurado, con el consiguiente asentimiento del autor.

libroUn libro «que nos vale para todos»

Mediante el ejemplar, que «vale para toda la gente que quiera ser servidora», uno descubre cómo el diácono «tiene la configuración en su propia existencia de Cristo servidor». Es «una especie de tríptico, una pintura preciosa, donde en una parte está el pobre, en otra el fiel, y en el centro el diácono, que representa a Cristo». Todo ello «con una música de fondo, una melodía, que la ha ido captando a través del libro de Job, del joven rico y del texto de Filipenses donde el apóstol Pablo nos manifiesta quién es Jesucristo».

Recordando esa banda sonora que acompaña permanentemente la obra, el prelado incidió en su originalidad «porque no todo el mundo sabe escribir y poner música a lo que escribe», y Pedro «sabe escribir, sabe lo que dice y, encima, le pone música para que no nos durmamos y mantengamos la capacidad de escucha que requiere todo esto». Un libro «que nos vale a todos» y mediante el cual «yo me he sentido interpelado».

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«Es un privilegio inmerecido poder servir a Cristo en los pobres»

El autor, ligeramente emocionado y acompañado de su mujer y de sus cuatro hijos, reconoció su «pequeñez» ante un acto de tales características. El libro «ofrece una oportunidad de diálogo e intimidad con Cristo», reveló Pedro Jara, y «se hace hincapié en el servicio a los más débiles y olvidados del mundo: en ellos vive Cristo sufriente y es un privilegio inmerecido poder servir a Cristo en los pobres», donde «Cristo actualiza su Pasión cada día».

El diácono, confesó, «no solo va en nombre de Cristo y lleva su consuelo», sino que «en el servicio a los pobres toca el mismo cuerpo de Cristo». Es un privilegio, aseveró, que «obliga a descalzarse», como Moisés, ante la zarza ardiente –«Descálzate porque el terreno que pisas es sagrado»–, y «a entrar en la pobreza de Cristo». Momento que aprovechó para dejar constancia de su sentir más íntimo y profundo: «No se puede servir a los pobres si no es desde la pobreza, la humildad y la reverencia; no es posible nada de esto sin entregar la voluntad a la voluntad de Dios».

«Me siento totalmente indigno de cualquier cosa»

«No hay otra forma de visibilizar a Cristo siervo: que yo mengüe para que Dios crezca, que yo desaparezca para que sea Dios quien aparezca». Con estas palabras, el diácono permanente expuso su agradecimiento «porque el Señor un día me llamó a su Iglesia, y el primer fruto de este libro es la meditación de la Palabra de Dios». En este sentido, explicó que lo que el Señor le ha regalado solo por el hecho de meditar su Palabra, «ya sería suficiente para justificarlo». Y «por eso he querido que en el mismo cuerpo del texto lo primordial fuera la Palabra de Dios».

Esto «no es mío», reconoció, tomando el libro con sus manos. «A mí todo me lo ha enseñado la Iglesia, y necesito contarlo». En Cristo «está la vida», y «en Cristo siervo se fundamenta el misterio de nuestra salvación». Yo «me siento totalmente indigno de cualquier cosa», pero «doy gracias a Dios por haberme encontrado con Él». Y abrazado a esta acción de gracias, desveló una última petición: «Le pido que me siga salvando», porque «ni soy pobre, ni soy fiel en lo poco», pero «sé que este es el camino que quiere Cristo para mí y para mi salvación».

Por Carlos González en Infomadrid

Autor de ‘El diácono, pobre y fiel en lo poco’: «Es un privilegio inmerecido ver al Cristo sufriente en los enfermos y en los pobres»

7ba07d545489ed04130fe953692d4ed2_XL (1)El lunes 3 de diciembre, a las 19:00 horas, el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, preside –en el Salón de Actos del semanario Alfa y Omega– la presentación del libro El diácono, pobre y fiel en lo poco, de Pedro Jara. Diácono permanente de la archidiócesis de Madrid desde hace siete años, está casado y tiene tres hijos. Cristiano de vocación y docente de profesión, conforma su identidad neocatecumenal y diaconal desde una pertenencia eclesial que plasma en un libro que nace por una intuición personal: «A lo largo de todo el proceso de formación y preparación, desde que siento la llamada al diaconado, uno acaba dándose cuenta de que la centralidad no está tanto en lo que hace un diácono, sino en lo que es». Y esa identidad, subraya, se resumen en «visibilizar dentro del mundo la imagen del Cristo siervo y servidor». A partir de ahí, «surge una reflexión de cómo se concreta esto de cara a todos los hermanos», y ese detalle «es lo que acontece en el libro».

«El libro es una obra de la Iglesia, no mía»

El autor destaca la satisfacción que supone la presencia del purpurado madrileño en el acto, pues «significa mucho» porque «es mi pastor y es un motivo de alegría». El libro, propone, «no es algo personal mío». De hecho, «me alegra mucho que lo haya editado EDICE –de la Conferencia Episcopal–, y que haya pasado por manos de comisiones y de obispos, porque si tiene que ser, que sea un fruto de la Iglesia y no de un autor concreto».

Para mí «supone un respaldo que sea el propio arzobispo quien lo presente», ya que «si así lo hace, es porque es un libro que sirve para dar gloria a Dios y para nuestros hermanos». Es, repite, una y otra vez, «una obra de la Iglesia, no mía», ya que «yo no he puesto ahí nada que no me haya regalado la Iglesia antes, desde que nací». Un libro, de principio a fin, para todos: «Es para todos aquellos que sirven a la Iglesia de cualquier modo».

«Todo se reduce a que somos pobres instrumentos»

Respecto al título –El diácono, pobre y fiel en lo poco–, Pedro reconoce que «es una de las facetas que se resaltan dentro del servicio a la Iglesia: o es desde la pobreza o no se pude servir a los pobres». El diácono, incide, con humildad y sin pretensiones insignes, «o entra dentro de la servidumbre del siervo de Yahvé, como el mismo Jesucristo en la Cruz, o no es capaz de visibilizar más que a sí mismo».

Esa es la «tensión» que gira en torno al libro. «Al final, ¿quién queremos que aparezca? ¿El diácono o Cristo al que representamos?», cuestiona el autor. Porque «todo se reduce a que somos pobres instrumentos» y que «nos hemos puesto en manos de Dios para que sea Él quien aparezca delante de nuestros hermanos».

«Cristo siervo es capaz de amarnos hasta el extremo»

Jara confiesa que la labor fundamental del diácono es «visibilizar dentro de la Iglesia y entre nuestros hermanos la figura de Cristo siervo», que «da la vida por todos nosotros y es capaz de amarnos hasta el extremo». Las formas que tiene el diácono de hacerlo es a través de la Palabra, la predicación, la liturgia y el ministerio de la caridad, «pero dejando que sea Dios el que obre».

El reto, afirma, «es ver en el otro a Cristo». En este sentido, enumera las «formas privilegiadas en las que se visibiliza a Cristo», como son «los pobres y las situaciones de debilidad y de fragilidad del ser humano». «Cuando nosotros servimos a los pobres, ya no solo desde el punto de vista material sino también espiritual, tenemos que tener en cuenta que les llevamos el consuelo de Cristo y que estamos viendo a Cristo en ellos». Es «un misterio y un privilegio inmerecido», concluye, «ver al Cristo sufriente en ellos y poder tocar a los enfermos y a los pobres».

por Carlos Gonzalez en Infomadrid

Noticias del Diaconado en España

Queridos diáconos permanentes y esposas.
Os hacemos partícipes de algunos acontecimientos en torno al diaconado permanente que han ido teniendo lugar estos días y algunos avisos para estas próximas semanas, también en relación al diaconado.
1) El pasado miércoles 14 tuvimos un primer-encuentro-de-delegados-de-diaconos-permanentes-y-aspirantes-de-espana-en-madrid-. Acudieron tres obispos (D. Francisco Cerro y D. Braulio Rodríguez, ambos del Comité Nacional, y D. Antoni Vadell, obispo auxiliar de Barcelona, encargado de los DP de la diócesis catalana) y 37 delegados de los 47 posibles. Como bien sabéis, algunos de los delegados son hermanos vuestros, diáconos permanentes en sus respectivas diócesis. Se creó un tono muy eclesial y se veía muchas ganas de trabajar en favor de los diáconos. Algunas diócesis que implantaron el DP muy pronto (Barcelona, Madrid), otras que llevan menos años (Valladolid) y otra que empieza ahora (Toledo) nos contaron cómo hacen en lo referido a la admisión, formación, acompañamiento y destino pastoral de los diáconos. En el otoño de todos los años, queríamos tener este encuentro.
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2) El martes 20 hubo reunión de los obispos del Comité Nacional para el DP. Se estuvo hablando del próximo Encuentro de Toledo (6 al 9 de diciembre), en el que participaran los tres, y de un elenco de publicaciones que próximamente se van a ir editando desde el Comité, referidas al DP.
3) El Encuentro de este año en Toledo no podrá ser con vuestros hijos. La casa apalabrada en el mes de abril del 2018 (60 habitaciones solo para familias con niños) nos falló en septiembre de 2018. Y no hay en el casco histórico de Toledo ninguna otra casa que reúna las condiciones para alojar a familias. El Equipo de trabajo del Diaconado Permanente, ya en el mes de abril decidió que todos los Encuentros Nacionales ofrecieran la posibilidad de participar también los niños/-as, y precisamente este año que era “El Diaconado y la familia” parece que era buen momento para ello. No ha podido ser. Esperamos que sepáis comprender y aceptar estos imprevistos inesperados, y desde luego no queridos.
4) En la reunión se pensó que dada la cercanía de algunas diócesis limítrofes a Toledo en las que hay diaconado permanente, que pudierais participar en la mañana del sábado 8 en la visita a la Catedral de Toledo (9’45) y en la posterior Eucaristía (12’00). Sería una bonita forma de expresar la “fraternidad diaconal”. Y avisando, para comer, podéis participar en la visita guiada a Toledo que tendrá lugar en la tarde del sábado.
5) Y por último, informaros a todos que el próximo lunes 3 de diciembre, a las 19’30, en el Salón de Alfa y Omega del Arzobispado de Madrid, el libro “El diácono, pobre y fiel en lo poco” de D. Pedro Jara Vera, será presentado. Contará con la presencia de D. Carlos Osoro. Estamos todos invitados a participar. jcmateos
Esperando vernos pronto… os saludo cordialmente a toda la familia.
Jcarlos Mateos G., del Comité N. para el Diaconado Permanente.

“Los datos dicen que el diaconado es una vocación emergente”. Juan Carlos Mateos, pbto.

En nuestro país había, en 2017, 447 diáconos permanentes. Una realidad vocacional sobre la que se ha reflexionado ampliamente en el I Encuentro de delegados de diáconos celebrado ayer, 14 de noviembre, en Madrid. En la reunión se intercambiaron experiencias acerca de la admisión y formación de los candidatos y, según explica a Vida Nueva Juan Carlos Mateos, secretario del Comité Nacional para el Diaconado Permanente, ha señalado “qué es un diácono permanente hoy, cuáles son sus señas de identidad, cómo quiere la Iglesia formar y acompañar esta vocación y cómo se está haciendo esta tarea  en varias diócesis españolas, donde algunas ya llevan un recorrido de muchos años, como Barcelona o Madrid, mientras que otras están empezando este camino, como Orense y Toledo”.
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PREGUNTA.- Teniendo en cuenta la situación de las vocaciones ahora mismo, ¿cuál es el papel del diaconado? ¿Está afectando también a este tipo de consagración?

RESPUESTA.- El diaconado es una vocación de servicio, como la de todos, pero ellos -por vocación- ponen más de manifiesto esta dimensión de Jesucristo, Siervo y Servidor de los hombres. Los datos dicen que es una “vocación emergente”. Cada vez son más los diáconos permanentes en nuestras diócesis, y eso siempre es señal de cómo Dios sigue llamando -por diferentes caminos y vocaciones- a su seguimiento. De todas maneras, nunca las cifras son el único criterio a la hora de medir “la vocación”, que siempre será misterio de Dios que llama y elige.

P.- Habitualmente se dice que los diáconos son un “parche” ante la falta de sacerdotes, ¿se puede desmentir esta afirmación?

R.- Para nada. Ese viene a ser como un ‘slogan’ que a fuerza de repetir se quiere hacer pasar por verdad. Ellos no son ‘los suplentes’ entre los clérigos ordenados. El diaconado es una vocación que tiene sentido por sí mismo, forma parte de la estructura jerárquica de la Iglesia (LG 29) y ha sido una vocación que ha coexistido -si bien es verdad que en los primeros siglos de la Iglesia- con obispos y presbíteros en comunión afectiva y efectiva. Actualmente, en la Iglesia local donde hay muchas vocaciones al presbiterado, Dios suele bendecir con muchas vocaciones al diaconado, aunque siempre puede haber alguna excepción. No son dos vocaciones excluyentes, sino complementarias. En la Iglesia no suplen, suman.d

P.- Con el pontificado de Francisco se ha abierto nuevamente el debate sobre el diaconado femenino, ¿qué opinión tiene al respecto?

R.- El papa ha creado una comisión de estudio, donde historiadores y teólogos (hombres y mujeres) tratarán de señalar qué papel ocuparon las diaconisas en la Iglesia antigua. Sobre ese tema tenemos bastante conocimiento a día de hoy. Cuando el bautismo se solía recibir en una edad adulta (cosa habitual en el catecumenado primitivo) y era por inmersión, el obispo elegía a una mujer y, mediante bendición -nunca ordenación, ni siquiera consagración- la instituía diaconisa para la ‘unción corporal del bautismo’ y para ‘la inmersión en el agua bautismal’. Además tenían otras misiones eclesiales encomendadas: enseñar a las neófitas, visitar a las enfermas, ayudar a las viudas… Cuando se generalizó el bautismo de los niños en edad muy temprana y se extendió el monacato femenino como forma de vida consagrada dejaron de existir. Y esas tareas ‘diaconales’ las asumieron pronto las diferentes órdenes femeninas que servían con la caridad de Cristo a los enfermos, a los pobres, a los niños… y así hasta el día de hoy. La historia de la Iglesia lo que subraya es lo ‘diaconal’ como estilo de vida, propio de hombres y mujeres.

por Elena Magariños en Vida Nueva

Un diácono doctor asiste gratuitamente en una clínica de Manassas, Virginia, E.E.U.U. (vídeo)

Cuando Scott Ross crecía en Dunbar, Pensilvania, estaba ansioso por servir en el altar. Las restricciones de edad no le impidieron preguntar al sacerdote. “Tienes que esperar”, le decía el sacerdote, una y otra vez. “Necesitas esperar.”

Una vez que tuvo la edad suficiente, Ross se convirtió en un servidor del altar, y lo mantuvo durante todo el camino hasta la escuela secundaria. Las cosas buenas vinieron con paciencia, trabajo duro y en el tiempo de Dios, un tema que lo seguiría a lo largo de la vida, como médico y diácono. 

Ross se graduó de la Universidad de Georgetown con un título en biología y una filosofía menor, y obtuvo su título de médico allí en 1994. Conoció a su esposa, Kellie, una graduada en enfermería, cuando trabajaban en la misma unidad en el hospital. 

Ross “se alejó” de la iglesia durante sus años universitarios, asistiendo a misa con poca frecuencia, pero el matrimonio lo trajo de vuelta “a todo gas”. 

“Cuando mi esposa y yo decidimos que nos casaríamos y ojalá algún día tendremos una familia, entonces es cuando realmente dijimos: ‘Sabes, necesitamos algo más grande que nosotros para ayudarnos'”, dijo. 

Los Ross tuvieron dos hijos, Jake y Sam, y comenzaron a “echar raíces” en la Iglesia de Todos los Santos en Manassas. Habían sido feligreses durante tres años cuando, en 2001, comenzó la planificación de una nueva parroquia, la Iglesia de la Santísima Trinidad en Gainesville. Formaron parte del proyecto desde el primer día. 

“Dimos un salto de fe y seguimos profundizando nuestra fe en nuestro deseo de servir”, dijo Ross. ccc

El obispo Paul S. Loverde reabrió el programa de diaconado permanente en la Diócesis de Arlington en 2005, después de una suspensión de 20 años. Ross pasó mucho tiempo pensando en el diaconado en oración, a menudo durante la adoración eucarística. Habló con Kellie, quien estaba encontrando su propia forma de ser cofundadora de la organización sin fines de lucro House of Mercy en Manassas. Ella fue de apoyo, por lo que se aplicó al programa.

El no fue aceptado “Fue una experiencia dolorosa”, dijo Ross. “Fue una experiencia estimulante”.

Aún así, siguió recibiendo “codazos” hacia el diaconado, dijo. Una de las principales fuentes de inspiración fue el diácono Jake Henry, un diácono permanente en la Santísima Trinidad, quien lo alentó a volver a aplicar. Con algo de aprensión, en 2009, Ross decidió dar el salto. 

“Creo que crecí en la madurez de la fe en ese momento”, recordó. “(Yo) dije, ‘si estaba destinado a ser, sucederá’. Estaba más abierto a aceptar los resultados de una manera u otra “.

El tiempo era el correcto. En 2014, Ross fue ordenado diácono permanente y asignado a su parroquia, Holy Trinity.

En 2015, Art Bennett, CEO de Catholic Charities y un parroquiano compañero. Se acercó a Ross con una gran noticia: un grupo de católicos locales estaba comprando una antigua clínica de abortos en Manassas . Además, el grupo, la Fundación BVM, quería transformar el espacio en una clínica médica gratuita para los pobres. Bennett quería saber si Ross consideraría servir como director médico voluntario. 

“Le dije que me diera la noche a la mañana para pensarlo y orar”, dijo Ross, “pero supe cuál era la respuesta al instante”.

Durante los siguientes dos años, los voluntarios trabajaron para establecer la clínica. En diciembre pasado, la Clínica Médica Gratuita Madre de la Misericordia abrió sus puertas, bajo el paraguas de las Caridades Diocesanas Católicas. Ross a veces piensa en la primera vez que entró por las puertas.ccccccenlarged

“Todavía había equipo de la clínica de abortos y era extraño. Aunque sabía que había sido bendecido, era muy extraño “, dijo. “No tengo ese sentido ahora. “

“Hemos establecido que es un lugar para el bien, un lugar para el amor y no un lugar para la muerte, el dolor y el sufrimiento. Sí, hay dolor y sufrimiento en la medicina, la gente está enferma, pero saben que ahora es un lugar para la vida y un lugar para el amor. Es hermoso saber que con la ayuda de Dios hemos hecho todas las cosas nuevas “, dijo Ross. “Ha habido una transformación aquí”.

Él siente que su ministerio como diácono y como médico van “de la mano” a la clínica. “El diaconado me permite ayudar a las personas con problemas espirituales”, dijo. “Mi profesión médica me ayuda a ayudar a las personas con sus necesidades y problemas físicos. Creo que aquí en la Clínica Médica Gratuita de la Madre de la Misericordia, realmente están reunidos en servicio “

por Mary stachyra lopez en Catholic Herald