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Archivo de la categoría: Noticias diaconado Iglesia Universal

Delegados del diaconado permanente de las diócesis españolas reflexionan sobre relación «presbítero-diácono» en la misión pastoral

La Comisión Episcopal del Clero organiza las Jornadas para los delegados de Diaconado permanente y aspirantes que tendrán lugar en Madrid el sábado 16 de noviembre. El tema central sobre el que girará el encuentro es la relación «presbítero-diácono» en la misión pastoral.

Para desarrollar el tema se han programado dos ponencias en las que se hablará sobre esta relación desde la dimensión teológica y eclesiológica y pastoral. Se seguirá con el debate en una mesa redonda en la que intervendrán un delegado diocesano presbítero, un delegado diocesano diácono permanente, un párroco y un diácono permanente en parroquia.

  • Organiza: Comisión Episcopal del Clero
  • Fecha: 16 de noviembre de 2019
  • Lugar de celebración: Casa de las Operarias Parroquiales (Calle de Arturo Soria, 230. 28033 Madrid)

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Esbozos diaconales de Andrés Cebrino, diácono de Sevilla

Cada día siento más que ser Diácono consiste en “querer” ser servidor. Y para vivir dignamente el oficio, no hay mejor camino que atravesar cada día su imposibilidad.

Por eso es bueno encontrar senderos seguros, de mucha paz, como lo son la humildad, la pobreza y la simplicidad.

Según Lanspergio, monje cartujano del siglo XVI, la verdadera simplicidad consiste en:

+ El prójimo.
– No reprender ni alabar a nadie.
– No meterse en instruir (dar clases) a ninguno.
– Simular ignorancia.
– Llevar con ecuanimidad (constancia de ánimo) las burlas, injurias o reprimendas.
– Recibir con alegría lo que los otros te dejan o imponen, como si no te dieras cuenta de sus astucias y engaños.
– No prestar atención ni pensar los defectos de los otros, ni en lo que te sucediese de desagradable.

+ Uno mismo.
– No admitir ninguna cosa que te haga tropezar o que te puede inquietar la memoria (como resolver cosas viejas e imaginaciones)
– Ser firme en el silencio, aún en las conversaciones, conservando un rostro que exprese serena dulzura y corazón compungido.
– Nunca hacer nada delante de otros que te haga mostrarte importante, digno de alabanzas y admiración.
– Siempre, cuando puede hacerse sin escándalo, poner ante los ojos la inocencia y la simplicidad, para que la vivas y guardes.

+ Exterior .
– Y en cuanto a las cosas del exterior, como las sutilezas, la curiosidad, los engaños, los cuidados, las preocupaciones, el amor humano, ser como un niño de cinco o siete años.

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Pensamiento espiritual. 

Los Diáconos en nuestro servicio pastoral hemos de transitar cada día más por caminos de paz. Uno de los gestos que me hace mucho Bien, en mi trabajo diario, es esforzarme por no terminar de corrido los trabajos, sino hacer entre medio paradas de oración, dentro de las tareas que desarrollo. Oraciones sencillas que me elevan y que me reconfortan y me unen al Señor, ofreciendo mi persona y mi servicio.

Es como ir “vendiendo todo lo que tengo (que me ocupa), para comprar el campo donde se encuentra el tesoro oculto, deseable de detenerme y de ver que bueno es el Señor”.

Algún apunte del Hacer.

Papa Francisco: ” El amor está más en las obras que en las palabras ” (Santa Marta)

La diócesis de Sevilla (España) tiene actualmente 62 Diáconos Permanentes que, de modo sencillo, detallo donde sirven:

– Parroquias . Frecuentemente, donde celebran su fe.
– Presidiendo poblaciones alejadas , sin presencia del sacerdote, que celebra solo los domingos.
– Tanatorios y Cementerios . Existen equipos de exequias formados por Diáconos y coordinados igualmente por un hermano Diácono, en los Tanatorios más importantes de la diócesis.
– Caritas parroquiales y Diocesanas.
– Coordinación de la Comunidad Diaconal y con presencia en el Comité nacional de la CEE.
– Delegaciones episcopales . No solo sirviendo en las Delegaciones diocesanas, sino también como Delegado diocesano del Arzobispo.
– Arzobispado . Sirviendo a los Obispos, Vicarios episcopales y Secretario General y Canciller.
– Fundación Cardenal Spinola de la Lucha contra el paro . Buscando y formando, para el acceso laboral.
– Manos Unidas .
– Asilos y Residencias .
– La Formación la hacemos en 3 retiros al año de los Diáconos, con el Arzobispo, Obispo Auxiliar y Delegado del Clero; a la vez que participamos en toda la formacion de los Sacerdotes.
– Ejercicios espirituales . Tenemos dos tandas. Una en noviembre y otra en febrero. Nos vamos habitualmente fuera de Sevilla, a otra diócesis, para recogernos en completo silencio.
– Celebramos la festividad de San Esteban , como fiesta de los Diáconos.
– Formación de Aspirantes al Diaconado. Dando charlas. En años anteriores había muchos tutores Diáconos que acompañaban mensualmente a los Aspirantes, elevando un informe al final del curso pastoral. Muy interesante esta figura.
– Tribunales . Años atrás también se servía en la toma de declaraciones.
– Equipo de poblaciones alejadas . Un modelo muy rico fue el Equipo pastoral desplazado que se dirigía a pueblos y pedanías alejadas, apoyando a los párrocos, en el servicio pastoral.

– Cárceles . Allí tenemos presencia, cumpliendo las palabras del Señor: “… en la cárcel y me visitaste”

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Algún apunte del Ser.

Sed santos en toda vuestra manera de vivir (1 Pe. 1,15)

El apóstol Pedro nos invita a caminar en santidad, a ser santos. Él que tuvo la cercanía del Señor, ve lo provechoso que es caminar en santidad, buscando poner en práctica las virtudes; esas que le pedimos al Señor, para que nos ayude, y que nos son propias desearlas y pedirlas: fe, esperanza, caridad, prudencia, justicia, fortaleza, templanza, humildad, mansedumbre, modestia, paciencia, fortaleza, templanza. etc.

Los santos y los grandes santos diáconos nos han testimoniado el gran provecho que proporciona, en nuestro camino al encuentro del Señor, el vivir y celebrar su cercanía, su intimidad, volcando en nuestro corazón su Palabra. Es por ello que nos hace mucho bien, y que como ministros del Señor tenemos un hermoso horizonte espiritual por delante.

Diariamente.
– Celebrar la Santa Misa.
– Orar Laudes, Vísperas y de forma personal al levantarnos.
– Hacer el examen de conciencia.
– Rezar el santo Rosario. Acordarse de la Virgen.

Quincenal o mensual:
– Sacramento de la Penitencia.

Discrecional.
– Letanías.
– Devociones personales.
– Lectura espiritual.
– Vivir el silencio (retiros, ejercicios espirituales, oración personal..)

Vivencias espirituales que nos inflaman el espíritu, y nos hacen seguir adelante y que nos animan a trabajar mucho para el Señor. Porque no hay mejor ayuda espiritual que ejercer el ministerio diaconal bien hecho.

Dios nos contempla en nuestro ministerio. Él lo ha puesto en el corazón de la Iglesia y nos concede los dones del ministerio diaconal. Para nosotros no hay mejor modo de vivir y disfrutar, que estar abierto a la Gracia.

Bendito sea Dios.

 

“Y hemos recibido de Él este mandamiento: Quien ama a Dios, ame también a su hermano” (1Jn 4, 21).

Existe una “matemática” que, a la luz de la carta de San Juan, capacita para reconocer cuánto se ama a Dios. Muchos dirían si le preguntasen a ese reconocimiento: “mucho, muchísimo…”. Y harían visión retrospectiva de los momentos sosegados en la oración.

En el día a día, el Diácono se ve inmerso en una relación ingente con muchas personas; unas que se les acercan y otras a las que él va. Muchas, con diferentes deseos, preocupaciones y situaciones. Y precisamente una forma de reconocer esa relación con Dios en lo cotidiano, es reunir y revisar todas las relaciones humanas en el ministerio del servicio; ya sean con sacerdotes, diáconos, laicos, familiares, vecinos, amigos… y con el propio obispo. Lo que existe en las relaciones, también existe en la relación con Dios, dice el apóstol.

Por eso a la pregunta de ¿cuánto se ama a Dios? No valen ni las buenas palabras ni las buenas intenciones. Habría que “contabilizar” el día a día de la relación con los hermanos, a través de esa “matemática divina”, desde la humildad del corazón.

Pongamos un ejemplo imaginario, muy a groso modo, que leí alguna vez:

Si alguien en su vida tiene relación con cien personas, de las cuales quiere realmente a veinte, a veinte rechaza y con sesenta tiene una relación superficial, entonces se manifiesta la relación con Dios de la misma manera: veinte por ciento de amor, veinte por ciento de rechazo y sesenta por ciento de indiferencia.

Dios estaría en la persona, en ese sesenta por ciento, prácticamente ausente en su vida; no existiría. Estaría en ese veinte por ciento, negado; dándole la espalda. Y en ese otro veinte por ciento, amado; deseado.

Mientras se rechace a una sola persona, se desprecia también a Dios. Mientras se esté molesto con una sola persona, se está enfadado con Dios. Mientras se ignore o envidie a una sola persona, se ignora o envidia también a Dios…. Porque la relación con Dios corre paralela con la relación con los demás.

En definitiva, ese algoritmo es capaz de trasladar de la vida, la fe en Diodiacsev (2)s. Deduce de la vida cotidiana cómo es de grande la fe, apoyándose en el amor al prójimo. Sólo así se tiene “los pies puestos en la tierra”. Y es que al final ambas relaciones crecen juntas, siendo una sola realidad, la de Dios.

Andrés Cebrino, diácono de la archidiócesis de Sevilla

 

La dalmática: diálogos sobre su uso

JAVIER:

El Novus Ordo no lo permite todo. Eso es mentira. Ahí están las rúbricas que he expuesto en el cuerpo del artículo y la Instrucción Redemptionis sacramentum que un comentarista ha añadido en su comentario. Los abusos son abusos, no ley ni permisión de la liturgia.

En cuanto a su pregunta, que no sé a qué viene, ignoro la respuesta y no me hace falta saberla. Estoy harto de conmemoraciones, aniversarios y “domingos de”.

06/11/19 11:27 PMdescarga (2)

Miguel Hinojosa

¿Un diàcono ha de concelebrar con Dalmàtica o al presidir una celebraciòn de la palabra?.

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JAVIER:

Los diáconos no concelebran pues no son sacerdotes. Asisten al altar y al Obispo (o sacerdote) u ofician sacramentos: bautismo y matrimonio, además de la exposición y bendición con el Santísimo, etc

Para la santa Misa es aconsejable siempre la dalmática. Para las demás celebraciones, alba y estola; si oficia el diácono, una celebración de la Palabra o la Liturgia de las HOras, además puede emplear la capa pluvial. La dalmática sólo para la Misa.

PD. Corrijo y añado: gacias a Diácono, más adelante, hay precisiones litúrgicas de las actuales rúbricas sobre la dalmática. La puede usar en otros momentos más que no sólo asistiendo a su oficio en la Misa.

06/11/19 11:53 PM

 JCA

«Hay muchas aún en cajoneras de parroquias antiguas»

Por desgracia, creo que no tanto como cree, porque conozco a alguien en Las Palmas que se dedica a salvarlas. Y en parroquias de Barcelona se llegaron a quemar, junto con los ornamentos antiguos. Lea por ejemplo:

«Los ornamentos litúrgicos eran bellísimos, de la mejor calidad tanto en la tela como en el corte, regalados por el sr. Humet, dueño de la única fábrica textil del barrio. Ya en los años 70, un sacerdote que llegó a la parroquia cuyo nombre prefiero omitir, hizo una pira quemando todos aquellos ornamentos. También se mofaba de la sra. Puigmal, que acabó sus días limpiando semanalmente los cálices y demás utensilios litúrgicos parroquiales. Este sacerdote la llamaba “Madame Llautons” (Madame Latones).» (En «Malvada leyenda negra sobre la Misa tradicional»)

germinansgerminabit.blogspot.com/2019/06/malvada-leyenda-negra-sobre-la-misa.html

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JAVIER:

Qué triste que se hicieran esas cosas. Por sentido litúrgico, por sentido histórico y por sentido patrimonial: conservar, no quemar y con tono de burla.

07/11/19 1:43 AM

 Anonimo

Según tengo entendido la estola representa la autoridad del sacerdote, mientras que la casulla representa la caridad con la que el sacerdote recubre su autoridad.

Por lo que los que celebran sin casulla, lejos de representar humildad, representan autoridad por encima de todo, al menos la autoridad de hacer y deshacer la liturgia a su antojo.

07/11/19 11:39 AM
  

 Diácono

De acuerdo con todo.
El tema de la dalmática también da para mucho.

Una consulta. Tenía entendido que en las celebraciones dominicales en espera de presbítero que preside un diácono sí hay que usar la dalmática por la centralidad de la Eucaristía, y porque así es como debería vestir el diácono que “espera” al presbítero. Hasta hoy me la ponía, pero se ve que yerro. ¿Podría darme la cita del documento correspondiente que afirma lo contrario? Es bueno hacer las cosas bien.

Y otra consulta. ¿Qué pasaría con el Viernes Santo? No es una misa. Yo siempre que he presidido dicha celebración en pueblos me he puesto la dalmática. Y cuando he acompañado, me he puesto la dalmática, y el sacerdote su casulla.

Gracias por estos artículos tan interesantes.

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JAVIER:

Tiene razón en las celebraciones dominicales a la espera del presbítero: “Cuando preside la celebración el diácono… Debe vestir los ornamentos propios de su ministerio, esto es, el alba con la estola, y según la oportunidad la dalmática, y ha de usar la sede presidencial” (n. 38).

Deduzco de ahí que lo mismo se aplicaría si el diácono preside el Oficio solemne del Viernes Santo.

07/11/19 12:16 PM

Diácono

Y en las bodas también puede usar el diácono la dalmática, aunque sea sin misa…. Vemos en el ritual.

69. A la hora establecida, el sacerdote (o el diácono), revestido de alba, o de sobrepelliz, y estola blanca o festiva, o también de capa pluvial (o de dalmática el diácono) del mismo color, se dirige con los ministros a la puerta de la iglesia, recibe a los novios y los saluda amablemente, haciéndoles saber que la Iglesia comparte su alegría.

Y en la Liturgia de las horas puede también usarla. En el número 255 de la Ordenación de la Liturgia de las horas se indica.

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JAVIER:

Tiene razón. En RM 187 lo afirma sin duda cuando preside el diácono una boda: “o también de pluvial (o de dalmática el diácono)”.

En referencia a la Liturgia de las Horas leo e interpreto de otro modo. Dice: “El presbítero o diácono que preside la celebración puede llevar la estola sobre el alba o sobrepelliz, e incluso la capa pluvial, en el caso del presbítero. No hay inconveniente en que, en las mayores solemnidades, varios presbíteros vayan revestidos de capa pluvial, y los diáconos de dalmática” (IGLH 255). La dalmática se reserva para la solemnidad asistiendo al/a los presbítero/s. No parece indicar que presida con dalmática.

Le agradezco estos apuntes que corrigen mi afirmación inicial.

Jornada “La figura del Diácono y la antropología de las vocaciones en la primitiva Iglesia de Oriente” en la Universidad San Dámaso de Madrid

Jornada “La figura del Diácono y la antropología de las vocaciones en la primitiva Iglesia de Oriente”

El Instituto Superior de Ciencias Religiosas (ISCCRR) de la Universidad Eclesiástica San Dámaso (UESD) organiza el ciclo de conferencias “La pedagogía de la Iglesia de los apóstoles”. El miércoles 4 de diciembre de 2019 tendrá lugar la segunda conferencia de este ciclo. Lleva como título “La figura del Diácono y la antropología de las vocaciones en la primitiva Iglesia de Oriente”. Será a partir de las 19:40h en el Aula Pablo Domínguez, en la UESD.

ciencias religiosas diaconado como ser diacono iglesia catolica antropologia femenino san damaso religion

Esta segunda Jornada presenta la figura del Diácono en la Iglesia primitiva del Oriente siguiendo los estudios de Pierre Perrier y de la Escuela Francesa que desarrolla los trabajos del jesuita Marcel Jousse sobre la antropología de la transmisión oral del evangelio en el contexto palestino y judeo-cristiano.

Se afrontará el tema del Diaconado en su necesaria vinculación con el resto de las vocaciones cristianas, profundizando en una antropología bíblica y patrística del servicio: misión evangelizadora del diácono, diversas funciones del sacerdote, misión de los laicos, padres y madres de familia, el papel de la mujer, consagrada o «madre de la memoria».

Programa de la jornada

Preside

Ilmo. Dr. D. Agustín Giménez González
Director del ISCCRR – UESD

Presenta

Dr. D. Marcos Cantos Aparicio
Coordinador de Extensión Universitaria del ISCCRR – UESD

Interviene

Dr. D. Francisco José López Sáez
Universidad Pontificia de Comillas / UESD

López Sáez, Francisco José

Categoría: Colaborador Asistente de la Facultad de Teología, Departamento de Teología Moral y Praxis de la vida Cristiana

El profesor Francisco José López Sáez es Doctor en Teología (especialidad de Teología y Espiritualidad del Oriente cristiano), por el Pontificio Instituto Oriental de Roma (2000). Desde el curso 2009, es profesor colaborador del Instituto de Espiritualidad en nuestra Universidad, donde imparte cursos sobre la Teología y la Espiritualidad del Oriente cristiano.

El profesor Francisco José López Sáez tiene 11 años de experiencia en esta Universidad, y en los últimos años ha impartido las siguientes asignaturas:

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  • Teología espiritual sistemática II

  • La eucaristía: concepción del hombre

  • Teología espiritual sistemática I

  • Eucaristía y espiritualidad

  • Maestros y escuelas de espiritualidad I/2 (ss.II-XII)

  • Teología Espiritual Sistemática

  • Maestros y Escuelas de espiritualidad I (ss. II-XII)

  • Maestros y escuelas de espiritualidad I/1 (ss.II-XII)

  • Teología y Espiritualidad rusas

  • Disertación escrita de licenciatura

 

 

Contacto

91 364 40 16
secretaria.tecnica@sandamaso.es

La inscripción en esta jornada no es obligatoria y el acceso es libre hasta completar aforo.

Universidad San Dámaso

Diáconos: “Sin más hábito que el de servir”. Una figura por redescubrir

Sin más hábito que el de servir

Los diáconos permanentes pueden bautizar y bendecir el matrimonio, y aunque generalmente son confundidos con los sacerdotes, están casados, tienen hijos y también se dedican a otras profesiones

Urna figura por redescubrir

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Los diáconos permanentes pueden bautizar y bendecir el matrimonio, y aunque generalmente son confundidos con los sacerdotes, están casados, tienen hijos y también se dedican a otras profesiones

Por la mañana, se levanta pronto, acompañado de su mujer, sale a hacer la compra y prepara la comida del día. Acto seguido, todavía por la mañana, se dirige a la Curia Diocesana, donde trabaja en tareas administrativas hasta el mediodía. Por la tarde, si surge, preside defunciones en las parroquias de San Salvador de Teis o San Miguel de Bouzas. Así es un “día normal” para Desiderio Bemárdez, que no es sacerdote, sino diácono, una figura dentro de la Iglesia católica todavía por redescubrir. “Siempre hay trabajo, mucho tra-bajo”, admite. Como él, en la diócesisTul-Vigo se reparten las tareas otros cuatro diáconos más: José Manuel Martínez, José María Fernández, Andrés Fontenla y Luis Enrique Álvarez, el más novicio de todos. El próximo 10 de noviembre, además de unas enésimas elecciones generales, también se celebra el Día de la Iglesia Diocesana, en la que el diaconado es una figura poco conocida. “Muchas veces la gente me pregunta: ‘Pero si tú no eres cura, ¿qué eres?’. Les choca”, comenta Desiderio, responsable del diaconado permanente de Tui-Vigo y ordenado como tal en diciembre de 2005. Pese a que el diácono es una personalidad remota—de hecho, para encontrar sus orígenes hay que retrotraerse a la época de los Apóstoles— genera confusión. No tanto su significado etimológico, que es bien claro. En su sentido más estricto significa “servidor”. “El papa Benedicto XVI nos llamaba servidores de la sangre de Cristo”, matiza el más veterano de la plantilla. Fueron los Apóstoles quienes para poder atender todas sus competencias buscaron personas que los ayudaran. Los elegidos, aunque quizá bajo otra nomenclatura, fueron los presbíteros, popularmente más conocidos como sacerdotes o curas, y detrás de ellos, los citados diáconos. Por tanto, es una figura que existe desde el principio. El problema, relatan algunos, es que, a partir de la Edad Media (concretamente, de los siglos VII yVIII), con la aparición de instituciones asociadas ala Iglesia que se ocupaban de los más pobres, pasó a ser simplemente un grado transitorio pata acceder al sacerdocio. Fue el Concilio Vaticano II, celebrado entre 1962 y 1965. , el que recuperó el diaconado permanente. Habla Luis Enrique, ordenado el pasado 7 de julio en la catedral de Santa María”En realidad, la  figura del diácono nunca se perdió, pero es normal que la gente no nos ubique. Se tienen que ir acostumbrando a que estemos por ahí”.  por alum. que ir acostuMra
Según el propio Luis Enrique, “la gente todavía tiene asociado todo lo que tiene que ver con la Iglesia con los curas”; sin embargo, el diácono es alguien estable que tiene su función dentro de la propia institución. Y, aunque se piense, no es la de ser el suplente del sacerdote. Así lo cuenta Desiderio: “Nosotros no somos ministros extraordinarios; somos ministros ordinarios. No suplimos a los sacerdotes, los liberamos de carga de trabajo y de servicio”. Continúa: “Siempre me gusta decir que celebramos la palabra y mantenemos a la comunidad en oración en ausencia o a la espera del sacerdote. La celebración de la palabra nunca suple a la eucaristía”. Las ocupaciones del diácono se orientan a algunos sacramentos. Puede llevar el viático (provisiones o dinero) a los moribundos o hasta bautizar y asistir y bendecir el matrimonio. Sin ir más lejos, Desiderio presidió la boda de su hijo mayor y el bautizo de sus dos nietas. El último hace apenas unos días, el 12 de octubre. “Es especial y, como digo yo, una gracia inmerecida, porque muy pocos pueden decirlo. El año que viene se casa mi segundo hijo y también oficializaré su casamiento”. Otras de sus funciones ya han sido citadas antes: se ciñen al ministerio de la liturgia (proclamar la Biblia, instruir y exhortar a los fieles, administrar sacramentales, celebrar la oración y culto comunitarios y presidir funerales) y otro tipo de obras existenciales y labores burocráticas. “Yo puedo hacer todo lo que hace un cura excepto confesar y consagrar. Salvo eso, puedo hacer todo lo demás”, sintetiza Desiderio. La primera diócesis española en la que se ordenó a un diácono fue en la ciudad de Barelona, en 1980. En la actualidad continúa siendo una de las sedes que más tiene, 43, justo por detrás de Sevilla, que cuenta con 60. En total, en toda la comunidad española hay 447. Para poder ser nombrado y ejercer como diácono, los hombres casados deben llevar al menos cinco arios de matrimonio y estar en la horquilla de los 35 y 60 años. A diferencia de los sacerdotes, no existe la promesa de celibato. De hecho, los de la diócesis Túi-Vigo están

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José Maria (jubilado), acompañado de su familia.

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Desiderio (suboficial de la Armada) y su mujer, con sus dos nieta.

todos casados. Luis Enrique cuenta su experiencia personal: “Uno al ser diácono no deja de estar casado. De hecho, mi mujer y yo estamos esperando nuestro segundo hijo para noviembre”. Asimismo, también compaginan esta vocación con sus otras profesiones; aunque José María está jubilado, Desiderio, suboficial delaArmada en la Reserva, es el único de los cinco que se dedica a la Iglesia a tiempo

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Los diáconos de la diócesis Tul-Vigo: Andrés Fontenla, José Manuel Martínez, Luis Enrique Álvarez, José Maria Fernández y Desiderio Bernárdez.

completo. José Manuel es profesor en el colegio Salesianos de Vigo, Andrés es médico psi-quiatra y Luis Enrique, maestro interino de Filosofía y Religión en un instituto de A Guarda. Con tal motivo, la entrega de este último se ajusta, sobre todo, a las mañanas de los domingos, en las parroquias gondomareñas de Peitieiros y de Mañufe, donde también imparte catequesis. Aparte de eso, pueden producirse días excepcionales, por fiestas patronales, como algunos sábados de septiembre, u otras cosas “muy puntuales” entre semana. Aun así, se trata de una afición que va más allá: “Parte de mi tiempo libre lo dedico a mi tarea diaconal, aunque mi tiempo en familia y mi traba-jo también los entiendo como mi tarea diaconal”. Nadie se conviene en diácono de la noche a la mañana. Como cualquier trabajo, también tiene sus estudios. Aquí, la formación doctrinal se prolonga alrededor de cuatro años. El primer proceso es conocido como periodo de discernimiento, “que sirve explica Luis Enrique-para comprobar si uno tiene o no esa vocación”. Después, como cualquier seminarista, hay que pasar un “pequeño rito” de admisión a las órdenes sagradas y, más adelante, se reciben los ministerios laicales (las órdenes menores). “Es decir, el lectorado (para ser lector) y el acolitado (para ser acólito)”, discierne. Igualmente, también es necesario licenciarse en Ciencias Religiosas. Por último, llega la ordenación ante el obispo. En este caso, de Luis Quinteiro Fiuza. Entre sus motivaciones, “hacer el bien”. Luis Enrique se lo propuso a raíz del primer embarazo de su mujer, en 2013: “Ante mi inminente paternidad, empecé a preguntarme qué podía hacer para ser un buen padre de mi hija. En ese momento era catequista y era una opción que conocía, pero que nunca me la había planteado de manera seria. Al final, en el diaconado permanente vi una manera de servir a mi familia v a la Iglesia”. El de Desiderio es otro caso: “Yo había colaborado muchos años con la Iglesia, pero, al principio, no tenía mucha inquietud por ser diácono. Empecé estudiando Ciencias Religiosas y, más adelante, surgió la posibilidad. Después de 14 años, aún me sigo cuestionando si realmente es mi vocación. Yo estaba implicado, pero es un pasito más. Te pones al servicio de la Iglesia”. La de convenirse en diácono no es una decisión cualquiera; además, tiene que estar apoyada por la familia. Es la mujer de cada uno de ellos quien tiene que dar por escrito el consentimiento a su marido. Sin su aprobación, no sería posible. “Mi mujer es una santa. A veces, planificas algún viaje o alguna salida y no puedes. Claro; un difunto no avisa. Siempre estás a expensas. Mi mujer es muy comprensiva, tiene mucha paciencia”, confiesa Desiderio.
7 (2)Luis Enrique (profesor). con su hija.

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José Manuel (profesor), con su esposa y su hijo.

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Andrés (médico psiquiatra) y su mujer.

Esta conversión de persona implicada con la Iglesia a diácono es un proceso que se lleva con “mucha normalidad”, aunque bien es cieno que. por otra parte, “es algo que te cambia la vida”. declara Luis Enrique. Desiderio opina lo mismo: “Ya no eres uno más, eres un representante de la Iglesia. No puedes hacer cualquier cosa por la calle. No solamente tienes que ser diácono, tienes que parecerlo. No puedes ir vestido como uno cual-quiera ni hablar como uno más. Tienes que ser un ejemplo del estilo de vida que has escogido. Yo siempre digo que tenemos que ser muy cercanos, muy atentos y delicados”. Todos coinciden en que la del diaconado en sí ya es una vocación, bien distinta a la de querer ser sacerdote. “Si a mí me proponen ser sacerdote, digo que no. Yo soy diácono porque me siento diácono”, expresa Desiderio. Aunque, si un sínodo aprobase ordenar hombres casados en sacerdotes en casos de máxima necesidad, como podría ocurrir a sus compañeros del Amazonía, se lo plantearla: “Si llega el caso y es necesario, habría que dar el paso, es lógico”. No obstante, eso es algo que de momento no va a suceder. Mañana volverá a ser lunes y a Desiderio volverá a sonarle el despertador. Se levantará al lado de su mujer, hará la comida y partirá de nuevo hacia la Curia Diocesana para ejercer como lo que es: uno de los cinco diáconos permanentes de la diócesis de Tui-Vigo.
“Queda un largo camino hasta conseguir la igualdad de hecho
Si en el sínodo sobre la Amazonía, celebrado la semana pasada, se aprobó la propuesta de poder ordenar sacerdotes a hombres casados en esas regio-nes remotas, en el mismo concilio también se pidió que se revisase el papel de la mujer en la Iglesia: el voto femenino o para que, como los varones, también puedan acceder a ministerios como chacona-dos permanentes. “Leer las escrituras o distribuir la comunión es algo que ya podemos hacer. Pero hago rufas las palabras que el Papa Francisco pronunció hace unos días: Aún no nos enteramos de lo que sig- Almudena Suárez cervino. nifica la mujer en la Iglesia y nos quedamos solo en la parte funcional. Es importante, tienen que estar en los consejos, pero su papel va mu-cho más allá de la funcionalidad’. Queda un largo camino por andar hasta conseguir la igualdad de hecho”, reflexiona la redondelana Almudena Suárez, la única mujer con nom-bramiento episcopal en la diócesis Tui-Vigo, emitido por Monseñor José Diéguez Rebo-redo y renovado por el actual obispo. Luis Quinteiro Fiuza. Desde 2004, esta profesora de Religión Católica en el instituto Mendiño forma parte de una unidad pastoral cuyo cam-po de actuación son siete parroquias de Arciprestazgo de Tea. También dirige las Asam-bleas Diocesanas en Ausencia de Presbítero (ADAP).

por MARCOS MARTÍN REBOREDO en Faro de Vigo

El importante papel de los diáconos en la vida de la Iglesia

Los diáconos juegan un papel importante en la vida de la Iglesia. Pero incluso si tiene un diácono en su parroquia, puede estar confundido sobre lo que realmente hace. ¿Está allí solo para darle al sacerdote un descanso de la preparación de una homilía? El p. James Kubicki, un colaborador habitual de Relevant Radio®, recientemente se detuvo en Morning Air®  para hablar sobre los diáconos y el papel único que tienen en la proclamación del Evangelio al mundo.sacra4

El p. Kubicki explicó: “El sacramento de las órdenes sagradas tiene tres niveles, es una forma de hablar sobre ello. Tienes los diáconos permanentes, tienes sacerdotes, y luego tienes obispos. Y así, antes de que una persona sea ordenada obispo, debe ser ordenada diácono y sacerdote ”.

Los diáconos han existido desde la Iglesia primitiva. De hecho, San Esteban, el primer mártir, también fue uno de los primeros diáconos de la Iglesia. E incluso en la Iglesia primitiva, los diáconos tenían un papel importante. El p. Kubicki dijo: “En la Iglesia Primitiva, San Ignacio [de Antioquía] dijo que realmente no se puede hablar de la existencia de una iglesia local si falta una de esas tres órdenes del sacerdocio. El diaconado fue muy importante para San Ignacio. Los veía realmente como la mano derecha de los obispos.

Una de las razones por las que muchas personas no tienen una comprensión firme de lo que hacen los diáconos es que durante mucho tiempo los únicos diáconos en la Iglesia fueron los diáconos de transición. El diaconado fue un paso para los hombres que estaban en el proceso de ser ordenados sacerdotes, por lo que aproximadamente un año antes de su ordenación sacerdotal serían ordenados diáconos. Es solo en los últimos 50 años que los diáconos permanentes se han vuelto más comunes.

“Siempre hemos tenido el diaconado como parte de la Iglesia, pero fue solo después del Concilio Vaticano II que comenzamos a tener diáconos permanentes”. Kubicki señaló. “Estas son personas que están ordenadas, pero también se consideran un puente, por así decirlo, para el estado laico. Por lo tanto, están casados ​​y pueden tener familias, y desempeñan un papel particular de servicio “.

En virtud de su ordenación, los diáconos tienen ciertos privilegios y responsabilidades en la vida de la Iglesia. Pero no son simplemente un respaldo o un sustituto de un sacerdote. Tienen su propio papel específico.

“No están destinados a ser simplemente reemplazos de sacerdotes, porque no pueden celebrar la misa, escuchar confesiones o celebrar la unción de los enfermos”. Dijo Kubicki. “Pueden bautizar y presenciar matrimonios. Pero no están destinados a ser sustitutos de los sacerdotes, incluso con una escasez de clérigos. Están destinados a ser un símbolo, una señal en el altar del papel del servicio social de la Iglesia “.

“Muchos de sus roles en las diócesis y en las parroquias incluyen llegar a los miembros de la comunidad que están enfermos, visitar a los que están en prisión. Básicamente haciendo obras de misericordia, que le recuerdan a la Iglesia que esto también es una parte importante de la predicación del Evangelio. Es la predicación por obras “.

El Diácono Martin en Gary, IN, es un visitante habitual de Morning Air , y compartió la importancia del papel de los diáconos en la vida de una comunidad parroquial. También alentó a sus compañeros oyentes a comunicarse con los diáconos en sus propias parroquias en momentos de necesidad.

“Los diáconos se han convertido en el tesoro escondido de la Iglesia”, dijo el diácono Martin. “Porque la gente realmente no entiende lo que se supone que debemos hacer, porque solo hemos estado presentes durante los últimos 50 años. La mayoría de la gente no creció con un diácono. Por lo tanto, no siempre conocen el valor de un diácono y cómo el diácono puede llegar a apoyarlos ”.

“Traer a un ser querido a través del viático, cuidar a los enfermos y los confinados en su hogar, tradicionalmente tenemos una gran carga de cuidado para las viudas y los huérfanos, los enfermos y los confinados en el hogar, y aquellos que están en prisión. Eso es lo que nos ordenaron hacer. Mi trabajo como diácono está fuera de las cuatro paredes de la Iglesia “.

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Padre James Kubicki,, s.j.

Escuche la conversación completa con el Padre Kubicki y los diáconos de todo el país a continuación: Morning Air  se puede escuchar de lunes a viernes de 6:00 a 9:00 a.m., hora del este / 3: 00 a 6:00 a.m., hora del Pacífico, en Relevant Radio® y la aplicación Relevant Radio . 

por Stephanie Foley en Relevant radio

El diácono Vincentius que resolvió el enigma del obispo

Hallada la espectacular tumba decorada de un clérigo del siglo VI que confirma la existencia de un episcopado medieval en Ciudad Real

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Tumba del diácono Aurelius Vincentius. PROYECTO ORETUM

Si Sherlock Holmes podía, a partir de una minúscula pista, saber quién había sido el asesino, el equipo del profesor de Historia Antonio Manuel Poveda Navarro (Universidad de Alicante) y del arqueólogo José Luis Fuentes Sánchez (Universidad de Granada) ha resuelto una de las grandes incógnitas del mundo religioso visigodo gracias a haber hallado enterrado un modesto pedazo de cerámica norteafricana en el término municipal de Granátula de Calatrava (Ciudad Real): si existió o no el Obispado de Oretum, quién lo destruyó y por qué. Han demostrado con este descubrimiento que al sur de la entonces todopoderosa Toledo, en el siglo VI se alzó el muy discutido episcopado -con obispo y diácono incluidos (una especie de ayudante no secular que realizaba las labores que su superior no quería)-, y hasta han hallado el espectacular sepulcro de este último. El diácono fue inhumado, además, en un mausoleo, bajo 15 capas de protección, y rodeado de decenas de tumbas de fieles que lo adoraban. Se llamaba Aurelius Vincentius y sobrevivió 70 años, menos de los que logró perdurar el episcopado donde realizaba su labor pastoral y que fue aplastado, finalmente, por la envidiosa Toledo.

Toledo en el siglo VI era la capital del reino visigodo y, por ende, contaba con el más poderoso obispado. En ella se celebraban los concilios que debían decidir, entre otras cuestiones, si los monarcas -y el pueblo en consecuencia- debían profesar la fe arriana o la católica. Cualquier intento de levantar un episcopado al sur de la ciudad y, por tanto, de disminuir su poder acarrearía su ira. “Cuando la diócesis de Oretum lo intentó, Toledo exigió a Roma que lo impidiese. Y lo hizo mediante dos bulas firmadas por el propio Papa”, explica Antonio Manuel Poveda, uno de los directores de las excavaciones. Hasta ahí, la historia oficial.

Pero todo cambió cuando en 2005 un equipo arqueológico comenzó a excavar un hammán (baños árabes) en Granátula de Calatrava. Los baños habían sido construidos en el siglo IX sobre un anterior asentamiento visigodo. Al abrir el terreno, los expertos vieron que bajo este se distinguía un mosaico. Lo fotografiaron y lo taparon. Este pasado verano, el equipo de Poveda y Fuentes volvió a abrir el subsuelo: allí seguía la bellísima lauda elaborada con teselas y un criptograma que hacía referencia a Cristo. En la parte inferior se mostraba una inscripción: Diácono Aurelius Vincentius, muerto a los 70 años”. Y al abrir la tumba bajo la lauda, el cuerpo del eclesiástico.

Vista del yacimiento de Oretum (Ciudad Real).
Vista del yacimiento de Oretum (Ciudad Real). ANTONIO MANUEL POVEDA

Así comenzó la fase deductiva de la investigación. Si había diácono, había obispo. Si había obispo, había obispado. ¿Pero en qué fechas? No quedaba constancia. En Toledo, se celebraron en aquellos tiempos los concilios II y III, en los años 527 y 589. En el primero de ellos no hay registrada la presencia de ningún supuesto “obispo de Oretum”, pero sí de cuatro prelados de los que no se conoce su procedencia.

Cuando se encontró este verano la tumba de Aurelius Vincentius se descubrió que había sido recubierta, para protegerla, con 15 capas de distintos materiales, incluida una cámara de aire que fue construida con tejas y cerámica. Uno de los pequeños trozos encontrados (unos 15 centímetros) correspondía a un plato fabricado en el norte de África entre el 530 y el 570, de los conocidos como del tipo Clara D. Es decir, como muy tarde, el fragmento fue utilizado en la excavación mortuoria del fallecido entre los años 570 y 580, momento en que Aurelius era diácono y, por lo tanto, estaba a las órdenes de un obispo, el de Oretum. El enigma quedaba resuelto.

Piscina bautismal tetralobulada donde el obispo de Oretum bautizaba.
Piscina bautismal tetralobulada donde el obispo de Oretum bautizaba. ANTONIO MANUEL POVEDA

El cuerpo encontrado en el sepulcro fue enterrado a finales del VI con una especie de toga (dalmática) y un cíngulo (cordón para la cintura), pero el paso de los siglos ha convertido ambos en polvo. Dentro del enterramiento, aparte de sus huesos, no se ha hallado ningún otro objeto de valor. “Esto demuestra”, indica Poveda, “que deseaba ser enterrado con toda humildad, alejado de otra corriente eclesial existente en la época y que propugnaba enterramientos más ricos. La película El nombre de la rosa refleja muy bien esta división”.

Ahora, todos los restos se encuentran en el Instituto de Investigación Arqueológica de Oretum (Granátula de Calatrava), y como permite la legislación podrán quedarse en él o ser trasladados al Museo Provincial de Ciudad Real, donde descansarán con una cartela en la que podría leerse: “Tumba de Aurelius Vincentius, fallecido a los 70 años y humilde y amado diácono del Obispado de Oretum, el que anuló Toledo en el siglo XIII para mantener su poder tras la conquista cristiana de las tierras del sur”.

VICENTE G. OLAYA en El Pais

Diácono: Eficaz en los hechos, gentil en el ministerio, constante en la oración

Comprender el ministerio diaconal en el Ordinariato de la Cátedra de San Pedro (ex-anglicanos)

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Hubo más que un poco de energía nerviosa en la sala de conferencias de la cancillería un miércoles por la mañana a fines de junio. Nueve predicadores novatos estaban a punto de dividirse en pequeños grupos para ofrecer una homilía fúnebre para la que solo se les dio una noche para prepararse. Estos nueve hombres son candidatos para el diaconado permanente para el Ordinario de la Cátedra de San Pedro y se reunieron en Houston para la formación anual intensiva de diaconado, una semana completa de clases, práctica y compañerismo en Cristo.

En 2009, la Santa Sede emitió una constitución apostólica titulada Anglicanorum coetibusestablecer el ordinario, una diócesis no territorial en los Estados Unidos y Canadá para grupos parroquiales originarios de la tradición anglicana que han entrado en plena comunión con la Iglesia católica. Esta estructura da una expresión concreta a la visión ecuménica del Papa Benedicto XVI: una forma corporativa de invitar a parroquias y comunidades de una tradición protestante a la comunión plena con la Iglesia Católica. La propia constitución apostólica gira en torno a un principio ecuménico muy claro e importante: la unidad de la fe permite una diversidad vibrante en la expresión de esa misma fe. Hasta el momento, se han establecido tres ordinarios en Inglaterra, América del Norte y Australia y, en el transcurso de los últimos 10 años, han trabajado para desarrollar su propia vida y estructuras eclesiales.

Por su parte, el Papa Francisco ha tomado el principio de la unidad de fe que permite una diversidad de expresión y le ha dado parámetros aún más concretos. Es él quien autorizó nuestra liturgia distintiva y promulgó “Culto Divino: El Misal” para la celebración de la Santa Misa para las comunidades ordinarias. Durante la misma semana de 2015 en la que el Misal de Culto Divino fue autorizado por primera vez para su uso, el Papa nombró al primer obispo del Ordinario de la Cátedra de San Pedro, lo que demuestra que los ordinarios realmente son iglesias particulares equivalentes a las diócesis.

Como siempre con el Papa Francisco, su clara intención es que el ordinario esté destinado a evangelizar, enriquecer la vida católica y ser un faro de esperanza que atraiga a otras personas a la plenitud de la comunión católica. Podemos decir, por lo tanto, que el propósito del ordinario es proporcionar una expresión viva de la vida católica alimentada en las tradiciones del cristianismo inglés. Y esta expresión viva es atractiva, ya que muestra un modelo ecuménico de verdadera unidad que no elimina elementos que dan a una comunidad parroquial ordinaria su identidad distintiva.

Ministerio de diáconos

Desde el principio, el ministerio de diáconos ha estado en el centro de este proyecto ecuménico. Actualmente hay 11 diáconos permanentes en el ordinario, muchos de los cuales tienen experiencia previa en el ministerio en un contexto protestante. Los nueve hombres en formación para el diaconado representan la primera cohorte diácono del ordinario: hombres que han discernido una vocación al servicio diaconal como católicos en una parroquia ordinaria. De hecho, esta clase de hombres en formación es realmente un signo de la fecundidad de la vida parroquial.

La extensión geográfica del Ordinario de la Cátedra de San Pedro presenta muchos desafíos, entre los cuales se encuentra organizar un programa de formación coherente para quienes se preparan para el servicio diaconal. Actualmente hay 42 parroquias y misiones en el ordinario en toda América del Norte. Al igual que las parroquias del propio ordinario, los candidatos a diáconos provienen de toda América del Norte: dos de la parroquia de la catedral en Houston, mientras que otros provienen de Mobile, Alabama; Filadelfia; Ottawa; Toronto Fort Worth, Texas; Condado de Orange, California; y Washington, DC Si bien las parroquias están muy extendidas, comparten un espíritu importante de haberse formado en el idioma, la liturgia, las tradiciones espirituales y la experiencia pastoral del cristianismo inglés.

Los nueve hombres en formación representan una amplia experiencia parroquial. Cada una de sus comunidades de alguna manera expresa un grupo de fieles que han entrado en plena comunión con la Iglesia Católica. Inicialmente, estas comunidades a menudo son pequeñas, un poco frágiles y carecen de recursos a medida que comienzan su vida católica. Realmente han dejado todo para seguir a donde su conciencia los ha llevado.

Sin embargo, estas comunidades también poseen un celo misionero, una apreciación por la profundidad y belleza de la fe católica, y pueden articular una poderosa historia personal sobre cómo la fe y la vida de la Iglesia merecen un gran sacrificio. Los candidatos a diáconos ordinarios se forman por primera vez con esta experiencia de la vida católica, y llegan a ver su vocación al servicio ordenado como una forma de proporcionar estabilidad y liderazgo a su nueva comunidad parroquial en sus años fundacionales. En varios casos, nuestros candidatos a diácono viven en comunidades sin un sacerdote ordinario residente, por lo que serán una presencia ordenada estable en la parroquia después de la ordenación al diaconado.

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El obispo Steven J. Lopes yace postrado en el suelo ante el altar durante su ordenación. Foto del CNS / Tom McCarthy Jr.

 

Formación diaconal

Pero el problema práctico de la formación diaconal aún persiste, ¡porque el ordinario abarca a toda América del Norte! Cada candidato a diácono sigue un programa académico a través del Seminario St. Mary’s en Houston. Este programa se estableció por primera vez para las diócesis más rurales de Texas, y ofrece cursos impartidos “en vivo” en el seminario y luego transmitidos en vivo a los otros candidatos para quienes no es posible viajar semanalmente a Houston. Existen limitaciones a la tecnología, por supuesto, pero esto permite que al menos la parte académica de la formación esté disponible para un público más amplio. Los asesores de formación en el seminario rastrean el progreso de cada candidato, ofreciendo asesoramiento y asesoramiento en el camino.

El ordinario en sí mismo complementa la formación académica al reunir a todos los candidatos a diácono para un curso intensivo de formación de una semana cada junio. Incluso la oportunidad de unirse como grupo es valiosa, ya que permite que nuestros candidatos recen juntos, compartan las experiencias de sus parroquias y participen en una formación común para una misión común. Todas las semanas de formación incluyen algunos cursos, sesiones de práctica litúrgica y sacramental, discusión teológica y aplicación pastoral.

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El Papa canonizará a John Henry Newman

Hombre nuevoEl sitio web del Ordinario Personal de la Cátedra de San Pedro señala que cuando el Papa canonice a John Henry Newman el 13 de octubre, será la primera persona inglesa que ha vivido desde el siglo XVII oficialmente reconocido como santo por la Iglesia Católica. Newman era miembro del clero en la tradición anglicana antes de convertirse al catolicismo.

En 2005, el padre Steven J. Lopes fue nombrado funcionario de la Congregación de la Doctrina de la Fe, la oficina del Vaticano responsable de promover y preservar la enseñanza católica. Durante siete de sus más de 10 años en el Vaticano, se desempeñó como secretario del cardenal prefecto. El Papa Francisco lo nombró obispo el 24 de noviembre de 2015.

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Temas

Este trabajo está organizado en torno a temas específicos. El primer año intensivo se enfoca en la obligación del diácono de orar con y por la Iglesia, y por lo tanto incluirá una inmersión profunda tanto en la Liturgia de las Horas como en la forma propia del ordinario del Oficio Divino. El segundo año está estructurado alrededor de la palabra de Dios y, por lo tanto, implica mucho trabajo en homilética.

Otro año se centra en bautizos, bodas y funerales, tanto en términos de celebración litúrgica como de preparación pastoral de los fieles en estos momentos clave. El objetivo de todas estas semanas intensivas es tomar la teología aprendida en las clases académicas y aplicarla a la situación concreta de nuestras parroquias y personas. La formación de diáconos en el ordinario en muchos aspectos es bastante similar a la que recibirían los candidatos en cualquier otra diócesis. Al mismo tiempo, es único, ya que tenemos que ser creativos para salvar distancias físicas y abordar el espíritu específico de nuestras comunidades parroquiales.

El enfoque en la predicación durante las semanas intensivas es una buena preparación para el ministerio futuro. Como en otras diócesis, el diácono ejerce su diaconia de la palabra leyendo o cantando el Evangelio en la Misa, presidiendo la oración pública del Divino Oficio, predicando, preparando lectores y otros lectores para los roles de servicio en la sagrada liturgia. , al dirigir estudios bíblicos y nutrir en sí mismo y en su familia un espíritu de oración extraído de la contemplación de la palabra de Dios. La predicación de la palabra está en el corazón del ministerio y la identidad de nuestros diáconos, especialmente cuando esa predicación ocurre en el contexto más íntimo de preparar a las personas para entrar en plena comunión con la Iglesia Católica.

En la diaconia de la palabra, hay un acento especial en el oficio divino como expresión del servicio del diácono. Esta es un área donde el ministerio diaconal en el ordinario adquiere una intensidad particular. La oración pública y diaria del Oficio Divino – alabanzas y vísperas de la tradición anglicana – es una pieza extremadamente importante de nuestro patrimonio espiritual. Junto con la misa, la oración pública de la oficina forma la estructura de nuestra vida parroquial. Presidir esta oración le permite al diácono ayudar a moldear el ritmo de la vida litúrgica en la parroquia y comprometer a los fieles en una reflexión sostenida sobre la palabra de Dios.

Aventura del discipulado

Mientras nuestros candidatos a diácono leían nerviosamente sus notas para la práctica de la homilía funeraria, se involucraron en una especie de formación que tienen en común con tantos otros diáconos en toda la Iglesia. Se están formando para servir en una nueva aventura misionera en una diócesis de menos de 10 años. Existen numerosas razones por las cuales el Papa Benedicto y el Papa Francisco han establecido y fomentado nuestro lugar particular en el tapiz diverso de la vida católica. Ciertamente, preservar y promover el patrimonio del anglicanismo y el cristianismo inglés es el principal de ellos. También existe el valor ecuménico de la ordenada, que proporciona a nivel personal una recepción bienvenida en la plenitud de la comunión católica, al tiempo que demuestra que la unidad con la Iglesia católica no significa asimilación y uniformidad.

Para nuestros diáconos, la vida ordinaria en última instancia significa vivir la vida evangélica. Armados con la confianza de la doctrina católica y la belleza de nuestro patrimonio inglés, son hombres enviados a anunciar la alegría de la comunión e invitar a otros a la aventura del discipulado. Al final del día, la autenticidad de nuestra vida católica se medirá en fidelidad, alegría y servicio voluntario al Cuerpo de Cristo que es la Iglesia.

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Ordinario personal de la Cátedra de San Pedro

• Fundada para servir a los católicos de rito latino en los Estados Unidos y Canadá, es la primera diócesis de este tipo en América del Norte.

• Con sede en Houston, este ordinario tiene más de 40 parroquias y comunidades católicas romanas en los Estados Unidos y Canadá.

• El ordinario se creó para proporcionar un camino para que los grupos de anglicanos se conviertan completamente en católicos, al tiempo que conservan elementos de sus tradiciones de culto y herencia espiritual en su unión con la Iglesia Católica. El ordinario es una aventura ecuménica clave que ejemplifica la visión del Concilio Vaticano II para la unidad de los cristianos , en la que diversas expresiones de una sola fe se unen en la Iglesia.

• El Ordinario Personal de la Cátedra de San Pedro se estableció en respuesta a las preguntas reiteradas y persistentes de los anglicanos que con el tiempo han llegado a identificar a la Iglesia Católica como su hogar. Quienes se unieron al ordinario han discernido que son verdaderamente católicos en lo que creen y desean ser miembros de pleno derecho en la Iglesia Católica.

• Hay tres ordinarios personales en el mundo: Nuestra Señora de Walsingham en el Reino Unido; el presidente de San Pedro en los Estados Unidos y Canadá; y Nuestra Señora de la Cruz del Sur en Australia. – Fuente: ordinariate.net/about

 

Pero aun así, ¿Qué es un diácono?

Entonces, ¿qué es un diácono de todos modos? ¿Cuál es la diferencia entre un sacerdote y un diácono? ¿Cuánto tiempo han estado los diáconos? ¿Hay diáconos porque hay escasez de sacerdotes?

Estas son solo algunas de las preguntas que he escuchado en el pasado sobre ser un diácono. Fui ordenado diácono en 2006 y, en mi experiencia, he descubierto que “¿qué es un diácono?”, Es una de las preguntas comunes que plantean las personas curiosas que no están muy seguras de nosotros y de qué estamos hablando. Como Coordinador de Vocaciones para la Diócesis durante el año pasado, una de las cosas que he aprendido es que la identidad del diácono y la educación para los fieles contribuiría en gran medida a ayudar a otros a comprender de manera diferente estas preguntas.48084269207_b32805181d_b

Puedes rastrear el origen del diaconado hasta la Iglesia primitiva, pero para empezar, primero veamos la historia reciente del diaconado. Fue en el Concilio Vaticano II convocado por el Papa Juan XXIII en 1959 que los Padres del Concilio establecieron que la orden clerical mayor del diácono debía restaurarse como un estado clerical permanente y que la orden podía conferirse a hombres casados ​​maduros ( 35 años de edad y mayores). En su Conferencia de primavera de 1968, los obispos de los Estados Unidos solicitaron a la Santa Sede autorización para restablecer el diaconado como una orden permanente en los Estados Unidos. El 30 de agosto de 1968, el Delegado Apostólico informó a los Obispos de los Estados Unidos que el Beato Papa Pablo VI había otorgado su solicitud. 10 años después, el 25 de febrero de 1978, que el obispo Curtis ordenó la primera clase de diáconos permanentes para la diócesis de Bridgeport. Si bien cada uno de estos hombres expresa su vida de servicio de varias maneras, todos los diáconos comparten un propósito común en su ministerio.

El año 2018 se celebra el 50 º aniversario de la restauración del diaconado permanente y junto con esa celebración llegó varios recursos excelentes que profundizar en las raíces teológicas del diaconado, junto con su lugar que le corresponde dentro de la jerarquía de la Iglesia. Me referiré a estos recursos en los artículos siguientes como un medio para responder algunas preguntas, tal vez estimular más preguntas, permitir que otros vean cómo ellos también, en sus obras de caridad para la Iglesia, demuestran los rasgos del diácono. ¿Quién sabe, tal vez esto pueda estimular el interés en los hombres de fe para discernir su propio llamado personal a servir a la Iglesia como diácono?

Dn Tim Bolton
Coordinador de la
Diócesis de Vocaciones del Diaconado de Bridgeport
Dnbolton@diobpt.org

Bridgeport diocese

Documento final del Sínodo de la Amazonía: “Es urgente la promoción, formación y apoyo a los diáconos permanentes, por la importancia de este ministerio en la comunidad”

documento final Sinodo de la Amazonía

d. Diaconado permanente

104. Para la Iglesia Amazónica es urgente la promoción, formación y apoyo a los diáconos permanentes, por la importancia de este ministerio en la comunidad. De un modo particular, por el servicio eclesial que requieren muchas comunidades, especialmente los pueblos indígenas. Las necesidades pastorales específicas de las comunidades cristianas amazónicas nos llevan a una comprensión más amplia del diaconado, servicio que existe ya desde el inicio de la Iglesia, y restaurado como un grado autónomo y permanente por el Concilio Vaticano II (LG 29, AG 16, OE 17). El diaconado hoy debe también promover la ecología integral, el desarrollo humano, el trabajo pastoral social, el servicio de los que se encuentran en situación de vulnerabilidad y pobreza, configurándolo al Cristo Servidor, haciéndose Iglesia misericordiosa, samaritana, solidaria y diaconal.

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Shainkiam Yampik Wananch, un diácono ordenado por la Iglesia Católica, dando de comulgar a los indígenas Achuar en una capilla en Wijint, una aldea en la Amazonía peruana, Perú, 20 de agosto de 2019. REUTERS / Maria Cervantes

 

105. Los presbíteros han de tener en cuenta que el diácono está al servicio de la comunidad por designación y bajo la autoridad del obispo, y que tienen la obligación de apoyar a los diáconos permanentes y de actuar en comunión con ellos. Hay que tener presente la manutención de los diáconos permanentes. Esto incluye el proceso de vocación según los criterios de admisión. Las motivaciones del candidato deben apuntar al servicio y a la misión del diaconado permanente en la Iglesia y en el mundo de hoy. El proyecto formativo se intercala entre el estudio académico y la práctica pastoral, acompañado por un equipo formativo y la comunidad parroquial, con contenidos e itinerarios adaptados a cada realidad local. Es deseable que la esposa e hijos participen en el proceso de formación.1

106. El programa de estudios (currículum) para la formación del diaconado permanente, además de las asignaturas obligatorias, debe incluir temas que favorezcan el diálogo ecuménico, interreligioso e intercultural, la historia de la Iglesia en la Amazonía, el afecto y la sexualidad, la cosmovisión indígena, la ecología integral y otros temas transversales que son típicos del ministerio diaconal. El equipo de formadores estará conformado por ministros ordenados y laicos competentes que estén en línea con el directorio de diaconado permanente aprobado en cada país. Queremos alentar, apoyar y acompañar personalmente, el proceso vocacional y la formación de futuros diáconos permanentes en las comunidades ribereñas e indígenas, con la participación de párrocos, religiosos y religiosas. Finalmente, que haya un programa de seguimiento para la formación continua (espiritualidad, formación teológica, asuntos pastorales, actualizaciones de documentos de la iglesia, etc.), bajo la guía del obispo.

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