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Los asesores papales dicen que el Papa Francisco sabrá el momento adecuado para actuar sobre las mujeres diáconos

Los miembros de la comisión de estudio del Papa Francisco sobre las mujeres diaconisas hablaron públicamente por primera vez el martes, diciendo que el Papa tiene su informe y expresión de confianza cuando llegue el momento, responderá correctamente.deacons_226

“Él sabrá el momento de decir algo”, dijo Phyllis Zagano, investigadora principal asociada en residencia y profesora adjunta de religión en la Universidad de Hofstra, que formó parte de la comisión.

Mientras tanto, Zagano sugirió que los católicos de rango y archivo también tienen un papel que desempeñar en las discusiones sobre el tema.

“Depende de la Iglesia hacer ruido”, dijo, y también advirtió que “retrasar una respuesta positiva” sobre si las mujeres pueden servir como diáconos “es una respuesta negativa”.

Los comentarios de Zagano se produjeron durante una mesa redonda sobre “El futuro de las mujeres diáconos: puntos de vista de la Comisión Papal y American Pews”, en el Centro de Religión y Cultura de la Universidad de Fordham, y transmitidos en vivo por Salt and Light Media.

Los panelistas incluyeron a los miembros de la comisión Zagano y al padre jesuita Bernard Pottier, un miembro de la facultad en el Instituto D’Etudes Théologiques en Bruselas, junto con la Hermana Donna Ciangio, OP, canciller de la archidiócesis de Newark y directora y fundadora de la Consulta de Liderazgo de Iglesias. El padre Thomas Rosica, director ejecutivo de Salt and Light y consultor durante mucho tiempo de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, moderó el evento.

La comisión, establecida en agosto de 2016 y compuesta por doce miembros, seis mujeres y seis hombres, y encabezada por el entonces arzobispo, ahora cardenal Luis Francisco Ladaria, ha “entregado un informe y el Santo Padre lo tiene”, Zagano dijo.

Su mandato era abordar la cuestión histórica de si había, de hecho, mujeres diáconos en la Iglesia primitiva.

“No tengo promesas para usted”, dijo, y agregó que los miembros de la comisión estaban limitados en cuanto a lo que podían decir sobre el contenido del informe. Aun así, tanto Zagano como Pottier dieron a entender que había un consenso general entre la comisión sobre la evidencia histórica y sobre el papel que las diaconisas podían desempeñar en el futuro.5

“La Iglesia llamará a lo que necesita”, insistió Zagano.

Tanto Zagano como Pottier discutieron la evidencia histórica con respecto a las mujeres diáconos, y señalaron que durante milenios las mujeres fueron ordenadas en tal capacidad. Al reconocer que ha habido opiniones divergentes en cuanto a la naturaleza de las ordenaciones y si uno fue considerado “bendecido” u “ordenado”, insistieron en que los términos se han usado indistintamente de manera histórica.

Además, recordaron que había liturgias específicas para las diaconisas que se ordenaban, con mujeres y hombres que desempeñaban diferentes funciones en su calidad de diáconos.

Pottier dijo que se han escrito más de 800 libros y artículos académicos sobre este debate histórico que equivalen a “varios tipos de evidencia de la verdadera ordenación” de mujeres diáconos durante un período de doce siglos.

Continuó insistiendo en que esta es una pregunta diferente a la de las mujeres sacerdotes, diciendo que “es cierto” que las mujeres nunca han sido ordenadas al sacerdocio católico.

El papel del diaconado permanente se restauró durante el Concilio Vaticano II (1962-65), y el número de diáconos desde ese momento ha aumentado a más de 45,000 en todo el mundo, con 18,000 solo en los Estados Unidos.

Tanto los papas Juan Pablo II como Benedicto XVI se han enfrentado a la cuestión de las mujeres diaconisas, y ninguna de ellas lo ha firmado. Pottier observó que un informe de 2002 decía que era “algo que el magisterio tendría que decidir”, refiriéndose a la autoridad de enseñanza de la Iglesia, lo que deja una pregunta abierta para Francisco, de ahí la nueva comisión.

Pottier dijo que la comisión bajo Francisco ha podido arrojar “más y más evidencia de que fue así”, con respecto a la cuestión histórica del papel de la ordenación de diáconos por parte de las mujeres.

Ciangio, que representa una perspectiva de “gente en la banca”, ofreció una advertencia de que no podía hablar por las 19,000 parroquias en todo Estados Unidos, pero recordó su experiencia de ayudar a dirigir un grupo de estudio que explora la cuestión de las mujeres diáconos basada en un libro de Zagano.

Ella dijo que repetidamente se ha enfrentado a las preguntas de los católicos sobre por qué las mujeres, que hacen la mayor parte de la enseñanza, no pueden predicar.

Reflexionando sobre su infancia, cuando a las mujeres se les otorgó por primera vez la capacidad de ser ministras de la Eucaristía, “creía que en la Iglesia todo era posible para las mujeres”, dijo.

“Estoy siempre abierta, esperanzada, y con la esperanza de que suceda más”, continuó.

Dadas las consecuencias de la crisis de abuso del clero, donde los católicos de todo el país han expresado una creciente desconfianza en los líderes de la iglesia, los tres panelistas señalaron que el papel del liderazgo de las mujeres parece más oportuno que nunca, pero también expresaron su comprensión de por qué responder a este problema porque Francisco no puede estar “en la pila superior de su escritorio”.

Aun así, Zagano dijo que en declaraciones recientes de la Iglesia, que incluyen tanto el documento final del Sínodo sobre los jóvenes del otoño pasado como el documento de trabajo del Sínodo sobre el Amazonas del próximo mes, hay un lenguaje fuerte sobre el liderazgo de las mujeres que la deja esperanzada.

“Esto no es una cuestión de poder, es una cuestión de colaboración”, desafió Pottier.

Ciangio dijo que como miembro de los dominicos, la Orden de Predicadores, las mujeres han dicho históricamente que “predicamos de diferentes maneras”, cuando se les pregunta por qué no tienen autoridad formal para predicar.

“Eso ya no me satisface”, dijo.

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Mujeres diáconos en confesiones protestantes

Durante el período de preguntas y respuestas, se hicieron esfuerzos para ampliar la conversación más allá del papel de las mujeres diáconos.

Cuando se le preguntó acerca de las mujeres cardenales, Zagano comentó que desde su punto de vista, “es más fácil tener una mujer cardenal que una diaconisa”, ya que son asesores técnicos del Papa y no son el rango de la jerarquía.

“¿Es probable? No lo creo. Pero “, agregó,” sería un cambio de juego al decirle al mundo que las mujeres son iguales “.

Al final del evento, un miembro de la audiencia interrumpió a los panelistas para presionar sobre la ordenación de las mujeres al sacerdocio. Sin embargo, los panelistas insistieron en que no era útil tratar de combinar los temas de la ordenación de las mujeres con el sacerdocio y el diaconado.

Tan recientemente como este verano, Francisco dijo que la posibilidad de la ordenación de las mujeres al sacerdocio es un asunto resuelto. Sin embargo, aún tiene un peso formal en el diaconado.

Hasta entonces, todos los ojos están en Roma y esperan con impaciencia noticias sobre lo que viene después.

Christopher White en CRUX

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Cinco hombres ordenados por el obispo Michael F. Burbidge para el diaconado permanente el 12 de enero en la Catedral de St. Thomas More en Arlington, E.E.U.U.

Algunos escuchan su llamado a través de sus seres queridos. Otros pueden recibir confirmación en una tierra lejana. Sin embargo, no importa cómo respondieron, cinco hombres respondieron a la llamada de ser diáconos permanentes en la Diócesis de Arlington.1

El obispo Michael F. Burbidge celebró la misa de ordenación de cinco diáconos permanentes: Felipe Tubil Averia, Malcolm Louis D’Souza, Kenneth Joseph Galvin, Anthony Joseph Renzette y Peter Andrew Reyda, en la Catedral de St. Thomas More en Arlington el 12 de enero .2

“Terminaron su formación en el año del 50 aniversario de la reinstauración del diaconado permanente en los Estados Unidos”, dijo el padre Paul D. Scalia, vicario episcopal del clero y director del Programa de Formación del Diaconado, en una entrevista antes del evento. . “Creo que representan una maduración del proceso de formación y nuestra comprensión del diaconado permanente y cómo los estamos formando para el triple ministerio de la palabra, el altar y la caridad”. 5

Durante su homilía, el obispo Burbidge pidió a los diáconos que reflexionaran sobre tres palabras: seleccionadas, enviadas y quedadas.

“Dile ‘presente’ al Señor cada día, confiando siempre en que Aquel que te seleccionó te fortalecerá”, dijo. “Las instrucciones de ordenación resaltan la palabra ‘ir’. Ve y trae buenas nuevas a los pobres. Ve y sana a los quebrantados de corazón. Sal al mundo y proclama la Buena Nueva “.

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El obispo Burbidge dijo a los diáconos que están llamados a imitar a Jesús. “Es en ese camino que traes su compasión, su amor y su luz, especialmente a los más necesitados”, dijo.

“Con la gracia de Dios y la ayuda de Nuestra Santísima Madre, regocíjate a diario sabiendo que has sido elegido por Dios, el que te envía para imitar a su Hijo, el que no vino para ser servido sino para servir, pero por supuesto , solo después de haber respondido a la invitación de quedarte con él; a permanecer en él. Por solo entonces, podrás decir cada día: ‘Presente. Aquí estoy Señor. Aquí estoy.’

Mary Galvin, hija de Deacon Ken Galvin, “siempre ha sido una figura paterna para mí y es casi como si nosotros, como familia, lo donáramos para ser una figura paterna para muchas otras personas”, dijo sobre su padre. “Es un padre tan bueno y va a ser una buena persona de la iglesia”.

Rowena Averia, esposa del diácono Felipe Tubil Averia, dijo que estaba muy emocionada de que la ordenación finalmente estuviera aquí. “(El proceso de formación) nos hizo más cercanos como una familia”, dijo. “Oramos juntos y es un viaje para los dos”.4

Diácono ken galvin

El diácono Ken Galvin, feligrés de la iglesia de San Juan Evangelista en Warrenton, no tuvo que buscar más que su esposa y su padre en busca de inspiración para convertirse en diácono. El diácono Galvin, quien espera ver cómo se desarrolla el plan de Dios, dijo que su difunto suegro, el diácono Michael Kronschnable, fue “un excelente ejemplo de discipulado y un siervo alegre de Jesús que espero emular”.

El diácono Galvin dijo que su esposa, Chris, es su mejor mentor.

“Su perspectiva única como la hija de un diácono y su devoción por nuestra familia, y nuestra familia parroquial, es una fuente constante de sabiduría y conocimiento”, dijo. “Fue el apoyo de mis hijos a su padre imperfecto lo que me dio el coraje de dar mi ‘fiat'”.

Diácono Malcom D’Souza

Para el diácono Malcom D’Souza, un feligrés de la Iglesia del Espíritu Santo en Annandale, el llamado al diaconado creció de un suave empujón de Dios a algo más persistente. Un padre de cuatro hijos, Deacon D’Souza no estaba listo para contestar la llamada hasta el 2012.

“Fue en la tumba de San Juan Pablo II en Roma donde más me golpeó dejar de tener miedo y responder a esta llamada para convertirme en diácono”, dijo. “Fue entonces un proceso gradual de profunda oración, discernimiento y formación que me llevó a este punto asombroso en mi vida”.

El diácono D’Souza fue un oficial de fútbol de la escuela secundaria en el norte de Virginia durante 15 años. “A lo largo de esos años, rechacé el suave empujón de Dios porque estaba listo para avanzar al nivel colegiado de fútbol, ​​pero de alguna manera algo siempre interrumpía ese progreso”, dijo. “Finalmente, una lesión en mis piernas me dio el tiempo para considerar seriamente este llamado al diaconado, y al regresar de Roma, hice la investigación inicial sobre el programa de formación del diaconado”. 

El diácono D’Souza, quien asistió a la escuela St. Anthony of Padua en Falls Church y Bishop Ireton High School en Alexandria, ha sido apoyado por su familia y parroquia. “Mi familia del Espíritu Santo es una fuente extraordinaria de estímulo a través de sus oraciones y su constante consuelo”, dijo.

Diácono Peter Andrew Reyda

Para Peter Andrew Reyda, este fue un llamado persistente de un compañero, el diácono de la Iglesia de St. Timothy, Jim Hepler, y el padre Gerald Weymes, el pastor en ese momento. La primera invitación llegó cuando Deacon Reyda estaba ayudando a vender árboles de Navidad para los Caballeros de Colón. “Me eché a reír”, dijo Deacon Reyda. “(Deacon Hepler) me preguntó de nuevo unos meses después”.

Luego fue el turno del padre Weymes de preguntar. Esto animó a Deacon Reyda a orar, buscar la dirección espiritual y afirmar lo que pensaba acerca de convertirse en diácono. El padre Weymes preguntó de nuevo, un poco más enérgicamente. “Dijo que dejen de discernir y apliquen”, dijo Deacon Reyda.

“Creo que sin este viaje no habría aprendido o crecido para confiar en Cristo de la manera en que confío en él ahora”, dijo.

Diácono Felipe Tubil Averia

Al crecer en las Filipinas, el diácono Felipe Tubil “Ping” Averia quería ser sacerdote. Él y sus hermanos eran servidores del altar y activos en grupos juveniles. Toda la familia siempre estuvo involucrada en comunidades laicas. “Fue natural que mi esposa y yo nos uniéramos a la Comunidad Familias en Cristo Jesús (FCJC)”, dijo. “El deseo de servir al Señor y a su pueblo siempre permaneció en mí, y creo que el llamado siempre estuvo allí. Fue más dependiente de mí, cuando finalmente diga ‘sí’ a la llamada “.

Ese “sí” se produjo después de una conversación con el diácono Ralph Poyo de Raleigh, NC, a quien conoció en conferencias de verano en la Franciscan University en Steubenville, Ohio. El diácono Averia le dijo al diácono Poyo su deseo de convertirse en diácono cuatro años antes. “Tenía la intención de que fuera el final de la conversación informal y me estaba preparando para irme cuando él me preguntó: ‘¿qué te detuvo?'”, Dijo Deacon Averia. “Le dije que hablé con los ancianos de FCJC al respecto en ese momento y que, al final, la idea de perder el ministerio juvenil me impidió continuar. El diácono Poyo dijo: “Eso es lo que quieres, pero ¿qué pasa con lo que Dios quiere?”

El diácono Averia dijo que las respuestas del Señor eran claras. “El diaconado permanente es el siguiente nivel de servicio para mí”, dijo.

Diácono Anthony Renzette

El diácono Anthony Renzette está ansioso por ver cómo Dios lo usará como sirviente de la iglesia. Ha realizado varios tipos de ministerio, desde el ministerio de adolescentes y el Campamento de trabajo, hasta la enseñanza de CCD y la ayuda en un ministerio de alimentos local en su parroquia. “Cada uno de estos ha sido maravilloso y muy gratificante y estoy igualmente curioso y emocionado de saber lo que Dios tiene para la tienda”, dijo.

El diácono Renzette apreciaba el interés de su familia en su formación de diaconado. “Sus preguntas y conversaciones a lo largo del proceso han sido excelentes”, dijo. “Ha sido una gran bendición saber que mi familia no solo apoya el trabajo que estaba haciendo en la formación, sino que también se interesó en gran parte de mi vida”.

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Catholic Herald

 

Cinco hombres serán ordenados por el obispo Michael F. Burbidge para el diaconado permanente el 12 de enero en la Catedral de St. Thomas More en Arlington a las 11 am Los diáconos son Felipe Tubil Averia, Malcolm Louis D’Souza, Kenneth Joseph Galvin, Anthony Joseph Renzette y Peter Andrew Reyda.

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Felipe Tubil Averia

Felipe Tubil “Ping” Averia, feligrés de la iglesia de San León el Grande en Fairfax, nació el 6 de junio de 1966, en Filipinas, en Cepriano y Mercedes Tubil Averia. Él es el más joven de siete. Es contador público certificado y gerente de planificación financiera. Se casó con Rowena (“Weng”) el 23 de diciembre de 1996 y se mudó a los Estados Unidos en el verano de 1998. Él y su esposa tienen un hijo, Benjamín, y ambos son voluntarios como jóvenes y jóvenes adultos coordinadores de Familias en Cristo Jesús. .

Malcolm Louis D’Souza

Malcolm Louis D’Souza, un feligrés de la Iglesia del Espíritu Santo en Annandale, nació el 19 de diciembre de 1966, en Pakistán, a Zachary y Annie D’Souza. Se mudó a los Estados Unidos el 31 de julio de 1973. Es especialista en TI en el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos. Se casó con Kathleen Donahue el 12 de abril de 1997. Tiene cuatro hijas, una de las cuales ha fallecido. Es un ministro extraordinario de la Sagrada Comunión que lleva la Eucaristía al hogar, miembro de los Caballeros de Colón, y él y su familia son voluntarios en las Misioneras de la Caridad en Washington.

 

Kenneth Joseph Galvin

Kenneth Joseph Galvin, feligrés de la iglesia St. John the Evangelist en Warrenton, nació el 20 de diciembre de 1958, en Newark, Nueva Jersey, de Eugene y Elizabeth Galvin. Es gerente de productos senior en KACE / Quest Software. Se casó con Christine Kronschnabel el 29 de agosto de 1987 y tienen un hijo y tres hijas. Es director de coro y lideró el grupo de jóvenes adultos.

 

Anthony Joseph Renzette

Anthony Joseph Renzette, un feligrés de la iglesia St. Theresa en Ashburn, nació el 11 de diciembre de 1969, en Wilmington, Del., De Leo y Mary Jane Renzette. Trabaja con MITA Group Inc. Se casó con Elizabeth Appel el 18 de noviembre de 1995 y tienen tres hijos y una hija. Es miembro del grupo de discipulado masculino, grupo de discipulado juvenil, grupo de estudio bíblico masculino, un actor en WorkCamp, es un ministro extraordinario de la Sagrada Comunión y participa en el ministerio del hospital.

 

Peter Andrew Reyda

Peter Andrew Reyda, feligrés de la iglesia St. Timothy en Chantilly, nació el 1 de octubre de 1966, en Wisconsin Rapids, Wisc., De Robert y Elena Reyda. Él es un jefe de tecnología de construcción con Corporate Office Property Trust. Se casó con Janet Clark, el 22 de mayo de 1993, y tienen dos hijos. Es miembro de los Caballeros de Colón, un ministro extraordinario de la Sagrada Comunión, ujier y lector.

Catholic Herald

Diácono Larry Oney: “Tu llamada es irrevocable”. Intervención en SEEK 2019 Focus Catholic.

(Subtitulos en español al pinchar en la primera casilla)

¿Alguna vez te has preguntado cuál es la misión de tu vida o por qué te hicieron? El diácono Larry Oney comparte las dificultades que casi le impidieron entrar en su misión divina.

Para obtener más información sobre FOCUS, visite: https://www.focus.org/

Para encontrar un campus de FOCUS, visite: https://focusoncampus.org/find-my-campus

Homilía del diácono Miguel Iturgoyen de Madrid por San Esteban

Celebración de San Esteban por la fraternidad diaconal de la archidiocesis de Madrid en la parroquia de San Fulgencio y San Bernardo el 26-XII-2018

El diaconado, un carisma propio

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Constituyen un carisma en pleno resurgimiento dentro la Iglesia católica desde su restauración, hace medio siglo, por parte del Concilio Vaticano II. Pueden bautizar, casar, predicar y oficiar las exequias, pero también —y sobre todo— contribuir con toda la
obra evangelizadora, catequética y caritativa. Es una realidad eclesial con un carisma propio: un misterio de la Iglesia que se revela como escalón más bajo del orden al servicio del obispo y del presbiterio y se apoya en el trípode liturgia, palabra y caridad. Y hasta, llegado el caso, estar al frente de una parroquia si no hay un sacerdote. Son los diáconos permanentes. Siguiendo la legislación universal, la Conferencia Episcopal Española solicitó a la Santa Sede el 23 de abril de 1978 la restauración del diaconado permanente en las diócesis. Este año se cumple el 40 aniversario de aquella solicitud. Ya son 47 las diócesis que lo tienen instaurado, siendo Barcelona la que en 1979 ordenó
los primeros diáconos en España. Según datos de 2017, hay 447 diáconos permanentes y el crecimiento de las cifras va en aumento.uyouio.png

En el mundo suman cerca de 50.000, de lo que se desprende que uno de cada 10 clérigos católicos es diácono permanente. Hablamos con Juan Carlos Mateos González, director de la Comisión Episcopal del Clero, de la que depende el Comité Nacional para el Diaconado Permanente, que nos explica que la historia de los diáconos permanentes se remonta a los orígenes de la Iglesia. La existencia de los diáconos en la Iglesia ya está documentada en los tiempos apostólicos.
Una tradición ya consolidada ha visto el comienzo del diaconado en la institución de los «siete», tal y como nos la cuentan los Hechos de los Apóstoles (6, 1-6): «Por aquellos días, al multiplicarse los discípulos, hubo quejas de los helenistas contra los hebreos, porque sus viudas eran desatendidas en la asistencia cotidiana. Los Doce convocaron la asamblea de los discípulos y dijeron: “No parece bien que nosotros abandonemos la Palabra de Dios por servir las mesas. Por tanto, hermanos, buscad de entre vosotros a siete hombres, de buena fama, llenos de Espíritu y de sabiduría, y los pondremos al frente de este cargo, mientras que nosotros nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la Palabra”». Los Santos Padres atestiguan ya desde el principio una estructura jerárquica de la Iglesia en la que aparece el diaconado.cerr

Para san Ignacio de Antioquía, por ejemplo, era impensable una Iglesia sin obispo, presbítero y diácono. Señala cómo el ministerio del diácono es el ministerio de Jesucristo: «No son diáconos para comidas o bebidas, sino ministros de la Iglesia de Dios». Los diáconos, como ministros ordenados, estuvieron presentes en la Iglesia occidental hasta el siglo V; después, por razones diversas, terminó por desaparecer en su «grado permanente», quedando solamente el diaconado como una etapa intermedia de cara a la ordenación sacerdotal. En la Iglesia de Oriente, no desapareció y se mantuvo durante siglos. Tras su desaparición, ya el Concilio de Trento dispuso que el diaconado permanente fuese restablecido, como en la
Antigüedad, pero fue un intento baldío, y no encontró una actuación concreta. Mateos explica que «ha sido el Concilio Vaticano II el que ha determinado que “se pueda restablecer el diaconado como grado propio y permanente de la Jerarquía… y podrá ser conferido a los varones de edad madura, aunque estén casados, y también a jóvenes idóneos, para quienes debe mantenerse firme la ley del celibato”» (LG 29). Existen tres razones que han determinado esta postura, pues se ha querido, primero, enriquecer a la
Iglesia con las funciones del ministerio diaconal; segundo, reforzar con la gracia de la ordenación diaconal a los que ya ejercían funciones diaconales; y además, aportar ministros sagrados a regiones que sufrían la escasez de clero. «Como se ve, estas razones ponen de manifiesto que la restauración del diaconado permanente no pretende en ningún momento comprometer el significado y la función del sacerdocio ministerial».
¿Cómo se inicia el camino hacia el diaconado permanente? Este carisma del laico se gesta en la parroquia, muchas veces es el mismo párroco el que detecta esa potencialidad
para el ministerio diaconal y lo presenta. La formación se realiza en tres etapas. Una introductoria, que consiste en un tiempo de discernimiento en el que se reflexiona sobre el significado de su vocación diaconal. Otra de formación, que son tres años de preparación teológica, pastoral, espiritual y comunitaria. Y por último la de pastoral, que se convierte en un tiempo de inserción pastoral recibiendo los ministerios laicales de lector y acólito. ¿Y quién está llamado a este carisma? Mateos nos aclara que el diaconado permanente constituye, una vocación estable y un importante enriquecimiento para la misión de la Iglesia. «Ahora bien, la desaparición casi total del diaconado permanente en la Iglesia de Occidente durante más de un milenio, ha hecho
más difícil la comprensión eclesial y teológica de la realidad de este ministerio y esta vocación. No por ello se puede afirmar que la teología del diaconado no tenga referencias bíblicas y patrísticas autorizadas. Las referencias existen, y son muy claras, aunque necesiten ser posteriormente desarrolladas y profundizadas». La Iglesia aconseja que «los diáconos, con el obispo mismo o su delegado, se reúnan periódicamente para verificar el ejercicio del propio ministerio, intercambiar experiencias, proseguir la formación, estimularse recíprocamente en la fidelidad», por eso anualmente se tienen los Encuentros nacionales de Diáconos Permanentes y sus esposas. Y participan también los aspirantes a recibir esa gracia, pues «estos encuentros entre diáconos permanentes pueden constituir un punto de referencia también para los candidatos a la ordenación diaconal». El ministerio del diácono se puede resumir en un triple ministerio o diaconía: de la liturgia, de la palabra y de la caridad. El diácono «es maestro, en cuanto proclama e ilustra la Palabra de Dios; es santificador, en cuanto administra el sacramento del Bautismo, de la Eucaristía y los sacramentales, participa en la celebración de la Santa Misa en calidad de «ministro de la sangre», conserva y distribuye la Eucaristía; «es guía,
en cuanto animador de la comunidad o de diversos sectores de la vida eclesial». De este modo, el diácono asiste y sirve a los obispos y a los presbíteros, quienes presiden los actos litúrgicos, predican el Evangelio y guían al Pueblo de Dios. Los diáconos permanentes, en su mayoría casados, pueden ofrecer un testimonio elocuente de la santidad del matrimonio y la familia. Cuanto más crezcan en el mutuo amor, tanto más fuerte llegará a ser su donación a los hijos y más significativo será su testimonio ante
la comunidad cristiana. La esposa del diácono, que ha tenido que dar su consentimiento por escrito antes de la ordenación del marido, también vivirá su papel con alegría, apreciando la misión que la Iglesia confía a su marido. Es una «vocación emergente que va cobrando fuerza en nuestras iglesias diocesanas». Testimonio cristiano Hay que aclarar que los candidatos pueden ser hombres casados, mayores de 35 años, con 5 años al menos de matrimonio estable, que han dado testimonio cristiano en la educación de los hijos y la vida familiar. Miembros pertenecientes a institutos religiosos, o miembros de institutos seculares, mayores de 25 años viviendo en celibato. Deben poseer madurez humana y cristiana, amor a la Iglesia y espíritu de oración, además de capacidad para el diálogo, sentido moral y de responsabilidad.com

El diácono tiene que estar dispuesto a continuar viviendo de su propio trabajo en la vida civil o religiosa e insertos en la vida común de la gente,siendo testigos cualificados de la vida cristiana. Su matrimonio tiene que ser anterior al acceso al diaconado permanente, y si enviudase, no puede volver a casarse. También un soltero puede ser diácono permanente, pero deberá ser célibe.
El Magisterio del Pontífice El Papa Francisco escribió palabras concretas sobre el diaconado permanente en el libro de Enzo Petrolino, presidente del Diaconado Permanente de Italia. El texto recopila intervenciones de Jorge Bergoglio, cuando aún era arzobispo de Buenos Aires,sobre el diaconado durante el curso de su ministerio episcopal en Argentina. El Papa señala que en el Concilio Vaticano II «el diaconado permanente ha reencontrado las raíces de su presencia en la comunidad de los creyentes y en el más amplio tejido social, adquiriendo de una parte conciencia del propio rol de servicio a Cristo y a los hombres, y recibiendo, de otra parte, un nuevo impulso de las orientaciones que el Magisterio ha dado a lo largo de estos años a la común reflexión eclesial». La Iglesia encuentra en el diaconado permanente, puntualiza el Pontífice, «la
expresión y al mismo tiempo el impulso vital para hacerse ella misma signo visible
de la diaconía de Cristo Siervo en la historia de los hombres». Por ello, es importante señala el Papa, la sensibilidad en la formación de una «conciencia diaconal» que puede considerarse el motivo de fondo que debe penetrar en las comunidades cristianas.
Otro aspecto importante, puntualiza el Santo Padre, es aquel de la oración por las vocaciones. También hoy —agrega— la comunidad cristiana debe estar siempre presente en el germinar de las vocaciones, en su formación y en su perseverancia. El servicio que da la Iglesia «tiene su corazón pulsante en el Ministerio Eucarístico y se realiza ante
todo en el servicio de los pobres que son el rostro de Cristo sufriente», recuerda el Pontífice. A lo largo de las etapas del camino diaconal, evidencia el Papa Francisco, a
lo largo de estos años, el magisterio pontificio ha dejado una huella al mismo tiempo clara y motivadora en el signo de la obediencia fiel y de la alegría que debe acompañar la misión del diácono en la Iglesia y en el mundo de hoy, amplificando las orientaciones indicadas por el Concilio y alargando los horizontes de acción. El Papa Juan Pablo II definió a los diáconos como pioneros de una nueva civilización del amor, y con ese ánimo, todos debemos acoger el ministerio diaconal como parte integrante del trabajo
de nuestra Iglesia, que camine en salida hacia un nuevo apostolado que cale en el mundo de hoy.

¿Podrá haber en un futuro mujeres diaconisas?

El Papa Francisco creó en agosto de 2016 una comisión compuesta por doce teólogos y teólogas que estudian el «diaconado de las mujeres sobre todo respecto a los primeros tiempos de la Iglesia». La preside el jesuita mallorquín Luis Ladaria, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y aunque en su constitución no incluye la palabra «diaconisas», el Papa instituyó esta comisión después de «intensa oración y madura reflexión» para que aclare el papel de las mujeres en este servicio. Entre los miembros hay dos españoles: Nuria CalduchBenages, biblista y miembro de la Pontificia Comisión Bíblica, y el jesuita Santiago Madrigal Terrazas, profesor de Eclesiología en la Universidad Pontificia Comillas. La Comisión Teológica Internacional publicó en 2003, en tiempos del cardenal Joseph Ratzinger, un documento sobre el diaconado que dedicaba varios capítulos a las diaconisas. Aquel texto confirmaba que «en la época apostólica parecen tener un carácter institucional diversas formas de asistencia diaconal ejercidas por mujeres», pero que «este ministerio no fue considerado como el simple equivalente femenino del diaconado masculino». Entre las obligaciones que correspondían a las «diaconisas» estaba la unción corporal de otras mujeres en el bautismo, instruir a otras mujeres, o cuidar y visitar a las enfermas que vivían solas. No obstante, hay que recordar que en referencia a la ordenación de las mujeres, el Papa Francisco ha dicho «No», remitiéndose siempre a la carta apostólica del Papa Juan Pablo II Ordinatio Sacerdotalis sobre la ordenación sacerdotal reservada solo a hombres, del año 1994. Durante la rueda de prensa a bordo del avión de regreso de Brasil, en julio de 2013, añadió: «Sobre esto quiero decirle algo. La Virgen María era más importante que los Apóstoles, los obispos, los diáconos y los sacerdotes. La mujer, en la Iglesia, es más importante que los obispos y los sacerdotes; el cómo es lo que debemos intentar explicitar mejor, porque creo que falta una explicitación teológica de esto».
Sara de la Torre en Revista ECCLESISA

Tres diáconos ordenados en Campo Límpio, Brasil

La diócesis de Campo Limpio, San Pablo, tuvo 3 candidatos ordenados Diáconos Permanentes en misas solemnes presididas por el obispo diocesano don Luiz Antonio Guedes. Las ordenaciones ocurrieron en las parroquias de origen.

El día 1 de noviembre, en la parroquia Nuestra Señora de los Dolores de Juquitiba, fue ordenado el diácono Pedro Schmickler. El 24 de noviembre fue ordenado en la parroquia Nuestra Señora Aparecida y San Lorenzo de San Lorenzo de la Sierra, el diacono Adilson Seguezi. Por fin, el día 19 de diciembre, en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, Parque Ypê, San Pablo, fue ordenado el diácono Ronaldo Santos.

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Cnd.org.br

El informe sobre el diaconado femenino ya está en manos del Papa

El 12 de mayo de 2016, la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG), organismo que aglutina a más de 2.000 congregaciones religiosas femeninas de todo el mundo a las que pertenecen más de medio millón de monjas, vive el momento más
importante de su XX Asamblea Plenaria: la audiencia con Francisco en el Aula Pablo VI. La UISG había preparado a conciencia el encuentro, recogiendo preguntas para el Papa en sus ‘constelaciones’, grupos regionales en que se divide este foro por los diversos
países.

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Tras los saludos iniciales, Bergoglio anima a las religiosas a subir, agarrar el micrófono y disparar. Y las representantes de las 870 superioras generales presentes no decepcionan. Después de una pregunta-denuncia sobre la exclusión femenina en los niveles de
decisión en la Iglesia, llega el bombazo informativo. Una religiosa le soltó al Papa: “¿Que impide a la Iglesia incluir a las mujeres entre los diáconos permanentes, como en la Iglesia primitiva? ¿Por qué no constituir una comisión oficial que pueda estudiar la
cuestión?”. Francisco no se asusta y se compromete a crear ese grupo de trabajo, que “hará bien a la Iglesia”, para investigar cómo se desarrollaba el diaconado femenino en los primeros siglos de historia eclesial, pues “no está muy claro cómo lo hacían”.
Tres meses después de aquella sustanciosa audiencia, en agosto de 2016, llega la confirmación oficial de la constitución de la comisión y, en noviembre de aquel año, sus miembros se reúnen por primera vez. El encuentro tiene lugar en la sede de la
Congregación para la Doctrina de la Fe bajo la presidencia de su entonces secretario, el arzobispo (hoy cardenal) español Luis Ladaria.
El purpurado alemán Gerhard Müller, en aquella época prefecto del antiguo Tribunal del Santo Oficio, rechaza hacerse cargo del comité y cede esa responsabilidad a su ‘número dos’.P1-Phoebe_gold-and-red-v2_TREATED-800x498

Gratitud papal
Bajo la dirección de Ladaria, los 12 miembros de la comisión (seis hombres y seis mujeres, docentes o reputados expertos), concluyen su trabajo antes del pasado verano, según ha podido saber Vida Nueva. Le hacen llegar al Papa un documento breve, de
pocas páginas, en el que analizan desde un punto de vista histórico, antropológico y teológico la posición de las diaconisas en la Iglesia primitiva. Francisco agradece el esfuerzo del grupo de trabajo con un mensaje personal a cada uno de los miembros. “El
texto lo aprobamos todos y nos dejó un buen sabor de boca. Era un estudio para el Papa, que puede hacer con él lo que quiera: leerlo, publicarlo, utilizarlo como base para preparar otro documento…”, explica uno de los componentes del comité de expertos.
“Nuestra misión no era decirle si sería hoy positiva o negativa la apertura del diaconado a las mujeres, sino estudiar cómo era esta realidad en los primeros siglos de la Iglesia”. La comisión tuvo que hacer frente a varias dificultades, como la imposibilidad de saber
cuántas diaconisas hubo en las comunidades primitivas, cómo era su ordenación o cuál era su papel. Se sabe que ayudaban en el bautismo y atendían a los enfermos, pero no está claro si tenían alguna responsabilidad o no ante el altar.18772668382_48e57080f1_o
“Sabemos que hubo diaconisas e incluso conocemos el nombre de varias de ellas. Florecieron, sobre todo, en la Iglesia oriental, pero, a partir del siglo VII, comienzan a perderse sus huellas. Los testimonios históricos son pocos y no nos dan toda la información que nos hubiera gustado tener”, comenta otra de las fuentes consultadas, que reconoce las controversias que el tema genera en determinados ámbitos eclesiales donde se ve el diaconado femenino como “la puerta de entrada para el sacerdocio para las mujeres”.

Darío Menor en Vida Nueva

Vídeo II sobre el XXXIII Encuentro Nacional del Diaconado Permanente en Toledo

Ordenados cuatro diáconos en Kingston, Canadá

El viernes 7 de diciembre de 2018, cuatro hombres de la Arquidiócesis de Kingston fueron ordenados como Diáconos permanentes del arzobispo Brendan O’Brien en la catedral de Santa María. Su recepción de la santa Las órdenes marcan el fin de cuatro años de estudios pastorales y teológicos, oración y actividades de servicio. Cada
A estos hombres se les asignará un nombramiento pastoral que complementará su Ministerio de Caridad, que es el aspecto central de la vida y el ministerio del diácono.

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otario2El diácono Paul Bowman es un residente de Kingston. Él y su esposa, Nimi, recientemente celebró su 27  niversario de boda. Paul trabaja en la Universidad de la Reina, donde es gerente en el centro de carreras de la Escuela de Negocios. Paul y nimi son voluntarios activos en la capilla de Nuestra Madre de los Dolores en Providence Manor, donde la madre de Nimi, Merle, es residente.
El diácono Allan Hogan es residente de Brockville. Él y su esposa, Bernice, llevan casados 35 años y tiene dos hijos. Allan trabaja en el servicio social.sector. Bernice y Allan han estado involucrados en ministerios / comités de la Iglesia como la música, la liturgia, la proyección y la preparación matrimonial. Ellos asisten a san mark la parroquia evangelista en prescott.

El diácono Peter Kelly es un residente de Perth. Él y su esposa, Christian, han celebrando su 25 aniversario de boda este año. Desde su traslado a Perth hace 5 años desde Montreal, Peter y Christian han estado activos en su hogar Parroquia, San Juan Bautista, asistiendo con varios ministerios. Peter es un jubilado maestro de escuela, animador pastoral y administrador de la escuela que promovió eEucación en Quebec, y Christian es un profesor de segunda lengua retirado recientemente.
especialista. Peter, Christian y su hijo de 16 años, Séamus, brindan música para varias iglesias en el área de Perth.
El diácono Nichols Whalen es un residente de Sharbot Lake. Nick y su esposa, Jocelyn, quienes llevan casados por 28 años, es dueña de una pequeña farmacia en el Pueblo de Sharbot Lake. Sus dos hijos, Jacob y Meriel, están en postsecundaria estudios. Nick y Jocelyn son miembros activos de St. James the Major Parroquial y servir como visitantes voluntarios de hospicio en la comunidad.

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Resumen de las ideas clave del artículo: EL «MUNUS REGENDI» DEL DIÁCONO

Este mes de diciembre se ha publicado en la revista Liturgia y Espiritualidad un artículo muy interesante sobre el diaconado permanente: “EL «MUNUS REGENDI» DEL DIÁCONO”

El artículo aborda la importante temática sobre si el diácono como ministro ordenado tiene “munus regendi”, es decir la función propia derivada del sacramento del orden de pastorear y “regir” una comunidad o un grupo de fieles. Para ello el autor introduce sus tesis basándose en documentos de los Concilios de Elvira y de Toledo en los que se habla de diáconos encargados de Iglesias (parroquias) y de grupos de fieles. Estos diáconos claramente actuaban con autoridad y más allá de pastorear la grey e incluso de ser encargados de iglesias (parroquias) presidían la liturgia de las horas y los bautizos de forma ordinaria.dsc_5531

 

 

Sin embargo el autor nos advierte que en el siglo XXI tenemos otro modelo de parroquia por lo cual el pastoreo del diácono tiene que distinto a lo que dicen los textos conciliares de Elvira y Toledo. Pero a la vez nos dice que el diácono tiene su propio “munus regendi”, es decir un liderazgo que nace de su ministerio y no por delegación y que es comparable con el “munus regendi” que tiene un sacerdote que no es párroco.

 

Debemos entender la capacidad de liderar y pastorear del diácono desde su vinculación con el obispo. El diacono es ordenado “ad ministerium episcopi”. Desde ahí su misión adquiere una visión diocesana y como consecuencia la función propia del diácono va más allá de un encargo parroquial aunque tenga encargos pastorales en una parroquia. Esto implica en los tiempos actuales que el diácono debe tener una función importante en la transformación que están sufriendo las parroquias por el descenso de feligreses dejando claro a la vez que su misión no es la de suplir a un presbítero ausente.

 

En la Iglesia Romana hasta el siglo III cada uno de los siete diáconos está a la cabeza de una de las siete regiones pastorales. Además los diáconos administraban los bienes y dirigían los servicios asistenciales. Desde ahí entendemos su liderazgo como un liderazgo desde el servicio.

Esta vinculación con el obispo y el proyecto diocesano tiene raíces litúrgicas. Las funciones eucarísticas específicas muestran su vinculación al “munis sanctificandi” del obispo. El “munus regendi” del diácono en la Eucaristía lo encontramos en sus intervenciones que son de carácter propio. De especial importancia es la monición final “Ite missa est” en la que es precisamente el diácono quien invita al pueblo a prolongar la liturgia en la vida ordinaria, con lo cual el diácono invita a participar en los acontecimientos salvíficos durante y fuera de la misa. Su “munus” es propio pero no independiente. Su peculiaridad de ser un ministro ordenado pero a la vez cercano al laico en ciertos aspectos (los diáconos tienen un trabajo civil y en su inmensa mayoría están casados) da a la monición final (que es un envió misional) un carácter especial cuando es proclamada por él. La vinculación entre Eucaristía y vida más allá de la celebración se realiza por medio del ministerio diaconal. (p. 691)

 

El “munus regendi” del diácono es singular, es propio (no delegado) y lo podemos entender desde sus funciones litúrgicas que son propias pero solo se entienden desde su vinculación con el obispo. El diácono es quien anima a los feligreses a

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prolongar la obra de Dios en el mundo y como pastor debe ser ejemplo en la tarea de servir y evangelizar.

 

Eduardo Ludwig

 

 

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