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Archivo de la categoría: Testimonios

“No somos curas frustrados”, diácono Enrique Diéz

A pesar de que el diaconado permanente es poco conocido en nuestro país, se trata de un ministerio que tuvo gran difusión en la Iglesia antigua, sobre todo en el ejercicio del servicio a los más necesitados y la administración de los bienes, y ya aparece en los Hechos de los Apóstoles, si bien hacia el siglo VIII esa figura desapareció. En el Vaticano II se instaura de nuevo el diaconado como un estado permanente que pueden recibir incluso los hombres casados.

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Enrique y Mariasun, en la librería diocesana donde él trabaja.

Su función principal es ser signo de Cristo siervo en su día a día, en el trabajo, la familia y la pastoral. Entre sus funciones litúrgicas, quizás las más visibles están asistir al obispo y presbíteros, administrar el bautismo, ser ministro ordinario de la comunión, presidir la celebración del matrimonio, presidir exequias, dirigir la celebración de la Palabra, leer la Escritura, predicar la homilía y presidir otros oficios del culto. Hoy hay en todo el mundo en torno a 45.000, aunque en España son solo 400 y la diócesis de Burgos únicamente dos, que se ordenaron hace dos años: Enrique Díez y David Jiménez.

Enrique no supo lo que era el diaconado permanente hasta 2009. Tanto él como su esposa, Mariasun, con la que lleva casado 23 años, siempre han estado muy comprometidos con la Iglesia, «desde chavales». «Sentía que Dios me pedía más y no sabía el qué hasta que descubrí esto, leyendo en internet», cuenta Enrique. «Lo que tenía claro es que no estaba llamado para el sacerdocio, aunque me lo propusieron varias veces. Me gustaban mucho las mujeres», comenta entre risas el diácono, que se confiesa «firme partidario del celibato sacerdotal». «No somos curas frustrados. Son dos vocaciones diferentes y complementarias. No estoy llamado al sacerdocio y lo sé. Incluso en el caso de que me quedase viudo (los diáconos permanentes casados no pueden volver a contraer matrimonio), nunca me ordenaría presbítero. Hay cosas para las que no me siento capacitado, por ejemplo confesar. Un sacerdote tiene que estar preparado para tratar a una persona igual después de haber escuchado su confesión, y yo creo que no sería capaz de mirarla de la misma manera después de saber algunas cosas».

Implicación de la familia

Para Mariasun la opción de su marido no resultó ninguna sorpresa, porque fueron descubriendo juntos qué era eso de ser diácono permanente. «Yo tampoco lo conocía. Lo tomé con naturalidad y con ilusión por él, aunque me daba un poco de respeto. El ser el primero en Burgos…» Lo que sí sabían es que asumir el compromiso del diaconado suponía un esfuerzo (tienen tres hijos, de 19, 18, y 15 años) y que conciliar su servicio a la Iglesia con la vida profesional y familiar no siempre es sencillo. La etapa más difícil en ese proceso que duró tres años, y en ello coinciden ambos, fue la de sus estudios en Ciencias Religiosas, compatibilizar el trabajo, la asistencia a clase y las horas de estudio con la dedicación a sus hijos adolescentes.

Lo cierto es que sin el apoyo de Mariasun, Enrique no podría haber dado jamás el paso. «Tuve que firmar dos veces, una antes de la admisión y otra antes de ordenarse», explica. La esposa siempre tiene que estar de acuerdo y ratificar por escrito que acepta la vocación de su marido, porque su ministerio puede restar tiempo a la familia. No obstante, el matrimonio y la familia siguen siendo la primera vocación del diácono casado. Ella cuenta cómo el que era arzobispo cuando Enrique vivió su proceso, don Francisco Gil Hellín, le insistió en que ser diácono implica servicio (la palabra diácono 

Sin título

significa «el que sirve») y donde primero hay que ejercerlo es en la familia, como padre y esposo.

La vida cotidiana de Enrique se mueve entre su trabajo en la librería diocesana (anteriormente trabajó como director administrativo en el sector de la construcción), la atención a la familia y el servicio en la parroquia de La Inmaculada (los lunes por la tarde, la única que tiene libre en el trabajo) y los domingos por la mañana. Imparte catequesis, visita enfermos, desempeña tareas económicas, está implicado en Cáritas y en pastoral obrera… lo que su escaso tiempo le permite. En algunas diócesis, sobre todo del norte, como en el País Vasco, sí existen diáconos liberados que pueden prestar más apoyo a los presbíteros, pero, como explica Enrique, liberarlos supondría una gran carga económica para la Iglesia, hay que tener en cuenta que muchos de ellos tienen que sostener a una familia. No obstante, insiste, «es un peligro querer ver a los diáconos como solución a la falta de vocaciones sacerdotales; nosotros somos una ayuda para los presbíteros, estamos para apoyar, pero no podemos sustituirlos».

De Archiburgos.es

Ver video Diaconado Burgos en este blog

Ver ordenación de David en este blog

 

 

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«El diaconado es el ministerio de la cotidianidad, del servicio las 24 horas del día», David Jiménez, diac.

David Jiménez Chaves nació en Sevilla en 1975 aunque vive desde hace 12 años en Burgos, donde llegó por motivos laborales a Orbaneja Río Pico, localidad situada a 12 kilómetros de la capital. Está casado y tiene dos hijos, niño y niña, de 4 y 6 años de edad. Es ingeniero técnico agrícola de profesión y trabaja en el Centro Especial de Empleo de Aspanias. El 27 de junio de 2015 el arzobispo de entonces Francisco Gil Hellín le admitió al diaconado permanente y es uno de los dos con que actualmente cuenta la diócesis de Burgos. Sus primeros dos años estuvo en la parroquia de San Pedro y San Felices y desde septiembre de este año desarrolla sus funciones en la parroquia Real y Antigua de Gamonal.DAVID-JIMENEZ-1

 

El diácono es un ministro de la Iglesia que ha recibido el grado inferior del sacramento del Orden. Se trata de un ministerio muy antiguo de la Iglesia, que ya aparece en el libro de los Hechos de los Apóstoles. En los primeros siglos tuvo una gran importancia, aunque después se quedó como un paso en el camino hacia el sacerdocio. El Concilio Vaticano II restauró el diaconado y ofreció la posibilidad de adquirirlo tanto a célibes como a casados, ya que anteriormente se había restringido y solo se aceptaba a los célibes.

 

David destaca que «lo fundamental en un diácono es ser siervo, ser imagen del Cristo siervo, en todos los aspectos de su vida: en su trabajo, con su familia y su ministerio pastoral. El diaconado es el ministerio de la cotidianidad, del servicio las 24 horas del día. El diácono puede administrar el bautismo, presidir la celebración del matrimonio, las exequias, las exposiciones del Santísimo y repartir la comunión. También puede leer el Evangelio en la misa y bendecir imágenes o el agua. Tiene muchas funciones parecidas al sacerdote pero no puede consagrar ni confesar. En el diaconado es mucho más importante el ser que el hacer, lo que representas está por encima de lo que puedas hacer. No se nos debe ver con un prisma meramente utilitarista».

 

En Burgos no estamos muy familiarizados con esta figura, ya  que en toda la diócesis solo son dos, David y Enrique Díez. Tampoco es muy elevado el número en España, unos 415 en total, pero hay países donde es muy habitual, como Estados Unidos, donde la Iglesia cuenta con 18.000 diáconos, o en Italia donde hay 3.000. Se calcula que en el mundo son unos 45.000.

 

Una vocación exigente y compartida

 

Ser diácono es, por supuesto, una vocación, asegura David. «Una vocación ser imagen de Cristo siervo, que dedica toda su vida al Señor. Es una vocación reconocida por la Iglesia y cuando llega a cada persona, percibe que su vida cambia, se transforma para hacerse siervo con Cristo al servicio de los demás». Para él, el proceso llevó mucho tiempo: «Sentí la llamada del Señor un año antes de casarme, en Sevilla, porque allí la figura del diácono es más habitual, en casi todas las parroquias había uno, y en la mía, también. Me gustaba cómo era, lo que hacía y sentí esa llamada interior. Después hice un proceso de discernimiento nada fácil. Yo tenía novia y se lo consulté porque la vocación de diácono debe ser compartida con quienes van a vivir a nuestro lado, porque el diaconado no solo es para los célibes».

 

El apoyo de su esposa fue determinante y es que «en realidad la tarea de consagrdavidar la vida a Dios es de todos, en la familia todos lo compartimos. Debemos hacer compatible la vida familiar con el servicio a Cristo y a los demás. El diaconado es una vocación exigente y necesitas el apoyo total de tu familia, porque no se trata de

aceptarlo a regañadientes, esto no es un capricho para un día o una temporada, es una forma de vida para siempre, por eso la mujer debe estar muy predispuesta para compartir la vida con un diácono», explica.

 

 

Hay quien puede pensar que el diaconado podría ser una solución a la carencia de sacerdotes, pero no es así en opinión de David. «Creo que no, de ninguna manera, porque la vocación de sacerdote y la de diácono son diferentes, son carismas distintos. Los diáconos podemos ayudar en tareas diversas en una parroquia, pero el sacerdote es insustituible, en ningún caso los diáconos pretendemos ni podemos sustituirle, somos sus ayudantes, pero el sacerdote

 

es totalmente imprescindible».

 

Otra cosa es que la presencia y participación de diáconos en la vida de la Iglesia no sea enriquecedora: «La diversidad de carismas es lo importante. Está claro que las vocaciones del diaconado suponen una gran riqueza para la Iglesia. Además, para una diócesis puede ser importante contar con un buen número de diáconos, porque su ejemplo constituye el fermento que los laicos necesitan para ampliar su compromiso y su trabajo en las parroquias».

De Archiburgos.es

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Un diácono recibe la Medalla del Imperio Británico por su servicio en la pastoral a la gente del mar

El Diácono Roger Stone estaba “absolutamente aturdido” al escuchar su nominación para un BEM

Un diácono católico cuyo trabajo al servicio de la gente de mar ha incluido el rescate de víctimas de la trata de personas desde botes en la costa sur de Inglaterra ha sido reconocido en los Honores de Año Nuevo (La Lista de Honores de Año Nuevo para 2018 reconoce los logros y el servicio de personas extraordinarias en todo el Reino Unido.)

El capellán del puerto, reverendo Roger Stone, que ministra a los miembros de la tripulación itinerante como parte de su trabajo para la organización benéfica católica, Apostleship of the Sea, recibió la Medalla del Imperio Británico por su servicio pastoral a la gente de mar. Los destinatarios del premio son reconocidos por el trabajo que ha hecho “una diferencia significativa” a nivel local.1

El diácono Stone, quien pasó el Día de Navidad repartiendo regalos donados por feligreses a equipos en Southampton, algunos de los cuales no han visto a sus familias durante meses, dijo que se sintió honrado y honrado de recibir el premio.

En declaraciones a The Tablet hoy, dijo: “Estaba absolutamente aturdido … una lágrima apareció en mi ojo, realmente lo hizo. Pensé, Dios mío “. Dijo que estaba particularmente complacido de recibir las felicitaciones de la gente de mar de todo el mundo después de que se publicara la noticia del premio en la página de Facebook de AoS .

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Uno de los comentarios de Facebook decía: “¡Te lo mereces! ¡Felicitaciones! ¡En nombre de la gente de mar filipina, MUCHAS GRACIAS POR TODO! Feliz año nuevo padre Roger!

Al describir su papel de siete años como capellán del puerto, que en 2012 incluyó el apoyo a tres hombres filipinos que viven en condiciones de esclavitud en un barco, Stone dijo que se sentía “muy privilegiado” de poder ayudar. Uno de los hombres se quedó con él mientras se organizaba el alojamiento temporal y ahora los tres están a salvo y trabajando cerca de Londres, luego de que Stone los guiara a través del proceso gubernamental para identificar a las víctimas del tráfico: el Mecanismo Nacional de Referencia .2

Dijo que recordaba la fecha exacta y la hora en que conoció a los hombres porque era “una cosa histórica en mi vida porque son personas tan amables que son tratadas TAN abismalmente”. Agregó: “Amo a la gente de mar … no son solo palabras, realmente lo creo”.

De las compañías que manejan barcos con un historial de derechos humanos particularmente pobre, Stone dijo que “realmente no les importa … el comercio triunfa”.

El Director Nacional de Apostolado del Mar, Martin Foley, dijo: “La Medalla del Imperio Británico es un reconocimiento apropiado del trabajo y ministerio de Roger con la gente de mar, y testimonio del vital apoyo y asistencia que AoS brinda a la gente de mar y a la comunidad marítima “3

El diácono con sede en Southampton asistirá a una ceremonia en el Palacio de St James más adelante en el año. Se une a otros galardonados católicos de Honores 2018, incluida la Sra. Maria Eves, en la junta de gobernadores de dos escuelas católicas, y la Sra. Frances Anne Hawkes, Directora de una federación de escuelas católicas, que recibieron MBEs.

por Megan Cornwell en The Tablet

El diácono más reciente de Brisbane, Australia, se prendió fuego para su 58ª Navidad

Andrew O’Brien tuvo 57 Navidades en su vida, pero su 58º será diferente; el Espíritu Santo se está asegurando de eso.

Casado y padre de tres hijos, fue ordenado diácono permanente para la arquidiócesis de Brisbane el mes pasado, por lo que él y todos los que lo rodean todavía se están acostumbrando a eso.

Él sigue siendo el mismo Andrew, pero el poder del Espíritu Santo lo ha pillado por sorpresa.rosies-web

“No hay duda de que la gracia, el poder del Espíritu Santo fue increíblemente evidente”, dijo sobre el día en que fue ordenado por el arzobispo Mark Coleridge en la Catedral de San Esteban el 11 de noviembre.

“Y eso realmente me sorprendió, tal vez no debería haberlo hecho, pero sí lo hizo tangible, particularmente la alegría de la ocasión, y no solo la liturgia de ordenación, sino los días anteriores y posteriores”.

En una misa reciente de fin de semana, un feligrés le preguntó: “¿Han cambiado las cosas?”

“Y dije: ‘Miren, la rutina de mi vida es más o menos la misma, pero sí descubrí que hay más impresiones del Espíritu Santo (para mí) para que se activen”, dijo el Diácono Andrew con una sonrisa.

“Entonces, un poco como los jugadores de críquet, (la pregunta es) ‘¿Qué tan intenso estás jugando el juego? ¿Estás haciendo los movimientos o estás realmente entusiasmado …?

“Esa es probablemente la mejor manera en que podría describirlo”.

Algunas cosas no cambiarán

Su matrimonio con Colleen, su esposa de 34 años, es uno, y todavía es gerente general de Rosies en Queensland – Friends on the Street.

Todavía está entre los voluntarios de Rosies con personas sin hogar, especialmente en el período previo a la Navidad.

“Todavía uso la misma camisa Rosies que normalmente uso”, dijo.

Su trabajo de liderar 1200 voluntarios en 11 sucursales de Rosies en Queensland es el corazón de la misión que el Arzobispo Coleridge le ha dado.

El Arzobispo lo ha designado para servir a los marginados y desamparados a través de una actividad caritativa organizada.

Es una misión que el Diácono Andrew ha elegido para sí mismo y una que el Arzobispo apoya.

Después de su ordenación, el Diácono Andrew dijo que los cristianos no deberían tener miedo de encontrarse con aquellos marginados, particularmente aquellos que vivían en las calles.

“Nuestro propósito como cristianos es salir a encontrarnos con Jesús y sabemos que lo encontraremos entre los pobres”, dijo.

Él “siempre ha sido influenciado hasta cierto punto por personas que habían trabajado al margen” y eso comenzó en sus días como estudiante de bachillerato en Downlands College en Toowoomba.

Allí recibió la influencia de alguien que estudia para convertirse en sacerdote de los Misioneros del Sagrado Corazón, quien lo presentó al Beato Carlos de Foucauld.

El sacerdote nacido en Francia escribió: “El amor de Dios, el amor al prójimo … Toda la religión se encuentra allí …”

“Así que leí un poco de ese tipo de material, y realmente sobre todo el tema de la pobreza: la pobreza de espíritu y la pobreza material”, dijo el Diácono Andrew.

“Entonces, siempre tuve ese tipo de ruido en algún lado”.

La vida tomó un giro para Andrew cuando comenzó a estudiar teología hace unos seis o siete años.

“Tenía alrededor de cincuenta años en ese momento, y pensé, ‘ya sabes, he tenido una carrera bastante razonable'”, dijo.

“Satisficié esa dimensión de mys elf y la capacidad de vivir cómodamente como familia, por lo que estaba ansioso por trabajar para la Iglesia de alguna manera, pero no tenía idea de cuál podría ser esa capacidad.

“Y pensé, bueno, lo mejor que puedo hacer es saber un poco más acerca de lo que podría estar hablando”.

De lo que él hablaba era de una profunda convicción acerca de Dios en el centro de la vida.

“Fundamentalmente, supongo, cuál fue mi motivación, y es que solo pienso que el Dios trinitario -Padre, Hijo y Espíritu- es fundamental para la humanidad, así que todo lo que pueda hacer para difundir esa Palabra es lo que haré ,” él dijo.

“Y pensé que había una oportunidad para mí en ese momento de mi vida para hacer eso en un sentido más directo que lo que había estado haciendo.

“Estaba motivado por la predicación del Evangelio. Es tan simple como eso.”

Andrew no podría haber imaginado a dónde conducía eso .

“El vicario general (Monseñor Peter Meneely) y yo fuimos juntos a la escuela y lo contacté y le dije que estaba interesado en trabajar para la Iglesia y ¿tenía alguna idea?”, Dijo.

Eso eventualmente lo llevó a completar el programa de formación de la arquidiócesis para diáconos permanentes , trabajando con los Servicios de Empleo de Centacare en Brisbane y luego con Rosies.

“No necesariamente buscaba trabajo administrativo o gerencial; Estaba pensando más pastoral o espiritual, pero afortunadamente alguien se dio cuenta de que ‘bueno, en realidad, ¿por qué no usas las habilidades que tienes, en vez de tratar de hacer algo para lo que no estás especialmente entrenado?’ “Diácono Andrew dijo.

“Así que asumí ese papel directivo, y con Rosies que es similar, pero, por supuesto, todo se superpone o se integra con la dimensión pastoral y la dimensión espiritual.

“Funcionó mejor de lo que podría haberlo planeado”.

Adopta un enfoque práctico en Rosies.

Dijo que no fue porque los voluntarios lo necesitaban “, pero es importante que entienda lo que está pasando … para que se fundamente”.

“Por lo tanto, sigo el alcance, como lo llamamos, en promedio un par de veces al mes y asisto a varias agrupaciones de voluntarios …, y también hablo con grupos sobre Rosies, para tratar de abarcar toda la gama de lo que hacemos en una con regularidad “, dijo el Diácono Andrew.

Dijo que estar en la calle siempre era una revelación.

“La mayor sorpresa es lo simple que es y lo agradecidos que están las personas de simplemente estar conectados con otros seres humanos”, dijo.

“Eso es lo que hace Rosies, y es tan simple, y la mayoría de las personas, independientemente de sus circunstancias, son bastante optimistas, no tanto como para que la vida sea fácil, pero simplemente es bueno ser un ser humano y es particularmente bueno ser con otros seres humanos.

“De eso se trata realmente”.

También está en el corazón de la fe del diácono.

“Y para mí, es entonces, bueno, … lo mejor de todo es cuando reconoces que Jesús es el centro de eso”, dijo.

“Eso es, como le gusta decir al Arzobispo, ‘siempre hay más’.

“Entonces, a nivel humano es genial, pero si agregas lo divino, es más grande”.

Navidad significa estar en unas cuantas Misas extra como un nuevo diácono, pero él llevará a la gente de Rosies con él.

“Nosotros prácticamente mantenemos la rutina y esa es realmente una de las cosas centrales sobre lo que hacemos – no importa en qué día del año, hacemos lo mismo semana tras semana, cincuenta y dos semanas del año “Dijo el Diácono Andrew.

“Mi esposa es voluntaria y su equipo está fuera la noche del Día de San Esteban, así que saldré con ellos”.

“Alegría de espíritu y humilde en acción” es como el Diácono Andrew describe a los voluntarios de Rosies.

Dijo que fueron una inspiración clave para él, “solo (por) la pura alegría de su voluntariado”.

Y está ansioso por estar con ellos y sus amigos esta Navidad.

By Peter Bugden en Catholic Leader

Con escasos días de diferencia fallecen dos diáconos permanentes en Cádiz

Por: José Antonio Hernández Guerrero

Con escasos días de diferencia fallecen los diáconos permanentes gaditanos Florencio Romero Meléndez y Antonio Hörh Gómezfloren2

Los dos recibieron el Orden del Diaconado el día ocho de diciembre de mil novecientos ochenta y cuatro. Los dos hicieron compatibles sus entregas a la familia y las diversas actividades ministeriales. Florencio desarrolló su trayectoria pastoral especialmente dedicado a la ayuda de las familias, colaborando en el Centro de Orientación Familiar y en las Parroquias de San Lorenzo, El Rosario y Santa Cruz, de Cádiz. Antonio ejerció, durante el tiempo que mantuvo la salud, la catequesis y la administración de los sacramentos, en especial el Bautismo, en la Parroquia de San José y la atención a los enfermos en la Clínica de la Salud.

La familia -me repitió Florencio en reiteradas ocasiones- no está solamente para amarse a sí misma, sino también para dar testimonio del amor al mundo que se encuentra fuera de la familia. Me decía que la pauta que seguía en sus “modestos” quehaceres apostólicos estaba definida en unas palabras de Pablo VI dedicadas a la Iglesia, ‘o es misionera o no lo es”.

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En la largas conversaciones que mantuve con Antonio, especialmente durante su última hospitalización, me explicó su extrañeza de que, en la actualidad,  en un mundo en el que existe tanta pobreza, tantas dificultades, tantas personas mayores y tantos enfermos, no surgieran más vocaciones de diáconos permanentes “porque -fueron sus palabras- somos nosotros, sin duda alguna, los especialistas para llegar a todas estas personas como hacía Jesucristo, a través de la cercanía, del consuelo, de la compasión y del amor”. Los dos -Florencio y Antonio- eran conscientes de sus compromisos, los dos estaban “orgullosos” por poseer los bellos y valiosos tesoros que encierran los sacramentos del Matrimonio y del Orden, los dos estaban agradecidos por los diferentes vínculos que la familia y el diaconado –fuentes permanentes de inspiración y de energías- creaban en sus vidas cotidianas y los dos se mostraban contentos por sentirse más visiblemente insertados en la vida de la Iglesia manteniendo sus relaciones con sus actividades familiares, profesionales y sociales.

Aunque cada uno de ellos siguió un itinerario espiritual y pastoral diferente, las dos biografías nos sirven para comprender la incalculable riqueza de los dos sacramentos. Los dos testimonios nos ayudan a valorar los Gozos y las Esperanzas de unos hombres buenos que hicieron compatibles la vida familiar y el ministerio de diáconos permanentes. Los dos unieron el amor a sus respectivas esposas e hijos con el servicio a Cristo en las vicisitudes del pobre, el lugar teológico por excelencia. Que descansen en paz.

Por: José Antonio Hernández Guerrero en Diócesis de Cádiz y Ceuta

Testimonio del diácono Rafael María Calvo Forte

Hace treinta y un años fui ordenado diácono permanente, mi esposa me ha acompañado como catequista y organista en la mayoría de las parroquias a las que he sido asignado. Mis hijas durante muchos años ejercieron como catequistas y sacristanas.cabo forte (2) - copia
Durante quince año estuve al frente de una parroquia que surgió en medio de una abandonada capilla desprovista de todo, menos de una ínfima comunidad. Allí surgió la parroquia Jesús Nazareno y la dejé con una comunidad grande y muy comprometida, con todos los libros parroquiales, Consejo Parroquial, Consejo de asuntos Económicos, un cuerpo de catequistas, animadores de la Palabra, una fraternidad para visitar y acompañar a los enfermos, división del territorio parroquial en sectores y una dotación de todo lo necesario para la celebración de la eucaristía y demás sacramentos. Un jesuíta confesaba, administraba la Unción de los Enfermos en la Comunidad y celebraba la Eucaristía dos veces a la semana. Lo demás, mi esposa y yo.
El obispo me había nombrado Encargado de la Cura Pastoral.
Ahora soy viejo y achacoso, pero sigo ejerciendo el ministerio que llena mi vida, entregándome a los demás en aquello que me pidan.
Este es mi testimonio.

Rafael María Calvo Forte es de Matanzas, Cuba y ejerce su ministerio en Miami, EEUU.

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Vídeo. Testimonio del diácono José Luis Gómez Toledo

Vídeo: testimonio vocacional del diácono Tomás Sanz Sánchez

Vídeo: testimonio vocacional del diácono Juan Antonio Montón

Vídeo: testimonio vocacional del diácono Francisco Gª-Roca