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Diáconos: “Sin más hábito que el de servir”. Una figura por redescubrir

Sin más hábito que el de servir

Los diáconos permanentes pueden bautizar y bendecir el matrimonio, y aunque generalmente son confundidos con los sacerdotes, están casados, tienen hijos y también se dedican a otras profesiones

Urna figura por redescubrir

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Los diáconos permanentes pueden bautizar y bendecir el matrimonio, y aunque generalmente son confundidos con los sacerdotes, están casados, tienen hijos y también se dedican a otras profesiones

Por la mañana, se levanta pronto, acompañado de su mujer, sale a hacer la compra y prepara la comida del día. Acto seguido, todavía por la mañana, se dirige a la Curia Diocesana, donde trabaja en tareas administrativas hasta el mediodía. Por la tarde, si surge, preside defunciones en las parroquias de San Salvador de Teis o San Miguel de Bouzas. Así es un “día normal” para Desiderio Bemárdez, que no es sacerdote, sino diácono, una figura dentro de la Iglesia católica todavía por redescubrir. “Siempre hay trabajo, mucho tra-bajo”, admite. Como él, en la diócesisTul-Vigo se reparten las tareas otros cuatro diáconos más: José Manuel Martínez, José María Fernández, Andrés Fontenla y Luis Enrique Álvarez, el más novicio de todos. El próximo 10 de noviembre, además de unas enésimas elecciones generales, también se celebra el Día de la Iglesia Diocesana, en la que el diaconado es una figura poco conocida. “Muchas veces la gente me pregunta: ‘Pero si tú no eres cura, ¿qué eres?’. Les choca”, comenta Desiderio, responsable del diaconado permanente de Tui-Vigo y ordenado como tal en diciembre de 2005. Pese a que el diácono es una personalidad remota—de hecho, para encontrar sus orígenes hay que retrotraerse a la época de los Apóstoles— genera confusión. No tanto su significado etimológico, que es bien claro. En su sentido más estricto significa “servidor”. “El papa Benedicto XVI nos llamaba servidores de la sangre de Cristo”, matiza el más veterano de la plantilla. Fueron los Apóstoles quienes para poder atender todas sus competencias buscaron personas que los ayudaran. Los elegidos, aunque quizá bajo otra nomenclatura, fueron los presbíteros, popularmente más conocidos como sacerdotes o curas, y detrás de ellos, los citados diáconos. Por tanto, es una figura que existe desde el principio. El problema, relatan algunos, es que, a partir de la Edad Media (concretamente, de los siglos VII yVIII), con la aparición de instituciones asociadas ala Iglesia que se ocupaban de los más pobres, pasó a ser simplemente un grado transitorio pata acceder al sacerdocio. Fue el Concilio Vaticano II, celebrado entre 1962 y 1965. , el que recuperó el diaconado permanente. Habla Luis Enrique, ordenado el pasado 7 de julio en la catedral de Santa María”En realidad, la  figura del diácono nunca se perdió, pero es normal que la gente no nos ubique. Se tienen que ir acostumbrando a que estemos por ahí”.  por alum. que ir acostuMra
Según el propio Luis Enrique, “la gente todavía tiene asociado todo lo que tiene que ver con la Iglesia con los curas”; sin embargo, el diácono es alguien estable que tiene su función dentro de la propia institución. Y, aunque se piense, no es la de ser el suplente del sacerdote. Así lo cuenta Desiderio: “Nosotros no somos ministros extraordinarios; somos ministros ordinarios. No suplimos a los sacerdotes, los liberamos de carga de trabajo y de servicio”. Continúa: “Siempre me gusta decir que celebramos la palabra y mantenemos a la comunidad en oración en ausencia o a la espera del sacerdote. La celebración de la palabra nunca suple a la eucaristía”. Las ocupaciones del diácono se orientan a algunos sacramentos. Puede llevar el viático (provisiones o dinero) a los moribundos o hasta bautizar y asistir y bendecir el matrimonio. Sin ir más lejos, Desiderio presidió la boda de su hijo mayor y el bautizo de sus dos nietas. El último hace apenas unos días, el 12 de octubre. “Es especial y, como digo yo, una gracia inmerecida, porque muy pocos pueden decirlo. El año que viene se casa mi segundo hijo y también oficializaré su casamiento”. Otras de sus funciones ya han sido citadas antes: se ciñen al ministerio de la liturgia (proclamar la Biblia, instruir y exhortar a los fieles, administrar sacramentales, celebrar la oración y culto comunitarios y presidir funerales) y otro tipo de obras existenciales y labores burocráticas. “Yo puedo hacer todo lo que hace un cura excepto confesar y consagrar. Salvo eso, puedo hacer todo lo demás”, sintetiza Desiderio. La primera diócesis española en la que se ordenó a un diácono fue en la ciudad de Barelona, en 1980. En la actualidad continúa siendo una de las sedes que más tiene, 43, justo por detrás de Sevilla, que cuenta con 60. En total, en toda la comunidad española hay 447. Para poder ser nombrado y ejercer como diácono, los hombres casados deben llevar al menos cinco arios de matrimonio y estar en la horquilla de los 35 y 60 años. A diferencia de los sacerdotes, no existe la promesa de celibato. De hecho, los de la diócesis Túi-Vigo están

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José Maria (jubilado), acompañado de su familia.

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Desiderio (suboficial de la Armada) y su mujer, con sus dos nieta.

todos casados. Luis Enrique cuenta su experiencia personal: “Uno al ser diácono no deja de estar casado. De hecho, mi mujer y yo estamos esperando nuestro segundo hijo para noviembre”. Asimismo, también compaginan esta vocación con sus otras profesiones; aunque José María está jubilado, Desiderio, suboficial delaArmada en la Reserva, es el único de los cinco que se dedica a la Iglesia a tiempo

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Los diáconos de la diócesis Tul-Vigo: Andrés Fontenla, José Manuel Martínez, Luis Enrique Álvarez, José Maria Fernández y Desiderio Bernárdez.

completo. José Manuel es profesor en el colegio Salesianos de Vigo, Andrés es médico psi-quiatra y Luis Enrique, maestro interino de Filosofía y Religión en un instituto de A Guarda. Con tal motivo, la entrega de este último se ajusta, sobre todo, a las mañanas de los domingos, en las parroquias gondomareñas de Peitieiros y de Mañufe, donde también imparte catequesis. Aparte de eso, pueden producirse días excepcionales, por fiestas patronales, como algunos sábados de septiembre, u otras cosas “muy puntuales” entre semana. Aun así, se trata de una afición que va más allá: “Parte de mi tiempo libre lo dedico a mi tarea diaconal, aunque mi tiempo en familia y mi traba-jo también los entiendo como mi tarea diaconal”. Nadie se conviene en diácono de la noche a la mañana. Como cualquier trabajo, también tiene sus estudios. Aquí, la formación doctrinal se prolonga alrededor de cuatro años. El primer proceso es conocido como periodo de discernimiento, “que sirve explica Luis Enrique-para comprobar si uno tiene o no esa vocación”. Después, como cualquier seminarista, hay que pasar un “pequeño rito” de admisión a las órdenes sagradas y, más adelante, se reciben los ministerios laicales (las órdenes menores). “Es decir, el lectorado (para ser lector) y el acolitado (para ser acólito)”, discierne. Igualmente, también es necesario licenciarse en Ciencias Religiosas. Por último, llega la ordenación ante el obispo. En este caso, de Luis Quinteiro Fiuza. Entre sus motivaciones, “hacer el bien”. Luis Enrique se lo propuso a raíz del primer embarazo de su mujer, en 2013: “Ante mi inminente paternidad, empecé a preguntarme qué podía hacer para ser un buen padre de mi hija. En ese momento era catequista y era una opción que conocía, pero que nunca me la había planteado de manera seria. Al final, en el diaconado permanente vi una manera de servir a mi familia v a la Iglesia”. El de Desiderio es otro caso: “Yo había colaborado muchos años con la Iglesia, pero, al principio, no tenía mucha inquietud por ser diácono. Empecé estudiando Ciencias Religiosas y, más adelante, surgió la posibilidad. Después de 14 años, aún me sigo cuestionando si realmente es mi vocación. Yo estaba implicado, pero es un pasito más. Te pones al servicio de la Iglesia”. La de convenirse en diácono no es una decisión cualquiera; además, tiene que estar apoyada por la familia. Es la mujer de cada uno de ellos quien tiene que dar por escrito el consentimiento a su marido. Sin su aprobación, no sería posible. “Mi mujer es una santa. A veces, planificas algún viaje o alguna salida y no puedes. Claro; un difunto no avisa. Siempre estás a expensas. Mi mujer es muy comprensiva, tiene mucha paciencia”, confiesa Desiderio.
7 (2)Luis Enrique (profesor). con su hija.

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José Manuel (profesor), con su esposa y su hijo.

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Andrés (médico psiquiatra) y su mujer.

Esta conversión de persona implicada con la Iglesia a diácono es un proceso que se lleva con “mucha normalidad”, aunque bien es cieno que. por otra parte, “es algo que te cambia la vida”. declara Luis Enrique. Desiderio opina lo mismo: “Ya no eres uno más, eres un representante de la Iglesia. No puedes hacer cualquier cosa por la calle. No solamente tienes que ser diácono, tienes que parecerlo. No puedes ir vestido como uno cual-quiera ni hablar como uno más. Tienes que ser un ejemplo del estilo de vida que has escogido. Yo siempre digo que tenemos que ser muy cercanos, muy atentos y delicados”. Todos coinciden en que la del diaconado en sí ya es una vocación, bien distinta a la de querer ser sacerdote. “Si a mí me proponen ser sacerdote, digo que no. Yo soy diácono porque me siento diácono”, expresa Desiderio. Aunque, si un sínodo aprobase ordenar hombres casados en sacerdotes en casos de máxima necesidad, como podría ocurrir a sus compañeros del Amazonía, se lo plantearla: “Si llega el caso y es necesario, habría que dar el paso, es lógico”. No obstante, eso es algo que de momento no va a suceder. Mañana volverá a ser lunes y a Desiderio volverá a sonarle el despertador. Se levantará al lado de su mujer, hará la comida y partirá de nuevo hacia la Curia Diocesana para ejercer como lo que es: uno de los cinco diáconos permanentes de la diócesis de Tui-Vigo.
“Queda un largo camino hasta conseguir la igualdad de hecho
Si en el sínodo sobre la Amazonía, celebrado la semana pasada, se aprobó la propuesta de poder ordenar sacerdotes a hombres casados en esas regio-nes remotas, en el mismo concilio también se pidió que se revisase el papel de la mujer en la Iglesia: el voto femenino o para que, como los varones, también puedan acceder a ministerios como chacona-dos permanentes. “Leer las escrituras o distribuir la comunión es algo que ya podemos hacer. Pero hago rufas las palabras que el Papa Francisco pronunció hace unos días: Aún no nos enteramos de lo que sig- Almudena Suárez cervino. nifica la mujer en la Iglesia y nos quedamos solo en la parte funcional. Es importante, tienen que estar en los consejos, pero su papel va mu-cho más allá de la funcionalidad’. Queda un largo camino por andar hasta conseguir la igualdad de hecho”, reflexiona la redondelana Almudena Suárez, la única mujer con nom-bramiento episcopal en la diócesis Tui-Vigo, emitido por Monseñor José Diéguez Rebo-redo y renovado por el actual obispo. Luis Quinteiro Fiuza. Desde 2004, esta profesora de Religión Católica en el instituto Mendiño forma parte de una unidad pastoral cuyo cam-po de actuación son siete parroquias de Arciprestazgo de Tea. También dirige las Asam-bleas Diocesanas en Ausencia de Presbítero (ADAP).

por MARCOS MARTÍN REBOREDO en Faro de Vigo

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Pero aun así, ¿Qué es un diácono?

Entonces, ¿qué es un diácono de todos modos? ¿Cuál es la diferencia entre un sacerdote y un diácono? ¿Cuánto tiempo han estado los diáconos? ¿Hay diáconos porque hay escasez de sacerdotes?

Estas son solo algunas de las preguntas que he escuchado en el pasado sobre ser un diácono. Fui ordenado diácono en 2006 y, en mi experiencia, he descubierto que “¿qué es un diácono?”, Es una de las preguntas comunes que plantean las personas curiosas que no están muy seguras de nosotros y de qué estamos hablando. Como Coordinador de Vocaciones para la Diócesis durante el año pasado, una de las cosas que he aprendido es que la identidad del diácono y la educación para los fieles contribuiría en gran medida a ayudar a otros a comprender de manera diferente estas preguntas.48084269207_b32805181d_b

Puedes rastrear el origen del diaconado hasta la Iglesia primitiva, pero para empezar, primero veamos la historia reciente del diaconado. Fue en el Concilio Vaticano II convocado por el Papa Juan XXIII en 1959 que los Padres del Concilio establecieron que la orden clerical mayor del diácono debía restaurarse como un estado clerical permanente y que la orden podía conferirse a hombres casados ​​maduros ( 35 años de edad y mayores). En su Conferencia de primavera de 1968, los obispos de los Estados Unidos solicitaron a la Santa Sede autorización para restablecer el diaconado como una orden permanente en los Estados Unidos. El 30 de agosto de 1968, el Delegado Apostólico informó a los Obispos de los Estados Unidos que el Beato Papa Pablo VI había otorgado su solicitud. 10 años después, el 25 de febrero de 1978, que el obispo Curtis ordenó la primera clase de diáconos permanentes para la diócesis de Bridgeport. Si bien cada uno de estos hombres expresa su vida de servicio de varias maneras, todos los diáconos comparten un propósito común en su ministerio.

El año 2018 se celebra el 50 º aniversario de la restauración del diaconado permanente y junto con esa celebración llegó varios recursos excelentes que profundizar en las raíces teológicas del diaconado, junto con su lugar que le corresponde dentro de la jerarquía de la Iglesia. Me referiré a estos recursos en los artículos siguientes como un medio para responder algunas preguntas, tal vez estimular más preguntas, permitir que otros vean cómo ellos también, en sus obras de caridad para la Iglesia, demuestran los rasgos del diácono. ¿Quién sabe, tal vez esto pueda estimular el interés en los hombres de fe para discernir su propio llamado personal a servir a la Iglesia como diácono?

Dn Tim Bolton
Coordinador de la
Diócesis de Vocaciones del Diaconado de Bridgeport
Dnbolton@diobpt.org

Bridgeport diocese

Diácono Scott Maentz, caballero de Colón, alimenta a las personas sin hogar debajo del puente

Los Caballeros sirven cientos de comidas a personas sin hogar todos los meses desde Navidad de 2015

Antes de servir comidas a cientos de personas necesitadas, el Diácono Scott Maentz, Caballero de Colón del Consejo 3832 de Alcoa, reúne a los voluntarios del Ministerio del Puente Knoxville para una oración matutina fuera del Ministerio de Rescate del Área de Knox ( KARM ). El puesto de comida del ministerio enfrenta el paso elevado de la Interestatal 40, que se ha convertido en un hogar improvisado para las personas sin hogar de la ciudad.

Maentz les dice a los voluntarios que la cara de cada persona sin hogar a la que atenderán es la cara de Jesús.

“Estas son personas que son amadas por nuestro Señor y merecen tanto respeto como cualquier otra persona”, dijo Maentz. “Así que solo estamos allí para darles ese respeto”.

La vida es frágil debajo del paso elevado. Las agujas yacen esparcidas por las áreas para dormir. Se pueden escuchar ecos de disparos sobre el ruido de los trenes que pasan cerca. Las cercas de alambre de púas muestran que incluso debajo del paso elevado las personas sin hogar de la ciudad no son bienvenidas.

Los caballeros alimentan a las personas sin hogar debajo del puente

Para participar en su comunidad,haga clic aquí.El Ministerio del Puente de Knoxville se alinea con la iniciativa ” Helping Hands ” de Caballeros de Colón, que forma parte de la iniciativa Fe en Acción de Caballeros de Colón para ayudar a los consejos locales a servir a su comunidad de la manera que más necesario. Maentz cree que se vincula con la misión general de la Orden de aplicar la fe católica en nuestras vidas.

El ministerio ha estado sirviendo comidas todos los meses desde el día de Navidad de 2015. Comenzó con sándwiches de mantequilla de maní y mermelada, y desde entonces, su menú se ha expandido a chile, perritos calientes, frutas, productos horneados, café e incluso jambalaya a veces.

Maentz inicialmente dudaba en comenzar el Ministerio del Puente. Le tomó algo de motivación a su esposa, Christine. En 2015, por primera vez en años, los Maentzes no viajaban por Navidad, por lo que Christine insistió en que hicieran algo por la comunidad, especialmente las personas sin hogar. Entonces, en la víspera de Navidad, los Maentzes hicieron más de 100 sándwiches de mantequilla de maní y mermelada y compraron frutas, donas y café.

En la mañana de Navidad, los Maentzes habían planeado preparar decoraciones y música navideñas mientras servían las comidas, pero debido al aguacero esa mañana, se escondieron debajo del paso elevado de la I-40. De repente, casi 100 personas sin hogar aparecieron y formaron una fila. Nuevos en este tipo de servicio, le preguntaron a las personas sin hogar cómo repartir los sándwiches. Desde el final de la fila, alguien dijo: “Solo pídanos que hagamos cola y esperaremos nuestro turno”.

Después de repartir los emparedados, los Maentzes querían hacer más. Scott recurrió a su consejo en su próxima reunión en busca de ayuda. Le ofrecieron un lugar para hacer los sándwiches y correr la voz.

“No estaba buscando dinero ni nada”, dijo Maentz. “Estaba buscando gente para donar un poco de mantequilla de maní, algo de pan”.

Más de 30 personas, incluidos los Caballeros y sus familias, vinieron a ayudar a preparar y servir comidas. La participación de los Caballeros en el ministerio ha sido constante desde entonces. Un caballero, Tom Quiñones, donó su carrito de comida para cocinar perritos calientes.

Hoy, muchas de las caras que hacen cola para comer han cambiado desde esa primera comida el día de Navidad de 2015. Maentz solo ha reconocido quizás a una docena de personas a las que ha servido antes: la comunidad puente es transitoria. Refuerza el hecho de que cualquiera puede quedarse sin hogar.

“Muchas personas están a solo un par de cheques de pago de estar en la calle”, dijo Maentz.

“Los Caballeros están allí para servir”, dijo Maentz. “Esta es la razón por la que pensé en los Caballeros de inmediato cuando buscábamos a alguien que nos ayudara con esto, porque conozco a mis hermanos Caballeros y sé que tienen un corazón para el servicio”.

Por Andrew Fowler en KOFC

Un diácono norteamericano pone en marcha un programa hospitalario para ayudar a los moribundos

El diácono Richard Thibodeau ha desempeñado un papel importante en la creación de un nuevo programa en Mercy Health Center llamado “Nadie muere solo”.

Como su nombre lo indica, Thibodeau y un grupo de voluntarios trabajan para garantizar que las personas que están cerca de la muerte tengan a alguien que les ayude a hacer la transición de manera digna.

“Este es un verdadero ministerio de compasión”, dijo.

Thibodeau ha servido como capellán en Mercy durante cinco años. También es diácono en Saint Robert Bellarmine en Jones.  

“Nadie muere solo”, comenzó en Mercy el 1 de julio.  

“Es importante que la gente sepa que no se me ocurrió la idea de” Nadie muere solo “”, señaló. “Comenzó a principios de la década de 2000 en Oregon”.

Aunque no estableció el programa, fue una experiencia personal que lo llevó a impulsar el programa en Mercy. Mientras viajaba, descubrió que su padre había fallecido. La noticia lo golpeó con fuerza porque su padre murió solo. hbhb

“Yo era el hijo mayor y debería haber estado allí con él”, recordó.

El año pasado, comenzó a hablar con funcionarios de Mercy. Dijo que hay muchas razones por las cuales las personas se enfrentan solo a la muerte. 

“Algunas personas provienen de familias rotas o hay distancia con los miembros de la familia”, dijo. “Otros ya pueden haber perdido a su cónyuge”.

Un ejemplo que proporcionó fue el caso de dos hermanos. Uno de los hermanos estaba en Mercy y estaba recibiendo cuidados al final de su vida. El otro hermano vivía en California y voló para estar con su hermano durante los últimos días. El hermano se quedó por 10 días pero, finalmente, las obligaciones familiares y de otro tipo, lo obligaron a regresar a California. El paciente estaba solo. Pero, gracias al nuevo programa, el hombre tenía un voluntario afectuoso con él cuando murió.

El diácono Thibodeau dijo que muchos de los pacientes están ansiosos y que los voluntarios solidarios les ayudan a tener menos miedo.

El programa cuenta con 51 voluntarios que trabajan en turnos de dos horas. El personal del hospital notifica a Thibodeau cuando un paciente puede estar enfrentando la muerte y no tiene familiares cercanos.l,lmm

Calvin es uno de los voluntarios.

“Esta ha sido una experiencia muy espiritual y, a veces, emocional para mí”, dijo Calvin. “Una LPN entró y me dijo lo significativo que era para el personal de enfermería saber que alguien estaba aquí por el Sr. C.”

Kathy relató su experiencia como voluntaria.

“Realmente disfruté tararear, susurrar y cantarle en su última hora. Qué momento sagrado han sido estas últimas horas con él”.

Steve Gust es escritor independiente para el Sooner Catholic.

Para obtener más información sobre el voluntariado con “Nadie muere solo”, comuníquese con Richard Thibodeau al (405) 752-3176, (405) 936-5487 o richard.thibodeau@mercy.net. Vaya en línea a mercy.net; buscar programa

por Steve Gust, the Sooner Catholic

Steve Greco, un diácono con el don de curar

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Diácono Steve Greco de la Diócesis de Orange en el sur de California en los servicios de Pascua 2019

Hace cinco años, el Diácono Steve Greco de la Diócesis de Orange en el sur de California rezó por John DeNisi de Costa Mesa, un hombre cuyas pruebas médicas indicaron que tenía cáncer de pulmón en estadio 4 en su pulmón izquierdo. Estaba programado para tener un procedimiento exploratorio al día siguiente. Mientras rezaban junto a una estatua al aire libre de la Santísima Madre, el Diácono Greco puso su mano sobre el hombro de DeNisi y, DeNisi recordó: “Se sintió como si hubiera sido golpeado por un camión. Entonces, sentí como si el fuego cayera por el lado izquierdo de mi cuerpo “.

DeNisi se reunió con su cirujano al día siguiente, quien le advirtió que las pruebas indicaban que solo había “una posibilidad entre 500” de que no tuviera el cáncer avanzado. Después del procedimiento, DeNisi dijo: “El cirujano declaró: ‘¡Tú eres el único en 500!'”. Pruebas posteriores han demostrado que DeNisi permanece libre de cáncer.

Algunos pueden señalar una explicación natural de la experiencia de DeNisi o que no fue revisada por un panel de expertos del Vaticano, pero él cree firmemente que fue el receptor de un milagro del Espíritu Santo trabajando a través de la oración del Diácono Greco. “El diácono Steve tiene el don de la curación”, dijo DeNisi. “Lo he observado no solo en mi caso, sino con otros. Sin embargo, es un tipo humilde, y sería el primero en señalar que no es él, sino el Espíritu Santo obrando a través de él “.

Historias de milagros

El diácono Greco puede contar muchas de esas maravillas durante sus años de ministerio, maravillas que él cree que se ajustan a la definición de milagros de la Enciclopedia Católica: “maravillas realizadas por el poder sobrenatural como signos de alguna misión especial o don y atribuidas explícitamente a Dios”.

“Dios nos ama y no nos ha abandonado”, dijo el Diácono Greco a OSV. “Debido a que nos ama, interviene en nuestras vidas para sanarnos. La mayoría de estas curaciones son espirituales, pero a veces pueden ser físicas “.

Él tiene muchas historias similares. Una vez oró por un hombre que no podía caminar, y unos días después el hombre caminaba normalmente. En otra ocasión, los médicos le dijeron a una mujer de siete meses de embarazo que no podían detectar los latidos del corazón de su bebé; Había muerto en el útero. Siguiendo el consejo del libro del Diácono Greco, “Espere y experimente milagros”, le suplicó a Dios que reviviera a su bebé y le pidió a los médicos que volvieran a comprobar los latidos del corazón. Para su asombro, los médicos detectaron un latido cardíaco y un bebé sano fue dado a luz dos meses después.

El diácono también comparte historias de milagros que no implican curación. Una vez, por ejemplo, formó parte de un grupo de voluntarios que construía casas para los pobres en México. Se quedaron sin pintura. Solo quedaban residuos en las latas de pintura. Él oró, hizo que sus voluntarios llenaran los cubos de pintura con agua, y pudieron cubrir otros 700 pies cuadrados de espacio en la pared con una gruesa capa de pintura. “Se veía igual que la pintura normal”, dijo.

Para el diácono, creer en los milagros “es creer en las promesas que Dios nos ha dado”. Continuó: “Jesús nos dijo: ‘Quien crea en mí hará las obras que yo hago, y hará más grandes que éstas, porque Voy al Padre ‘[Jn 14, 12]. Además nos dice: “Recibirás poder cuando el Espíritu Santo venga sobre ti” [Hechos 1: 8]. Los milagros en nuestras vidas son ejemplos de ese poder “.

Incluso ha creado un “Índice de milagros” para su ministerio, que plantea preguntas como: ¿Esperas milagros en tu vida? ¿Oras diariamente para que ocurran milagros?

“El Índice Milagro se creó para probar la fe de las personas sobre si creen en el poder de Dios para sanarlos y bendecirlos. Muchas personas que lo toman se dan cuenta de que necesitan más fe y creencia en la realidad de Dios y que él los ama ”.

Comienzos del ministerio

El diácono Greco creció en una familia católica italiana en Glendale, California. Como adulto, trabajó como ejecutivo en la industria farmacéutica y se mudó a Irvine en la Diócesis de Orange. A los 28 años, tuvo una experiencia de conversión personal a través de la oración y las Escrituras, y desarrolló una pasión por compartir su fe con todos los que encontró. Recordó haber sido invitado a una fiesta del Super Bowl y conocer a un hombre mientras sumergía un chip en un plato hondo. Le preguntó al hombre: “¿Conoces a Jesús?”, Bromeó: “Fue la última vez que fui invitado a una fiesta del Super Bowl”.

A sugerencia de su pastor en la Iglesia St. Elizabeth Ann Seton en Irvine, donde ahora sirve, Greco ingresó al programa de diaconado para la diócesis. Fue ordenado en 2007. En 2014, fundó Spirit Filled Hearts Ministry (SFHM) como un vehículo para evangelizar. “Quería usar los dones que Dios me ha dado y aquellos con los que ministro para edificar el reino de Dios. La evangelización está en el centro de lo que necesitamos hacer como católicos y para nuestro ministerio ”, dijo.

Los programas del ministerio incluyen reuniones y seminarios de oración, y conferencias y talleres sobre temas como la construcción de la fe, la curación, la Divina Misericordia, el Espíritu Santo y la Santísima Madre. También tiene un alcance a los jóvenes adultos que enseña evangelización. Si bien las encuestas pueden mostrar una disminución en la creencia religiosa entre los jóvenes, no es lo que él ha experimentado. “Hay una gran hambre de verdad entre nuestros jóvenes”, dijo. “Tenemos que llegar a ellos de una manera que toque sus corazones y con un mensaje que puedan aplicar en sus vidas”.

Otras facetas del ministerio incluyen un programa de radio semanal, “Empowered by the Spirit”, presentado a través de Relevant Radio y ESNE, y grabado en el campus de la Catedral de Cristo de la Diócesis de Orange. Ha lanzado CD y DVD, así como tres libros sobre milagros y espiritualidad, con un cuarto, “Milagros a través del perdón”, que se lanzará a finales de este año. El diácono Greco también ha dirigido misiones parroquiales en Asia, con un enfoque particular en Filipinas e Indonesia. Entre los muchos proyectos del diácono se incluyen recaudar fondos para completar la construcción de una iglesia en Tondo, un barrio indigente en Manila, y financiar una escuela católica en Indonesia.

“El diácono Steve está constantemente haciendo presentaciones, dando de sí mismo y listo para orar por cualquiera”, dijo Mary Giammona de Yorba Linda, California, miembro voluntario de la junta de SFHM. “Siempre está dando un paso en la fe, buscando cosas nuevas que hacer. Es muy inspirador “.

Amigos de la mision

Otros amigos del ministerio incluyen al obispo Kevin Vann de Orange, quien ha participado en las conferencias y el programa de radio de SFHM. El Obispo Auxiliar de Orange, Timothy Freyer, también ha participado en las actividades de SFHM, y recientemente escribió el prólogo en “Milagros a través del Perdón”. El diácono se reúne regularmente con el Obispo Vann, quien, según Greco, le da una directiva: “Quiero mis parroquias”. en llamas con el amor de Jesús “.

Greco cree que trabajar en conjunto con el liderazgo de la Iglesia es una faceta importante de la catolicidad de SFHM. También alienta a las personas a hacer uso de los medios tradicionales ofrecidos a través de la Iglesia: los sacramentos, las Escrituras, las devociones como el Rosario y la Divina Misericordia, y varios otros tipos de oración aprobada, para hacer el viaje de 18 pulgadas de su fe desde la cabeza Al corazón.

Giammona se involucró en SFHM después de asistir a uno de sus seminarios de “Vida en el Espíritu”. “El diácono Steve es un tipo entusiasta y orante, y me alegro de estar en su presencia”, dijo.

Su esposo protestante también asistió a un seminario y decidió convertirse al catolicismo.

Kerry Ann Caswell, de Irvine, conoce al Diácono Greco desde hace más de 30 años. “El ministerio realmente ha despegado”, dijo. “Trae amor y curación a quienes sufren, ya sea espiritual o físicamente”.

Si bien los desafíos de liderar un creciente ministerio católico son muchos, y el mundo secular que rodea a la Iglesia puede parecer cada vez más hostil, el Diácono Greco cree que el esfuerzo vale más que la pena. “Es mi gran alegría traer las Buenas Nuevas de Jesucristo al mundo, con la esperanza de que aquellos con quienes nos encontramos lleguen a conocer el amor de Dios y entregar sus vidas a él”.

Jim Graves escribe desde California

por Jim Graves en Our Sunday Visitor

“¡Oh Dios mío, sálvame!”gritó el diácono David Brencic al caer por la montaña

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Un equipo de rescate lleva al diácono David Brencic por un sendero de montaña en Sedona, Arizona, el 17 de octubre de 2018. Foto de cortesía

Un roce con la muerte cambió para siempre mi perspectiva de la vida, mi visión de Dios, la fe, las relaciones y el diaconado.

El 17 de octubre de 2018, en Sedona, Arizona, mi vida estuvo al borde cuando me resbalé mientras bajaba por un sendero de montaña y caí 20 pies.

“¡Oh Dios mío, sálvame!” Grité mientras arañaba la roca roja en un intento de retrasar mi caída. Al dar un salto mortal por la empinada ladera de la montaña (mis anteojos y mi sombrero volando), finalmente aterricé sobre un nopal con mi pierna izquierda alojada en algunas ramas muertas.

Estaba consciente, pero un dolor como nunca antes había experimentado en mi cuerpo. Más tarde supe que había sufrido un hombro izquierdo dislocado y múltiples fracturas de mi tibia (espinilla) izquierda.

Los técnicos de emergencias médicas dijeron que el cactus me salvó la vida y evitó que cayera más abajo de la montaña, donde podría haber sufrido lesiones aún más graves o incluso morir. Pero en mi corazón, sabía que mi ángel guardián me había rescatado.

Este fue el comienzo de un humilde viaje con Dios que nunca imaginé, y donde reveló una y otra vez su profundo amor y su abrumadora gracia.

La caída

Comenzó con tres personas viéndome caer e inmediatamente llamando al 911. Los técnicos de emergencias médicas dijeron que algunos excursionistas que sufrieron percances similares no fueron encontrados durante días porque estaban fuera del camino o estaban solos.

Una mujer que presenció mi caída fue una EMT en el desierto y pudo llegar a mí. Ella se quedó conmigo hasta que llegaron los paramédicos de rescate. Un padre y su hijo adolescente también vinieron a ayudar. El adolescente pudo localizar a mi esposa, Jane, que estaba esperando abajo, y le contó lo que había sucedido.

Después de evaluar mi condición, los paramédicos decidieron llevarme a la montaña en una litera en lugar de intentar un puente aéreo en helicóptero. Los paramédicos tardaron más de dos horas en transportarme por las empinadas laderas rocosas hasta la base del sendero. Cada golpe en el camino provocó otra ola de dolor.

Los minutos se convirtieron en horas, incluido un largo viaje en ambulancia al centro de traumatología en Flagstaff, seguido de evaluaciones y escaneos y el doloroso restablecimiento de mi hombro en la sala de emergencias. Cubierto con agujas de cactus, los médicos me quitaron cuidadosamente la camisa que estaba “engrapada” en mi pecho.

Mientras esperaba la cirugía para estabilizar los huesos rotos en mi pierna, Jane pudo encontrar el rosario escondido en mi mochila. Mientras el dolor y el miedo se arremolinaban en mi mente, me rendí por completo a Dios. En su abrazo amoroso, busqué consuelo y refugio. Los misterios dolorosos cobraron vida como nunca antes cuando reflexioné sobre el sufrimiento de Jesús: la agonía, la flagelación, las espinas, la cruz. Pensé: “¿Cómo puedo pagarle al Señor por todo el gran bien hecho por mí?”

Tras la niebla de la sala de operaciones y recuperación, Dios nos abrazó a Jane y a mí. En los días que siguieron, Dios se reveló continuamente en enfermeras compasivas y en la bondad y generosidad de extraños y mis hermanos diáconos y sus esposas, que nos abrazaron con el amor de Cristo.

God Moments: Jeanne

Estos son solo algunos de los “momentos de Dios” que honraron nuestras vidas durante esos días en el hospital y más tarde en rehabilitación.

Cuando Jane se sentó afuera de la iglesia de San Francisco de Asís después de la misa del domingo, una mujer se detuvo y le preguntó si estaba esperando un aventón. Jane mencionó que estaba esperando que un Uber la llevara de vuelta al hospital. La mujer se presentó como Jeanne e insistió en llevarla a Jane. Resultó que Jeanne era la esposa de un diácono en la parroquia. Los dos se conectaron de inmediato, y Jane contó lo que había sucedido y cómo habíamos terminado en Flagstaff. Jeanne demostró ser una dinamo e inmediatamente comenzó a llegar a sus muchas conexiones. En un par de días, organizó alojamiento gratuito en la casa de una madre de otro diácono y el uso de un viejo Saturno propiedad de un amigo.

Durante la semana y media siguiente en el hospital, otros dos diáconos de la parroquia se detuvieron para visitar y orar con este extraño de Chicago que fue salvado por un cactus.

Momentos de Dios: Dave

Dave, un amigo de Jeanne y su esposo, el Diácono Jim, se ofreció a traerme la Sagrada Comunión todos los días mientras estaba en el hospital de rehabilitación. Atesoré esas visitas, y experimenté una cercanía especial con Jesús como nunca antes había experimentado. Mi hambre por la presencia de Cristo se llenó. Jesús estuvo conmigo en este largo viaje de recuperación.

Durante una de sus visitas, Dave preguntó cómo iban las cosas y si necesitábamos algo. Jane y yo contamos cómo estábamos teniendo dificultades para encontrar un hemi walker especial, que necesitaría durante mi recuperación en casa.

Dave escuchó atentamente y dijo: “Creo que necesitamos poner a San Antonio en esto”. Sonreí mientras escuchaba la sinceridad de Dave, ya que San Antonio siempre ha sido uno de mis santos favoritos.

Una hora después, sonó el teléfono de Jane. Dave había localizado el andador que necesitábamos en una tienda de segunda mano al otro lado de la ciudad. Además de eso, el andador era gratis, porque alguien lo había dejado en la tienda. San Antonio había vuelto a pasar.

Parroquia, Ayuda de amigos

Hubo muchos otros casos de la amorosa presencia y gracia de Dios: la amable enfermera que voluntariamente compartió su propia fe católica y relató cómo su esposo estaba considerando el diaconado; poder comprar los dos últimos boletos disponibles para un vuelo de regreso a Chicago; amigos en casa se lanzan con entusiasmo para cortar el césped, instalar barras de apoyo en el baño, recoger artículos de un armario de préstamo de equipos parroquiales; sintiéndose animado y consolado por todas las oraciones y los buenos deseos de familiares, amigos, feligreses, compañeros diáconos y extraños.

Dios esta con nosotros

Un día, mientras luchaba con las dudas y los temores de que no me darían de alta del hospital de rehabilitación a tiempo debido a las fiebres recurrentes, un feligrés de casa llamó para ver cómo estaba. Escuchó atentamente mientras relataba mis preocupaciones, luego me ofreció un recordatorio sobre la fe que siempre atesoraré. “Dave”, dijo, “Sé que lo sabes, pero nuestro Dios es un Dios asombroso, y todo es posible para él. Sólo tenemos que preguntar.”

Diácono Brencic
El diácono David Brencic posa para una foto en Sedona, Arizona, antes de su caída. Foto de cortesía

Sus palabras me conmovieron, y fueron un gentil recordatorio de no tener miedo. Dios nos había acompañado durante toda esta prueba, y nunca nos abandonaría. Era un mensaje que necesitaba escuchar en ese momento. ¿Cuántas veces como diácono he ofrecido palabras similares de aliento a otros? Pero esta vez era yo quien necesitaba ser ministrado y consolado.

Nuestros dos hijos adultos también nos recordaron que ahora no era el momento de rechazar la asistencia. “Ambos siempre se están dando para ayudar a otros, ahora dejen que otros lo ayuden”, dijeron.

Fue humillante estar en el extremo receptor. El amor fraternal, el cuidado y la diaconía demostrados por los diáconos y sus esposas fueron especialmente conmovedores. Servir por amor define quiénes somos, y hoy tengo una apreciación más profunda del llamado al diaconado y la conexión de la comunidad del diaconado en general.

En una de las muchas tarjetas y notas que recibimos, un hermano diácono escribió que Dios no solo está en la cima de la montaña sino también en los valles. He descubierto que esas palabras son muy ciertas.

Me caí de una montaña y aterricé en el amoroso abrazo de Dios. Y eso me ha cambiado a mí y a mi ministerio para siempre.

EL DIÁCONO DAVID BRENCIC fue ordenado en 1999. Trabaja como director asociado en la Oficina del Diaconado para la Arquidiócesis de Chicago.

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Salmo 116

“Amo al Señor, que escuchó mi voz en súplica,
que me escuchó el día que llamé.
Sentí agonía y temor.
Entonces invoqué el nombre del Señor,
‘¡Oh Señor, salva mi vida!’
Estaba indefenso, pero él me salvó.
Regresa, alma mía, a tu descanso;
El Señor ha sido muy bueno contigo.
Porque mi alma ha sido liberada de la muerte,
mis ojos de las lágrimas, mis pies de tropezar.
Caminaré delante del Señor
en la tierra de los vivos.
¿Cómo puedo pagarle al Señor
por todo el gran bien hecho por mí?
Levantaré la copa de la salvación
e invocaré el nombre del Señor.
Pagaré mis votos al Señor
en presencia de todo su pueblo “.

– Salmos 116: 1-2, 4, 6-9, 12-14

Geacon Digest

Diácono que escapó de Vietnam durante la guerra y ministró a los refugiados

El Diácono Joseph Van Tam Le, de 97 años, falleció pacíficamente la noche del 18 de julio de 2019. El Diácono Joseph fue asignado a la Reina de los Mártires vietnamitas en Wheat Ridge durante todo su ministerio diaconal.Deacon-Le-924x600

Le Tam Van nació el 15 de marzo de 1922 en Nam Dinh, provincia de Quang Tri, Vietnam, hijo de Le Van Ho y Le Thi Su. Fue bautizado en la fe católica poco después de su nacimiento, donde tomó el nombre de Guise o Joseph. De joven, asistió a escuelas católicas francesas. También asistió al seminario y la escuela secundaria en St. John the Baptist de La Salle con la intención de ingresar al sacerdocio. Finalmente, se unió a los Hermanos Cristianos La Salle de Vietnam y en un momento fue el Provincial de los Hermanos Cristianos.

En Saigón, enseñó una variedad de materias y eventualmente se convirtió en el director de la Escuela Taberd. También viajó a Francia, Inglaterra e Italia para estudiar literatura inglesa y francesa. Luego, regresó a Vietnam y continuó su carrera docente hasta su partida de Vietnam. Tam hablaba vietnamita, francés, inglés, español, italiano, laosiano y camboyano.

En 1974, mientras ayudaba a su comunidad a prepararse para escapar de su país, fue arrestado por el Viet Cong y posteriormente liberado sin otra razón aparente que la gracia de Dios. Tam escapó de Vietnam en un pequeño bote con otras 66 personas a bordo. Después de tres días en el mar, terminaron en una pequeña isla en Singapur y fueron llevados cautivos. Fue puesto en libertad tres meses después y llegó a los Estados Unidos el 30 de julio de 1975.

El 21 de agosto de 1976, Joseph Tam se casó con Terese Tan Thi Hoa en Holy Ghost Parish en Denver. Tienen cuatro hijos: Mary, Gerard, Bernadette y Joseph. Luego fue a trabajar para los Servicios Sociales del Estado administrando las necesidades de los refugiados desplazados de diferentes países; predominantemente, los refugiados vietnamitas. La pareja comenzó a asistir a la parroquia San Ignacio de Loyola, donde la comunidad vietnamita en el metro de Denver se reunió para adorar.

El 16 de junio de 1984, Joseph Tam Van Le fue ordenado diácono en la Catedral de la Inmaculada Concepción por el arzobispo James Casey. Fue enviado de inmediato a la parroquia Reina de los Mártires vietnamitas para ayudar con la comunidad vietnamita que había escapado del régimen comunista en Vietnam y se mudó a Denver.

“El Diácono Joseph vivió su ministerio diaconal todos los días de su vida”, dijo el Diácono Joseph Donohoe, Director de Personal del Diácono, “No solo ayudó a los necesitados, sino que lo experimentó en su propia vida. Los diáconos tienen la bendición de haberlo llamado nuestro hermano “.

Catholic Denver

Despedida del diácono Gianni Chirico

gianni_chiricoEstoy listo
 
Una alfombra interminable de nubes y eternidad …
 
Es en esa inmensa pradera, privada del tictac humano de las manos del tiempo, que, al despertar, nuestro primer lunes de agosto a la sombra del campanario de San Jorge, los ojos de nuestro corazón ven a Gianni, Gianni Chirico, el Diácono Gianni …
En sus dedos, Gianni aprieta su nuevo certificado de residencia. En la entrada … ciudad de residencia … leemos: Jerusalén celestial …
Los ojos de Gianni han dejado de prestar atención a las cosas aquí en la tarde del 3 de agosto, a las primeras vísperas, en resumen, del decimoctavo domingo del tiempo ordinario …
 
Su última despedida, su Diócesis, a la que amaba y sirvió como Hombre, Esposo, Padre y Diácono Permanente, se la otorgó a primera hora de la tarde del cuatro de agosto, domingo, en una Iglesia repleta y llena de capacidad. “San Giorgio della Vittoria”.
Presidiendo el solemne funeral está el Arzobispo Emérito de Reggio Calabria – Bova Mons. Vittorio Luigi Mondello. Varios sacerdotes concelebrando, muchos diáconos que viven el Sacrificio Divino se apiñaron a los lados del ataúd, tendidos en el suelo, al pie del Altar …
Entre las paredes y las bóvedas del Templo de la Victoria hay un aire melancólico, las lágrimas saben de un desprendimiento lacerante y gratitud a Dios; los fanáticos agitan frenéticamente entre las manos nerviosas de aquellos que tienen una conciencia dramática de que esa voz y esa sonrisa ahora podrán contemplarlos solo serafines y querubines …
 
En la homilía, paternal y sabiamente enraizada en la vida de su diácono, Monseñor Mondello ataca enfatizando que “en Gianni hemos visto a un cristiano auténtico, que a lo largo de su vida ha estado adecuadamente preparado para encontrarse con el Señor. Y hoy, Gianni, vive en la alegría de Dios: para vivir esta nueva dimensión al máximo, se preparó escuchando y, sobre todo, poniendo en práctica la Palabra de Dios “.
Y la Liturgia de la Palabra de hoy, continúa el Arzobispo, “nos ayuda a comprender mejor la figura de Gianni. En el Evangelio, Jesús nos recuerda a cada uno de nosotros que no está prohibido que acumulemos riquezas en esta tierra: más bien, subraya Cristo, es esencial que cada uno de nosotros acumule tesoros para el Cielo en esta tierra. Y los … tesoros para el Cielo … son nuestras buenas obras, que también nos seguirán en la otra vida. Los bienes materiales permanecerán aquí, en esta Tierra: deberán ser utilizados sabiamente por nosotros y compartidos con otros … “
Evidentemente, Mons. Mondello explica: “el Señor quiere decirnos que, en lugar de tener bienes, debemos esforzarnos por hacer el bien: respetar a los demás, interesarnos por los demás, compartir con los demás … Y Gianni, esta página del Evangelio, en el camino arco existencial, demostró no solo que lo entendió bien, sino que realmente lo puso en práctica … “
 
Y para comprender mejor este pasaje, la Presule abre el cofre de recuerdos: “Conocí a Gianni hace unos treinta años;Recientemente se casó y tuvo dos niñas pequeñas, ahora grandes y casadas …! Vivió, junto con Giovanna, su esposa, anunciando la Palabra de Dios a parejas comprometidas y, a través del viaje de Equipe Notre-Dame, a parejas jóvenes, ayudándolas a ser verdaderas familias según el corazón de Cristo. Como era la familia de Gianni, una familia genuinamente cristiana. Pero … Gianni … yo … realmente lo conocí cuando comenzó a sufrir la enfermedad … Hace unos dos años, ya enfermo, por la tarde vino a llevarme, acompañándome, en automóvil, a parroquias y lugares donde me habían llamado … Un día, en cierto momento, me dice: Sé que con esta enfermedad mía puedes sanar, pero también puedes morir … Si el buen Señor hubiera decidido por mi muerte, yo … acepto voluntariamente su voluntad. Estoy listo para encontrarme con el Señor.Estoy feliz de poder conocerlo cara a cara … Aquí, Gianni no pronunció discursos, no se perdió en la charla: Gianni puso en práctica con su vida lo que había aprendido de las Escrituras … “
Y comenzando a la conclusión, el obispo Mondello insta a todos a “agradecer al Señor por darnos esto a nuestro hermano Gianni. También agradecemos a Gianni por el bien que ha hecho, con su vida y con su Ministerio de Diácono Permanente. Por él le pedimos al Señor que le dé felicidad eterna; a su familia, a su esposa, a sus hijas a todos los familiares y amigos, nuestro afectuoso abrazo y el consuelo que proviene de nuestra sincera y verdadera oración “
En el momento de la oración de los fieles , en el ambón, suben cuatro de los recién casados ​​que experimentaron la sabiduría del corazón de Gianni y su esposa Giovanna …
 
En el Altar sirven los Ministros de Condera, esos mismos muchachos que han vivido muchos años junto al Diácono Gianni Chirico y con el entonces párroco don Nuccio Cannizzaro, hoy pastor de “San Giorgio della Vittoria”. Luego, con un ojo materno, laacción litúrgica de los ministros es Giada Plutino, quien, en el Templo de la Victoria, coordina con precisión las acciones de los ministros.
Para apoyar al Arzobispo, Don Nuccio y los muchos sacerdotes y diáconos es Michele D’Agostino, un seminarista, ahora por gracia y deseo de Dios en el umbral del presbiterio, quien sintió la necesidad de ponerse justo debajo del manto del caballero San Giorgio. todo en Aquel que le da fuerza …
En el órgano está Carmen Pegna para dar vida a las notas y melodías: para darles una palabra está, en cambio, Katia Chirico, la hija de Gianni que, por expreso deseo de su padre, canta la … Misa funeraria paterna …
 
Al final de la solemne concelebración eucarística, le corresponde a don Gianni Polimeni, vicario general de la archidiócesis de Reggio-Bovese, leer el mensaje del arzobispo Morosini, que se encuentra fuera del sitio.
Luego, en el ambón, Don Nuccio Cannizzaro se acerca: en sus manos sostiene el “Testamento espiritual de Gianni, escrito por él hace más o menos un año, solo en verano … Leeré solo unos pocos pasos: será la familia la que decida si hazlo completamente público … “
Ahora, no nos permitimos transcribir esos pasajes leídos por Don Nuccio: los hemos anclado fielmente en nuestro cuaderno, pero, por temor a inducir a error a una sola coma, no transcribimos nada, ya que no queremos distorsionar de ninguna manera el texto del Diácono Gianni …
Más bien, permítanos revivir la cara de Don Cannizzaro justo cuando estaba leyendo esos pasajes: nosotros, en esa cara suya, vimos … el sufrimiento por esa herida que vino a crear en su corazón, con ese pedazo de su corazón: su Diácono Gianni – Me mudé de la Tierra al Cielo … pero, dijimos, vimos una serenidad desarmadora …
 
Sí sí: Don Antonio Concetto Cannizzaro – ¡Don Nuccio para todos! – Es un hombre de Dios que no está acostumbrado al burocratismo y al formalismo. Es un sacerdote que se permite dejar que Dios lo haga a través de su vida …
Y así, preparando a la Iglesia para el rito fúnebre, colocando la Vela Pascual al pie del Altar, Don Nuccio habrá revivido esa noche del 20 de abril, solo este año. Ese último Exsultet que el buen Señor le otorgó al Diácono Gianni para cantar en su última noche de Pascua en esta porción de la Tierra y de la historia humana. Y ese último Cero Pasquale que el Diácono, como explicó claramente Don Nuccio en una de las catequesis del miércoles, bendice con ese mismo texto cantado …
Ahora que Cero arde en la cabeza dormida de Gianni …
 
En un momento, a lo largo de la Liturgia Esequiale, la llama casi desapareció, escondiéndose entre las paredes redondas de cera. El olor de esa llama es visible y se ve la luz. Pero tú, la llama, no puedes ser vista …
Al igual que nuestro Diácono Gianni: físicamente no lo veremos, lo abrazaremos, nos sentiremos más … Sin embargo, sentimos el ejemplo existencial … como una roca que pesa sobre nuestras pobres y pequeñas vidas …
 
Y una voz débil y críptica nos dice: “haz esto y vivirás …”
 
Un beso … querido diácono Gianni …
                                    
Antonio Marino

Amar como María: familia diaconal

En verano, tristeza o celebración, Nuestra Señora nos muestra el camino.

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Detalle de un vitral que representa la Asunción de la Bienaventurada Virgen María al cielo. Shutterstock

Para nuestra familia, el verano es una época de aniversarios tristes y alegres. Lamentamos la muerte de los padres. Celebramos los nacimientos de nietos. Nos regocijamos al recordar el día de nuestra boda y el día de la boda de nuestro hijo y nuera.

Todos los eventos anteriores cambiaron nuestras vidas. Pero para mí, el 19 de agosto de 2006, es el día que produjo el cambio más profundo e inesperado. Ese día, mi esposo finalmente aceptó su vocación de convertirse en diácono para Cristo y su Iglesia. Dios había estado persiguiendo a Larry durante mucho tiempo antes de que finalmente dijera que sí al Señor y entrara en la formación de diáconos.

Tuve un profundo momento de duda la noche antes de la ordenación. Tenía miedo de lo que sucedería en nuestra vida una vez que Larry se convirtiera en miembro del clero. Si hubiera podido detenerlo, lo habría hecho. Es decir, hasta que la gracia de Dios intervino. Larry y yo podemos ser muy tercos.

La mayoría de nosotros en un momento u otro hemos resistido a Dios. Nos resistimos porque no queremos cambiar, no queremos pasar por el difícil proceso de conversión. Es como si le dijéramos a Dios: “Oye, la vida es buena; no lo arruine ”. Lo primero que siempre les digo a aquellos que comienzan el Derecho de Iniciación Cristiana para Adultos es que si deciden ingresar a la Iglesia, no se convertirán. Todo católico, cada cristiano, es llamado a una vida de santidad. Pero luchamos por evitar el pecado, y muy a menudo perdemos la batalla. El viaje de los cristianos al reino celestial implica una vida de conversión para que podamos ser transformados por el amor de Jesucristo.

Convertir es la forma en que nos entregamos por completo al Señor y confiamos en él. Requiere morir a nuestros egos ya las tentaciones del mundo. Esto es lo que San Pablo quiere decir en su Carta a los romanos, que dice: “Ninguno de nosotros vive por sí mismo, y nadie muere por sí mismo. Porque si vivimos, vivimos para el Señor, y si morimos, morimos para el Señor; entonces, ya sea que vivamos o muramos, somos del Señor. Por eso Cristo murió y vino a la vida, para ser Señor de los muertos y de los vivos ”(14: 7-9). Pero si nos morimos a nosotros mismos para poder vivir en Cristo, podemos ser transformados en personas santas.

En agosto la Iglesia celebra la solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María. Es María quien nos enseña cómo morir a nosotros mismos y decirle sí a Dios: “He aquí, yo soy la sierva del Señor. Hágase en mí según tu palabra “(Lc 1, 38). El Papa Benedicto XVI, en su homilía sobre la solemnidad de 2005, dijo que la “fiesta de la Asunción es un día de alegría. Dios ha ganado. El amor ha ganado. Se ha ganado la vida. El amor ha demostrado que es más fuerte que la muerte, que Dios posee la verdadera fuerza y ​​que su fuerza es la bondad y el amor “.

María se entregó completamente a la Palabra hecha carne, porque confiaba y amaba con todo su ser. Ella resistió el pecado y la duda. Eso es lo que todos estamos llamados a hacer cada segundo de cada día. Pero es una misión aparentemente imposible.

Pero Jesús nos dio a su madre para ser nuestra madre. Podemos acudir a ella por su ayuda e intercesión. Su ejemplo puede ayudarnos a progresar en la santidad. Ella nos muestra que con la gracia de Dios se puede hacer. Podemos luchar la buena lucha y ganar. Una vez escuché al obispo Robert Barron decir que Mary no es la persona tímida que algunas personas consideran que es. María es una guerrera. Ella peleó la batalla y ganó su corona de gloria. Ese es el objetivo para todos los seres humanos.

En realidad, todos los aniversarios que nuestra familia recuerda durante los meses de verano, el fallecimiento de mis padres, los nacimientos de mis nietos, los matrimonios y la ordenación de mi esposo, todos implican un tipo de muerte para uno mismo. Mis padres murieron en este mundo y en una nueva vida de alegría (con suerte). El nacimiento de los hijos, el matrimonio y la ordenación implican morir a uno mismo y vivir una vida de amor sacrificial, un amor ejemplificado por la propia María.Screen-Shot-2019-06-03-at-1.29.01-PM-300x166

SUSAN KEHOE es codirectora de RICA en la parroquia Christ the King en Des Moines, Iowa, junto con su esposo, el diácono Larry Kehoe. Ella escribe en adeaconswife.com .

por Susan Kehoe en Deacon Digest

Un tiempo para liderar, para servir. En tiempos de reforma, el diácono puede ser una luz y una voz de cambio.

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El diácono Bernard Casey de la Iglesia de Santo Tomás de Aquino lee el Evangelio durante una misa en la prisión estatal Lee Arrendale en Alto, Ga. (Foto del CNS / Michael Alexander, boletín de Georgia)

En 1975, en la solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, el Papa San Pablo VI emitió una exhortación apostólica para abordar la evangelización en el mundo moderno ( Evangelii Nuntiandi ). El párrafo de apertura de esta exhortación dice: “No hay duda de que el esfuerzo por proclamar el Evangelio a la gente de hoy, que está animada por la esperanza pero al mismo tiempo a menudo oprimida por el miedo y la angustia, es un servicio prestado a la comunidad. Comunidad cristiana y también a toda la humanidad “.

La exhortación continúa enfatizando el siguiente deseo de la Iglesia: “esforzarse por proclamar el Evangelio a todas las personas”, ha tenido “el único objetivo de cumplir su deber de ser la mensajera de la Buena Nueva de Jesucristo, proclamada la Buena Nueva. a través de dos órdenes fundamentales: “Ponte el nuevo yo” y “Sé reconciliado con Dios” (No. 2).

Lanzado 10 años después de la clausura del Concilio Vaticano II, este documento hace hincapié en un solo objetivo que resume el propósito de la evangelización en el mundo moderno: hacer que la Iglesia del siglo XX esté mejor preparada para anunciar el Evangelio a los pueblos del XX. siglo.

Enfoque renovado

Siguiendo los pasos del Papa Pablo VI, San Juan Pablo II pidió un enfoque renovado en la evangelización, arraigado en las enseñanzas del Concilio Vaticano II, una Nueva Evangelización centrada en el espíritu paulino de conversión interna como la fuente esencial para nuestro alcance. a otros. Esto nos desafía, en medio de los escándalos actuales en nuestra Iglesia, a reflexionar sobre la necesidad de una conversión interna en la vida de la Iglesia y cómo podría ser eso. Los desafíos que enfrentamos hoy, de muchas maneras, reflejan los desafíos que enfrentaron los apóstoles en los primeros días de la Iglesia y los desafíos que sus sucesores enfrentaron a lo largo de la historia de la Iglesia mientras luchaban por definir y defender la doctrina y los principios de nuestra Fe catolica

Por eso debemos hacer una pausa en nuestro tiempo de crisis en la Iglesia. Como Elías, debemos escuchar la voz de Dios en medio de la tormenta. Debemos reconocer y honrar a la Iglesia en el mundo moderno en el que estamos llamados a servir. Debemos reclamar esta encrucijada moderna de la lucha y la esperanza en nuestra Iglesia. Como aquellos que nos han precedido, estamos llamados a llevar adelante la herencia de un pasado imperfecto que está enraizado en la fe, la esperanza y el amor, lo que sabemos en nuestro corazón como un viaje imperfecto que conduce a la perfección del amor entre los Lo humano y lo divino.

Herencia de la fe

Al servir como diáconos en el mundo moderno, estamos llamados a encontrar la esperanza en la plenitud de la verdad, al igual que los apóstoles en Pentecostés y sus sucesores desde la época del Concilio de Nicea hasta el Segundo Concilio Vaticano hasta nuestra esperanza moderna para el Nuevo La evangelización Obteniendo fuerza de esta rica herencia de fe, esperanza y amor, debemos preguntarnos: “¿Qué espera el Señor de nosotros hoy, en nuestro tiempo de servicio al Cuerpo de Cristo?” Al reclamar nuestro llamado a ser servidores humildes en el Iglesia debemos desafiarnos a nosotros mismos a reflexionar nuevamente sobre la pregunta planteada por Evangelii Nuntiandi : ¿Libertad de espíritu y eficacia?

El objetivo para Evangelii Nuntiandi y para la Nueva Evangelización enfatizados por Pablo VI y Juan Pablo II es quizás más complejo dado el mundo moderno en el que vivimos, pero se podría argumentar que el objetivo no ha cambiado: hacer que la Iglesia esté mejor preparada para proclamar el Evangelio A la gente del siglo XXI.

Reflexión y dolor

Si nuestro amor por la Iglesia proviene de lo profundo de nuestro corazón y de los principios de nuestra fe, entonces sospecho que este llamado a un momento de reflexión en medio de otra crisis es a la vez desgarrador y aterrador.

Desde mi reflexión personal, el resurgimiento de esta crisis me recuerda un momento difícil después de la repentina muerte de mi padre. El velo de dolor que experimenté me dejó en busca de claridad mientras resolvía una mezcla de emociones: sentimientos complejos profundamente arraigados en el complicado amor de una relación humana entre un padre imperfecto y un hijo imperfecto. No quedaba mucho sin decir entre nosotros. Ciertamente no me quedé con ninguna duda sobre su amor por mí. No obstante, su muerte provocó un momento de profunda, a veces oscura, reflexión sobre el propósito de la vida de mi padre, el significado de nuestra relación a menudo complicada y cómo todo se traduce en un mayor sentido de propósito de cómo elijo vivir la vida. resto de mis dias

Al final, cuando el velo de la pena se fue levantando gradualmente, me di cuenta de que la mayor parte de mi padre eran las semillas de la fe que él (y mi madre) plantaron en mi alma: mi amor por la plenitud de la verdad tejida en mi identidad. y formando los cimientos de mi fe católica. Esta verdad está en el corazón de cómo mi padre vive en mí, y cómo mi padre vive en mí. Algo de una gracia eterna.

Así que nos encontramos lamentándonos por la fragilidad humana de nuestra Iglesia y aferrándonos a la plenitud de la verdad que Cristo le confió, que se transmite de generación en generación a través de los apóstoles y sus sucesores.

Nuestros corazones sufren por la Iglesia y la plenitud de la verdad que representa en cada generación, verdades arraigadas en el alma de nuestra identidad tan profundamente como el amor compartido entre un padre imperfecto y un hijo imperfecto. Nuestros corazones están rotos. Nos encontramos heridos y enojados, estupefactos y enojados, confundidos y enojados, rotos y cansados, y ansiosos y enojados.

Al mismo tiempo, seguimos más comprometidos que nunca a responder al llamado de servir a nuestra Iglesia y a todas nuestras hermanas y hermanos en Cristo. La gracia que fluye a través de nuestro llamado al diaconado proviene del Espíritu Santo, y no nos deja más capaces de abandonar a la Iglesia en medio de esta crisis que los apóstoles después de presenciar la crucifixión de Cristo.

Confianza Firme

Como diáconos en el mundo moderno debemos caminar con firme confianza en el servicio a Dios y a su Iglesia. Debemos caminar a la luz de la verdad con ojos de fe y pureza de corazón, confiando en nuestra profesión de fe de que la Iglesia es una, santa, católica y apostólica, cuyo poder se deriva de la plenitud de la gracia y la verdad que Cristo ha confiado. la Iglesia Católica.

Si creemos que nuestro llamado como diáconos es uno de servicio en la plenitud de la gracia y la verdad que Cristo ha confiado a la Iglesia Católica, entonces nuestro tiempo ha llegado a ser lavado en la sangre del cordero. Debemos tomar la cruz que Cristo necesita que llevemos en el mundo moderno, para difundir la luz de la verdad en el espíritu del Concilio Vaticano II al ser el mensajero de la Buena Nueva de Jesucristo, la Buena Nueva proclamada a través de dos mandatos fundamentales: ” Ponte el nuevo yo “y” Sé reconciliado con Dios “.

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Tres preguntas sobre la evangelización

El eje central de la Evangelización en el mundo moderno del Concilio Vaticano II tiene tres preguntas candentes aplicables a la Iglesia moderna (ver Evangelii Nuntiandi , No. 4):

• En nuestros días, ¿qué ha pasado con esa energía oculta de la Buena Nueva, que puede tener un efecto poderoso en la conciencia del hombre? 
• ¿Hasta qué punto y de qué manera es esa fuerza evangélica capaz de transformar realmente a las personas de este siglo? 
• ¿Qué métodos deben seguirse para que el poder del Evangelio tenga efecto?

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La verdad que debemos enfrentar es que hay poca esperanza para una Nueva Evangelización en nuestra generación sin la gracia que proviene de la reconciliación y la reparación. Como diáconos debemos comprometernos con los desafíos de una nueva reforma en la Iglesia. Este es nuestro propósito: nuestro llamado a una “Nueva evangelización en el mundo moderno”, nuestro llamado a liderar desde el corazón de nuestra comunidad con gracia y humildad durante esta era particular de desafío e incertidumbre: apoyar a nuestros hermanos en Cristo ordenados en servicio. a la comunidad y recorrer este difícil viaje de fe con todas nuestras hermanas y hermanos en el Cuerpo de Cristo. El desafío que tenemos ante nosotros, el desafío en el corazón del diaconado hoy, se encuentra en nuestro llamado a ser una voz para el cambio y una luz en el camino de una nueva reforma.

“Que tu misericordia, Señor, esté sobre nosotros; / como nosotros ponemos nuestra esperanza en ti “(Sal 33, 22).

DEACON JOE KNAPP, MTS, fue ordenado para la Diócesis de Peoria, Illinois, en 2017 y tiene una maestría en estudios teológicos de la Escuela de Teología St. Meinrad. Se desempeña como gerente de atención pastoral para OSF HealthCare Saint Francis Medical Center en Peoria.

por el diácono JOE KNAPP, MTS, en DEACONDigest