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Archivo de la categoría: Testimonios

El diaconado, una llamada de Dios para toda la familia

Mi padre Jorge Coronado Herrera es al día de hoy diácono permanente de la iglesia católica desde hace poco más de tres años, tuvo que estudiar alrededor de cinco años o más y estuvo un año de vida pastoral asignado a una parroquia, al principio de este llamado nos explicó como familia cuál era su meta y con humildad solicitó nuestra colaboración y apoyo, ya que sin la aprobación familiar, el camino se torna complicado, la realidad es que es más una aprobación de pareja ya que en su caso es casado y laico comprometido y antes  de su vocación (llamado) al diaconado permanente tiene esposa e hijos. En casa entendimos y aceptamos, que si como parte de su necesidad para su lograr su meta era apoyarle, lo haríamos sin problema, pero la verdad es que no teníamos ni idea de las bendiciones que conlleva tener un diácono en casa, los hijos no dejamos de ser personas con intereses y necesidades particulares y a veces cada quien girando en su mundo, pero mi padre nos hablaba de la responsabilidad, respeto y cuidado de las horas de estudio, celebraciones y prácticas naturales de la formación diaconal. En esos años mis hermanos y yo crecíamos a nuestro entender e intereses naturales y personales, intentando causar la menor incomodidad posible para la vida de mis padres, como lo intentan todos, supongo. Mi padre de por si para mí, es un hombre sobrio, sensato, amoroso, comprensivo y firme de carácter y espíritu, la travesía transcurría y las situaciones familiares por sencillas que fueran, a través de él las canalizábamos a la fe y al amor de Dios, ignoro si usted que me lee, ha hecho esta prueba de canalizar sus situaciones del día a día a su fe, si no, usted sabrá la mejor forma que le funcione y es de mucho respeto, pero desde mi experiencia como familia nos ha funcionado a nosotros.1102143acaf8094

A mis padres al principio del 2017 les viene un problema de salud realmente grave de mí parte, yo su hijo Fernando de 32 años en ese momento y ya a punto de llegar a los 33 el día de hoy. Se me presentó una mañana de lunes del mes de enero un derrame cerebral causado por una crisis hipertensiva, no es como un catarro que te despiertas y sigues tu vida, fue un tema, con secuelas, que cambió mi vida, mi padre ya estando ordenado diácono, me da un acompañamiento espiritual, no solo necesario, sino sanador, no solo físico, sino de espíritu, de alma, de lesiones acumuladas por de vida, y hoy con claridad puedo decir que mi recuperación ha sido más satisfactoria de espíritu que de cuerpo, tal vez los  científicos me tilden de idiota o irreverente, pero la sanidad y recuperación que tengo hoy, tiene mucho que ver con la orientación de mi padre, porque si bien me urgía sanar lo físico y era fundamental, el espíritu me dio fuerza y voluntad para avanzar, en general toda mi familia ha sido fundamental, pero resalto la cercanía espiritual de mi padre con  Dios para mi recuperación del alma pues la visión y el concepto desde donde te hacen ver las situaciones por las que atravesamos de momento en nuestra vida. Un ser humano ordinario puede hacer mucho en tu vida, pero creo que no tiene la profundidad con la que te habla alguien que busca a Dios a todas horas. No dudo que usted querido lector tenga experiencias de vida más contundentes que las mías sin necesidad de Dios y las respeto, pero con humildad y afecto le agradezco su tiempo para leer esta columna que no pretende cambiar su visión de las cosas, es algo muy personal que yo viví y sigo viviendo, no es fácil salir adelante después de un derrame cerebral. Hoy camino con bastón, me traslado en taxi a mi trabajo, que por la gracia de Dios y buen corazón de muchas personas aun conservo, sigo con terapias diarias para mi recuperación y continúo agradeciendo a Dios por tantas personas que estuvieron a mi lado en esos momentos tan difíciles pero que me han dejado tanto aprendizaje en mí ser. De no ser por la cercanía de mis amigos y familiares, personal médico, etc. no estaría escribiendo esto. Hay tanto que agradecer a Dios en la presencia de tanta gente que se involucró y comprometió conmigo hasta verme recuperado y que aun al día de hoy siguen haciéndolo. Quiero agradecer de manera especial a mis tíos y familia, al colegio diaconal de la Arquidiócesis de Yucatán que siempre estuvieron y siguen estando pendientes de mi recuperación, de manera especial a los hermanos en Cristo de mi padre.fernandoxcoronado_png_1897867670.png_793492074

Por Fernando Coronado en La Verdad

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Querido diácono Joaquín, sólo se me ocurre esta despedida: ¡Te nos has ido demasiado pronto! 

El pasado 22 de junio falleció el diácono permanente D. Joaquín López Maíz, a la edad de 57 años. Esposo, padre y abuelo, ejerció su ministerio diaconal durante 18 años con total entrega en la diócesis de Valladolid.
Definir la personalidad de este abulense de pro, tanto desde la amistad que nos unía, como desde el ministerio del diaconado que compartimos sin caer en el elogio emocional no resulta sencillo. Joaquín era como lo definió el profesor D. Javier Burrieza: “una de esas grandes personas que pasan por la vida de uno, que al mismo tiempo son grandes y sencillas, que no hacen ruido, con grandes gestos de amistad y entrega a los demás. Personas que cuando faltan en tu vida te das cuenta que has conocido a un santo“.
Joaquín como el resto de los diáconos permanentes, coordinaba su vocación diaconal, con la entrega a su familia y su trabajo profesional. Una triada que a veces es difícil de compaginar sin menoscabar a ninguna de ellas. Ejercía su ministerio en una triple acción pastoral poniendo en práctica las funciones u oficios propios del diácono: el munus docenti, (diaconía de la Palabra) proclamando el Evangelio a los fieles y exhortando al pueblo con sus homilías y catequesis. El munus sanctificandi, (diaconía de la liturgia) por el que administró solemnemente el sacramento del Bautismo y los sacramentales, distribuyó la Eucaristía, bendijo el sacramento del Matrimonio en nombre de la Iglesia, presidió el rito del entierro y de los funerales y consoló a los enfermos administrándoles el viatico. Y por último el munus regendi, (diaconía de la caridad). Para esta función de la caridad Joaquín tuvo siempre presente las palabras de San Policarpo dirigidas a los diáconos en su entrega a quién lo necesitaba: “Sed compasivos y diligentes, actuándo según la verdad del Señor, que se hizo el servidor de todos”. Sin título
Durante su labor en las parroquias donde desarrolló su ministerio, con su visita consoladora a los enfermos se hizo servidor de todos, pues la verdadera vocación del diácono por la que fue ordenado, es ser servidor de todos, es configurarse con Cristo Siervo. Con su ejemplo y su palabra se puso al servicio de los hermanos. Con su dedicación sirvió al pueblo de Dios en nombre de Cristo, con humilde caridad y misericordia.
Como diácono casado, Joaquín se sintió particularmente responsabilizado por ofrecer un claro testimonio de la doble santidad del matrimonio y de la familia. Bendecido por el Señor, con una esposa que en todo momento apoyó su vocación diaconal, tuvo la suerte de ver incrementado el amor matrimonial con dos hijas y un nieto, donando su amor hacia ellas sin ningún tipo de límite. Compaginar lo entrega diaconal y de esposo a veces llevo consigo el robar algo de tiempo a quien más quieres. pero su esposo y sus hijas nunca tuvieron la menor duda de que la entrega de Joaquín por aquellos que lo necesitaban, no sólo no significaba un pequeño abandono temporal, sino que con su generosidad mostraron que el matrimonio es un sacramento de comunión, no solo entre los esposos, sino con la Iglesia y la comunidad. Joaquín y su esposa sabían que toda familia cristiana está llamada a asumir de formo viva y responsable la misión de la Iglesia, en el mundo actual, pero en el caso de los diáconos casados, estamos llamados de uno forma especial a ser un ejemplo vivo de fidelidad y de servicio a la misión de lo Iglesia. Por ello el papel de la esposa es de vital importancia en esto entrego familiar, porque son ellas quienes con su apoyo y testimonio hacen posible responder al servicio de la Iglesia o través de la conexión entre el sacramento del matrimonio y el diaconado. Un verdadero ejemplo de este testimonio han sido Joaquín y su esposa. quienes con su entrega total al servicio de los demás han contribuido a hacer presente lo Iglesia en el mundo actual. images
Pero si hay un rasgo característico a destacar de Joaquín fue su relación con los jóvenes. Él ero consciente que los jóvenes constituyen una fuerza excepcional el Iglesia, que son el presente y sobre lo el futuro de lo Iglesia. Su cercanía y conexión con ellos a través de encuentros la catequesis de preparación para el sacramento de la Confirmación, dio como resultado que muchos de esos jóvenes sigan hoy colaborando en los parroquias donde Joaquin ejerció su ministerio. Como padre de familia, sabía lo que es experimentar el amor hacia y de los hijos, practicó el dialogo y la comprensión, actitudes que le ayudaron a entender, ayudar y conectar mejor a los jóvenes y sobre todo a colaborar con ellos en sus problemas, dudas e inquietudes. No puedo terminar este merecido homenaje a mi amigo Joaquín sin hacer de nuevo alusión a su origen abulense. Cualquiera que lo haya conocido, no sólo ejerciendo su ministerio, sino en la vida cotidiana, sabe que siempre que tenía ocasión presumía y llevaba muy a gala a su Ávila natal y por supuesto su devoción a la Virgen de las Vacas. Pido a Dios que la Virgen que te arropó con su manto, te acoja con sus brazos misericordiosos en la casa del Padre.
Querido Joaquín, sólo se me ocurre esta despedida:
¡Te nos has ido demasiado pronto!

Por Francisco Castro, diácono en “Agua Viva

Vídeo de Joaquin en este blog

¿Por qué los diáconos se casan?

Los diáconos son el rango más bajo del clero en la Iglesia Católica, y en la Iglesia Católica Romana, son los únicos que pueden casarse. ¿Por qué esto es tal? ¿Cuál es la diferencia entre un diácono, un sacerdote o un monje o monja?

 

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El diácono que una vez huyó de la guerra civil ahora difunde la paz de Cristo en Reston, USA

Atanacio Sandoval nunca se encontró con un diácono permanente. Creció en El Salvador, donde los únicos diáconos eran seminaristas en el camino hacia el sacerdocio. Como padre de dos hijos, nunca imaginó que sería ordenado, bautizaría niños, oficiaría matrimonios, predicaría el Evangelio en la misa y asesoraría a los feligreses de la Iglesia St. John Neumann en Reston.  

Fue una simple invitación del pastor de Sandoval, el padre oblato Thomas E. Murphy, que cambió todo. 

“¿Por qué no te conviertes en diácono?”. El padre Murphy le preguntó a Sandoval una noche durante una cena en el salón parroquial. Sabía que Sandoval y su esposa, Celia, eran devotos católicos.

“No sabía en ese momento cuánto podía hacer como diácono”, dijo Sandoval. Pero estaba intrigado por la oportunidad de “ayudar a la comunidad”. descarga (2)

El salto de fe cambiaría su vida, y la vida de muchos otros. El Diácono Sandoval fue ordenado en enero de 2015 y ahora es el único miembro hispanohablante del clero en una parroquia con una gran población hispana. Y mientras el diácono de 48 años insiste en que él ministra a todos los feligreses, no solo a los hispanohablantes, la necesidad de su servicio se extiende mucho más allá de los límites de su parroquia de Reston. En una diócesis que es aproximadamente un 45 por ciento hispana, solo 11 de cada 93 diáconos permanentes son hispanos. Las llamadas llegan desde lugares tan lejanos como Manassas. 

Para cumplir con esta necesidad, el Diácono Sandoval normalmente se levanta a las 4 a. M. Todos los días de la semana y va a su trabajo trabajando en renovaciones de oficinas y construcción. A las 2:30 pm, se va a casa. Luego, de 4 a 7 p. M., Pasa el tiempo en citas, a menudo con adolescentes cuyas familias se han acercado debido a la depresión, las drogas o los amigos que son malas influencias. 

Como coordinadora hispana de la parroquia, Celia se ha convertido en una parte clave de su ministerio. Una vez, ella recibió una llamada de un hombre que estaba en el hospital. Necesitaba un hispanohablante, entonces Celia llamó a su esposo, que estaba haciendo la cena en casa. “Está bien, puedo hacerlo mañana”, le dijo el Diácono Sandoval. “No, irás hoy”, dijo Celia con firmeza. Resultó que el hombre murió al día siguiente con el consuelo espiritual que había buscado. 

“Me da tanto trabajo”, dijo el Diácono Sandoval con una sonrisa. “O más bien, el Señor me da tanto trabajo a través de ella”.  

El diácono Sandoval ve su largo viaje desde un joven que sirve en la misa en El Salvador a un hombre casado, ordenado como diácono, como parte de algo mucho más grande. 

“Dios tiene sus planes para nosotros. Sus planes no son nuestros planes “, dijo el Diácono Sandoval. “Me llamó de vuelta a la carretera por la que quería caminar”.

A lo largo de la carretera

En 1989, en medio de una guerra civil, Atanacio, de 19 años, se vio obligado a unirse al ejército salvadoreño. 

“En El Salvador reclutaron en las calles. Te sacarían de los autobuses y si tuvieras 18 años, eras elegible para prestar tu servicio “, dijo.

Más de 75,000 civiles murieron entre 1980 y 1992, durante un conflicto entre el grupo revolucionario de izquierda, el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional y el gobierno salvadoreño respaldado por Estados Unidos. Más tarde, una comisión de las Naciones Unidas descubrió que las fuerzas gubernamentales eran responsables de más del 85 por ciento de los asesinatos, torturas y secuestros.

Sandoval aprovechó una oportunidad para desertar del ejército durante el entrenamiento, no mucho después de que fue reclutado. Se uniría a decenas de miles de salvadoreños que huyeron a los EE. UU. En busca de seguridad. Le tomó dos meses y medio llegar a Texas, con gran parte del viaje a pie. 

“El coyote, o traficante, que pagamos, me llevó a Guatemala”, dijo Sandoval. “Esa fue la primera dificultad que enfrentamos: desapareció”. 

El traficante verificó a Sandoval y otros inmigrantes en un hotel, pagando la cuenta por una estadía de dos semanas. El día en que el hotel estaba a punto de echarlos, el traficante apareció de repente. Sandoval continuó el camino a México por la noche. Durmió de día en el bosque y en plantaciones de plátanos. Entonces, de repente, el desastre golpeó. La policía mexicana lo había encontrado a él y a los otros inmigrantes con los que viajaba.  

“Estaban despertando a todos, y yo solo me estaba volviendo mudo”, pretendiendo dormir, dijo Sandoval. “Me estaban preguntando, ‘¡Tú!’ Me llamaban mal nombre y malas palabras. ‘¡Despierta! ¡Sabemos que estás escuchando! ” 

Ahora puede reírse de su desesperado intento por evadir el aviso, pero su descubrimiento tuvo consecuencias reales. 

“Se llevaron todo el dinero que todos tenían”, dijo. Pero se les permitió continuar en su camino. 

Una semana después, llegaron al Río Grande. Los contrabandistas dijeron que necesitarían $ 250 de cada persona para cruzar en un dispositivo de flotación improvisado. El dinero se recaudaría de las familias de inmigrantes más tarde. Un contrabandista se acostó en un tubo, tirando de los otros al otro lado del río. De repente, un hombre cayó al río, pero el agua solo le llegó a las rodillas. 

Los contrabandistas estaban “tratando de obtener dinero fácil”, dijo Sandoval. “Entonces todos salieron corriendo al otro lado del río. No hicieron ningún dinero “. 

Una vez que Sandoval llegó a Houston, llamó a su primo que le había otorgado un préstamo para que viniera a los Estados Unidos. Había esperado reunirse con ella en Miami. 

“Cuando la llamé desde Houston, ella me dijo: ‘Acabo de tener una nueva relación. Mi novio está muy celoso; él no quiere que vengas a mi casa ‘”, recordó Sandoval. “Dije, ‘OK, ¿qué hago ahora?’ “

El primo llamó al tío de Sandoval en Washington. Resultó ser un giro afortunado del destino. “Así es como llegué a DC y conocí a esta hermosa novia mía”, dijo Sandoval, que ahora es ciudadano estadounidense. Un compañero de habitación lo presentó a Celia un año después de su llegada. Salieron tres meses; entonces él propuso. Han estado casados ​​26 años. 

Devolviendo

Las hijas de Sandoval estaban en la escuela secundaria cuando Atanacio comenzó el proceso de formación para el diaconado. Para Celia, fue una decisión fácil apoyar su inesperada vocación. 

“Desde que era pequeño, estuve involucrado en la iglesia”, dijo. “Me encantaba la iglesia todo el tiempo. Entonces para mí … Es bueno si él quiere hacerlo. Estoy muy feliz de apoyarlo “. 

Trabajar juntos es “un arreglo inusual, pero una bendición”, dijo el Diácono Sandoval. “Estoy haciendo mi parte como diácono y ella está haciendo su parte como la esposa de un diácono”. 

“Nuestra cultura es diferente”, dijo Celia. “Tenemos muchas cosas en las que creemos o formas de practicar nuestra fe un poco diferentes. Tal vez una secretaria que habla inglés no puede (no) entender, pero en mi caso, porque es algo cultural, lo entiendo “. 

Hoy, el Diácono Sandoval a menudo alienta a otros hombres a pensar sobre el diaconado permanente y les pide a las familias que oren por las vocaciones. 

“Especialmente para mi comunidad hispana, invito a los muchachos que veo que tienen el potencial o la llamada”, dijo. “Yo digo, ‘No te intimides’. Explico, ‘¿De dónde vengo?’ Si hablan algo de inglés, les irá bien, siempre y cuando estén respondiendo al llamado de Dios para ser lo que él les ha invitado a ser “.

por Mary Stachyra Lopez en Catholic Herald

Jubileo de Oro de Ordenación del diácono Alexandre Gruzynski

En solemne celebración eucarística presidida por el Arzobispo Metropolitano de Porto Alegre, Mons. Jaime Spengler, OFM, se conmemoró el Jubileo de Oro de Ordenación del diácono Alexandre Henrique Gruzynski, de Porto Alegre. La celebración ocurrió este domingo, 26 de agosto, a las 18h30, en la Catedral Metropolitana de Porto Alegre. Al final de la celebración, el diácono Antonio Héliton Alves, representando a la Comisión Nacional de los Diáconos (CND), entregó al homenajeado una placa alusiva a ese momento.

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Diácono Alexandre es el Diácono desde hace más tiempo en ejercicio en el ministerio. Fue protagonista del inicio de la restauración del Diaconado en territorio brasileño y tuvo participación decisiva en la implantación de las primeras escuelas diaconales, entre ellas la Escuela Diaconal Santo Estêvão, aún en funcionamiento en la diócesis de Novo Hamburgo (RS).

Fue ordenado por el Papa Pablo VI en Bogotá (Colombia) el 22 de agosto de 1968, en la ocasión del Congreso Eucarístico Internacional, celebrado en esa ciudad. Con él fueron ordenados otros tres brasileños (ya fallecidos).

Colaboración: Diácono Antonio Héliton Alves, presidente de la CRD Sur III y secretario de la CND

Comisión Nacional de los Diáconos de Brasil

Diaconado y Matrimonio: En la confluencia entre el conyugal, el eclesial y … el eclesiástico

En mayo pasado, los delegados del diaconado en Namur, Bélgica, invitaron a los diáconos y sus esposas a reflexionar sobre la mejor manera de articular matrimonio y orden, dos sacramentos que, tras la decisión del Vaticano II para restaurar el diaconado permanente en la Iglesia Católica, están conectados de nuevo. Ciertamente, esta decisión hizo reaparecer la figura de la esposa del clérigo, una figura que desapareció gradualmente tras la reforma gregoriana con la imposición del celibato para los sacerdotes de la Iglesia Latina. Así, la Iglesia abrió un nuevo capítulo, pero los obispos y todos los católicos y los propios diáconos han percibido que el lugar de las esposas de los diáconos está marcado por muy pocos marcos y puntos de referencia anteriores.

Del matrimonio y la orden

Junto con Marie Maincent, delegada del CID, que había sido invitado a conducir este día de formación, 18 parejas de la diócesis de Namur y Luxemburgo reflexionaron primero sobre cada uno de estos dos sacramentos, comenzando con el matrimonio porque, cronológicamente es el primero en ser celebrado .

Antes de la ordenación diaconal, el matrimonio comienza con dos historias distintas, de dos personas que deciden escribir juntos una historia nueva y común, con simetría absoluta en el Sacramento del Matrimonio, fundada en el Bautismo. En el Sacramento del Matrimonio, ambos cónyuges están directamente involucrados, de la misma forma, por el mismo acto. A este respecto, es necesario insistir en que el Sí expresado en el matrimonio no se renueve en el momento de la ordenación. La Orden no resulta del Matrimonio, lo que haría la respuesta positiva de la esposa en el diálogo con el Obispo una especie de segundo sí. La naturaleza del sacramento de la Orden es diferente. Él corresponde al servicio (diakonia) de toda la Iglesia, pero a causa de este servicio específico relaciona y se refiere a Cristo ya la misión particular que Él confió a sus Apóstoles.

Al Matrimonio con Orden

En una segunda fase, el tema evolucionó: del Matrimonio y de la Orden al Matrimonio con la Orden. El objetivo era entender correctamente cada sacramento por separado para que las parejas lo experimentar en su correcta y armoniosa integración en la vida cotidiana. El diaconado debe ser vivido en su totalidad por cada uno de los cónyuges e incluso por todo el círculo familiar, ya que el Matrimonio y la Orden no son, en todo caso, realidades abstractas que deben ser comparadas teóricamente. Siempre se trata de personas reales que viven realidades concretas. Lo que de hecho existe no es el matrimonio en sí o la propia Orden, sino hombres y mujeres casados. Hay hombres encargados de un ministerio diaconal y mujeres casadas con diáconos.descarga (1)

El enfoque al tema fue pragmático: apoyado por numerosos comentarios de los protagonistas, diáconos y sus esposas que oyeron y escucharon durante muchas visitas en varias diócesis, puesto que Marie Maincent antiguamente fue representante de las esposas de los diáconos en el Comité Nacional Francés del diaconado. Como tal, ella tuvo muchas oportunidades de encontrarse, intercambiar opiniones y discutir con candidatos y también con diáconos y sus esposas.

Juego de papel invertido

Dado que hombres y mujeres no tienen la misma percepción de las situaciones e intentado abrir un espacio común para que los participantes se unan a sus cónyuges en sus respectivos cuestionamientos y progreso, hubo discusiones separadas por grupos de hombres y mujeres que posteriormente hicieron posible el cruce de líneas.

Al mediodía, las discusiones entre las parejas revelaron un aspecto esencial de la cuestión: sobre el matrimonio hay una simetría total entre los cónyuges, ya que ambos están experimentando una simetría bautismal y también una simetría conyugal. En esta configuración, el diaconado introduce una asimetría que puede ser o convertirse en una ocasión o una causa de desequilibrios y, por lo tanto, de ajustes. Dado que sólo el marido es ordenado, tiene un compromiso personal que su esposa no tiene. Sin embargo, este compromiso es extremadamente importante. Por lo tanto, es esencial que la pareja se dedique a él de forma clara y libre.

Las esposas … fuera y dentro del diaconado

Es evidente que la necesidad de que las esposas tengan la oportunidad de compartir sus cuestionamientos y vivencias debe ser tenida en cuenta para evitar que, por un lado, el marido renuncie y, por otro lado, que abandone su responsabilidad; ella puede sentirse tentada a dejar que la institución discirna, lo que le llevaría a vivir una aventura no escogida. Parece ser de extrema trascendencia ayudar a investigar los diversos posibles significados de la respuesta positiva dada por la esposa. ¿Está sobre aceptación? ¿De permiso? ¿De resignación? Tal vez un elemento de concesión? ¿De promoción? ¿De apoyo? De cualquier forma, una respuesta negativa también puede ser una opción espiritual muy fuerte. Puede ser fruto de una reflexión espiritual, fruto del Espíritu que permite abandonar maravillosas imágenes de dedicación y servicio que no habrían sido realistas o soportadas para la persona y su círculo familiar. La paradoja del diaconado, que implica al mismo tiempo un llamado al servicio y un verdadero altruismo en el servicio que debe ofrecerse con humildad y autenticidad.

 

Entre el altar y el mundo

En la tercera fase, las numerosas cuestiones relacionadas con esta confluencia muy especial entre conyugal, eclesial y eclesiástico llevaron a descubrir y desarrollar los muchos frutos del diaconado. Entre ellos, el diaconado visto como una apertura para el don y la confianza, una apertura para el diálogo entre la pareja, ya que el tiempo dedicado al diaconado no debe aparecer como tiempo robado de los demás, sea mujer, familia o amigos.descarga

En lo que respecta a la sociedad, a través de la experiencia del diácono y su esposa-estando situado entre el altar y el mundo, el diaconado lleva a la Iglesia al corazón de las alegrías y dificultades de las familias, acercando así a la Iglesia del mundo.

Por Marie Maicent en la Comisión Nacional de los Diáconos de Brasil 

Diácono Ra­fael Car­mo­na: “Cuan­do Dios ha­bi­ta en una fa­mi­lia, la fe­li­ci­dad abun­da”

Ra­fael Car­mo­na Es­tra­da (Puen­te Ge­nil-Cór­do­ba, 1961) ha sido nom­bra­do ecó­no­mo dio­ce­sano por el obis­po de Má­la­ga. Es au­dio­pro­te­sis­ta y em­pre­sa­rio.

Casa­do y pa­dre de dos hi­jos, re­ci­bió la or­de­na­ción como diá­cono per­ma­nen­te el 25 de ju­nio de 2011, tras rea­li­zar sus es­tu­dios en la Fa­cul­tad de Teo­lo­gía del Nor­te de Es­pa­ña (Bur­gos) y la for­ma­ción en el Se­mi­na­rio Dio­ce­sano de Má­la­ga. Aho­ra asu­me el reto de la eco­no­mía dio­ce­sa­na.

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¿Cómo lle­ga un em­pre­sa­rio a diá­cono per­ma­nen­te?

Soy la cuar­ta ge­ne­ra­ción de una fa­mi­lia de So­chan­tres (di­rec­tor del coro de una igle­sia en los ofi­cios di­vi­nos), to­dos de­di­ca­dos al ser­vi­cio de la Igle­sia des­de 1861. Hace unos 20 años, sien­do mi­nis­tro ex­tra­or­di­na­rio de la Co­mu­nión, me dis­po­nía a vi­si­tar a los en­fer­mos. Al mi­rar­los a los ojos, en la en­fer­me­dad y el do­lor, sen­tí la lla­ma­da del Se­ñor. En ese mo­men­to cam­bió mi vida.

¿Qué sig­ni­fi­ca para us­ted ser el nue­vo ecó­no­mo dio­ce­sano?

Res­pe­to, trans­pa­ren­cia y res­pon­sa­bi­li­dad. Al tiem­po que agra­de­ci­mien­to y emo­ción por la con­fian­za de­po­si­ta­da por el Se­ñor Obis­po en mi hu­mil­de per­so­na para este nue­vo ser­vi­cio a nues­tra Dió­ce­sis.

¿Se pue­de evan­ge­li­zar a tra­vés de la eco­no­mía?

Por su­pues­to. Úni­ca­men­te so­mos ad­mi­nis­tra­do­res fie­les de los bie­nes tem­po­ra­les de la Igle­sia. Los pas­to­res y los fie­les cris­tia­nos no so­mos due­ños de es­tos bie­nes, sino res­pon­sa­bles de su uso como un ser­vi­cio he­cho con amor y fi­de­li­dad.

¿En qué ta­reas dio­ce­sa­nas ha ser­vi­do como diá­cono per­ma­nen­te?

En las pa­rro­quias de San Lá­za­ro, San­ta Ma­ría de la Vic­to­ria y Cor­pus Ch­ris­ti y en la De­le­ga­ción Dio­ce­sa­na de Li­tur­gia. Des­de 2015 soy diá­cono co­la­bo­ra­dor de las pa­rro­quias de los San­tos Már­ti­res Ci­ria­co y Pau­la y San Juan Bau­tis­ta, en Má­la­ga ca­pi­tal, y de la San­ta Igle­sia Ca­te­dral Ba­sí­li­ca.

Ha ser­vi­do us­ted en di­ver­sas pa­rro­quias, ¿le si­gue sor­pren­dien­do a la gen­te que esté ca­sa­do y ten­ga hi­jos?

Mu­chas ve­ces sí. Por lo cual, le ex­pon­go lo que es la fi­gu­ra de “un diá­cono en la Igle­sia”. Por ende, ser­vi­do­res del pue­blo de Dios.

¿Cuál es su ac­ción de gra­cias a Dios en es­tos años de dia­co­na­do?

Con la mis­ma que co­men­cé hace aho­ra ocho años y siem­pre re­cor­dan­do el Sal­mo 115: “¿Cómo pa­ga­ré al Se­ñor todo el bien que me ha he­cho?”

¿Cómo con­ci­lia vida fa­mi­liar y ser­vi­cio como diá­cono? ¿Es po­si­ble?

Es sen­ci­llí­si­mo. Solo se tra­ta de po­ner al Se­ñor en el cen­tro de nues­tra vida como Igle­sia do­més­ti­ca. Son 30 años de ma­tri­mo­nio con dos ma­ra­vi­llo­sos hi­jos de 28 y 23 años. Tan­to mi es­po­sa Mar­ta como yo con­ce­bi­mos el ma­tri­mo­nio y la fa­mi­lia como co­mu­ni­dad de fe, es­pe­ran­za y ca­ri­dad. Por eso le po­de­mos lla­mar fa­mi­lia do­més­ti­ca. Cuan­do Dios ha­bi­ta en una fa­mi­lia, la fe­li­ci­dad abun­da en to­dos sus miem­bros.

(En­car­ni Lla­mas For­tes – Dió­ce­sis de Má­la­ga)

Agenciasic

Vídeo: Enseñar física y fe: Thomas L. Grodek, diácono

Los estudiantes que deciden tomar clases de física en la Escuela Preparatoria Católica Paul VI en Fairfax obtienen una saludable dosis de fe para seguir las leyes del movimiento de Newton cuando el Diácono Thomas L. Grodek está a la cabeza.

“La sociedad secular está tratando de convencerlos de que la fe y la ciencia no van juntas y entonces … mi testimonio al frente del aula como un clérigo ordenado que enseña ciencias es bueno para ellos ver”. Diácono Thomas L. Grodek

El ingeniero retirado de la Marina de Estados Unidos, padre de cuatro y abuelo de 11, fue ordenado para el diaconado permanente en enero pasado y ha disfrutado compartir su historia de vocación y su viaje de formación con los estudiantes en los últimos siete años.

El Diácono Grodek nació el 29 de julio de 1956 en Chicago. Al crecer antes de que el Vaticano II restauró el diaconado permanente, el joven Grodek no tuvo la oportunidad de ver diáconos permanentes en acción. No fue hasta que se unió a la Marina de los EE. UU. En 1978 que comenzó a encontrarse con el diácono permanente ocasional.

“Recuerdo haberlo visto y haber dicho: ¿es posible que Dios me llame a hacer algo así?”, Dijo Grodek. “Pero no le presté mucha atención”.99

Su momento del “rayo” llegó en 2000, cuando visitaba a una familia en Chicago para celebrar la vigésimo cuarta misa de bodas de su hermano. Mientras el diácono Grodek ayudaba a preparar la Misa, un sacerdote que era un viejo amigo de la familia le preguntó si alguna vez había considerado ser diácono permanente. Si bien la pregunta tomó por sorpresa al diácono Grodek, plantó una semilla en su corazón. Desafortunadamente, lo único que sabía sobre el diaconado permanente en ese momento era que la Diócesis de Arlington no tenía un programa de formación.

Algunas personas sugirieron que cruzara el río para participar en el programa de diaconado permanente de la Arquidiócesis de Washington, pero Deacon Grodek decidió esperar. Su paciencia dio sus frutos cuando el Obispo Paul S. Loverde comenzó a aceptar candidatos para el programa en 2006.

Después de asistir a algunas sesiones de información, finalmente se armó de valor para hablar con el director de formación, el padre Thomas P. Ferguson, en el verano de 2010.

Mientras que el padre Ferguson sintió que el Diácono Grodek tenía una vocación, lamentó informarle que la diócesis no aceptaría nuevos solicitantes hasta el año siguiente. El Diácono Grodek estaba decepcionado por la noticia.

“Pero a pesar de que tuve que esperar un año para presentar la solicitud, me designó con un diácono en St. Elizabeth Ann Seton como mentora. Así que fue un buen año “, dijo.

Fue aceptado en el programa de formación en enero de 2012 y fue ordenado diácono permanente con otros cinco hombres por el obispo Michael F. Burbidge el 14 de enero de 2017, en la Catedral de St. Thomas More en Arlington.

Mientras está asignado a la Iglesia del Espíritu Santo en Annandale, donde él y su esposa, Marilyn, son feligreses, él también tiene la oportunidad de servir como diácono en Pablo VI. Asiste al padre Stephen J. Schultz, capellán, en la misa en la capilla antes de la escuela, predica el Evangelio y está presente a los maestros y estudiantes que tienen alguna pregunta o necesitan asesoramiento.98

A veces recibe tanto apoyo de los estudiantes como él da. Cuando su familia estaba de luto por la pérdida de su hija, Maureen, quien murió por complicaciones relacionadas con su anomalía cromosómica, dijo que los estudiantes fueron muy comprensivos y sabían exactamente qué decir. Los estudiantes a su vez pudieron presenciar la fe del Diácono Grodek durante ese momento difícil y su amor por su hija.

“Dios no nos abandonó”, dijo el Diácono Grodek. “Nos rodeó con el amor de la iglesia y los sacramentos”.

Una de las preguntas que recibe ahora es: “¿Por qué no enseñas teología?”

Si bien ha enseñado algunas clases de religión en el pasado, él y su director espiritual no ven motivos para cambiar de tema.

“Una de las cosas con las que estos muchachos luchan es la fe en general contra la ciencia”, dijo el Diácono Grodek. “La sociedad secular está tratando de convencerlos de que la fe y la ciencia no van juntas, por lo que mi director espiritual cree firmemente que mi testimonio en el salón de clases como clérigo ordenado que enseña ciencias es bueno para ellos”.

Si bien el año pasado como diácono, esposo, padre, abuelo y maestro ha estado ocupado, todavía no puede evitar sentirse agradecido.

“Me siento muy bendecido. Hay momentos en los que me siento cómodo y solo tengo que decir: ‘Gracias, Señor’ “, dijo el Diácono Grodek. “Es una gran alegría saber que puedo ponerme en las manos de Dios. Lo que él me ha mostrado es que me ha dado los regalos que necesito hasta ahora para hacer el ministerio “.

Catholic Herald

Recuerdos del diácono Steve Hinkle en su cuidado a los necesitados

El diácono Steven Hinkle falleció el 18 de mayo. Tenía 65 años. Él ministró en la Iglesia Católica Espíritu de Cristo en Arvada.

El diácono Steven Douglas Hinkle nació para Clyde y Esther Hinkle en Hugoton, Kansas el 6 de marzo de 1953. Como converso al catolicismo, el Diácono Hinkle fue bautizado en la parroquia Espíritu de Cristo el 18 de abril de 1992 por Mons. Ken Leone.Archdiocese of Denver Deacon Portraits

El más joven de cinco hijos, Hinkle y su familia se mudaron a Denver cuando tenía seis años. Sus hermanos se habían unido a la Fuerza Aérea, que lo dejó a él y a su hermana en el hogar con su madre. Asistió a Alameda High School y se graduó en 1971. Después de pasar un tiempo en Red Rocks Community College, decidió comenzar un negocio propio en la industria de la construcción en 1986.

Mientras estaba en la escuela secundaria, conoció a “su novia de la escuela secundaria”, Terri. Después de nueve años, Hinkle le pidió a Terri que se casara con él en 1979. Se casaron el 21 de septiembre de 1979 en el Santuario de la Madre Cabrini por el Padre Bert Chilson. Su matrimonio fue bendecido con dos maravillosas hijas, Ashley y Lindsay y tres nietos.

Hinkle era reacio a unirse a la Iglesia Católica, pero con las oraciones y la insistencia de Terri y los niños, finalmente respondió al llamado del Espíritu Santo, “con lágrimas en los ojos”. En la Vigilia Pascual de 1992, se unió a su familia en la Iglesia Católica y recibió los Sacramentos de Iniciación. En la parroquia, Hinkle estaba en varios comités y era un Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión. Respondiendo a una llamada persistente del Espíritu Santo para servir a otros, solicitó la formación de diácono en 2006.

El Diácono Hinkle fue ordenado diácono el 25 de junio de 2011 por el Arzobispo Charles J. Chaput y fue asignado inmediatamente a la parroquia católica Spirit of Christ, donde permaneció durante todo su ministerio. Ayudó con el ministerio de la prisión y haría viajes misioneros para ayudar a los necesitados de vivienda. También ayudó a los feligreses como un defensor de las anulaciones y les encantaba trabajar con los ancianos.

“El Diácono Steve fue un ministro maravilloso con una tarea simple: cuidar a los necesitados. Su ministerio fue bendecido con hermosos logros que le dan belleza a las características de un diácono “, dijo el Diácono Joseph Donohoe, Director de Personal Diácono de la arquidiócesis. “Sabía cómo atraer a los necesitados y cuidarlos”. Qué hermoso ejemplo dio a sus hermanos diáconos y la comunidad “.

Denvercatholic

Del Mormonismo a la Iglesia: Diácono Steven M. Clifford, de Georgia, U.S.A.

Steven M. Clifford es descendiente directo de los pioneros mormones que establecieron la secta en Utah en el siglo XIX, y aunque se casó por la iglesia católica estaba convencido que nunca dejaría sus creencias. Sin embargo, su esposa con mucha paciencia y oración le condujo al camino correcto, y él sin más rechazos, terminó por convencerse donde estaba la verdadera Iglesia de Jesucristo. Así lo contó en una entrevista que hizo en 2003 para las Siervas del hogar de la madreActualmente Steven sirve como Diácono en la diócesis de su ciudad.
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Steven, ¿cuáles han sido tus raíces religiosas?
Yo nací y crecí en Utah siendo el mayor de dos hijos. Crecimos en una familia nominalmente religiosa, y la religión jugó un papel principal también cuando crecimos. Mis padres igualmente habían nacido y crecido en Utah en familias ligadas a los primeros pioneros mormones que se instalaron en el Gran Valle de Salt Lake a mitad de 1800.

Mi tatarabuelo por parte de mi madre fue probablemente el primero de mi familia que se adhirió a la iglesia mormona el 14 de febrero de 1832, menos de dos años después de que Joseph Smith fundara la iglesia. El abuelo Alva Benson convenció a su mujer, padre, madre y al resto de la familia de su padre para entrar en la iglesia en el invierno de 1832. Ellos se trasladaron al Condado de Jackson, Missouri, en Noviembre de 1832 pero fueron echados del Condado por un policía porque eran mormones. En 1834 se trasladaron al Condado de Clay para unirse al cuerpo principal de la iglesia. Cuatro años después los hicieron salir de Missouri por una combinación de tropas militares y vigilantes después de que el Gobernador Boggs publicara su infame orden de exterminación el 27 de octubre de 1838. La orden describía a los mormones como “abierta, declarada y terca oposición a las leyes y causa de guerra con la gente de este estado”. Afirmaba que “los mormones tienen que ser tratados como enemigos, y tienen que ser exterminados o echados del Estado si es necesario para la paz pública – sus atrocidades no se pueden ni describir”. Mi familia finalmente se asentó en Utah en 1852.

Todos mis parientes, desde esos primeros antepasados pioneros, nacieron y fueron educados como miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos días, más conocidos como mormones. Era por lo tanto natural que mi hermana y yo fuéramos educados también en esa religión.

¿Cómo eran las prácticas religiosas de tu familia?
El mormonismo en Utah no se practica sólo los Domingos; era una manera de vivir. La escuela, las actividades sociales, los scouts, el baile, la música, el teatro, el deporte, y mucho más giraban alrededor de la iglesia. Mis padres no iban a la iglesia regularmente, pero eran muy inflexibles y querían que mi hermana y yo no perdiéramos nada de lo que la iglesia tenía para ofrecer. Ellos pagaban sus Ofrendas de Ayuno y daban la bienvenida a los Maestros de Casa en un esfuerzo por mantener sus lazos con la iglesia y así seguir gozando de buen crédito. En aquel tiempo quien quiera que fuera menos de un miembro activo de la iglesia era excluido de la sociedad por la mayoría. Aproximadamente el 77% de la población del Utah era mormón, y mis padres no querían que mi hermana o yo fuéramos unos de esos “otros” inmencionables, sin derechos.

¿ Qué es lo que creen los mormones?
El mormonismo está todavía floreciendo en Utah y creciendo en todo el mundo. Los mormones tienen una imagen de unión familiar y de valores morales firmes muy cuidadosamente elaborada. Los mormones creen que familias fuertes hacen una nación fuerte, y naciones fuertes hacen un mundo fuerte. Ellos tienen un programa llamado “Noche de Hogar familiar”, en el que cada familia que participa reserva una noche a la semana para reunirse y discutir cuestiones sobre la iglesia. El fin de cada fiel mormón es ir al templo y ser sellado para el tiempo y la eternidad como unidad familiar. Para entrar en el templo, cada individuo necesita una recomendación de parte del Obispo y del Presidente del grupo. La recomendación es concedida sólo a mormones que tengan buena reputación en la iglesia (es decir, los que viven la Palabra de Sabiduría, pagan el diezmo, van a la iglesia regularmente, etc.).

Además de ocuparse de sus propios miembros, hay más de 40.000 hombres y mujeres en el mundo que dedican dos años de su vida, a su propio coste y con grandes sacrificios, para difundir la palabra sobre el mormonismo entre los demás. La llamada misionera viene de su juventud y entusiasmo y de los programas sociales que la iglesia ofrece, como bailes, deportes, scouts, y genealogía. La mayoría de los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días tienen una confianza completa y ciega en todo lo que es mormón. Ellos creen de todo corazón que su fe es la única verdadera iglesia sobre la tierra y es su fin (y su responsabilidad) comunicar esa creencia a todos los demás.

¿Tenías amigos de otras confesiones? 
Al crecer tuve muy pocos contactos con gente fuera de la iglesia mormona. Los pocos no-mormones que yo conocía eran considerados extraños y eran tratados de manera diferente a los miembros. Hasta los mormones que no iban a la iglesia regularmente o que no vivían según las enseñanzas de la iglesia eran considerados todavía “mejores” que los no-miembros. Yo experimenté esta exclusión social de primera mano cuando decidí no ir al programa de seminarios organizado por la iglesia en mi primer año de instituto. Aunque era fuera del curriculum normal y tenía lugar en un edificio al otro lado de la carretera del instituto, casi todos los que eran mormones fueron a esas clases de seminario. Era difícil para mí relacionarme con mis amigos ya que se intercambiaban historias sobre las cosas que estaban aprendiendo en el seminario y las actividades en las que estaban involucrados. ¡Yo ya no cometí más ese error! Participé en el programa de seminario de tres años en vez de los normales de cuatro años y de nuevo me vi contento de encontrarme incluído en las conversaciones con mis amigos.

¿Teníais algún texto sobre el que se asentaba la doctrina?
Los mormones consideran los “Trabajos Standard” la base de su doctrina. Esos cuatro libros son la Biblia (Versión del Rey Jaime), el Libro del Mormón, la Doctrina y Pactos, y la Perla de Gran Valor. Ellos creen que la Biblia es incompleta, porque muchas “partes sencillas y preciosas” han sido quitadas por “la grande y abominable iglesia”. El Libro del Mormón es considerado como un volumen de sagrada escritura. Supuestamente contiene la plenitud del evangelio eterno. Joseph Smith describió el Libro del Mormón como “el libro más correcto sobre la tierra y la piedra clave de nuestra religión”. La Doctrina y Pactos trata en primer lugar de revelaciones dadas a Joseph Smith y es una instrucción plena para la iglesia sobre las creencias y prácticas de la iglesia mormona, incluyendo el bautismo para los muertos, el matrimonio celestial, el sacerdocio y la poligamia. La Perla de Gran Valor es una colección de escritos menores y contiene 13 Artículos de Fe, un resumen de las creencias de la iglesia mormona.

¿Qué pensabas en aquella época de la Iglesia católica?
A mí me enseñaron que la Iglesia Católica era la “grande y abominable iglesia” mencionada en el Libro del Mormón. Además, la Iglesia Católica había intencionalmente removido las “partes sencillas y preciosas” de la Biblia, que eran esenciales para una plena comprensión de las enseñanzas de Cristo. Como resultado, hubo una “Gran” o “Total Apostasía” del Evangelio, y se hizo necesario que la iglesia fuera restablecida por Jesucristo a través de Joseph Smith. Yo estaba de acuerdo con los Protestantes en su reconocimiento de la Iglesia Católica como iglesia apóstata, pero sentía que ellos tenían sólo la Biblia incompleta como su fuente de doctrina. Era fácil utilizar la Biblia para apoyar la posición mormona donde fuera posible y después sostener que no había sido traducida correctamente cuando estaba en conflicto con lo que a mí me habían enseñado a creer como mormón.

¿ Siempre has sido un miembro activo?

Cuando dejé el estado de Utah en 1968 para hacerme militar, el obispo mormón me dio una placa. Grabado sobre uno de los lados estaba una imagen del Templo Mormón de Salt Lake city. Por el otro lado estaban las palabras: “Yo soy miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días”. Cuando se me hacía duro, muchas veces yo llevaba mi placa con la medalla mormón para recordar mis raíces y mi herencia. Me reconfortaba el recordar que en el corazón yo era un sencillo chico mormón de Utah, protegido de los males del mundo por mi familia, amigos e iglesia.

No obstante el consuelo que eso me proporcionaba, me volví un miembro inactivo en la iglesia mormona. Aproximadamente un año después conocí a Anne, una católica, y nos casó un sacerdote católico en Alemania en 1971. Nuestras dos hijas fueron educadas católicas. Durante muchos años yo fui a la Misa Católica, muchas veces como músico en el coro. Mientras estuvimos estacionados en San Francisco, yo tocaba la guitarra en la capilla militar local junto con un pianista baptista. Muchas veces bromeábamos diciendo que nosotros sabíamos las palabras de la Misa mejor que muchos católicos que iban.

Yo seguí proclamando orgullosamente mi pertenencia mormona aunque no iba a sus cultos. No tenía ninguna intención de entrar en ninguna otra iglesia, especialmente en la Iglesia Católica. Sabía la importancia que tenía para mi familia en Utah el que yo siguiera siendo un miembro de la iglesia Mormona. Temía las visitas de los Maestros de Casa, pero siempre me aseguraba de que mis documentos de la iglesia me siguieran a mi nueva estación de servicio. No dejaba que los mormones se me acercaran demasiado, por el miedo de que me convencieran a volver a la iglesia. Me hice amigo de otro miembro del culto mormón que me mantenía informado con las últimas noticias desde la iglesia. Por lo demás, mantenía mi distancia con los mormones, contento simplemente de ver los toros desde la barrera.

¿ Cuál fue el primer paso en tu conversión?

Nos trasladamos a Virginia en enero de 1993 por una misión en el Pentágono, y yo empecé a ir a Misa regularmente. Entré en el coro porque me gustaba la música, y pensaba que era una manera bonita, neutral, de dar culto a Dios. Cuando se me pidió hacer un boletín para la Campaña del Rosario de Schoenstatt, aproveché la oportunidad para mostrar mis talentos con el ordenador. A través de la preparación del boletín, tomé contacto por primera vez con el Rosario y el papel especial de María en la vida, pasión y muerte de Jesús. No pude evitar ser tocado por las cosas que estaba leyendo. Empecé a interrogarme. Anne, naturalmente, estaba entusiasmada por mi interés y empezó a dejar literatura católica por la casa para que yo la encontrara.

A primeros de noviembre le pregunté a Anne si estaba intentando convertirme. Ella me dijo que no y me recordó que ella NUNCA me había presionado para que me hiciera católico. Durante más de 22 años de matrimonio, yo me había felizmente definido como mormón y le dije a Anne que no tenía ninguna intención de hacerme católico. “¡Yo nací mormón, crecí como mormón y voy a morir mormón!”, exclamé. Pero algo me estaba pasando. El poder de todas las oraciones que rezó por mí Anne y muchas otras personas, estaban teniendo efecto. El Espíritu Santo estaba trabajando en mí.

Tenemos entendido que hiciste de detective, ¿cómo fue?
El 20 de noviembre de 1993 yo sacrifiqué un sábado para ir a una conferencia dada por Scott y Kimberly Hahn (matrimonio presbiteriano que se convirtió a la Iglesia Católica). Scott contó su historia: cómo tomó el papel de detective en su tentativa por probar de una vez por todas que la Iglesia Católica estaba equivocada y cómo en el proceso de sus estudios él se hizo católico. Yo me acuerdo que pensé que naturalmente él no debía de haber investigado muy bien, porque si no, él se hubiera hecho mormón en vez de católico. Yo decidí hacer de detective también, simplemente para probar que los católicos estaban equivocados y los mormones tenían razón. Empecé a leer e investigar como si no hubiera un mañana. Leí libros sobre el mormonismo, el protestantismo y el catolicismo. Escuché cintas y miré vídeos. Yo cogía cualquier cosa en mis manos para confirmar sin sombra de duda que la verdadera iglesia sobre la tierra era la restaurada por Jesucristo al “profeta” Joseph Smith y sus seguidores. Con gran disgusto mío, en todas la direcciones que yo cogía y en cada punto que yo investigaba, encontraba evidencia aplastante contra la posición mormona. Cuanto más investigaba, más problemas descubría con las doctrinas mormonas que me habían enseñado.

Descubrí que la enseñanza mormona de una “Apostasía Total” en la primitiva Iglesia establecida por Jesucristo simplemente no era verdadera. La evidencia histórica aplastante disponible apoyaba la enseñanza católica sobre la sucesión apostólica. Fue demostrado primero en el reemplazamiento de Judas por Matías (Hch 1,15-26). La cadena es ininterrumpida desde Pedro hasta el Papa Juan Pablo II (Mt 16,18). Sin una gran y total apostasía, no hay necesidad de una restauración.

Otra verdad que descubrí a través de mi investigación era que sólo hay un Dios. Yo ya no podía aceptar los principios básicos mormones, como la pluralidad de dioses hechos de carne y hueso, la humanidad de Dios, y el progreso del hombre hacia un dios exaltado de su propio mundo. A través del misterio de la Santísima Trinidad, yo empecé a entender la única naturaleza divina de Dios en tres personas: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Por último, llegué a conocer que Dios es la “causa primera” de todo y que nuestras almas y cuerpos son creados en el momento de la concepción. Yo ya no podía aceptar el plan mormón de eterna progresión, que consiste en una existencia pre-mortal donde cada persona nace en este mundo según sus méritos previos en el mundo del espíritu. Yo empecé a creer que nada existe que no deba su existencia a Dios el Creador. El siguiente paso lógico era el de darme cuenta de que María fue creada como la criatura más exaltada sobre la tierra. Empecé a verla como la hija de Dios Padre, la esposa de Dios Espíritu Santo, y la Madre de Dios Hijo. Yo veía que a través de una mejor comprensión de las virtudes de la Virgen, podemos seguir más de cerca los pasos de Jesús.

¿ Y después de darte cuenta de todo esto?
Ya por Navidad estaba yo absolutamente convencido de que los mormones estaban equivocados. ¡Yo estaba destrozado! ¿Cómo podían estar engañadas tantas buenas personas? ¿Y qué pasaba con todos los sacrificios que mis antepasados habían hecho por la iglesia? ¿Cómo podía yo dar mi espalda a mi herencia, mi educación, mi familia y mis amigos de infancia? Yo quería pretender no haber empezado nunca este viaje. Yo quería poder volver a como estaban las cosas antes, pero era demasiado tarde. Yo había encontrado la verdad.

Una vez que decidí que quería hacerme católico, tenía una maravillosa sensación de paz, porque iba a hacer la cosa justa. Yo estaba seguro de que Dios me estaba incitando por el camino y me estaba dando la gracia de abrir mi mente y corazón para aceptar la verdad del mensaje evangélico de Jesucristo.

¿ Fue duro? ¿tuviste dificultades?
Al mismo tiempo había una tremenda batalla a mi alrededor que me hacía preguntarme qué pasaría. Yo me sentía desafiado por todos los lados en lo que parecía un esfuerzo concertado para prevenirme de confiar en Dios. La lucha espiritual se manifestó hasta físicamente. Fui atacado verbalmente por miembros de mi familia en Utah y por algunos de mis compañeros de trabajo en el Pentágono. Los obstáculos parecían constantes e implacables. Yo simplemente seguía recordándome a mí mismo que debía de estar en el buen camino ya que todas esas cosas se volvían contra mí. Aceptaba mis sufrimientos como una tentación desesperada del demonio para desviarme de la Iglesia.

Pero ¿tenías algún consuelo en esos momentos?
Dios, que no se deja ganar, me daba algunas confirmaciones amorosas de que Él estaba allí conmigo. Una tarde en la iglesia, me sentí desbordar de alegría y me sentí irresistiblemente atraído hacia una imagen de la Virgen de Guadalupe. Me arrodillé hacia el sagrario y me persigné por primera vez en mi vida. El Miércoles de Ceniza, también, justo unos días antes de mi bautismo, tuve una experiencia muy conmovedora que confirmó la Presencia Real de Cristo en la Eucaristía. Durante mi primera confesión al día siguiente, tuve otro codazo que me aseguró la autoridad del Papa como sucesor de Pedro y Vicario de Cristo. Por entonces yo no tenía ningún problema en discernir cuál de los combatientes estaba enviando los buenos mensajes y cuál los negativos.

¿Cuándo diste el paso definitivo hacia la Iglesia católica?
El 19 de febrero de 1994 recibí los Santos Sacramentos del Bautismo, Confirmación, Penitencia, Primera Comunión y convalidación del Sacramento del Matrimonio que había recibido 22 años antes. Fue un día sagrado que yo recordaré siempre con cariño. Muchas cosas maravillosas me han pasado a mí y a mi familia desde mi Bautismo. Consagré mi vida a Jesucristo a través de María y entré en la Legión de María. Con la ayuda de Nuestra Madre, el Señor ha hecho cosas increíbles, y estoy verdaderamente agradecido.

¿Qué crees tú que te impulsó a dejar el mormonismo?
Muchas veces se me ha preguntado qué es lo que me impulsó a abrirme al Catolicismo y dejar el mormonismo. Yo puedo indicar una cuántas cosas, que han pasado simultáneamente, pero no puedo aislar un acontecimiento solo y decir con certeza: “Esto plantó la primera semilla”. Con el paso de los años muchas semillas han tomado raíz en mi mente y en mi corazón. Las charlas de Scott Hahn ciertamente echaron mucha agua y alimento para el pensamiento. Las oraciones de mi mujer y muchos otros sin duda fueron la luz que calentaba y alimentaba esas tiernas semillas de mi fe en crecimiento.

¿Qué es lo que les ayudaría a abrir los ojos a las personas pertenecientes a estos grupos? 
Cada persona que encontramos tendría que ser abordada con espíritu de amor y paciencia, más que con interrogación o reproche. Conoce tu fe, vive tu fe, y prepárate a explicar tu fe. Planta las semillas de la verdad con humildad y caridad. Hay innumerables lagunas y contradicciones en la iglesia mormona que son fáciles objetivos para el ataque. Sin embargo, lo mejor es empezar una amigable discusión sobre la teoría de la “Gran” o “Total Apostasía”. Si ninguna apostasía universal de la Iglesia tuvo lugar, toda la base del mormonismo colapsa. Las Sagradas Escrituras del Nuevo Testamento muestran que Cristo dejó una Iglesia que Él prometió que duraría hasta el final de los tiempos (Mt 16,13-18). Él se lo dijo a su Iglesia: “Mirad, yo estoy con vosotros hasta el fin del mundo” (Mt 28, 20). Los escritos de los primeros Padres de la Iglesia (como San Clemente, Ignacio, Justino Mártir, Policarpo, e Ireneo). Cuando leemos con atención, estos escritos muestran claramente que los primerísimos Padres no enseñaron doctrinas mormonas (pluralidad de dioses, existencia pre-mortal, progreso eterno, poligamia, bautismo para los muertos, matrimonio celestial, etc.), sino que predicaron doctrinas netamente católicas (la Misa como sacrificio, la Presencia Real de Cristo en la Eucaristía, la Primacía de Pedro y sus sucesores, etc.).

¿ Cuál fue la actitud de tu familia?
No ha sido fácil para mi familia en Utah aceptar mi conversión al Catolicismo. Por lo que sé, yo soy el primero de los miembros de nuestra familia que oficialmente ha dejado la iglesia mormona para hacerse católico. Mi relación con mi familia ha sido por lo tanto muy tensa. Mi mujer y yo seguimos rezando para que mis padres algún día entiendan por qué yo escogí dejar el mormonismo por la verdadera Iglesia establecida por Jesucristo.

Entrevistas en “The Journey Home” y su ordenación como Diácono

Steven Clifford fue invitado en varias ocasiones por Marcus Grodi a su programa de conversiones, en los cuales compartió su testimonio y profundizo más en la teología mormona. Incluso llegó a ser parte de una mesa de debate sobre mormonismo junto a otros dos ex mormones ahora católicos, como son Thomas Smith y el sacerdote Steve Seever. Luego se dedicó a hacer Apologética Católica por internet por varios años. En el año 2014 fue ordenado como Diácono permanente de la parroquia San Juan Bosco de la ciudad de Fort Valley, Georgia.