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El próximo 21 de mayo serán ordenados tres nuevos diáconos en Madrid

El próximo 21 de mayo a las 17:30 horas serán ordenados tres nuevos diáconos en  Madrid por el arzobispo D. Carlos Osoro. Las ordenaciones tendrán lugar en la templo de la  parroquia de Nª. Sª. del Rosario de Fátima, calle de Alcalá nº 292

LOS TRES CANDIDATOS A DIÁCONOS PERMANENTES:

tomas

Tomás Sanz Sánchez (30/3/1966), licenciado en Derecho, está casado con Mª. Antonia Escobar Parrondo, y son padres de tres hijos: Marta, Pablo y Andrea. Pertenece a la parroquia de Santa Teresa de Jesus de Colmenar Viejo, donde residen

 

 

 

 

 

 

 

Jaime Nogueras jaimeTejedor (22/07/1962),  director comercial de una maultinacional española. Está casado con Sara Ramiro Echanove  y son padres de tres hijas: Sara, Maria  y Rocío. Vecino de Majadahonda, colabora con las parroquias de Santa Genoveva (Majadahonda) y El Buen Suceso. Escribe asiduamente en el senanario Alfa y Omega  (alfajaime)

 

 

 

 

 

santiago

Santiago Pérez Moreno (12-XI-1951) viudo de María Luz Sanmartín Cristofol, vive con sus padres Santiago y Ana Mª. y camina con las Comunidades Neocatecumenales en la parroquia de  Nuestra Señora del Rosario de Fátima y colabora con la parroquia Nª. Sª. de Sonsoles.

 

 

 

 

 

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Tomás, Jaime y Santiago recibirán el sacramento del Orden en el grado de diácono de manos de su ordinario, el arzobispo de Madrid, D. Carlos Osoro Sierra

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Después de cinco años de formación, que comenzaron en 2010 y en el que fueron admitidos a Órdenes el  27 de junio de 2015 (ver admisión) y fueron instituidos en los ministerios de Lector y Acólito por D. Juan Antonio Martinez Camino,s.j., obispo auxiliar de Madrid, el 10 de octubre de 2015 en el Seminario Conciliar.(ver acólito-lector)

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Los ya pronto diáconos, con la ya pronto Santa Teresa de Calcuta

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Después de ser instituidos en los ministerios de Lector y Acólito por D. Juan Antonio Martinez Camino,s.j., obispo auxiliar de Madrid, el 10 de octubre de 2015 en el Seminario Conciliar

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Tomás, Jaime y Santiago durante el rito litúrgico de Admisión a Órdenes

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Sara, mujer de Jaime, da su consentimiento público para la ordenación de su marido

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Mª. Antonia, mujer de Tomás, da su consentimiento público para la ordenación de su marido

ordenacion

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Escribir una leyenda

Parroquia de Nª. Sª. del Rosario de Fátima, calle de Alcalá nº 292

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Entrevista al diácono Manuel López de Cádiz

“La catequesis puede ser considerada una excelsa obra de misericordia” 

Hablamos con el director del Secretariado Diocesano de Catequesis, Manuel López, a pocas horas de que se celebre el XII Encuentro de Catequesis. Bajo el lema Catequista Testigo de la Misericordia, reunirá a más de medio millar de catequistas en Cádiz. 

P.  La diócesis celebra este fin de semana el XII Encuentro diocesano de catequistas ¿Cuáles son los objetivos de este encuentro?manolo

R. Para una pastoral de evangelización es preciso que los catequistas laicos cristianos  estén suficientemente preparados y formados para tomar conciencia de las exigencias de este apostolado como nos dijo San Juan Pablo II en Christifideles Laici  sobre vocación y misión de los laicos en la iglesia y en el mundo.

Necesitamos catequistas que sean testigos de Jesucristo, con una profunda experiencia de fe y esperanza, y de comunión eclesial, con una sólida formación teológica y catequética, y siendo a la vez hombres de su tiempo, capaces de sintonizar con las necesidades, problemas y esperanzas de los hombres de hoy.

Es preciso recordar al  Papa Francisco en su viaje a Uganda  donde ha manifestado de nuevo la importancia de la formación de los catequistas “Sé que su trabajo, aunque gratificante, no es fácil. Por eso les animo a perseverar, y pido a sus Obispos y a sus sacerdotes que les den una formación doctrinal, espiritual y pastoral que les ayude cada vez más en su acción. Aun cuando la tarea parece difícil, los recursos resultan insuficientes y los obstáculos demasiado grandes, les hará bien recordar que el suyo es un trabajo santo, y quiero subrayarlo, el vuestro es un trabajo santo”.

P.  Año tras año ¿Cuál es la experiencia y la maduración en la vida y formación de los catequistas que ofrece este encuentro?

R. La formación no se puede limitar a un encuentro anual. Es una tarea diaria, es como el comer, respirar, vivir…

Estos encuentros tienen varias dimensiones importantes. Poner de manifiesto un tema específico en la formación de los catequistas; hacer comunión con nuestro Obispo y Pastor, como catequistas somos enviados, no somos “francotiradores”; y vivir la eclesialidad, la comunión con otros catequistas, sentir y vivir la experiencia de Iglesia Universal.

Estos encuentros abren los horizontes a muchos catequistas que en algunas ocasiones les faltan los medios oportunos para recibir una formación específica.

P.  Este XII Encuentro de Catequistas centra su reflexión en el Año de la Misericordia que estamos viviendo en toda la Iglesia ¿Cómo hacer de los catequistas verdaderos transmisores de esta misericordia? ¿Cómo se concreta esta catequesis de la Misericordia que pide el Papa?

R. El Catecismo de la Iglesia Católica nos recuerda que las Obras de la Misericordia «son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales» (n.2447). A pesar de que conocemos bien cuáles son y las raíces bíblicas que inspiran cada una de ellas, en atención a nuestra realidad actual podríamos reformularlas o incluso encontrar otras nuevas para las personas de nuestra sociedad.

Los grandes santos han tenido una particular y serena conciencia de sus propias pobrezas. San Pablo, por ejemplo, dice de sí mismo: «Yo soy un miserable» (Rm 7,24) y, sin embargo, esta condición lo llevaba a acrecentar su confianza en Cristo Salvador Misericordioso.

También nosotros como catequistas, a pesar de la altísima vocación a la que hemos sido llamados, tenemos  nuestras  miserias: además de  cargar  con nuestras limitaciones y pecados, también el caos puede rondar nuestro entorno, especialmente familiar. La misión entonces, es aceptarla; es preparar entre todos el acercamiento a un Padre Misericordioso.

El Papa Francisco ha dicho en varias ocasiones que lo que la Iglesia necesita con mayor urgencia hoy es una capacidad de curar heridas y dar calor a los corazones de los fieles. Una vez dijo: «Veo a la Iglesia como un hospital de campaña tras una batalla. ¡Qué inútil es preguntarle a un herido si tiene altos el colesterol o el azúcar! Hay que curarle las heridas. Ya hablaremos luego del resto».

De alguna manera, como catequistas debemos preocuparnos siempre por garantizar cierta atención espiritual básica con los catequizandos que Dios nos ha querido confiar. No podemos ignorar el estado en el cual pueden llegar algunas personas a los diversos procesos de formación en la fe. Y así como todos sabemos dar un primer tratamiento a una herida (agua, desinfectante, gasa  o  vendas),  del  mismo  modo  deberíamos  saber  ofrecer  una  primera atención a las heridas del alma.

La catequesis puede ser considerada una excelsa obra de misericordia. ¡Qué honor más grande ayudar a una persona que no conoce a Jesús, para que pueda encontrarlo, conocerlo, amarlo y seguirlo! Sin embargo, debemos recordar que ninguna obra de misericordia es unilateral, como si nosotros fuéramos solamente los donadores y los catequizandos los receptores. No, porque quien hace misericordia recibe a su vez misericordia (cf. Mt 5,7).

Algo similar podríamos decir de nuestro servicio en la catequesis: catequizando no solamente educamos, también somos educados; no solamente enseñamos, también aprendemos; no solamente acompañamos, sino que también somos acompañados. Así entonces, como al catequizar recibimos también tanto de parte de Dios.manolo2

P.  Entre los ponentes de este año destaca D. Alejandro Díaz García, del Pontificio Consejo de la Nueva Evangelización ¿Por qué se trae a este experto en Bioética y Doctor en Teología Moral? ¿Cuál es el tema de su ponencia?

R. La catequesis como bien dice el Directorio General para la Catequesis, se apoya en varios pilares: Conocer, Orar, Celebrar y Vivir, en comunidad para la Misión.

En años anteriores hemos tenido como Ponentes a D. Juan Carlos Carvajal y D. Ángel Castaño, que nos han alentado en el tema del Conocer, para poder trasmitir.

El padre P. Gonzalo Carbó Bolta. SCH.P.,  ha desarrollado el tema de la Oración, en concreto los Oratorios en la Iniciación Cristiana y ha venido en varias ocasiones para alentar estos oratorios, que tanto bien están haciendo en nuestras catequesis.

El año pasado vino D. D. Manuel G. López-Corps, y nos ilusionó con la ponencia sobre una liturgia bien celebrada. De esa ponencia salieron catequistas ilusionados en preparar unas buenas celebraciones litúrgicas.

Ahora este año nos toca el Vivir, por ello la presencia de D. Alejandro Díaz García, Magister en Bioética y Doctor en Teología Moral. Con destino actual en el Pontifico Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, en el Vaticano.

La catequesis debe pasar por la vida, si no se hace vida, queda estéril, no da fruto. Y quien mejor para alentar a vivir la fe, que un sacerdote que tiene destino actual en el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización. Hacen faltas nuevas vías en la catequesis, como nos decía San Juan Pablo  II. Nuevo Ardor, Nuevos Métodos y nuevas expresiones de fe.

P. Como delegado de Catequesis ¿Qué espera de este encuentro del sábado?

R. En primer lugar tengo que felicitar a los sacerdotes, diáconos y comunidades religiosas que han realizado un gran esfuerzo animando y potenciando este XII Encuentro. Hemos sobre pasado los 550 inscritos y siguen llamando para apuntarse. La comunidad de salesianos de Cádiz es una bendición, han ofrecido todas sus instalaciones y puesto todo a nuestra disposición. Nuestro agradecimiento.
Considero que nuestro Obispo debe sentirse contento al ver tantos catequistas que demandan formación y que asisten cuando se les convoca. Esto es una gracia de Dios, contar con tantas personas dispuestas a actualizarse, a emprender nuevos métodos.

Espero de este XII Encuentro una comunidad de catequistas fortalecida, que se congrega junto a su Obispo, presbíteros, diáconos, religiosos  para formarse y en este año particular ganar el Jubileo de la Misericordia en la Parroquia de San José.obispadocadiz

Hoy le ha tocado al diácono Fabián la lotería: ya se lo llevó el Señor

 Este sábado, 27 de febrero, a los 80 años de edad,  el Señor se llevó al diácono Fabian. El velatorio está teniendo lugar en la sala 15 del cementerio de PARCEMASA. El funeral será el domingo 28, a las 11.00 horas. Con este motivo, recuperamos la entrevista que concedió a Diocesismalaga.es en la pasada fiesta de Todos los Santos

“El día que el Señor me lleve, me habrá tocado la lotería”

El diácono permanente Fabián García, que durante más de una década ha servido en el cementerio de San Gabriel (PARCEMASA), nos habla, desde su retiro por motivos de salud, de su relación con la enfermedad y la muerte ante esta fiesta de Todos los Santos. Calcula haber celebrado casi 20.000 funerales pero, afirma, «no hay dos iguales».

Virgen de Belén y el Salvador de Málaga, Arroyo de la Miel, Arriate, Churriana… Muchos han sido los destinos como diácono permanente de Fabián García (Pozoblanco, 2015). Pero ha sido su paso por el cementerio de San Gabriel (PARCEMASA) el que ha marcado su labor pastoral, llevando el consuelo del Evangelio a miles de familias.MLG.-28/01/2010.-. MIRANDO ATRAS .  FABIAN GARCIA , DIACONO .-ARCINIEGA

Su corazón ha dicho basta. Se acabaron las jornadas de hasta 18 horas en el cementerio, los cuatro funerales diarios, los ratos interminables de acompañamiento a las familias… Desde hace casi un año, el diácono permanente Fabián García, padre de cinco hijos, abuelo de ocho nietos y bisabuelo de un niño, está retirado de la misión apostólica en PARCEMASA que venía realizando los últimos 12 años. «No es tan duro el trabajo del cementerio –afirma, no obstante–. A mí me ha aportado muchísimas satisfacciones. Ponerse enfrente de una persona que ha perdido a un ser querido y hablarle de Dios, eso lo disfruta uno como un enano. Esa es nuestra vida: estar al lado de los que sufren; tener las puertas abiertas, el corazón y el cuerpo entero, dispuesto a quien nos necesite».

A pesar de haber oficiado más de 20.000 exequias, afirma no haberse aburrido nunca: «no hay dos entierros iguales». Su truco para tener siempre la palabra precisa y que parezca siempre nueva es «a base de Evangelio, no hay otro camino». Incluso en las situaciones más duras, como ante la muerte de un niño, García tiene palabras para levantar el ánimo: «mira que es duro enfrentarte a una familia que ha perdido a un hijo, sobre todo para los que tenemos familia.Yo les saco el Evangelio: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré”. Cuando me preguntan que de dónde saco las fuerzas para predicar, yo les digo: “del Evangelio y del Padrenuestro. Prueba a vivir como dice el Evangelio, a ver qué pasa. Luego vienes y me cuentas si es o no verdad”».fabian

Es curioso cómo, ante el misterio de la muerte, muchos se replantean sus convicciones. «A los no creyentes no he ido a buscarlos. Venían ellos a mí, a montones. Yo les decía: “No queréis saber nada de la Iglesia pero luego venís a pedirme… Pero en fin, el Señor es misericordioso y si os quedáis tranquilos, lo hacemos”». Una auténtica incursión en las periferias existenciales. Para Fabián, la celebración de Todos los Santos y de Todos los Fieles Difuntos «es de lo más grande que podemos celebrar si se hace con conocimiento de causa. Tendría que tener más fuerza en nuestra Iglesia. ¡Que no acaba todo aquí, que empieza!».

Con respecto a la popularización de la fiesta pagana de Halloween, el diácono es tajante: «eso pasa porque no sabemos lo que celebramos en este día. Celebramos lo más grande, lo que nos espera: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”. Dudamos sin tener que dudar. Si Dios me promete a mí una cosa, ¿por qué tengo yo que desconfiar?, ¿por qué tengo yo que ser más que Dios? Los cristianos, en estas fechas, tenemos que reflexionar sobre lo que nos espera. Aquello tiene que ser gloria bendita ¿Y le tememos a la muerte? ¿Y para qué nacimos si no es para la muerte? La muerte es un salto de los sufrimientos de esta vida al cielo. El día que el Señor me diga: “Se ha acabado, tira para acá”, ése día me habrá tocado la lotería. ¡Si es lograr lo que yo quiero y por lo que he luchado! El Día de los Difuntos tiene que ser el más grande de nuestras celebraciones».

¡Qué bello es vivir!

Pasar un rato a su lado es recibir una dosis en vena de esperanza. Esa verdadera alegría que llena el corazón y que no puede ahogar ninguna situación humana, por dolorosa que sea. Para un hombre como Fabián, acostumbrado a vivir junto al dolor humano, la hora de la enfermedad no supone un esfuerzo extra: «Ha llegado la hora de quitarme de la batalla de la pastoral y entregarme a esta otra que es a despedirme, ya que son 79 años. Es una batalla que yo esperaba y que me gusta. Porque yo creo a ciencia cierta que esto no es lo último, que viene otra cosa. Luego, lo que tengamos que vivir aquí, tenemos que vivirlo con alegría y con optimismo, pues no depende de nosotros».fabian3

Seguro que Don Ramón Buxarráis vio en él algo especial para convencerle de estudiar cinco años en el Seminario (mientras continuaba con su trabajo como cartero) y acabar ordenándolo de diácono. «Don Ramón es lo mejor que me ha pasado, pues me ayudó a realizarme como cristiano», afirma.

Esa fe firme se transparenta ahora, en momentos donde otros sólo ven angustia. «Ante la enfermedad y la muerte, nosotros no tenemos por qué tener pena. ¿Que tienes un dolor? Eso es lo que te ha mandado Dios, ¡tanta lata que le has dado tú a Él”», dice mientras ríe a carcajadas. «Este momento no lo queremos ninguno; pero cuando lo esperas, es muy diferente»

¡Qué bello es vivir

Pasar un rato a su lado es recibir una dosis en vena de esperanza. Esa verdadera alegría que llena el corazón y que no puede ahogar ninguna situación humana, por dolorosa que sea. Para un hombre como Fabián, acostumbrado a vivir junto al dolor humano, la hora de la enfermedad no supone un esfuerzo extra: «Ha llegado la hora de quitarme de la batalla de la pastoral y entregarme a esta otra que es a despedirme, ya que son 79 años. Es una batalla que yo esperaba y que me gusta. Porque yo creo a ciencia cierta que esto no es lo último, que viene otra cosa. Luego, lo que tengamos que vivir aquí, tenemos que vivirlo con alegría y con optimismo, pues no depende de nosotros». Seguro que Don Ramón Buxarráis vio en él algo especial para convencerle de estudiar cinco años en el Seminario (mientras continuaba con su trabajo como cartero) y acabar ordenándolo de diácono. «Don Ramón es lo mejor que me ha pasado, pues me ayudó a realizarme como cristiano», afirma. Esa fe firme se transparenta ahora, en momentos donde otros sólo ven angustia. «Ante la enfermedad y la muerte, nosotros no tenemos por qué tener pena. ¿Que tienes un dolor? Eso es lo que te ha mandado Dios, ¡tanta lata que le has dado tú a Él”», dice mientras ríe a carcajadas. «Este momento no lo queremos ninguno; pero cuando lo esperas, es muy diferente». ¡.diocesisdemalaga

Una segunda vocación

Fabián García retomó la vocación religiosa de su infancia convirtiéndose hace cerca de treinta años y por recomendación del obispo Buxarrais en diácono. Hasta ayer era el más veterano de España

La vida le deparó aquello que dejó en su infancia, la posibilidad de seguir una vocación religiosa, aunque en esta ocasión, casado y con cinco hijos.
Fabián García es un cordobés de Pozoblanco que transmite serenidad y buen humor cuando recuerda su vida. Nació en 1936, de padres transportistas, “de carros”, puntualiza, y a los 11 años quiso convertirse en salesiano marchando a Antequera, pero con 18 años decidió salir y ayudar a su padre en el trabajo.
Otra vuelta de tuerca en su vida: gana las oposiciones a cartero en Córdoba y es destinado a Barcelona. “Estuve año y medio muy achuchado porque tenía que tener un pluriempleo al ser los alquileres muy altos”. En 1962 se casa con su novia, de Pozoblanco, y en el 67 es destinado como cartero a Torremolinos.
“Era una época muy curiosa porque empezaba el turismo y la vida que llevábamos era muy buena porque la gente era muy simpática”, recuerda. Al permanecer en el mismo distrito, “no como ocurre hoy en día”, tiene la oportunidad de conocer a todo el mundo y hace amistad con personas como “Juan Abelló, doña Elena de Ron Bacardí y los López de Letona”.
El mismo año que llega a Málaga, en el 67, alquila un piso en Bonaire y luego lo compra por 200.000 pesetas. Son los tiempos en los que una persona de la constructora acude cada mes para cobrar 700 pesetas, mientras el sueldo le llega ´en sobre´. “Durante mucho tiempo no tuve nada que ver con los bancos”, sonríe.
Fabián empieza a hacer cosas por su barrio, siempre de forma callada, como proporcionarle un salón social. Precisamente por este salón social, que quiere que esté a nombre de la Iglesia, comenzará a tratar al obispo Ramón Buxarrais, quien le anima a convertirse en diácono. Es el año 1976.
“Yo le dije que tenía cinco hijos pero él me convenció, asistía a clase en el Seminario por la noche, después de 10 horas de trabajo en Correos”. Tras cinco años de estudios teológicos, en 1981 Fabián García se convierte en diácono y en nuestros días es el más antiguo de España. Un peldaño por debajo de los sacerdotes, pues no puede consagrar, este cordobés de Bonaire ve su vocación como una labor de entrega a los demás y pone dos ejemplos de famosos diáconos: San Lorenzo y San Francisco de Asís.
Colaborando con Ramón Buxarrais en numerosos barrios de Málaga y también en pueblos, Fabián ha reencontrado su vocación. “También para ser diácono hay que tener suerte, mi familia me ha ayudado muchísimo y tengo una mujer que es una fuera de serie”.
Además, como diácono pudo seguir peleando por mejoras en su barrio, siempre en un segundo plano. De estos casi treinta años de trabajo ha sacado una importante conclusión que no deja de repetir allí donde tiene ocasión: “La vida del ser humano sólo encuentra la felicidad amando y sirviendo. La diaconía me ha traído muchos enredos pero también sientes una satisfacción interior, una tranquilidad y una paz enorme”.laopiniondemalaga

Mi misión es estar al lado de los que tienen muy poco rato de alegría

A sus 72 años, este cartero jubilado presta su apoyo a los más necesitados desde hace casi tres décadas

Ahora ejerce su labor en Parcemasa, sin perder la sonrisa y sin dejar de ser esposo, padre y abuelo

Con casi tres décadas al servicio de la Iglesia y de los demás, Fabián García es el diácono permanente más veterano de España. Nacido en Pozoblanco (Córdoba) hace 72 años y afincado en Málaga, este hombre humilde y de buen corazón es cartero jubilado, esposo, padre, abuelo y bisabuelo. Pero también es el apoyo de todo aquel que sufre, ya sea en una parroquia, en la capellanía de la cárcel o en el cementerio.
¿Por qué decidió ser diácono?
No lo decidí, lo decidieron. Me lo propuso don Ramón Buxarrais Ventura, entonces obispo de Málaga. Yo llevaba veinte años casado, tenía cinco hijos y trabajaba como cartero. No lo vi muy claro, pero hasta que no caí, no me dejó.
¿Por qué cree que se lo propuso?
Buscaba gente con valores y no sé por qué se fijó en los míos porque son muy normalitos (risas). Sería porque estudié con los Salesianos y porque colaboré en la creación de un salón para la juventud en mi barrio (Bonaire). Además, fui uno de los vecinos que ayudó a comprar el local donde montamos la primera iglesia de la zona, que estaba justo debajo de mi balcón.
Ya estaba vinculado a la Iglesia desde antes.
Sí. A los once años, los Salesianos me metieron una dosis en el corazón que todo lo que oliera a Iglesia me atraía. Sobre todo, el tema de ayudar a las personas con problemas de drogas y a los jóvenes.
Entonces, ¿en qué cambió su vida cuando se ordenó?
Cambió mi compromiso con la Iglesia. Tuve la obligación de predicar el evangelio y de vivir más conforme a él.
¿En qué consiste ser diácono?
Nuestra misión es vivir con cariño e ilusión y estar al lado del que sufre, del currante y de aquel que tiene muy pocos ratos de alegría.
¿Y cómo lo perciben los fieles?
La Iglesia nos acepta a rabiar. Además, somos más cercanos, tenemos una familia y los mismos problemas que cualquiera.
¿Y su familia?
Los míos me han ayudado al máximo, sobre todo mi mujer. Siempre hay una mujer de bandera detrás de un hombre (risas).
¿Fue difícil ser cartero, esposo, padre y diácono a la vez?
No hay nada difícil. Sólo hay que vivir feliz cada momento y punto. Es la primera obligación como cristiano y como ser humano. Y quien no lo haga así está equivocado.
¿Creo que hoy se es menos feliz que antes?
Claro que sí. A la juventud le hemos dejado un agobio de hipotecas y de trabajo. Pero no es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita. Todo el que haga su vida de la grandeza y del mandato, felicidad va a tener poca.
Ahora ejerce su labor en Parcemasa, allí es difícil ser feliz.
Son momentos muy difíciles de asumir por los familiares, a no ser que tengan una fe profunda. Lo que más ayuda es la comprensión, el silencio y la escucha. Me han pasado cosas muy difíciles allí, pero Dios te da entereza cuando vas en su nombre.
¿Cuál ha sido el momento más emotivo?
Los momentos más bonitos que yo he vivido y los que me tienen en pie es cada vez que un drogadicto ha recuperado su vida con mi torpe y poca ayuda.
Bautizar y casar también debe de ser muy bonito.
He tenido la alegría de bautizar a mis nietos y de casar a algunos de mis hijos. Todo queda en familia (risas). Es muy bonito, lo que pasa es que muchas veces se casan por la Iglesia por costumbre o porque la abuela se enfada (risas).
¿Cree que hay falta de fe?
Hay falta de formación. Para ser cristiano hace falta conocer a Cristo por medio del evangelio y eso no ha calado.
¿Y de vocaciones?
De curas, sí. De diáconos, no. Los jóvenes de hoy son muy inteligentes y temen vivir la soledad del cura. Si bien, creo que un diácono se debe ordenar para una misión concreta y eso para un obispo tiene que ser difícil. Pero si se hiciera una labor de las vocaciones diaconales, sobrarían. Creo que somos necesarios en muchos lugares, como en las casas de acogida, en los hospitales o al lado de las personas mayores.sur

 

Conferido el ministerio de lector a Teodoro León en Tenerife, Islas Canarias

Este pasado domingo 21 de febrero fue conferido, en la iglesia de María Auxiliador, el Ministerio de Lector a Teodoro León Rodríguez que se prepara para el Diaconado Permanente y que presta su servicio pastoral en la parroquia de María Auxiliadora. La celebración estuvo presidida por el obispo nivariense de la diocesis de Tenerife, don Bernardo Álvarez, que es el presidente de la Comisión para el Diaconado Permanente de la Conferencia Episcopal.teo1teo2

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En Valencia ha tenido lugar el XXX Encuentro Nacional del Diaconado Permanente

El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, ha participado en el XXX Encuentro Nacional del Diaconado Permanente, organizado por la Comisión Episcopal del Clero de la Conferencia Episcopal Española, que se desarrolla durante cuatro días en la capital valenciana con la participación de más de 200 diáconos permanentes de toda España.valencia2

En el encuentro participaron como ponentes, además, el rector del Seminario de Coria-Cáceres, Miguel Ángel Morán, y el sacerdote de Tenerife José Francisco Concepción que ofrecieron las ponencias “Líneas fundamentales de la bula del Año de la Misericordia” y “La sagrada escritura, testimonio de la misericordia de Dios”, respectivamente. Asimismo, el cardenal Cañizares también ha impartido hoy domingo, a las 16.30 horas, una ponencia con el título “¡Sed misericordiosos!”. valencia 3

Igualmente, los participantes visitaron la Catedral de Valencia, la Basílica de la Virgen, el palacio del Marqués de Dos Aguas y el colegio-seminario del Corpus Christi El Patriarca, entre otros edificios de la capital valenciana.

Además, coincidiendo con la solemnidad de la Inmaculada que se celebrará el 8 de diciembre, los asistentes también participarán en la vigilia de la fiesta en la Basílica de la Virgen de los Desamparados y en la misa solemne en la Catedral, ambas presididas por el Cardenal.

Diaconado permanente

Los diáconos permanentes son seglares que una vez ordenados reciben el encargo de distribuir la comunión como ministros ordinarios, presidir celebraciones exequiales, y administrar los sacramentos del matrimonio y bautismo en las parroquias de la diócesis que les son destinadas por el Arzobispo.valencia1

El Concilio Vaticano II restableció el ministerio del Diaconado Permanente que en los últimos años se ha implantado en algunas diócesis españolas. En la diócesis de Valencia, el cardenal arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco, firmó el Decreto de Instauración del Diaconado Permanente en febrero de 2005.

http://www.archivalencia.org/contenido.php?a=6&pad=6&modulo=37&id=12863

Palabras del diácono José Luis Gómez en sus Bodas de Plata de ordenación

Hoy, a mis 25 años de ser ordenado diácono, doy gracias, queridos hermanos, a Dios Padre todopoderoso que, en su providencia amorosa, me llamó desde el seno de mi madre a la fe y al diaconado. Doy gracias a Cristo Jesús que me hizo capaz, se fió de mí y me confió este ministerio diaconal. Doy gracias al Espíritu Santo, que, se derramó sobre mí, por manos de D. Francisco Pérez y Fernández Golfín, entonces, Obispo auxiliar de Madrid, hace 25 años y me ungió diacono, para siempre. pepeluis

Doy gracias a la Iglesia, a mi iglesia, que me ha ido instruyendo en la fe, que me ha ido capacitando para el servicio y para seguir sirviendo a todos, sobre todo a los mas necesitados, todo el tiempo de mi vida, que me llamó hace 25 años y me sigue llamando ahora, por los caminos, que, la Providencia, ha considerado y siga considerando oportunos.

Doy gracias a mi familia…..

Por eso a todos os digo: gracias sean dadas a Dios, Uno y Trino, Padre, Hijo, Hermano y Espíritu. El Señor ha estado grande conmigo y estoy alegre, Él que es el Señor, reciba la gloria y la abalanza, ya que sin él, no soy absolutamente nada de nada.

Siempre me impresiona, queridos hermanos, y cada día mas, la frase que afirma que el ordenado, actúa en la persona de Jesucristo, pues rompe todos mis moldes, obligándome a actuar desde Dios y no desde mi gusto personal. Reconozco, que tras 25 años ordenado, y lo sé mejor que nadie, lo lejos que están mi vida y mi ministerio de esta realidad, en mi,  esta frase y otras del momento de la ordenación. Mi corazón y el alma, se estremecen, cuando, desde mi pequeñez, desde mi grisura, desde mi mediocridad, me paro a meditar, casi siempre en la oración, a quien represento, en nombre de quién actúo. Me consuela la confianza y la certeza de que Él es fiel y grande y que Él suple lo mucho, que falta en mi.

La palabra que se acaba de proclamar, nos ilumina, también,  para entender mejor la identidad y la misión del cristiano, pero especialmente la de mi diaconado. Soy el ciego del camino, que te busco Señor, para que ilumines mi vida y des luz a lo que soy y cuando ande por el camino, ilumine con tu palabra y no haga caer al pozo, a nadie,  con mi antitestimonio. Por ello, sólo desde la alabanza, sólo desde el Magníficat, acabo aceptando el misterio y la gracia, que supone ser padre de familia y diacono y tomar conciencia efectiva, de esa grandeza que Dios ha confiado, a mis humildes y pobres vasijas de barro, logrando hasta el dia de hoy, no romperlas, solo arañarlas.

Por ello, por todo ello, hermanos, permitidme que esta tarde os confiese y proclame, junto a mi emoción y limitación personal, ante esta grandeza del ministerio, diaconal, que merece la pena ser diacono. Que necesitamos a nuestros hermanos sacerdotes, para ser su bastón, sus piernas y su boca, si hace falta, siempre en su compañía, nunca solos, nunca sin ellos. Nunca se nos olvide, que somos diáconos, servidores, siempre detrás, nunca delante. Que debemos hacer todo lo posible para ser el complemento que ellos necesitan, para llegar a la gente, sobre todo a la que ellos, no pueden llegar.joselui

Os confieso, asimismo que según han ido pasando los años, me convenzo cada vez, mas, de que la clave del diacono, no es otra que el amor y que, por ello, el diacono, debemos ser testigos y servidores del Amor. Pero, eso sí, llenándonos, de él, cada día, para poder regalarlo, pues nadie da lo que no tiene. De ahí, la necesidad de una  vida interior, que reactualice la gracia de la imposición de manos. Se trata de una vida nutrida de la Eucaristía y de la Palabra de Dios, animada en la fidelidad matrimonial y en el gozo de la comunión eclesial. El diacono, que no somos nada sin Jesucristo y sin su Iglesia, estamos para servir el amor, un amor del que debo ser testigo en primera persona.

He descubierto, a lo largo del tiempo, que el mejor mensaje de ese amor, soy yo con el ejemplo de mi vida, como diría Angeloso: fray ejemplo.  Siendo testigo.

Nuestro mundo, tan lleno y repleto de palabras, de mensajes, de imágenes y de consignas, sólo se conmueve ante el testigo, sólo se estremece ante el amor del testigo, de quien con sus cicatrice, cura las nuestras, de quien con sus llagas, sana las nuestras, de quien con su amor, nos cubre y nos reviste de amor, del Ammercheor verdadero.

En mi juventud, se me quedó grabada la frase: Ámame más que a nadie en el mundo, para ser digno de mi, os aseguro que no entendía nada de nada, hoy sigo sin comprenderla del todo, pero es una deliciosa maravilla, poder amar a mi Señor, sabiendo que solo ÉL, Él solamente es el amor y que me ha llamado a repartirlo a todos mis hermanos: la humanidad.

En este atardecer otoñal, con mis manos vacías y mi corazón conmovido, quiero proclamar mi compromiso, débil y, a la vez, convencido, de que sólo una cosa es importante: el amor. El Amor del Dios encarnado,  crucificado en Jesucristo y resucitado, que me quiere: con mi delicioso matrimonio, diacono, clérigo, para siempre.  Como os quiere a vosotros: testigos y servidores de su AMOR. Sólo a Él la gloria y la alabanza, por los siglos, porque sólo Él, es ese AMOR.

Interesantes fragmentos de polémicas sobre el diaconado permanente en blogs.

-Hermenegildo:
23 octubre, 2015 a las 10:58 pm
El diaconado permanente es un arqueologismo más de los desenterrados por el Concilio Vaticano II. Este Concilio, que hizo bandera de la revalorización del laicado, estableció este diaconado que supone el mayor exponente de la clericalización del laico. Además, constituye un caballo de Troya contra el celibato en la Iglesia.

– Diácono castellano:olot2
23 octubre, 2015 a las 11:37 pm
Eso que dice Ud es sencillamente falso y demuestra Ud su total desconocimiento de este ministerio. En la Iglesia católica oriental siempre existió sin interrupción, se restauró en la latina, eso sí.
El diácono es clero, no es laico (antes de ordenarse sí, como los seminaristas, ¿no?). Y por cierto, ¿qué hay de malo en ser laico? ¿Le pide cuentas a Dios por la vocación laical?
Además, de caballo de Troya contra el celibato, nada. Hay diáconos permanentes célibes, no sólo casados. Parece desconocer el sentido del celibato, su historia y su praxis en la Iglesia católica latina y en la oriental. Como cualquier clérigo fiel a la Iglesia, el diácono, aún el casado, debe ser fiel a la doctrina eclesial sobre el celibato y no convertirse en paladín de ningún movimiento anticelibatario.
El diácono debe rezar por todos los carismas eclesiales, como Ud debería hacer.
Que un diácono como este catalán sea un payaso en su trabajo o ideas políticas no significa que su ministerio o el de todos los diáconos sea minusvalorado o despreciado. Si Ud. no acepta un ministerio eclesial hágaselo ver si desea ser un miembro fiel de la Iglesia. Un ojo no puede decir a una mano: no te necesito.

– Hermenegildo:
24 octubre, 2015 a las 6:53 pm
Por supuesto que no hay nada malo en ser laico, sino todo lo contrario. Un laico tiene una gran labor que hacer en su trabajo, con su familia, en la política, la vida social y cultural… Por eso, precisamente, no entiendo que se clericalice a un laico ordenándolo diácono permanente.

– Diácono castellano
24 octubre, 2015 a las 11:23 pm
Vamos a ver, repito, porque Ud. parece no tenerlo claro. Antes de una ordenación el ordenando, sea el que sea, seminarista o candidato al diaconado, joven o mayor, es laico. Por la ordenación diaconal, permanente o no, se adquiere la condición de clérigo. No sé a qué viene desdeñar que un varón adulto siga la vocación que Dios le manda. ¿No conoce vocaciones en gente madura?
En el caso de los diáconos permanentes, los celibes pueden ser ordenados a partir de los 25 años, los casados con 35. No entiendo dónde ve el problema. ¿Crear, ordenar a un laco y que adquiera el estado clerical es un problema? El diácono permanente tiene como función el ser de puente entre jerarquía y laicado, ser signo de Cristo servidor en el mundo. Si la Iglesia tiene y aprecia este ministerio desde los tiempos apostólicos (es anterior al presbiterado), ¿por qué Ud., como hijo de la Iglesia que seguro quiere ser fiel a ella, ¿por qué no lo hace? Póngase a leer algo sobre el diaconado. Seguro que descubre cosas nuevas y sorprendentes.

– Observador
24 octubre, 2015 a las 11:31 pm
En el diaconado permanente hay mucho cura frustrado.

– canali_
25 octubre, 2015 a las 12:45 am
“Desde el punto de vista disciplinar, por la ordenación diaconal, el diácono queda incardinado en la Iglesia particular o en la prelatura personal para cuyo servicio fue promovido, o bien, como clérigo, en un instituto religioso de vida consagrada o en una sociedad clerical de vida apostólica.(13) La figura de la incardinación no representa un hecho más o menos accidental, sino que se caracteriza como vínculo constante de servicio a una concreta porción del pueblo de Dios. Esto implica la pertenencia eclesial a nivel jurídico, afectivo y espiritual y la obligación del servicio ministerial.”
http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/ccatheduc/documents/rc_con_ccatheduc_doc_31031998_directorium-diaconi_sp.html.
Incluso los diáconos uxorati o casados. son clérigos, dispensados de muchas de las obligaciones del estado clerical, y louego están los non uxorati o célibes, obligados al hábito eclesiástico y a todo lo que configura la vida de un clérigo.
El diácono del presente Post evidencia otro nuevo fracaso del Obispo Pardo.olot

– Diácono castellano
25 octubre, 2015 a las 9:14 am
Me gustaría saber, Observador, de qué datos dispone para hacer esa afirmación tan ofensiva hacia los diáconos. ¿O es mero subjetivismo adornado de ignorancia?, pregunto.

– Observador
25 octubre, 2015 a las 11:14 am
Me baso en mi propia experiencia. Y si se pican, ajos comen. No era mi intención ofender.

– Diácono castellano
25 octubre, 2015 a las 9:58 am
Cuidado, Canali, creo que confundes los diáconos transitorios con los diáconos permanentes célibes. Miremos el Código de Derecho Canónico. A los diáconos permanentes célibes, como a los casados (es decir, a todos los diáconos permanentes), se les aplica también el canon 288: dispensa de vestir hábito religioso (pero todos, casados o célibes, tienen derecho a vestirlo si lo desean), pueden aceptar cargos públicos, pueden administrar bienes, pueden participar, con permiso, de partidos políticos y sindicatos. Sin embargo, se nos insiste desde arriba que, aunque el código dice esto, en relación con el último punto, el de la participación en partidos políticos y sindicatos, mejor abstenerse (y personalmente lo veo bien).
Por poner de estas cosas lo más llamativo. Por ejemplo, yo a veces, si la ocasión lo pide, me pongo el clerygman sin más problema. Pero hay veces en que es desaconsejable. Imaginemos: yo, casado, si voy con mi esposa por la calle, puede ser que cree malas interpretaciones a quien no me conoce.
Por tanto, no hay que confundir a los diáconos transitorios, que siguen para presbítero, con los diáconos permanentes que se quedan en este ministerio, aún los célibes. Estas licencias se permiten a los diáconos permanentes porque, como ya he dicho, se busca que sean puente entre jerarquía y laicado: se insta al diácono permanente a vivir de su trabajo, inserto en el mundo, a la manera casi de cualquier laico, con sus luchas y problemas cotidianos, aunque se mantienen los deberes de tipo espiritual y ministerial propios de cualquier clérigo. Precisamente esta experiencia vital les hace idóneos para una pastoral de frontera, con familias, asociaciones vecinales, de colegios, trabajadores, etc (poquísimas veces la jerarquía está ahí representada). El consecuente y privilegiado contacto con los problemas e inquietudes de los laicos, les hacen adquirir una sensibilidad especial para esta pastoral. Por eso, en el caso de los casados, su matrimonio no sólo será obstáculo, sino fuente de experiencia para la misión diaconal con familias o ambientes relacionados con ellas.olot3
Esta sensibilidad con el mundo laico es muy aprovechada por algunos obispos para destinar a sus diáconos a las periferias: ámbitos de acción sociocaritativa, sociopolítica o relaciones con instituciones civiles. Donde no lucen, lucimos, los diáconos es cuando todos se empeñan en hacernos sustitutos del presbítero. Ni lo somos, ni queremos serlo: somos otro tipo de ministerio. Tampoco ellos, los presbíteros u obispos, lucen-sirven cuando pretenden hacer de diáconos, pues hay temas diaconales de los que no tienen ni idea ni sensibilidad. Las funciones de cada grado jerárquico son distintas. El problema es que gran parte del Pueblo de Dios, que no tiene experiencia con los diáconos, tiene como prototipo de clérigo al presbítero, y todo lo relaciona y asemeja con él. Y si ve que el diácono no es como el presbítero, le choca y extraña, cuando precisamente lo que la Iglesia busca es que sea distinto y tenga sus funciones y ámbitos de actuación propios.

– Diácono castellano
25 octubre, 2015 a las 12:40 pm
A Observador. Pues su experiencia, será poca, pues hay muy pocos diáconos. Y en España poquísimos gracias a nuestro episcopado (la Santa Sede les preguntó a nuestros obispos, enfadada, por qué no había más diáconos). Italia unos 4000, España 405.
Yo, y los que conozco, creo que un buen número, de frustrados, nada. Felices por el don del diaconado.

“Un gran regalo: el ser y formar una familia diaconal en medio de un mundo sediento de Dios”. Testimonio de Paloma, mujer de diácono.

DIÁCONOS: LOS GRANDES DESCONOCIDOS DE LA IGLESIA

El domingo día 25 de mayo se celebró en la Diócesis de Pamplona la II Jornada del Diaconado Permanente. Mi esposo, Fernando Aranaz, fue ordenado diácono hace casi siete años y desarrolla su labor diaconal en la capellanía de la cárcel de Pamplona, manteniendo su trabajo en la vida civil, tal como se les recomienda a los diáconos.
Los años de discernimiento, estudio, preparación y, finalmente, de ordenación, no estuvieron exentos de problemas e incomprensiones, ya que él fue el primer diácono de la Diócesis y abrir camino siempre es muy difícil cuando la cerrazón de algunos es dura, pero cuando se trata de una verdadera llamada de Dios, las situaciones se sobrellevan, esquivan y todo adquiere una nueva dimensión, ya que Dios te ha preparado algo realmente bueno para tu vida que te hará feliz. Dios “sólo” necesita tu “sí”, porque Él no entra nunca como un elefante en una cacharrería, como a veces hacemos nosotros y respeta tus tiempos y cuando así ocurre, Él te regala el ciento por uno.dsc_4310
La segunda vocación de Fernando, como suele decir él, no fue algo aislado ni tampoco con el tiempo tan extraño, a pesar de que al principio ninguno de los dos comprendíamos bien qué estaba pasando, sino que nació del matrimonio y de la familia, forjándose día a día.
Llevábamos muchos años colaborando en nuestra parroquia, en grupos diocesanos, en la cárcel como voluntarios de Pastoral Penitenciaria… y ahora Dios pedía a Fernando, en especial, un paso más por medio del servicio de forma permanente y también a su familia para que acogiéramos este don. Fueron tiempos de dudas, de no comprender bien qué estaba ocurriendo ya que teníamos la vida hecha, tiempos de volver a replantearse ciertas cosas dadas por hechas, de incomprensiones por parte de personas de nuestra Iglesia muy cercanas, pero también tuvimos el apoyo de otras tantas muy queridas para nosotros e incluso de aquellas que no conocíamos. Y así llegan las cosas de Dios… ni antes ni después, sino cuando Él cree que estás preparado…
Han pasado casi siete años desde su ordenación y ahora podemos decir con certeza de que se trata realmente de una vocación, de una llamada de Dios a servir al prójimo de esta forma tan especial: al modo de Jesús servidor que lava los pies al mundo.
Siento que Dios nos ha hecho un gran regalo: el ser y formar una familia diaconal en medio de un mundo sediento de Dios, aunque a veces el mundo no sea consciente de ello.

Antes de nada y, para aquellas personas que lean estas líneas y no tengan claro qué es un diácono, me permito hacer unas aclaraciones concisas sobre esta realidad tan desconocida y a la vez tan apasionante, que algunos critican, pero que muchos admiran y rezan por ella.
* Diácono: Es un hombre ordenado que sirve a la Iglesia y a los hermanos al modo de Jesús servidor. Están dentro del orden ministerial que forma un triángulo: los diáconos y presbíteros, con sus vocaciones y funciones diferentes, como colaboradores del obispo y pastor diocesano. Pueden ser personas casadas (mayores de 35 años) o solteras (a partir de 25 años).
* Estudios: Están formados en Ciencias Religiosas con tiempos para la pastoral.
* Historia: Ya en el libro de los Hechos de los Apóstoles (6, 1-6) nos dice que se nombra a los siete primeros diáconos de la Iglesia. A partir de lo siglos IV o V y, por diferentes motivos, va desapareciendo pero el Concilio Vaticano II lo restaura como ministerio permanente admitiendo a hombres casados.
* Tareas pastorales: Tienen su espacio propio en la liturgia, la Palabra y la caridad. Sus destinos pastorales son variados y son los espacios donde hay mayor necesidad. Tal vez alguien piense que no son los más agradecidos (hospitales, cárceles, cementerios, marginación…), pero son los más diaconales y donde se encuentra a Jesús sufriente.Ordenac_fernando_3

Al hilo del tema del diaconado me gustaría hacer balance y puntualizar lo que he venido y vengo observando durante los últimos trece años como esposa de diácono y mujer laica que lleva muchos años sirviendo en la Iglesia. Qué ha supuesto todo este tiempo lleno de experiencias gratificantes, aunque haya habido alguna que otra zancadilla y qué cosas habría que cambiar. Tal vez haya personas que se cuestionen dónde ponemos a los diáconos en la Iglesia. Ellos ya lo saben…

* En primer lugar decir que para el diácono el modelo y ejemplo a seguir es siempre Jesús servidor, que es quien se arrodilla, lava y besa los pies del mundo y que vino no para ser servido sino a servir. Para cualquier cristiano, sea cual sea nuestra vocación, nos debemos medir en Jesús de Nazaret. Para mí, como mujer cristiana, madre, esposa de diácono y servidora de la Iglesia, también lo es. Siempre he admirado y respetado el servicio que tantas mujeres realizan en nuestras parroquias a veces poco agradecidas y otras invisibles dentro de ellas.????????????????????????????????????
* Las esposas de los diáconos no somos las nuevas “diaconisas” y nuestro papel no es sólo dar el consentimiento para que nuestro esposo pueda ser diácono firmando un documento, es mucho más, ya que en el matrimonio se comparte todo, se camina acompañado, se habla de todo y se toman decisiones conjuntas. Nosotras, las esposas, no somos algo decorativo, pintoresco o un mal menor, sino que participamos de la diaconía de nuestros esposos. Conozco a un montón de esposas de diáconos con un gran compromiso humano y cristiano en voluntariados de marginación, dedicadas también a sus trabajos civiles, a su familia y dedicando sus servicios en pastorales diversas.
* Los diáconos hacen un gran esfuerzo por conciliar su vida familiar, laboral y encomienda diaconal que no se siente reconocida en algunas ocasiones.images
* Me gustaría decir que son muchas las personas que se alegran con nosotros, que comparten nuestras inquietudes, que nos comprenden, nos aceptan y nos ayudan a vivir mejor esta vocación de la Iglesia bendecida por Dios.

* En general, los diáconos son bien aceptados por la gran mayoría de laicos contentos de contar con una persona preparada, vocacionada al servicio a los demás y una persona muy cercana a ellos, que ha salido de su comunidad, que trabaja como ellos para poder mantener a su familia, luchando cada día por su puesto de trabajo en medio de una gran crisis económica; felices porque como ellos tengdiaconos_de_pamplonaa esposa e hijos, con todos los problemas y alegrías que significa formar una familia, como la de todos. Por todo ello, resultan muy cercanos. Varias personas, que no conocíamos, a propósito de su ordenación, nos pararon por la calle para darnos la enhorabuena por “nuestra valentía y gratuidad”.

* Aprovecho esta reflexión para decir algo sobre el hecho de pedir vocaciones en la Iglesia. Vocaciones hay unas cuantas y todas igualmente importantes. O son todas vocaciones, o no hay ninguna, me dijo una vez un sacerdote a quien aprecio mucho. Me gustaría que rezásemos por ellas, para que cada vez haya más vocaciones al servicio, tan necesitadas hoy en día, porque son dones de Dios y están bendecidas por Él y son todas susceptibles de pedir a Dios por ellas, lo que ocurre es que a veces falla la conciencia de que todos somos necesarios en la Iglesia para que el cuerpo de Cristo esté completo. ¿O es que ponemos en duda que Cristo es la cabeza del cuerpo y el resto somos sus miembros todos Agurain 22-1-11 011necesarios y que si falla alguno no está completo? (I Corintios 12, 4-14).

Como decía, a pesar de las dificultades, el balance es totalmente positivo.
* Es una realidad que poco a poco va creciendo en la Iglesia. En nuestra Diócesis son tres los diáconos permanentes (dos casados y uno célibe) y en España son más de cuatrocientos y aumenta cada día.
* Nuestro matrimonio y la familia se has visto reforzados
por este don del diaconado y por ello estamos siempre agradecidos a Dios. La llamada de Dios presente en nuestra vida matrimonial, supone algunas dificultades, pero también muchos aspectos positivos, ya que el matrimonio y el diaconado se complementan y nos hacen crecer como personas, como pareja y como cristianos. El “sí” consciente dado a nuestro esposo se convierte en compromiso de servicio para nosotras y en cierta forma trabajamos a la par del esposo. Marido y mujer avanzamos juntos hacia el Señor. No estamos solos. No hay que olvidar que lo importante es el SER y no el HACER.

Los diáconos tienen una gran autoridad moral, que se la dan la gratuidad, el testimonio y la coherencia de su vida y la cercanía al hermano. Pienso que queda y que hay mucha tarea por hacer y si hay voluntad y nos ponemos en las man????????????????????????????????????os de Dios, lograremos entre todos transparentar el rostro de Cristo.

No hay que tener miedo de lo que Dios te pida, Él respeta siempre tus tiempos y no hay que cerrarle las puertas, porque cuando Él te pide algo y aunque el camino a veces sea dificultoso, es porque te quiere hacer inmensamente feliz.

Paloma Pérez Muniáin

¿Qué hace un diácono permanente?

Entrevista a monseñor Bernardo Álvarez, presidente del Comité para el Diaconado Permanente de la CEE

¿Qué hace un diácono permanente?

En nuestra diócesis tenemos seis candidatos formándose actualmente para este ministerio

bernardo

¿Cómo definiría lo que es un diácono permanente?

Es uno de los grados del sacramento del Orden sacerdotal, y lo reciben los obispos, los presbíteros y los diáconos. El diácono recibe el sacramento para ser signo e instrumento de Cristo servidor: la palabra diácono significa el que sirve. Cristo dijo que había venido no para que le sirvieran, sino para servir, y para dar la vida por todos.

¿Por qué es una vocación tan poco conocida?

En realidad, el diaconado tuvo una gran difusión en la Iglesia antigua, sobre todo en el ejercicio del servicio a los más necesitados. Luego, sobre todo a partir del siglo VII y VIII, con el surgimiento de todas las instituciones de la Iglesia que se ocupaban de los pobres, dejaron de ser tan necesarios. Pasó a ser simplemente un grado para acceder al sacramento del sacerdocio. Pero en el Vaticano II se volvió a reflexionar sobre los orígenes de la Iglesia y sobre el diaconado, y se estableció, a partir del año 1964, que se instaurara de nuevo el diaconado como un estado permanente en la Iglesia, que podían recibir, incluso, hombres casados. En la Iglesia antigua los hombres casados también recibían el diaconado.

Ahora mismo, ¿cómo está el mapa del diaconado permanente en el mundo?

Hay torno a 70.000 diáconos en todo el mundo. En España tenemos unos 400. Hoy, en un mundo en que hay tanta pobreza, tanta dificultad, personas mayores, enfermas, la Iglesia tiene que llegar a ellos y los diáconos permanentes son sin duda uno de los medios más hermosos que tenemos para llegar a todas estas personas como hacía Jesucristo, a través de la cercanía, el consuelo y el amor.

Para poder ejercer como diácono permanente son necesarios unos requisitos, tanto en la formación como en la vida personal

Si, en cuanto a los hombres casados, deben de llevar más de 5 años de casados; por otro lado, han de ser mayores de 35 años, con una edad máxima en torno a los 60. Además, han de tener estudios, porque los diáconos también ejercen la labor de predicar la palabra de Dios, celebran el sacramento del bautismo, puedan casar, dar formación a los padres que van a bautizar a sus hijos o a los que se preparan para el matrimonio, etc.

¿Qué papel juegan las mujeres en todo esto?obispo1

La esposa debe, no sólo estar de acuerdo y dar el visto bueno, sino que incluso tiene que firmar que acepta la vocación de su esposo. Han de ser conscientes de que va a suponer un sacrificio. Sin embargo, el matrimonio y la familia sigue siendo la primera vocación del diácono casado y bajo ningún concepto debe verse mermada, disminuida, o dificultada por ser diácono, sino todo lo contrario: ser diácono implica una actitud de espíritu de servicio, donde primero tiene que ejercerlo es en la familia, con su esposa, sus hijos y sus familiares. Pero va a suponer que también los fines de semana, cuando tenga que ejercer algún servicio o ministerio, eso restará tiempo a la familia. Así que la esposa tiene que estar en disposición de aceptar eso y apoyarlo.

En su vida cotidiana, hay diáconos permanentes profesionales de la medicina, arquitectos, y hay también hombres sencillos, gente que trabaja en el campo, profesores universitarios… De lo más variado.

En España ¿qué diócesis destacan en este aspecto?

La primera en la que se ordenó un diácono fue en Barcelona, en el año 1980, por eso es una de las más que tiene: 45. Pero Sevilla tiene unos pocos más, 52. Luego en Madrid hay unos 25, y que tengan entre 15 y 20 hay varias d
iócesis como Valladolid, Huelva, Málaga, Valencia, Cádiz… Sin embargo, no se trata de ser diáconos para suplir porque falten sacerdotes. Los diáconos cuentan con un don de Dios, como es la gracia del sacramento del Orden, para hacer el bien y servir a los demás.

http://alfayomega.es/19184/para-que-sirve-un-diacono-permanente

Ordenados los dos primeros Diáconos Permanentes de la archidiócesis de Burgos

Una abarrotada catedral fue el escenario escogido para celebrar el 27 de junio la solemne eucaristía en la que fueron ordenados cinco diáconos y tres sacerdotes. Con la imposición de manos del arzobispo, Eduardo DoradoFélix Díez y fray José Luis Galiana se convirtieron en sacerdotes, mientras que Luis Renedo, Eduardo María Pérez, Juan Antonio Cabrera, Enrique Díez y David Jiménez recibieron el sagrado orden del diaconado.ordenaciones-burgos

En su homilía, el arzobispo, Francisco Gil Hellín, destacó que el de ayer fue un gran “momento de fiesta para toda la diócesis” al contar con nuevos ministros que se encarguen de la evangelización y la atención a los pobres. Una atención que se desarrollará ahora, además, a través del ministerio que realicen los dos primeros diáconos permanentes, Díez y Jiménez: “Gracias a ellos y a los que vendrán después –dijo el pastor de la diócesis–, el arzobispo contará con colaboradores sobre todo en el ministerio de la caridad”. Una labor que también pidió realizar diligentemente a los otros tres jóvenes que recibieron el diaconado de modo transitorio, con vistas a una futura ordenación sacerdotal.

El arzobispo de Burgos, Francisco Gil Hellín, después de escuchar el parecer favorable de sus órganos de consulta -el Consejo Presbiteral y el Consejo pastoral diocesano-, instauró el diaconado permanente en la archidiócesis de Burgos el 1 de enero del 2012.

Han pasado ya tres años desde entonces, el tiediaconado-permanente-burgosmpo necesario para que los primeros hombres que se plantearon su vocación al diaconado permanente hayan completado su formación.. Por esta razón la diócesis va a ir dando informando a través de sus órganos de comunicación para dar las explicaciones necesarias ante la novedad que supone para la vida de la Iglesia burgalesa. Con ello se pretende suscitar el interés necesario para conocer bien la vocación al diaconado permanente y compartir con los futuros diáconos su misión pastoral. También se espera que se estimulen así los ánimos de aquellos otros que sientan esta vocación de entrega a Cristo y a su Iglesia.

Hoy tenemos dos hombres que han recibido la formación necesaria: Enrique Díez Pérez, de 46 años, casado y con tres hijos, y David Jiménez Chaves, de 40 años, casado y con dos hijos. Así, en su vida y ministerio conjugarán la vocación matrimonial con la del diaconado permanente. Enrique pertenece a la Parroquia de Quintanilla Vivar, y David pertenece a la Parroquia de Villafría.

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Su formación recibe asesoramiento por parte de dos sacerdotes responsables: Fernando Arce Santamaría, como director para la formación, y Jesús Camarero Cuñado, como director espiritual y tutor académico. Como se señaló en el Decreto de instauración del diaconado permanente, el arzobispo tomó esta decisión convencido de que el diaconado permanente redundará en el bien espiritual y pastoral de la diócesis de Burgos.

http://www.archiburgos.es/2015/04/11/dos-padres-de-familia-se-forman-en-burgos-para-ser-diaconos-permanentes-al-servicio-de-la-diocesis/#