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XXXI Encuentro Nacional del Diaconado Permanente: “El diácono, servidor en una Iglesia de comunión”

Del 3 al 6 de diciembre de 2016 tuvo lugar el cee-diaconado-per XXXI Encuentro Nacional del Diaconado Permanente, enmarcado bajo el lema “El diácono, servidor en una Iglesia de comunión”.

Fue en la Casa de Espiritualidad Emaús, de la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón, también conocida como “Mártires Oblatos. 

SÁBADO 3

Acogida 

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Ponencia de D. Juan Luis Martín Barrios, secretario de la Subdelegación de Catequesis de la Conferencia Episcopal Española sobre “El servicio pastoral del diácono”.

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Se termina el día con Adoración con Vísperas

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DOMINGO 4

Celebración de la Santa Misa a las 10:30 presidida por el arzobispo de Madrid, D. Carlos Osoro, junto a los diáconos asistentes al Encuentro, que será retransmitida por televisión La 2 a toda España.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/dia-del-senor/

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Posteriormente el obispo de Alicante, D. Jesús Murgui, disertó sobre “La comunión del diácono con el Obispo y los presbíteros”.jesus-murgui-soriano

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Por la tarde fue la ponencia impartida por el Presidente de la Comisión para el Diaconado Permanente y obispo de Tenerife, D. Bernardo Álvarez, bajo el titulo “La comunión eclesial en la vida del diácono. La mística de la comunión”.

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D. Bernardo

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Esa noche se finalizó compartiendo los productos típicos que trajeron de sus respectivas regiones.

 LUNES 5

Se trasladaron los participantes para realizar una visita guiada al “Madrid de los Austrias”, con visitas interiores/exteriores a los templos cercanos  como la parroquia de San Gines, la de San Pedro, la Capilla del Obispo o la basílica de San francisco El Grande.

Posteriormente tuvieron una comida en el Seminario Conciliar a lo que seguió un tiempo libre para poder recorrer el centro de Madrid.

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Colegiata de San Isidro

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A las 18:00 horas se quedó en la  en la Colegiata de San Isidro el Real, comenzando con una explicación del templo y del patrón de Madrid, siguiéndole la celebración de la Santa Misa.

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Se acabó el día con los testimonios de los hermanos diáconos

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El martes 6

Hubo en la Sala Capitular de la catedral de Nuestra Señora de la Almudena la ponencia del cardenal D. Carlos Osoro sobre “La Eucaristía, sacramento de comunión”.

Catedral de Madrid

 

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Posteriormente se celebrará la Santa Misa en la catedral presidida por D. Bernnardo Álvarez y asistido por los diáconos.

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Tres nuevos diáconos para la archidiócesis de Madrid

El pasado sábado 21 de mayo a las 17:30 recibieron el sacramento del orden tres nuevos diáconos de  Madrid, de manos del obispo auxiliar D. Juan Antonio Martínez Camino, s.j.. Las ordenaciones tuvieron lugar en el templo de la  parroquia de Nª. Sª. del Rosario de Fátima. Anunciodelasordenaciones

Reproducimos las palabras de acción de gracias que pronunciaron al final de la ceremonia:

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Monición de acción de gracias para la ordenación diaconal de Jaime, Santiago y Tomás.Solemnidad de la Santísima Trinidad. 21-5-16

En el nombre de los que hoy hemos sido ordenados diáconos voy a pronunciar unas palabras de agradecimiento.

Queremos dar las gracias en primer lugar a Dios Padre por habernos creado a su imagen y semejanza, a su Hijo Jesucristo por la llamada que nos ha realizado al diaconado y por cómo nos ha ido acompañando en este camino para ser sus servidores y gracias al Espíritu Santo que en tantos momentos de oración ha hecho que la Palabra de Dios germinara en nuestros corazones y que por su intervención hemos sido configurados sacramentalmente con Cristo servidor de todos los hombres.

Gracias también a la Iglesia, cuerpo de Cristo y Pueblo de Dios, por habernos acogido como una auténtica madre. Iglesia presente hoy aquí en la persona de nuestro querido Obispo el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Juan Antonio Martínez Camino,  también presente con  una parte de su presbiterio formado por los sacerdotes y diáconos que han participado en la celebración, entre los que están nuestros vicarios episcopales, párrocos, vicarios parroquiales, directores espirituales, entre otros,y como no por todos los fieles aquí reunidos entre los que se encuentran personas de nuestras respectivas parroquias (nuestra señora de Sonsoles, el Buen Suceso y santa Teresa de Jesús) y gracias a la comunidad parroquial  que nos ha acogido Nuestra Señora del  Rosario de Fátima donde camina Santiago.

Gracias a nuestras esposas Sara, Marian y Mari Luz, esta ya en presencia de Cristo resucitado que como san Jose, desde la sombra, siempre han estado apoyándonos en la llamada de Dios y a nuestros padres e hijos. Todos juntos disfrutamos de nuestra iglesia doméstica, en una comunidad viva  de vida y amor en la que cada se hace realidad el amor de Dios.

Como no agradecer a nuestros familiares, amigos de las más diversas procedencias y compañeros de trabajo su fidelidada la amistad y su comprensión durante esta etapa de nuestras vidas en las que es probable que no les hayamos prestado toda la atención que se merecen. Esperamos que el amor de Cristo y nuestra diaconía en Cristo acreciente y fortalezca nuestra relación con todos ellos.

Un agradecimiento muy especial para nuestros compañeros, profesores y personal de la universidad san Dámaso que han sido testigos privilegiados de la transformación que el Señor está realizando en nosotros por todo el afecto y cariño que nos ido mostrando a lo largo de la etapa formativa.

En definitiva gracias a todos los que nos habéis acompañado hoy y a todos aquellos que no han podido venir pero que se han unido mediante la oración con esta asamblea.

Terminamos como empezamos dando gracias a Dios en el convencimiento de que lejos de ser hoy un final nos encontramos en un camino que con la guía del Espíritu Santo y en compañía de Cristo nuestro Señor  nos conducirá a la gloria del Padre.

Muchas Gracias a todos.

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El próximo 21 de mayo serán ordenados tres nuevos diáconos en Madrid

El próximo 21 de mayo a las 17:30 horas serán ordenados tres nuevos diáconos en  Madrid por el arzobispo D. Carlos Osoro. Las ordenaciones tendrán lugar en la templo de la  parroquia de Nª. Sª. del Rosario de Fátima, calle de Alcalá nº 292

LOS TRES CANDIDATOS A DIÁCONOS PERMANENTES:

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Tomás Sanz Sánchez (30/3/1966), licenciado en Derecho, está casado con Mª. Antonia Escobar Parrondo, y son padres de tres hijos: Marta, Pablo y Andrea. Pertenece a la parroquia de Santa Teresa de Jesus de Colmenar Viejo, donde residen

 

 

 

 

 

 

 

Jaime Nogueras jaimeTejedor (22/07/1962),  director comercial de una maultinacional española. Está casado con Sara Ramiro Echanove  y son padres de tres hijas: Sara, Maria  y Rocío. Vecino de Majadahonda, colabora con las parroquias de Santa Genoveva (Majadahonda) y El Buen Suceso. Escribe asiduamente en el senanario Alfa y Omega  (alfajaime)

 

 

 

 

 

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Santiago Pérez Moreno (12-XI-1951) viudo de María Luz Sanmartín Cristofol, vive con sus padres Santiago y Ana Mª. y camina con las Comunidades Neocatecumenales en la parroquia de  Nuestra Señora del Rosario de Fátima y colabora con la parroquia Nª. Sª. de Sonsoles.

 

 

 

 

 

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Tomás, Jaime y Santiago recibirán el sacramento del Orden en el grado de diácono de manos de su ordinario, el arzobispo de Madrid, D. Carlos Osoro Sierra

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Después de cinco años de formación, que comenzaron en 2010 y en el que fueron admitidos a Órdenes el  27 de junio de 2015 (ver admisión) y fueron instituidos en los ministerios de Lector y Acólito por D. Juan Antonio Martinez Camino,s.j., obispo auxiliar de Madrid, el 10 de octubre de 2015 en el Seminario Conciliar.(ver acólito-lector)

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Los ya pronto diáconos, con la ya pronto Santa Teresa de Calcuta

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Después de ser instituidos en los ministerios de Lector y Acólito por D. Juan Antonio Martinez Camino,s.j., obispo auxiliar de Madrid, el 10 de octubre de 2015 en el Seminario Conciliar

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Tomás, Jaime y Santiago durante el rito litúrgico de Admisión a Órdenes

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Sara, mujer de Jaime, da su consentimiento público para la ordenación de su marido

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Mª. Antonia, mujer de Tomás, da su consentimiento público para la ordenación de su marido

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Escribir una leyenda

Parroquia de Nª. Sª. del Rosario de Fátima, calle de Alcalá nº 292

Palabras del diácono José Luis Gómez en sus Bodas de Plata de ordenación

Hoy, a mis 25 años de ser ordenado diácono, doy gracias, queridos hermanos, a Dios Padre todopoderoso que, en su providencia amorosa, me llamó desde el seno de mi madre a la fe y al diaconado. Doy gracias a Cristo Jesús que me hizo capaz, se fió de mí y me confió este ministerio diaconal. Doy gracias al Espíritu Santo, que, se derramó sobre mí, por manos de D. Francisco Pérez y Fernández Golfín, entonces, Obispo auxiliar de Madrid, hace 25 años y me ungió diacono, para siempre. pepeluis

Doy gracias a la Iglesia, a mi iglesia, que me ha ido instruyendo en la fe, que me ha ido capacitando para el servicio y para seguir sirviendo a todos, sobre todo a los mas necesitados, todo el tiempo de mi vida, que me llamó hace 25 años y me sigue llamando ahora, por los caminos, que, la Providencia, ha considerado y siga considerando oportunos.

Doy gracias a mi familia…..

Por eso a todos os digo: gracias sean dadas a Dios, Uno y Trino, Padre, Hijo, Hermano y Espíritu. El Señor ha estado grande conmigo y estoy alegre, Él que es el Señor, reciba la gloria y la abalanza, ya que sin él, no soy absolutamente nada de nada.

Siempre me impresiona, queridos hermanos, y cada día mas, la frase que afirma que el ordenado, actúa en la persona de Jesucristo, pues rompe todos mis moldes, obligándome a actuar desde Dios y no desde mi gusto personal. Reconozco, que tras 25 años ordenado, y lo sé mejor que nadie, lo lejos que están mi vida y mi ministerio de esta realidad, en mi,  esta frase y otras del momento de la ordenación. Mi corazón y el alma, se estremecen, cuando, desde mi pequeñez, desde mi grisura, desde mi mediocridad, me paro a meditar, casi siempre en la oración, a quien represento, en nombre de quién actúo. Me consuela la confianza y la certeza de que Él es fiel y grande y que Él suple lo mucho, que falta en mi.

La palabra que se acaba de proclamar, nos ilumina, también,  para entender mejor la identidad y la misión del cristiano, pero especialmente la de mi diaconado. Soy el ciego del camino, que te busco Señor, para que ilumines mi vida y des luz a lo que soy y cuando ande por el camino, ilumine con tu palabra y no haga caer al pozo, a nadie,  con mi antitestimonio. Por ello, sólo desde la alabanza, sólo desde el Magníficat, acabo aceptando el misterio y la gracia, que supone ser padre de familia y diacono y tomar conciencia efectiva, de esa grandeza que Dios ha confiado, a mis humildes y pobres vasijas de barro, logrando hasta el dia de hoy, no romperlas, solo arañarlas.

Por ello, por todo ello, hermanos, permitidme que esta tarde os confiese y proclame, junto a mi emoción y limitación personal, ante esta grandeza del ministerio, diaconal, que merece la pena ser diacono. Que necesitamos a nuestros hermanos sacerdotes, para ser su bastón, sus piernas y su boca, si hace falta, siempre en su compañía, nunca solos, nunca sin ellos. Nunca se nos olvide, que somos diáconos, servidores, siempre detrás, nunca delante. Que debemos hacer todo lo posible para ser el complemento que ellos necesitan, para llegar a la gente, sobre todo a la que ellos, no pueden llegar.joselui

Os confieso, asimismo que según han ido pasando los años, me convenzo cada vez, mas, de que la clave del diacono, no es otra que el amor y que, por ello, el diacono, debemos ser testigos y servidores del Amor. Pero, eso sí, llenándonos, de él, cada día, para poder regalarlo, pues nadie da lo que no tiene. De ahí, la necesidad de una  vida interior, que reactualice la gracia de la imposición de manos. Se trata de una vida nutrida de la Eucaristía y de la Palabra de Dios, animada en la fidelidad matrimonial y en el gozo de la comunión eclesial. El diacono, que no somos nada sin Jesucristo y sin su Iglesia, estamos para servir el amor, un amor del que debo ser testigo en primera persona.

He descubierto, a lo largo del tiempo, que el mejor mensaje de ese amor, soy yo con el ejemplo de mi vida, como diría Angeloso: fray ejemplo.  Siendo testigo.

Nuestro mundo, tan lleno y repleto de palabras, de mensajes, de imágenes y de consignas, sólo se conmueve ante el testigo, sólo se estremece ante el amor del testigo, de quien con sus cicatrice, cura las nuestras, de quien con sus llagas, sana las nuestras, de quien con su amor, nos cubre y nos reviste de amor, del Ammercheor verdadero.

En mi juventud, se me quedó grabada la frase: Ámame más que a nadie en el mundo, para ser digno de mi, os aseguro que no entendía nada de nada, hoy sigo sin comprenderla del todo, pero es una deliciosa maravilla, poder amar a mi Señor, sabiendo que solo ÉL, Él solamente es el amor y que me ha llamado a repartirlo a todos mis hermanos: la humanidad.

En este atardecer otoñal, con mis manos vacías y mi corazón conmovido, quiero proclamar mi compromiso, débil y, a la vez, convencido, de que sólo una cosa es importante: el amor. El Amor del Dios encarnado,  crucificado en Jesucristo y resucitado, que me quiere: con mi delicioso matrimonio, diacono, clérigo, para siempre.  Como os quiere a vosotros: testigos y servidores de su AMOR. Sólo a Él la gloria y la alabanza, por los siglos, porque sólo Él, es ese AMOR.

Institución de los ministerios de acólito y lector y Acogida en la etapa formativa para el diaconado en la Archidiócesis de Madrid

D. Juan Antonio Martinez Camino,s.j., obispo auxiliar de Madrid, presidió el sábado 10 de octubre en el Seminario Conciliar el Rito de Institución de los Ministerios de Lector y Acólito de tres candidatos y la acogida en la etapa formativa para el diaconado en la Archidiócesis de Madrid de siete aspirantes.IMG_0077

Después de cuatro años de formación, ya admitidos a Órdenes el pasado 27 de junio, y con una probable fecha de ordenación diaconal. el 21 de mayo de 2016, Jaime, Tomás y Santiago fueron instituidos en los ministerios de Lector y Acólito.

También fueron acogidos Joaquin, Ángel, Álvaro, José Antonio, Magdaleno y Julio  que después de un curso Introductorio han recibido el visto bueno para dar comienzo a la etapa formativa.

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Tres candidatos de Madrid realizan el Rito Litúrgico de Admisión a Órdenes.

El sábado 27 de junio tuvo lugar la convivencia de final de curso de la Fraternidad Diaconal de Madrid en el seminario Conciliar.
Se comenzó con una exposición de D. Juan Carlos Vera, presidente de la Comisión del Diaconado Permanente de Madrid que realizó un resumen del curso que finaliza. Le siguió un diálogo en el que hubo presentación de los siete aspirantes que han finalizado del Curso Introductorio. Le siguió una Misa presidida por D. Andrés García de la Cuerda, nuevo Vicario del Clero y hasta hace poco rector del Seminario. En dicha ceremonia tuvo lugar el Rito Litúrgico de Admisión a Órdenes de tres candidatos Santiago, Jaime y Tomás. Las esposas de estos dos últimos también prometieron públicamente acompañar a sus maridos.IMG_6023

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“¡Qué hermoso es ser diácono: ser servidores de la libertad para la que Cristo nos ha liberado!”. Palabras del obispo Juan Antonio Martinez Camino en ordenación de diáconos en Madrid

Homilía del P. Juan Antonio Martinez Camino, obispo auxiliar de Madrid en las ordenaciones de dos diáconos el 30 de mayo de 2015 en el Seminario Conciliar de Madrid

ORDENACIÓN DE LOS DIÁCONOS PERMANENTES
Víctor Manuel García de la Fuente y Salvador Senent Díez

Eclesiástico 51, 17-27
1 Corintios 9, 16-19.22-23
Marcos 11, 27-33

Queridos señor Rector, don Andrés, y Presidente de la Comisión para el Diaconado, don Juan Carlos; queridos sacerdotes concelebrantes, diáconos y, muy especialmente queridos Salvador y Víctor Manuel; queridos hermanos todos en el Señor; en particular, esposas, padres y demás familiares de los nuevos diáconos:

1. Desde hoy, queridos amigos, vais a ser diáconos. Por el sacramento del Orden martinezcamino-19jpgque vais a recibir, vuestra persona adquiere una cualidad nueva que le confiere una identidad propia. Esto no obsta para que podáis pasar temporadas en las que estéis enfermos; otras en las que estéis especialmente contentos – como estos días – y otras en las que estéis en alguna crisis de algún tipo. Pero lo que no estaréis nunca será diáconos, porque, desde hoy, lo seréis para siempre. Seréis diáconos para siempre. Como los obispos somos obispos y los sacerdotes son sacerdotes para siempre. Como todos los bautizados somos bautizados, hijos de Dios en Jesucristo para siempre.
Recibiréis del obispo una tarea, una función que desempeñaréis con toda dedicación y con todo cariño. Pero la función no os definirá como lo que sois. La tarea podrá cambiar, tal vez deberá cambiar. En cambio, vuestra identidad de diáconos de Jesucristo para su Iglesia deberá crecer y perfeccionarse, pero no podrá ya cambiar ni perderse. Vuestra identidad sacramental de bautizados que servís al Pueblo santo ejercitando con él y para él el servicio mismo que el Señor Jesús le prestó de una vez para siempre revelándolo el misterio del Padre, liberándole de sus pecados y uniéndolo a Dios en la santidad que se expresa también en la caridad con los hermanos… esa identidad sacramental será para siempre vuestra alegría y vuestro gozo. Viviréis ese nuevo ser vuestro en las funciones que se os encomienden, por diversas que sean o incluso, pudiera ser que ingratas en algún caso. Seréis diáconos cada vez más santos, lo cual no va necesariamente unido a que seáis personas con grandes cosas que hacer o con brillantes tareas que desempeñar. Porque ser diáconos santos es, ante todo, ser personas que viven en Cristo, con su mismo ser y sentimientos.

2. Hoy día, queridos amigos, como sabéis muy bien, vivimos en medio de una cultura que se precia mucho de haber conseguido la libertad. En algunos aspectos es verdad. Pero en el fondo, nuestra llamada “cultura de la libertad” es víctima de un gran espejismo, de una gran ilusión. Se piensa y se vive como si la libertad estuviera amenazada solamente por fuerzas exteriores, como si nosotros fuéramos libres y tuviéramos que defender nuestra libertad sólo frente a los otros. ¡Qué ilusa pretensión y autosuficiencia! ¡Qué insoportables resultan para los oídos de los modernos que así piensan y así viven las palabras del Apóstol que acabamos de escuchar: “Me he hecho esclavo de todos”! ¿Esclavo? ¿Siervo? ¡Pero si eso es lo que por fin hemos superado con tanto esfuerzo y con tanta lucha! “Nosotros – dicen los grandes voceros de la llamada cultura de la libertad – nosotros no somos siervos de nadie, hemos asumido por fin nuestro papel de seres infinitos: somos la realización del superhombre”. ¿Os suena, verdad? Terrorífica falsedad que ha convertido al siglo XX en el siglo de la guerra y de las víctimas. Pero también, el siglo de los mártires cristianos, de los testigos de la libertad verdadera… (Aunque haya sido asimismo el siglo de las declaraciones de los derechos humanos).

3. Sí, queridos amigos Salvador y Vsalvadoríctor Manuel: un diácono de Jesucristo para su Pueblo santo es, antes que nada, un testigo de la libertad verdadera. “Siendo libre como soy, me he hecho esclavo de todos”. Ésa es la prueba de la verdadera libertad: poder hacerse servidor. Libre no es quien se autoproclama tal, pero al mismo tiempo, crea esclavitudes y muerte en torno suyo. Libre es quien sirve a la libertad de los demás. Libre es quien vive la identidad del diácono, del servidor del Evangelio, liberado por Jesucristo para servir a su Pueblo como Él mismo lo sirve.
Jesucristo nos sirve ante todo con la verdad. “Yo para eso he venido: para ser testigo de la Verdad” (cf. Jn 18, 37). El pasaje del Evangelio de Marcos que acabamos de escuchar, tan chocante, es un ejemplo precioso del servicio que nos presta el Señor. Él tiene autoridad. Sus adversarios lo ven, se inquietan y le preguntan por su autoridad. Pero le preguntan no para escuchar su respuesta, sino para combatirlo. Jesús sabe que está librando un combate decisivo: el que libran en este mundo la Luz y las tinieblas, la Verdad y la mentira. Pero Él que es la Luz, la Verdad y la Vida, no puede entrar en compromisos con las tinieblas, con la mentira y con la muerte. No discute. No habla con quien no quiere oír: No queréis saberlo, pues yo tampoco os lo digo…
La respuesta del Señor a la mentira y al mal no se queda en un debate intelectual, consiste ante todo en vencerlo a base del ejercicio del bien. Es decir: consiste, sí queridos amigos, en ir a la Cruz. Ése es el servicio de los servicios: “He venido para servir y para dar mi vida en rescate por muchos”

4. Queridos hermanos diáconos y nuevos diáconos: ¡Qué hermoso es ser diácono: ser servidores de la libertad para la que Cristo nos ha liberado (cf. Gal 5, 1))!¡Qué identidad tan preciosa la vuestra! No es preocupéis tanto por lo que tengáis que hacer cuanto por lo cultivar lo que sois. Gozaos de lo que sois por don de Dios, por gracia suya, por la gracia del sacramento. Y cultivadlo. ¿Cómo? Con la oración y el ministerio.
Sin oración, el “yo” se queda solo… y se hace “autorreferencial”. Sin la oración no es posible el verdadero servicio desinteresado. El rito de la ordenación hace referencia en varios lugares al compromiso de orar que adquiere el ministro de la Iglesia. “Tratar de amistad, estando muchas veces a solas con Aquel que sabemos que nos ama” , como ccdecía Santa Teresa de Jesús, es una dulce obligación de todo cristiano, pero, en particular de quien ha de cuidar su identidad de servidor de Jesucristo para su Pueblo.
El ministerio consiste antes que nada en el testimonio de lo que sois… No hace falta hacer grandes cosas para servir mucho a la Iglesia con un modo de ser marcado por la gratitud y la humildad… que os harán libres para servir de verdad. El ejercicio del ministerio robustecerá vuestra identidad de diáconos y hará fructíferas vuestras tareas, si lo hacéis brotar constantemente de un corazón agradecido por el don recibido y, por tanto, en la humildad verdadera.
Modelo y maestra es María, la “esclava del Señor”. A ella os encomendamos hoy de manera especial a vosotros y a vuestras familias. Que, de su mano de Madre, os conceda el Señor crecer por muchos años en la santidad de la identidad diaconal que hoy recibís por el sacramento del Orden. Amén.

Dos nuevos diáconos en la archidiócesis de Madrid, España. Palabras de agradecimiento.

¡Qué gran alegría para la Iglesia de Madrid! ¡Dos nuevos hermanos  se unen al número de los diáconos! Y digo número citando aquello del Pregón Pascual “..de Aquel que sin mérito mío me agregó al número de sus diáconos!

Sábado 30 de mayo. Día guerrero en el santoral, pues reúne a nuestro santo rey Fernando y a santa Juana de Arco. Un día climatológicamente precioso, con un ambiente agradable que ayudaba a la celebración.cuerpo a tierra

Fue una pena que aunque estaba así previsto, finalmente no pudiera ser inferido este sacramento de manos de nuestro arzobispo D. Carlos pero coincidió con la toma de posesión del nuevo obispo de Santander, diócesis de origen de nuestro ordinario. Lo cierto es que todos quedamos encantados con D. Juan Antonio especialmente por esas acertadísimas palabras de la homilía que si Dios quiere pronto colgaremos en este blog.

¡Qué recuerdos venían en el momento de la imposición de manos sobre Víctor, recordando como Juan Antonio y yo cuando nos estábamos formando para el diaconado en la hoy Universidad, entonces Facultad de San Dámaso, coincidíamos con Víctor que era de un curso superior y le animábamos a que reflexionara sobre su posible vocación al diaconado. También hemos vivido el discernimiento y vocación de Boris Salvador, especialmente coincidiendo tantas veces en las misas en las clarisas de San Pascual.

La ceremonia fue realmente entrañable aunque aprovecho para pedir disculpas porque el que escribe ayudaba en la organización de la celebración y hubo algunas inexacsalvadortitudes litúrgicas, aún así la gran alegría que sentíamos todos hizo que las dejásemos atrás. Confieso que debían ser tan grandes las ganas de acoger a Victor que me tiré a pegarle un fuerte abrazo y casi se queda sin recibir el Evangelio.

Acabo de nuevo con otro abrazo de bienvenida y como siempre, tan pesado con lo mismo, pero mi corazón y mi lengua no puede parar de decir aquello del salmo 115: “ ¿Cómo pagaré al Señor tanto bien que me ha hecho? , Alzaré la copa de la salvación invocando el nombre del Señor”. Salvador y Victor no os canséis de elevar el cáliz y darle gracias al Señor! ¡Bienvenidos al número de los diáconos!

PALABRAS DE AGRADECIMIENTOS LEÍDAS     EN LA ACCIÓN DE GRACIAS

Querido D. Juan Antonio, queridos sacerdotes y hermanos diáconos; queridas familias y amigos que estáis aquí acompañándonos en este día tan inolvidable para nosotros.

Queremos dedicaros unas palabras de agradecimiento; y como no podía ser de otra manera queremos empezar dando las gracias a Dios que ha estado grande con nosotros, y siendo como somos personas normales y sencillas, nada destacables, inexplicablemente se ha fijado en nosotros para algo tan sumamente hermoso como es el ministerio del diaconado permanente en el que hoy hemos sido ordenados, no por nuestras capacidades, sino por voluntad suya corroborada por la Iglesia, en la cual desde ahora nos sentidos responsablemente llamados a ser humilde imagevictorn de Jesucristo servidor.

Damos las gracias a nuestras familias, en especial a nuestras esposas, Rosa y Ana, y a nuestros hijos e hijas, Marina, Salvador, Rosa y Fernando, porque sin su apoyo, estímulo y comprensión hoy no hubiésemos podido ser ordenados diáconos permanentes. Ese callado respaldo es una muestra valiosísima de generosidad y disponibilidad a vivir en la gratuidad del amor. Y esa generosidad es la verdadera semilla que da fruto. Y a nuestros padre que supieron educarnos en la fe.

Pero igualmente hemos de reconocer que son muchísimas las personas que ayudaron a educarnos en ella: abuelos, catequistas, sacerdotes, formadores, profesores, amigos y feligreses de nuestras parroquias de San Cristrobal y S. Rafael y de El Espíritu Santo, ya que gracias a sus enseñanzas y sus oraciones hoy Salvador y Víctor Manuel no seríamos diáconos permanentes comprometidos a servir con la caridad de Cristo allá donde haya necesidad que atender. No podemos citaros a todos, pero os llevamos presentes en nuestro corazón y en nuestras oraciones.

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Y también queremos agradecer a todos los hermanos diáconos, a su cercanía, cariño fraterno y ejemplo, También a aquellos, que como responsables del diaconado permanente en nuestra diócesis, nos han ido ayudando en este camino y que siempre han estado a nuestro lado, e particular a Juan Carlos Vera, a Javier Palacio y a Juan José Rodríguez Ponce.

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Por todo ello, nos sentimos profundamente en deuda con todos, y sin embargo, nos atrevemos a pediros aún que sigáis teniéndonos siempre presentes en vuestras oraciones, para que por la misericordia de Dios, seamos fieles cumplidores en lo poco, para que logremos, con la ayuda del Señor, ser dignos instrumentos de su voluntad y gozosos servidores de los hombres y mujeres de nuestro tiempo tan necesitado de testimonio del Resucitado.

MUCHÍSIMAS GRACIAS Y QUE DIOS OS BENDIGA