dia1La diócesis cuenta, en este momento, con siete diáconos permanentes, dos candidatos que han recibido ministerios y ocho aspirantes.

La naturaleza sacramental del ministerio eclesial hace que a él esté «intrínsecamente ligado el carácter de servicio. En efecto, los diáconos, en cuanto dependen totalmente de Cristo, el cual confiere su misión y autoridad, son verdaderamente “siervos de Cristo” (cf. Rm 1, 11), a imagen de él, que ha asumido libremente por nosotros «la condición de siervo» (Fil 2, 7)».

El servicio de los diáconos en la Iglesia está documentado desde los tiempos apostólicos. Una tradición consolidada, atestiguada ya por S. Ireneo y que confluye en la liturgia de la ordenación, ha visto el inicio del diaconado en el hecho de la institución de los «siete», de la que hablan los Hechos del los Apóstoles (6, 1-6). En el grado inicial del Orden están, por tanto, los diáconos, cuyo ministerio ha sido siempre tenido en gran honor en le Iglesia. San Pablo los saluda junto a los obispos en el exordio de la Carta a los Filipenses (cf. Fil 1, 1) y en la Primera Carta a Timoteo examina las cualidades y las virtudes con las que deben estar adornados para cumplir dignamente su ministerio (cf. 1 Tim 3, 8-13).